En Japón no hay nada parecido… ¿Por que dijo eso Jigoro Kano?
Gichin Funakoshi era el orador principal en las demostraciones de Karate inicialmente en Okinawa Entre los años 1901 y 1905, se tomó la decisión de incorporar la enseñanza del Karate en el sistema educativo de algunas regiones de Okinawa, lo que generó un notable interés por aprender esta disciplina marcial. En ese contexto, Gichin Funakoshi se desempeñaba como orador principal, mientras que otros maestros llevaban a cabo diversas demostraciones de sus habilidades. En ocasiones, Funakoshi también presentaba su Kata preferido, conocido como Kushanku. A pesar de que el Karate era principalmente un fenómeno local en Okinawa, su popularidad comenzó a expandirse, y relatos sobre sus impresionantes técnicas, como la capacidad de romper ladrillos con un solo golpe o realizar saltos acrobáticos, empezaron a llegar a las islas principales de Japón. Una demostración del Maestro Gichin Funakoshi (a la derecha) con la ayuda de Isao Obata (A la izquierda). Esta creciente fama del Karate llevó a que, en 1917, se solicitara al Maestro Funakoshi que realizara una exhibición en Japón, específicamente en el Butoku-Den de Kyoto. La invitación fue extendida por el Ministerio de Educación, en parte debido a su rol como director del Shobukai, la Sociedad Okinawense de Promoción del Espíritu Marcial. Funakoshi se encontraba entre los pocos que dominaban tanto el japonés hablado como el escrito, lo que le permitió comunicar eficazmente la esencia y los principios del karate a un público más amplio. La primera exhibición pública del Karate en Japón tuvo lugar en 1917 en el Butoku-Den de Kioto, bajo la dirección de Gichin Funakoshi con la ayuda de Shinkin Gima y Shinko Matayoshi. Esta presentación, junto con otras que siguieron, causó una profunda impresión en numerosos japoneses, incluyendo al príncipe heredero Hirohito, quien se mostró particularmente entusiasmado con este arte marcial originario de Okinawa. La recepción positiva de estas demostraciones fue fundamental para la aceptación del Karate en la cultura japonesa. Kata Kushanku por el Maestro Gichin Funakoshi El 6 de marzo de 1921, se llevó a cabo una exhibición destinada al joven príncipe heredero Hirohito durante uno de sus viajes de Japón a Europa. Este evento formaba parte de un programa diseñado para entretener al Príncipe y tuvo lugar en el Castillo de Shuri. Durante la exhibición, los alumnos de Funakoshi presentaron una serie de Katas en grupo, mientras que el Gran Maestro realizó su Kata Kushanku, lo que dejó una profunda impresión en el Príncipe Heredero. Su entusiasmo por la exhibición fue notable, y se convirtió en un tema recurrente de conversación. Posteriormente, la delegación real se trasladó a la capital, donde pronto se recibió una invitación oficial para participar en la Primera Gala Gimnástica Nacional en Tokio. Este evento representaba una oportunidad significativa para mostrar las habilidades del karate a un público más amplio. La relevancia de Funakoshi en este contexto era indiscutible, ya que su profundo conocimiento del Karate, así como su dominio del idioma y las costumbres japonesas, lo posicionaban como el candidato ideal para llevar a cabo esta importante tarea. Dr. Jigoro Kano a la izquierda y Gichin Funakoshi a la derecha, una colaboración por las artes marciales En 1922, el Dr. Jigoro Kano, reconocido como el fundador del Judo japonés, extendió una invitación al maestro Funakoshi para que realizara una demostración en el Dojo Kodokan y se quedara en Japón con el propósito de enseñar Karate. Este apoyo fue crucial para la consolidación y el posterior crecimiento del Karate en el país. Sin la influencia y el respaldo del maestro Kano, el arte marcial de Okinawa, que en ese momento era visto como un «arte rural, provincial y obsoleto», podría haber sido aún más menospreciado por la sociedad...
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