Origen y evolución del Karate hasta Extremadura.

Es preciso situar el origen del Karate en la actual isla de Okinawa, ubicada entre la costa oriental de China y el sur de Japón. A finales del siglo XIV, Satto, primer rey de la mencionada isla, tomó la decisión de abrir sus puertas al Imperio chino, comenzando una proselitización cultural de la que el Chuan-Fa (término utilizado para denominar al conjunto de artes marciales chinas) fue uno de los elementos. Los Sapposhi, diplomáticos chinos, y los Bin Yin, familias chinas instaladas en Okinawa, fueron las personas que lo introdujeron y expandieron por toda la isla, surgiendo a raíz de ello, un arte marcial autóctono, el denominado Tō-De.

En 1429, el rey Shō Hashi unificó los Tres Reinos que formaban la isla de Okinawa en uno, el Reino de Ryūkyū, provocando el fortalecimiento de la misma, convirtiéndose en el centro de las redes de comercio marítimo del sureste de Asia. Posteriormente, el rey Shō Shin prohibió la posesión y almacenamiento privada de armas, precepto que facilitó la ocupación de parte de la isla por el clan japonés Satsuma en 1609, quien no encontró apenas resistencia.

Este cúmulo de acontecimientos dio lugar al Kobudō (arte marcial que estudia el uso de implementos domésticos y agrícolas comunes como armamento) y al inicio del periodo de mayor desarrollo del Tō-De, el cual influenciado principalmente por el Chuan-Fa, y en menor medida por otras disciplinas de países del sureste asiático, evolucionó al Tō-Te a mediados del siglo XVIII. Kanga Sakugawa fue su principal precursor, puesto que fue él quien reglamentó sus técnicas, quedando claramente definidas.

El Tō-Te fue evolucionando gradualmente en tres lugares diferentes de la isla de Okinawa, aflorando en el siglo XIX tres estilos de trabajo desarrollados a partir de requerimientos físicos diferentes. El Shuri-Te, nacido de la mano de Sōkon Matsumura, pero sistematizado por su alumno Ankō Itosu; el Naha-Te, que tuvo como máximo exponente a Kanryō Higaonna; y el Tomari-Te, que dispuso de Kōshaku Matsumora como la figura más relevante.

En 1879 el Reino de Ryūkyū se adhiere definitivamente a Japón, hecho que facilitaría el crecimiento del Tō-Te, y su integración en las escuelas públicas de la Isla de Okinawa en 1901, quedando como responsable Ankō Itosu, quien apoyado en Kentsū Yabu, basó su pedagogía en los métodos de formación militar. Cinco años más tarde se realizarían las primeras exhibiciones públicas de esta disciplina en la mencionada isla.

En 1917 el Karate sale por primera vez de la Isla de Okinawa y se introduce en Honshū, la isla principal de Japón, con motivo de la invitación de la Dai Nippon Butokukai, para realizar una demostración pública en su sede situada en Kyōto. Cuatro años después, concretamente el 17 de mayo de 1921, el maestro Gichin Funakoshi, es elegido para llevar a cabo una segunda demostración, esta vez en el dojo Kodokan del maestro Jigorō Kanō, padre del Judo, comenzando a partir de ese momento la verdadera expansión del Karate en Japón.

Uno de los frutos más importantes sería la formación del primer club universitario de Karate en la Universidad de Keiō en 1924. El culmen sería el reconocimiento oficial de este arte marcial como japonés de pleno derecho en 1933, gracias a su inclusión en la ya mencionada Dai Nippon Butokukai. En 1936 es acuñado el término actual de Karate-Do como oficial. Es en esa década cuando van surgiendo los distintos estilos que conocemos hoy en día, siendo diez los reconocidos por la Real Federación Española de Karate, de los cuales cuatro han llegado a Extremadura (Shōtōkan, Wadō-Ryū, Shitō-Ryū y Gōjū-Ryū), como veremos más adelante.

Con el comienzo de la Segunda Guerra Mundial en 1939, el Karate vería interrumpida su evolución, pues se destruirían los principales dojos de Japón, y varios maestros se alejarían de la enseñanza pública. Es así que en la posguerra surgirían nuevos maestros, quienes darían más importancia al kumite, decisión que sería el germen de la rama competitiva del Karate.

En 1949 se crea la Asociación Japonesa de Karate, en 1951 se adopta definitivamente la práctica del kumite y en 1957, Masatoshi Nakayama, organiza en Japón el primer Campeonato de Karate de la historia.

En 1963 se fundaría la Federación Europea de Karate, quien en 1966 organizaría el primer Campeonato de Europa en París. A partir de ese año llegarían a España un gran número de maestros japoneses, los cuales se establecerían mayoritariamente en Madrid, impartiendo sus primeras clases en gimnasios de Judo. El Departamento Nacional de Karate, dentro de la Federación de Judo, se crearía en 1968, y en 1970, coincidiendo con la celebración en Japón del primer Campeonato del Mundo de Karate, se realizaría en Madrid el primer Campeonato de España de Karate, siendo este acontecimiento el que cambiaría por completo el rumbo de este arte marcial en nuestro país, pues crecería de forma continua e imparable, llegando a la cifra de 65.000 federados el año de su segregación de la Federación Española de Judo y constitución como Federación Española de Karate, el 7 de abril de 1978.

En 1980 se celebraría en Madrid el primer Campeonato del Mundo celebrado en España.

Posteriormente se haría lo propio en 1992 en Granada, en 2002 en Madrid y en 2018 en Madrid.

El Karate llegaría a Extremadura de la mano de Domingo Martínez, natural de Ibahernando, quien en 1975 fundaría el dojo Shōtōkan “Ichi” en la Avenida Hernán Cortés de Cáceres.

Domingo aprendería el estilo Shotokan durante su estancia en Pamplona, de manos de José María Saldaña, en un dojo situado en el número 54 de la Calle Mayor. Su maestro se formaría bajo las enseñanzas de Mitsusuke Harada en París, quien a su vez recibiría enseñanzas de varios alumnos del fundador del estilo, Gichin Funakoshi, considerado el padre del Karate moderno.

Posteriormente irían llegando a Extremadura otros estilos de karate. En 1977, Alfredo Golpe, fundaría el dojo Wadō Kan, en la calle Benito Pérez Galdós de Navalmoral de la Mata; en 1983, Daniel Timón, actual presidente de la Federación Extremeña de Karate, formado en el dojo Vista Alegre de Madrid bajo las instrucciones de Antonio Torres, fundaría el dojo Seiryū, en la calle Orellana de Villanueva de la Vera, impartiendo el estilo Shitō-Ryū; y en 1989, Antonio Andrés, alumno de Andrés Congregado en el dojo Gōjū-Ryū de Talavera de la Reina, fundaría el dojo Gōjū-Ryū Trujillo, en el número 14 de la calle Francisco Pizarro del mencionado municipio.

El 10 de marzo de 1988, la Federación Extremeña de Karate se registraría en la Dirección General de Deportes de la Junta de Extremadura, como entidad deportiva sin ánimo de lucro.

En 1992 la Unión Mundial de Organizaciones de Karate-Do, fundada en 1970, pasaría a denominarse Federación Mundial de Karate, y en 1999 sería reconocida por el Comité Olímpico Internacional con la condición de único organismo mundial de Karate.

El 3 de agosto de 2016, la Asamblea del Comité Olímpico Internacional aprobó por unanimidad la inclusión del Kárate en los Juegos Olímpicos de Tōkyō 2020. El día 5 de agosto de 2021 en el Nippon Budōkan Arena de Tokyo, se estrenó el Karate en los Juegos Olímpicos.

Árbol Genealógico Extremadura

Jayro Muñoz Garcia

Author: Jayro Muñoz Garcia

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1 Comment

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    Felicidades Jairo,buen trabajo,en nombre del Karate Club Jaraíz-Wado-Primer Club Federado de la Comarca de la Vera de Cáceres y en el mío propio gracias.

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