Stage Tokitsu Sensei
Los días 1, 2 y 3 de Abril, tendrá lugar un Stage del Sensei Tokitsu que se desarrollará en dos capitales diferentes; El viernes 1 y el sábado 2 en Bilbao en el «Centro Oriental Bilbao» y el domingo 3 en Burgos en el «Centro Ananko». El programa orientativo Viernes, 1 de abril: Trabajo energético con el Tai chi, el kiko (chi kung) y el ritzu zen 19:30 h a 21.00h Bilbao Sábado, 2 de abril: Mañana: 10:00 a 13: 00h Bilbao Trabajo energético con el Tai chi, el kiko (chi kung) y el ritzu zen. El ejercicio del ritsu- (zhànzhuang) es esencial para realizar “la integración general del cuerpo” o “zhengti”, que es la base de práctica para la salud (kikô) y también de la eficacia en el arte del combate. Tarde: 16:30 h a19.30h Bilbao Trabajo dinámico con el tai chi. El principio del combate de percusión es “tocar al adversario sin dejarse tocar”. Es necesario construir un método con este principio. ¿Cómo formar y utilizar el escudo? ¿Cómo desplazarse? ¿Cómo no dejarse golpear y poder golpear? Cada modulo: 45 euros Curso Bilbao: 110 euros Información Bilbao: jiseido@tokitsu.es Domingo, 3 de Abril: 10:00 a 14: 00 h Burgos Información Burgos: fernandomartinmillana@yahoo.es Trabajo energético con el Tai chi, el kiko (chi kung) y el ritzu zen .Trabajo dinámico del tai chi. Abierto a todos los estilos y a todos los niveles. Las inscripciones, antes del 25 de marzo, 40...
Por el Placer de la Lectura
Se pretende obligar a las bibliotecas públicas a pagar 20 céntimos por cada libro prestado en concepto de canon para ‘resarcir’ a los autores POR EL PLACER DE LA LECTURA: La SGA (Sociedad General de Autores) ataca de nuevo. Escrito y firmado por José Luis Sampedro, escritor POR LA LECTURA Cuando yo era un muchacho, en la España de 1931, vivía en Aranjuez un Maestro Nacional llamado D. Justo G. Escudero Lezamit. A punto de jubilarse, acudía a la escuela incluso los sábados por la mañana aunque no tenía clases porque allí, en un despachito que le habían cedido, atendía su biblioteca circulante. Era suya porque la había creado él solo, con libros donados por amigos, instituciones y padres de alumnos. Sus ‘clientes’ éramos jóvenes y adultos, hombres y mujeres a quienes sólo cobraba cincuenta céntimos al mes por prestar a cada cual un libro a la semana. Allí descubrí a Dickens y a Baroja, leí a Salgari y a Karl May. Muchos años después hice una visita a un bibliotequita de un pueblo madrileño. No parecía haber sido muy frecuentada, pero se había hecho cargo recientemente una joven titulada quien había ideado crear un rincón exclusivo para los niños con un trozo de moqueta para sentarlos. Al principio las madres acogieron la idea con simpatía porque les servía de guardería. Tras recoger a sus hijos en el colegio los dejaban allí un rato mientras terminaban de hacer sus compras, pero cuando regresaban a por ellos, no era raro que los niños, intrigados por el final, pidieran quedarse un ratito más hasta terminar el cuento que estaban leyendo. Durante la espera, las madres curioseaban, cogían algún libro, lo hojeaban y a veces también ellas quedaban prendadas. Tiempo después me enteré de que la experiencia había dado sus frutos: algunas lectoras eran mujeres que nunca habían leído antes de que una simple moqueta en manos de una joven bibliotecaria les descubriera otros mundos. Y aún más años después descubrí otro prodigio en un gran hospital de Valencia. La biblioteca de atención al paciente, con la que mitigan las largas esperas y angustias tanto de familiares como de los propios enfermos, fue creada por iniciativa y voluntarismo de una empleada. Con un carrito del supermercado cargado de libros donados, paseándose por las distintas plantas, con largas peregrinaciones y luchas con la administración intentando convencer a burócratas y médicos no siempre abiertos a otras consideraciones, de que el conocimiento y el placer que proporciona la lectura puede contribuir a la curación, al cabo de los años ha logrado dotar al hospital y sus usuarios de una biblioteca con un servicio de préstamos...

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