El sufrimiento de Kisagotami
En tiempos de Buda, murió el único hijo de una mujer llamada Kisgotami. Incapaz de soporta siquiera la idea de no volver a verlo, la mujer dejó el cadáver de su hijo en la cama y durante muchos días lloró y lloró implorando a los dioses que le permitieran morir a su vez. Como no encontraba consuelo, empezó a correr de una persona a otra en busca de una medicina que le ayudara a seguir viviendo sin su hijo o, de lo contrario, a morir como él. Le dijeron que Buda la tenía: Kisagotami fue a ver a buda, le rindió homenaje y le preguntó: -¿Puedes preparar una medicina que me sane este dolor o me mate para no sentirlo? -Conozco esa medicina-contestó Buda-, pero para prepararla necesito ciertos ingredientes. -¿qué ingredientes?-Preguntó la mujer. -El más importante es una vaso de vino casero- dijo Buda. -Ya mismo lo traigo- Dijo Kisagotami. Pero antes de que se marchara, Buda añadio: -Necesito que el vino provenga de un hogar donde no haya muerto ningún niño, cónyuge, padre o sirviente. La mujer asintió y, sin perder tiempo, recorrió el pueblo, casa por casa, pidiendo el vino. Sin embargo, en cada casa que visitaba le sucedía lo mismo. Todos estaban dispuestos a regalarle el vino, pero al preguntar si había muerto alguien, ella encontró que todos los hombres habían sido visitados por la muerte. En una vivienda había muerto una hija, en otra un sirviente, en otras el marido o alguno de los padres. Kisagotami no pudo hallar un hogar donde no se hubiera experimentado el sufrimiento de la muerte. Al darse cuenta de que no estaba sola en su dolor, la madres e desprendió del cuerpo sin vida de su hijo y fue a ver a Buda. Se arrodilló frente a él y le dijo:-Gracias… comprendí Foto portada:...
Felipe Hita Fidalgo
Fecha de nacimiento: 6 de Junio de 1958 Lugar de nacimiento: Madrid Residencia: Madrid Estilo: Shito-Ryu Profesión: Profesor de Karate Grado: 5º Dan Me llamo Felipe Hita Fidalgo, nací en Madrid un 6 de Junio de 1958, hace ya la friolera de 53 años, mi familia es de origen humilde donde todos los hermanos hemos trabajado desde muy jóvenes. Mis primeros pasos en el deporte fueron en el fútbol como casi todos los niños de la época, primero jugando entre los chicos del barrio y a medida que fui creciendo empecé a subir y jugué en el FEMSA, un equipo de una fábrica gigante que había frente a mi casa. También hice una prueba para entrar en un equipo ya más fuerte, el Moscardó, y a pesar de ser más joven que mis contrincantes me cogieron, aunque por edad todavía no podía pasar a esa categoría. Aún así me admitieron para tenerme listo en un año ya que veían muchas posibilidades en mí como guardameta. Estuve tonteando con el Boxeo, en el gimnasio de Renzo Casadey, donde entrenaron gente como Urtain y Carrasco, porque la madre de un amigo limpiaba allí. A los catorce años tuve que empezar a trabajar, ya que no se podía seguir estudiando por falta de medios. Comencé en una fábrica de ascensores, ASCENSORES MEDIAVILLA donde estuve un año y pico. Pasé provisionalmente a una empresa de fotocopiado de planos industriales, en la que estaría un par de meses aproximadamente hasta que tuve un trabajo en los laboratorios fotográficos HEINZE de España, en los que trabajaba como encargado del almacén de material de oficina, no porque me correspondiese sino porque tenía un poco de enchufe; mi madre trabajaba en la casa de la hija del dueño cuidando a sus hijos. Hacía las funciones propias de un almacén y solamente salía a la calle los sábados que no había reparto y yo iba en taxi desde la calle Julián Camarillo, cerca de Simancas hasta El Barrio de la Concepción y Ventas a entregar sobres de fotografías a unas tiendas. En este tiempo es cuando mi hermano me dice que ha visto una película de chinos llamada DE PROFESIÓN INVENCIBLE, y que se había quedado alucinado de cómo peleaban aquellos chinos. En aquellos tiempos apenas se sabía lo que era el karate y aún menos otras artes marciales que no fueran el Judo. Fui a ver la película y fue para mí tal el impacto que repetí varias veces la misma semana y los fines de semana repetía la sesión y volvía a verla. Hablamos varios amigos del barrio después de verla y unos cuantos pensamos apuntarnos...
Escapes (Hazushi-Kata)
Fernando Martín Millana CN-8ºDan Se denomina escapes a las acciones técnicas dirigidas a soltarse de un agarre sin intención prévia de agarrar o golpear al adversario. Fernando Martín, 8º Dan de Karate e Instructor nacional de defensa personal, nos muestra diferentes tipos de escapes. . . Más videos en www.sapeando.com, el mayor portal de videoaprendizaje de alta calidad. Volver a la sección...
Reflexiones sobre el método de artes marciales VI
Kenji Tokitsu CN-9ºDan De la fuerza turbia a la fuerza integral Al hacer un trabajo manual minucioso, activas los músculos de las manos y de los brazos con precisión. Cuanto más te concentres en los gestos, menos piensas en las otras partes del cuerpo, hasta el punto de no prestarles atención alguna. Lo mismo puede ocurrir cuando realizas trabajos físicamente duros. Tras una jornada de trabajo físico, incluso de esfuerzo no repartido por todas las zonas corporales, sientes que tienes todo el cuerpo cansado. “Estoy totalmente agotado” no significa que hayas trabajado todas las zonas corporales por igual hasta el agotamiento. En cualquier caso, incluso cuando estás “totalmente” cansado al final del día, el ejercicio físico que has hecho no deja de ser parcial comparado con el “total” del concepto zheng-ti, que yo traduciría como “el cuerpo integrado en su conjunto”. El zheng-ti, concepto esencial del yi chuan, no surge de una impresión, sino que se forma técnicamente mediante la práctica de un método. Esta distinción es necesaria para avanzar en nuestra reflexión. Pero primero aclaremos una cosa. Hemos empezado a reflexionar sobre el taichi chuan, pero estamos insistiendo en el método del yi chuan. ¿Por qué? Porque creo que la parte oscura del método del taichi chuan se verá de modo más claro y directo si echamos mano del concepto zheng-ti del yi chuan. En mi opinión, este concepto proporciona la respuesta a nuestra pregunta inicial: “¿cómo se puede aumentar la fuerza y la velocidad a través de un trabajo aparentemente flexible y lento?” Mientras no aclaremos esta problemática, la práctica del taichi chuan, y de lo que la gente conoce como disciplinas internas, no podrá librarse de ese aura místico del tipo: “si desarrollas el qi, podrás dominar a cualquier adversario.” Nosotros pensamos que el qi (o ki) en arte marcial sólo tiene valor en conjunción con las funciones físicas y técnicas. Juntos, forman una relación mutua: según aumenta el ki, aumenta también la función muscular. Dicho esto, volvamos a nuestro tema con la ayuda de otro ejemplo. Supongamos que tienes delante a un hombre de aspecto musculoso. Entrena regular y metódicamente en un gimnasio utilizando pesas y diversos aparatos. Todo su cuerpo está desarrollado, ya que trabaja con esmero cada uno de sus músculos. Por ejemplo, para trabajar su bíceps, apoya el codo en una tabla y hace repeticiones con una mancuerna. Trabaja cada grupo muscular de modo similar. Así, tiene todo el cuerpo recubierto de grandes músculos potentes. Sabe desplegar fuerzas bien construidas. La fuerza turbia y la fuerza del zheng-ti Hàn Xingqiao, cuya obra hemos mencionado anteriormente, diría que la fuerza de este hombre es una...

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