¿Cómo (NO) enseñar el Karate en la actualidad?
Abr10

¿Cómo (NO) enseñar el Karate en la actualidad?

Imagen Cesar Martín Un prestigioso maestro de karate, al cual admiro mucho por diversas razones y que por respeto no mencionaré, hace unos años realizó un planteamiento que es muy compartido en las redes sociales por parte de múltiples maestros de karate. Precisamente debido a la cantidad de personas que se hacen eco de sus palabras, y que la esencia de éstas se contradicen con el contexto en que se desarrolla el karate en la actualidad, creí necesario incluir algunas acotaciones, para evitar inadecuadas formas de pensar, y actuar, por parte de los seguidores. En ese mismo sentido, como oponerme al planteamiento de tan merecidamente venerado maestro no constituye una posición que sea de mi agrado, me gustaría pensar que cuando él plantea “en los días antiguos”, aluda solamente a una referencia histórica ajena a su costumbre personal. “En los días antiguos en el karate no había explicaciones, solo tenías que seguir al sensei en silencio. No se podía hacer preguntas (ese proceder pertenece a la pedagogía tradicional, en la que el alumno asumía un rol pasivo y se limitaba a recibir información sin cuestionarla, que hace mucho tiempo está demostrada su ineficacia para cualquier tipo de enseñanza, no solo por entorpecer el aprendizaje desde el punto de vista cognoscitivo, sino que desde el punto de vista socio-afectivo y educativo induce a la sumisión, contrario a la actualidad que busca formar líderes. En ese mismo sentido, para ese proceder no se necesitaría un sensei- que debe dominar y aplicar la metodología de enseñanza-, solo una persona que realice el movimiento y que el alumno siga). Uno siempre estaba preguntándose el porqué de cada cosa y de todo (eso es natural y adecuado, por ser el proceso neurológico que sirve de base de la interiorización y comprensión del conocimiento, motivo por el cual debe ser estimulado en lugar de reprimido). De esa forma era que cada uno debía llegar a entender todo por sí mismo (¿Pero cómo puede lograrlo sin una guía? Está bien la comprensión particularizada de acuerdo a las potencialidades y preferencias individuales, pero sin ayuda esa comprensión individual puede ser equivocada, con consecuencia fatales. Para ese caso existe el método del descubrimiento guiado, donde el maestro modela el proceso de aprendizaje que el propio alumno va construyendo, partiendo de los recursos cognoscitivos que recibe en la clase). Experimentando con su propio cuerpo (Igual que el punto anterior ¿Cómo hacerlo sin ayuda? En ese caso se observa cierta alusión al método sensoperceptual o propioceptivo de enseñanza, pero que necesariamente depende de la información inicial que guíe el proceso). Esa era la vieja escuela. Lo que antiguamente podía tomar...

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Sobre los principios y la práctica.
Mar10

Sobre los principios y la práctica.

Imagen Jesús Hurtado Hace un tiempo me decía Javier Orán de León que yo veía cosas que otros no veían en un vídeo de un combate, y me lo decía a propósito de una secuencia fotográfica que publiqué sobre un combate de Aghayev en la que señalaba cada fase y técnica empleada. Más allá de nombrar en japonés algo, lo cual no tendría mucha importancia, a lo que me he dedicado es a recopilar el significado de esas palabras en japonés, y a investigar sobre qué Principios y Conceptos se desprenden de ellas. Y esto es importante, porque, a veces, por las características ideograficas del idioma, hay todo un tratado de filosofia detrás de una palabra, que en realidad identifica un Concepto, y que, escenificado en la práctica, es decir aplicado, tiene enormes consecuencias. Es cierto que yo, desde hace unos años, a la vista de un combate, o de un vídeo antiguo, puedo desmenuzar hasta el mínimo detalle intentando averiguar las intenciones últimas de quien lo realiza. Es decir, que tengo la capacidad de pasar del Todo a las partes. Mientras otros se quedan con la visión global de la acción, yo puedo identificar cada parte de ésta y el porqué se realiza. Y, permitaseme la pregunta ¿No es eso lo que hace el Bunkai? ¿No es de eso, de dividir y separar el Todo en sus partes de lo que trata el Bunkai?. Y… ¿Cuál es el fin de hacerlo?.Pues ahí está la clave de todo : Entender, explicar, comprender, modificar y corregir, o mejorar. Por eso, con la práctica y el estudio, si se conocen los Principios y Conceptos del Karate, es posible entender las partes de algo que significa un Todo, en una acción o lance, o incluso en un Combate completo. Esa es su utilidad ¿O no?. Porque resulta que si yo se interpretar lo que veo, y conozco los fundamentos que lo sustentan, ¿No podré corregir las fases erróneas que han llevado a cometer esos errores y a evitar una derrota, a aprender de ellas? Y lo mismo ocurre con un movimiento eficaz y victorioso, ¿No me permitiría esa observación comprender el porqué, y donde, de la secuencia del movimiento se garantizó la victoria?. He comparado en varias ocasiones al Karate con la visión que proporciona Google Earth. Uno puede estar en el detalle más ínfimo del terreno y subir a una visión global que nos permite ver La Tierra en el espacio. Pues, ni más ni menos, esa es la comparación correcta : Podemos ir desde la visión concreta de un movimiento, una técnica, una acción, concreta, a una visión global y...

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De lo externo a lo interno a través del “Método Mabuni”
Feb26

De lo externo a lo interno a través del “Método Mabuni”

Reflexionando sobre mi karate Aunque será complicado, la intención de esta línea no es otra que intentar expresar y compartir mi experiencia y evolución en mi camino como karateka, es decir en mi propio DO. Llevo ya 50 años practicando, de ellos 40 como practicante del estilo Shito-ryu. Os podéis imaginar la de sensaciones acumuladas, desde un alumno novato a asistente del Maestro Mabuni Ken-Ei, pasando por Senpai, competidor de alto nivel, arbitro internacional, profesor de Karate y por qué no, como maestro para algunos. Empecé mi práctica de Shito-ryu en 1980 con la llegada del Maestro Mabuni Ken-Ei. La primera sensación que me dejó ese hombre de baja estatura, sencillo y amable, fue la gran calidad y simplicidad de sus técnicas. ¿Cómo conseguía tanto con tan poco? No me cuesta reconocer que no sabía cómo lo hacía, incluso reconozco también, ahora con un poco de vergüenza admitiendo mi ignorancia, que no lo creía totalmente la primera vez. Os cuento una pequeña anécdota al respecto: En uno de los primeros cursos, mi Maestro Yoshiho Hirota asistió al Maestro Mabuni en una explicación del kata Seipai. Todos los asistentes nos quedamos sorprendidos con la facilidad con la que se caía el Maestro Hirota. El pensamiento general era que Hirota facilitaba la explicación del M. Mabuni pero al cabo de unas cuantas veces irse al suelo, se levanto sonriendo diciendo: “no sé qué hace el Maestro pero siempre estoy en el suelo”. Aunque han pasado muchos años, sigo recordando como esa expresión sincera de Hirota me hizo comenzar a cuestionarme muchas cosas, cosas que con el paso del tiempo no solo experimenté personalmente como asistente del maestro Mabuni sino que a día de hoy tengo presentes en mi práctica diaria.    Las técnicas del maestro Mabuni se apreciaban simples y cortas, pero realmente, muy efectivas. Esa eficacia quedaba patente en el control del oponente. Mabuni Kenei, Deogracias- budoblog.es Ese pequeño hombre prácticamente no se desplazaba, si lo hacía sus desplazamientos eran mínimos y ajustados a la perfecta distancia. Todo sucedía en un solo tiempo. Desde entonces mi investigación se dirigió a esa manera de utilizar el cuerpo, pero sin mucho éxito. Es verdad que avanzaba, pequeños avances que lograba estudiando karate Shito-ryu. Mucho de esto lo dejó escrito en su “Método” aunque no dejó muchas pistas de cómo desarrollarlo y obtenerlo. La frustración de no alcanzar el éxito no me desfalleció en absoluto, todo lo contrario, me hizo un estudiante más aplicado, tanto en lo que al físico se refiere como al estudio de textos, escuelas, otras influencias… Cualquier cosa que me ayudara a desarrollar y alcanzar lo que tantos años atrás...

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Karate con Síndrome de Down
Feb22

Karate con Síndrome de Down

Jesús Pindado  “Hola, quiero traer a mi hijo a karate, pero… tiene síndrome de Down, ¿podría apuntarle?”  Esta es una de las preguntas más frecuentes que algunas de las familias con hijos con Síndrome de Down se hacen a la hora de querer llevarlos a nuestros gimnasios.  Cuando las personas, en este caso los padres, se enfrentan a situaciones nuevas, la ansiedad puede aparecer en ellas como una preocupación a lo que puede venir, originando preguntas como la anterior, en donde las dudas llevan a un miedo ante aquello que no se conoce.  Por ello en este caso, nosotros como profesionales, lo primero que tenemos que hacer es tranquilizarles y darles nuestra confianza para que vean que su hijo en nuestras clases va a estar muy bien y lo que va a conseguir entrenando karate son muchas más ventajas de las que ellos piensan.  Entre estas ventajas están tanto las que tenemos a nivel físico, como las que encontraremos a nivel psíquico.  A través del entrenamiento en la clase de karate, el alumno con Síndrome de Down puede mejorar sus posibilidades de expresión, de relación y de movimiento tanto para sí como para los demás. Además, la práctica del karate provoca una mejora de la condición física en general, entendida ésta según el Diccionario de Ciencias del Deporte (1992), como la capacidad de trabajo físico del hombre y de la mujer, determinado por el grado de desarrollo de las cualidades físicas básicas.   Por ello a través del entrenamiento de karate, se mejorará el desarrollo motor trabajando las cualidades físicas básicas (velocidad, fuerza, flexibilidad y resistencia) y las cualidades motrices coordinativas (coordinación y equilibrio), mejoradas ambas a través del entrenamiento diario en la clase de karate.  Con el trabajo de la resistencia, se intentará mantener el peso ideal, pudiendo reducir así, este peso si es necesario y por tanto el volumen corporal, sin olvidar en ningún momento las posibles cardiopatías que puedan padecer.  En lo que se refiere a la velocidad, se desarrollará a través del entrenamiento específico de las técnicas del karate, ya que se exige siempre y de manera reiterada la máxima velocidad en su ejecución, o a través de formas jugadas que ayudarán además a la consecución de una mejora de la velocidad de reacción.  En relación a la fuerza, en entrenamiento de karate le ayudará a conseguir una canalización de esta, según la edad que tenga, ya que, al realizar las ejecuciones técnicas, se exige además de la máxima velocidad, un reajuste final (el kime), que les permitirá poco a poco, controlar la misma, además de provocar tonificación muscular, en todos los grupos musculares de forma...

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El trabajo de la consciencia en el Karate
Feb17

El trabajo de la consciencia en el Karate

Es curioso que tanto siendo profesores como alumnos muchas veces no seamos conscientes, valga la redundancia, de lo que el Karate nos aporta a nuestra consciencia, tanto emocional como física. Aunque creo que realmente en cualquier actividad que hagamos podamos llegar a ese estado de «consciencia plena», con el Karate, a lo largo del tiempo y a corto plazo clase a clase, los resultados son increíbles, tanto con niños como con adultos. A nivel emocional hay muchísimos estímulos en el día a día de un karateka que nos ayudan a ser conscientes de nuestros sentimientos y de nuestras emociones, pero por supuesto tenemos que estar abiertos a sentirlos y a aceptarlos como propios, sin luchar contra ellos. Podemos y debemos escuchar nuestro interior en nuestras acciones cotidianas y eso nos ayudará a conocernos a nosotros mismos y forjar nuestro «DO». Hay casos muy obvios en los que los sentimientos brotan desbocados por nuestros poros: enfrentarse a todas las miradas de nuestra clase siendo el foco de atención haciendo un kata en medio del tatami mientras todos nos observan, cuando nuestro maestro nos confía una responsabilidad como por ejemplo enseñar un kata a algún compañero, o una prueba para subir de grado. En cualquiera de estos momentos no es difícil «escuchar» nuestro interior, pues las emociones (obviamente dependiendo de nuestra personalidad y lo acostumbrados que estemos a hacerlo) están a flor de piel; en estos casos quizás lo más difícil sea distinguir cual o cuales son las predominantes. Pero hay otros casos, que ocurren, como he mencionado antes, en el día a día que muchas veces pasan inadvertidos. Por ejemplo, si un alumno nuevo aparece en nuestro dojo, algunos quizás sientan cierto recelo hacia él, otros ganas de ayudarle, otros quizás sientan en su interior el recuerdo de cuando acudieron ellos mismos el primer día a aprender karate. Al fin y al cabo, cada persona es un mundo y una misma situación es enfrentada de forma muy distinta por cada una, y por eso es importante, y divertido (al menos yo lo pienso así), el observarnos como en tercera persona e intentar ser conscientes de qué sucede en nuestro interior (sin descuidar la clase, por supuesto). Otras acciones cotidianas en las que podemos intentar «escucharnos» pueden ser qué sentimos si llegamos tarde a clase (vergüenza, pena, nos da igual porque pasamos del tema -hay de todo en esta vida-), cómo nos sentimos al observar que no nos termina de salir bien la combinación de kihon correspondiente (frustración, desánimo), o por ejemplo al hacer kumite y «ganar» a nuestro compañero (pongo «ganar» entre muchas comillas pues sobre eso se puede hablar...

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