La Dificultad Del Kendo
Feb10

La Dificultad Del Kendo

Andrés Sánchez Cuando hablamos con personas que son ajenas a algún tipo de arte marcial, una de las primeras cosas que nos preguntan, después de que le expliquemos en que consiste eso a lo que le dedicamos tantas horas, es qué cinturón somos. De alguna forma la imposición del karate o el judo, al ser las artes marciales mayoritarias, ha creado un canon en la sociedad, en el que se piensa, por parte de los no iniciados, que la meta de todo arte marcial es llegar al cinturón negro. En kendo, el equivalente a ese cinturón negro al que hacía mención es el primer Dan. Si bien es cierto que el primer Dan es el objetivo de muchos practicantes de kendo, no es menos real que ese primer Dan no es más que el primer paso que indica que tenemos los conocimientos básicos de la disciplina. Un primer Dan en kendo, como en el resto de artes marciales, demuestra interés, esfuerzo, constancia  y la adquisición de una serie de técnicas que sabes realizar de forma correcta. No hay que engañarse, aprender kendo no es fácil, pero nada lo es en esta vida. Cuando nos sacamos el carné de coche o moto, creemos que sabemos conducir. Si bien tenemos los conocimientos básicos de cómo funciona un vehículo específico y sabemos las normas de circulación, esos conocimientos distan mucho de los de un conductor profesional. Y es que la práctica y la experiencia es un grado. Un conductor con un año real de práctica continua no puede compararse con alguien que lleva 20 años al volante. Pero la intención también cuenta, no es lo mismo alguien que le gusta conducir, que el que solo lo hace por necesidad. Después de un primer Dan viene el segundo, y después el tercero y así sucesivamente hasta los 8 que actualmente se pueden alcanzar. Cada adquisición de un nuevo Dan requiere de una prueba; una prueba que es evaluada por un tribunal, pero que realmente es una prueba a uno mismo. Enfrentarte a tus miedos, tus nervios, administrar el estrés y demostrarte a ti mismo lo que sabes, es el que mostrará al tribunal el grado que tienes, el grado que te mereces. Aunque la experiencia es un grado, la práctica continua también influye. Con la edad nuestros músculos se hacen más perezosos, y si no están tonificados a base de horas de entrenamiento que no solo hagan automáticos los movimientos aprendidos, sino que además den la velocidad y soltura requerida,  nuestro grado puede no servir demasiado ante alguien que sí entrene con regularidad aunque su grado sea teóricamente más bajo. Si algo nos recuerda...

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La denominación de origen

Cayetano A. Sánchez (Ko-Oni)   Empecemos por la perogrullada…: Todas aquellas artes marciales tipo Karate, Kenpo, -Jutsu, -Do, etc., por definición son de origen japonés de manera directa o indirecta y, también por definición, especialidades o subespecialidades de los sistemas de lucha practicados por soldados y militares en general. Pero han pasado más de 50 años desde que algún maestro nipón admitiera en su grupo a un occidental, lo que supone una nueva generación de maestros y, por lógica elemental, la posibilidad de que Japón haya perdido la hegemonía en el dominio de estas artes tan enraizadas con su tradición. Es decir, es posible que uno (o más) occidentales dominen incluso mejor que un japonés la disciplina o especialización de la que hablamos. Otra cosa es que por motivos de esa misma tradición, sea reconocido o no oficialmente. Llegado al punto en el que el alumno ha alcanzado el máximo nivel de maestría (dominio) de esa escuela, estilo, concreto, tradicionalmente se le entrega un título llamado Menkyo Kaiden, traducido coloquialmente como «Licencia o Certificado de transmisión total». Este certificado no significa que ya domine TODO sobre las artes marciales, sino únicamente el estilo o escuela que otorga ese Menkyo Kaiden. Por poner uno de esos ejemplos incuestionables se sabe que Gichin Funakoshi obtuvo el Menkyo Kaiden de su Maestro Anko Itosu, lo que no significa que, por extensión, dominase todas las técnicas de Karate ya que, por citar otro ejemplo, nunca entrenó el Karate de la ciudad de Matsumora, mucho menos que conociese el Shindo Shin Ryu Jujutsu, o el Muso Shin Ryu Iaido. Partiendo de esta premisa y a raíz de la lectura del blog de Arthur Clarke, se me plantean varios interrogantes a los que intentaré dar respuesta. Llega un momento en la vida de todo Budoka o practicante de artes marciales en que piensa, cree, tiene la certeza, o consigue el Menkyo Kaiden… que ya ha llegado al punto máximo de las enseñanzas en esa escuela concreta. A partir de ese momento se contemplan varios escenarios: El Camino no acaba Toda escuela, estilo, corriente o cualquier otra denominación, no es más que una parte que forma parte de un conjunto. Igual que Gichin Funakoshi no tenía la más mínima idea (que se sepa) de Aikido (o Morihei Ueshiba de Karate-Do), nuestro Menkyo Kaiden puede elegir continuar el camino buscando otras partes del conjunto, en lenguaje llano, otras especialidades o estilos que incorporará a su bagaje de conocimientos y así hasta el infinito o que alcance ese famoso «Satori» que le confiera una sabiduría más allá de lo conocido. El sentido del Deber Dado que en los tiempos...

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Leyenda de Sadako Sasaki y las mil grullas de origami. Mil grullas por Japón. Una leyenda para la esperanza.

Según una leyenda japonesa, tu mayor deseo se hará realidad, si construyes mil grullas de papel. La consigna de crear grullas de papel en la lucha por la paz, se remonta a la historia de una de las pequeñas víctimas de la bomba de Hiroshima durante la Segunda Guerra Mundial. Sadako Sasaki tenía dos años cuando cayó la bomba en Hiroshima, ciudad en la que vivía. Diez  años más tarde (cuando tenía 12 años), como consecuencia de la irradiación que le produjo la bomba de Hiroshima, los médicos le diagnosticaron leucemia. Cuando la pequeña Sadako estaba en el hospital recuperándose de su enfermedad, su amiga Chizucho le explicó la historia de las 1.000  grullas de papel. La historia consiste en que si deseas algo con mucha fuerza y  construyes 1.000 grullas de papel ( papiroflexia), los dioses te concederán ese deseo que tanto anhelas. Es así como Sadako deseó curarse de su terrible enfermedad y para ello se propuso construir por sí misma 1.000 grullas de papel, aunque no logró conseguirlo porque falleció mucho antes de poder acabarlas todas. Murió en octubre de 1955 y sólo había conseguido plegar 644 grullas de papel. Simbólicamente, sus amigos continuaron su misión y completaron las mil grullas, con la esperanza de que se evitaran las guerras en el futuro y se consiguiera la paz entre todos los países del mundo. Tres años más tarde de la muerte de Sadako, los niños de toda la ciudad de Hiroshima le dedicaron una estatua de ella con una grulla en su mano. La estatua está en el  Parque de la Paz de Hiroshima. Cada año, para el 6 de agosto, Día de la Paz, llegan miles de grullas de papel a Hiroshima desde todos los lugares del planeta. Los niños de la ciudad cuelgan las grullas en el monumento de Sadako, con la esperanza de transmitir este mensaje a todo el mundo. Como consecuencia del Terremoto de Japón, muchísimas personas y asociaciones de todos los lugares del mundo se han propuesto construir grullas de papel con la finalidad de enviarlas a Japón. En Japón hay personas encargadas de recoger estas grullas que la gente envía anónimamente y colocarlas en los distintos templos del país, con el deseo de que Japón pueda salir de la pesadilla  que está viviendo y que la vida, la salud, la esperanza y la prosperidad se restablezcan de nuevo en sus vidas. Una japonesa residente en Madrid ha recuperado la leyenda japonesa de las mil grullas de papel para pedir a los internautas que se unan a esta iniciativa de abrazo y ánimo a Japón que simboliza la paz. A través de una página web llamada ‘Las 1.000 grullas ‘.  Makiko pide ayuda para...

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El conflicto Fémoro-Acetabular de Cadera
Ene29

El conflicto Fémoro-Acetabular de Cadera

Dr. Rafael Arriaza Loureda ¿Qué es el “Conflicto femoro-acetabular”?  El choque fémoro acetabular es una patología de la articulación de la cadera, cuyo origen desconocemos actualmente –pero que probablemente tiene relación con pequeños trastornos durante el crecimiento de los huesos-, que produce una pequeña alteración en la forma de alguno de los elementos óseos que forman la articulación de la cadera: el acetábulo y el fémur. A esa alteración de la forma normal se la denomina en Medicina como “displasia” Puede manifestarse como una giba en el cuello del fémur, que choca con el reborde acetabular (Conflicto tipo Cam o “leva”). O bien como una prominencia del borde del acetábulo que choca contra el cuello del fémur en gestos de flexión y rotaciones de cadera (Conflicto tipo Pincer o “tenaza”). A. Esquema de una cadera normal; B. Conflicto tipo Cam; C. Conflicto tipo Pincer; D. Combinación de conflictos Cam y Pincer ¿Cuáles son los síntomas del choque femoro acetabular? Esta anomalía empieza a manifestarse en la mayoría de los casos como una dificultad para flexionar las caderas manteniendo las rodillas juntas a lo largo de la última parte de la infancia o comienzo de la adolescencia. Yo tengo un conflicto, y recuerdo perfectamente esa sensación: al llevar las rodillas al pecho, tendían a abrirse, y la única manera de mantenerlas unidas era apretarlas con las manos. Esta es una prueba muy sencilla, que osrecomiendo que hagáis a vuestros hijos o alumnos jóvenes, ya que si tienen un conflicto, deben medir mucho el tipo de gestos deportivos que realizan, y buscar consejo médico para tratar de evitar la necesidad de una prótesis de cadera a una edad temprana. Para que os hagáis una idea, a uno de mis hijos ya lo hemos tenido que operar de un concflicto fémoro-acetabular, y aunque sus síntomas eran todavía relativamente ocasionales, en la artroscopia de su cadera comprobamos que el cartílago articular estaba empezando a dañarse, pero espero que lo atajásemos a tiempo. Ahora tiene una cadera con una forma normal, y confío en que le dure muchos años, sin que tenga que dejar de hacer deporte por su culpa. A medida que el proceso evoluciona y se inicia el deterioro de la articulación, aparece el dolor: al principio, dolor inguinal (que en los deportistas muchas veces causa confusión con una pubalgia o una tendinitis de adductores) y, con menor frecuencia, en la región trocanterea (el lateral de la cadera), los glúteos o en cresta ilíaca. El dolor se presenta durante o después de la práctica deportiva, cuando se permanece un rato sentado o bien al levantarse, sobre todo desde un asiento muy bajo. También puede manifestarse como una lenta pérdida de la movilidad o del juego de la cadera, a veces sin dolor al principio. Conozco un karateca que pasó de abrir 180º a tener dificultades incluso para ponerse los calcetines en un plazo de...

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El Adversario
Ene24

El Adversario

Observo que a medida que avanza el tiempo, mayor es la orientación deportiva la que impera en los ámbitos marciales, quedando la faceta marcial (jutsu) y la faceta espiritual (Do) en un plano secundario cuando no anecdótico o testimonial. Ello nos lleva a que algunos de los elementos que antaño eran los protagonistas, queden relegados al olvido o la confusión. Es mi intención compartir algunas de las conclusiones a las que me ha conducido la práctica del Goshin, para dar luz sobre algunos de estos aspectos de los que poco sabemos, mas allá de la nomenclatura en japonés (en el mejor de los casos) En primer lugar deberíamos colocar al “otro” -al agresor- en el papel que le corresponde para evitar así generalizaciones y simplificaciones, que en poco ayudan a la hora de ajustarnos a aspectos tan elementales de la respuesta como son la proporcionalidad, la congruencia y la oportunidad. Debemos distinguir entre algunos términos que aparentemente sinónimos, deben ser considerados en su correcta dimensión para evitar la sobreestimación o subestimación, calibrando de manera correcta el rol de quien tenemos al otro lado lo que deberá determinar nuestra conducta coherente: Rival Generalmente quien tenemos enfrente en una competición deportiva. Los dos buscan lo mismo, y la victoria de uno significa la derrota del otro. No tiene porque haber enemistad ni antagonismo afectivo. Adversario Trata de conseguir algo que te pertenece. Su móvil tampoco tiene porque ser personal, sino material. Un atracador quiere nuestro dinero, no es su finalidad hacernos daño físico. Enemigo Hay algo personal, su finalidad es destruirte, hacerte daño. Los medios para conseguirlo son secundarios, incluso pueden ser poco evidentes incluso ocultos, de forma que sea difícil demostrarlo. Es mas que habitual encontrarnos en los ámbitos marciales, con ese grado de simplificación, mediante el cual, convertimos en enemigos a todos cuantos de una u otra forma están en una situación diferente de la nuestra. Bien sea porque sus creencias, opiniones, acciones, intereses, posiciones, necesidades etc. sean diferentes de las que nosotros tenemos. En cierta manera, se trata (se aprecia claramente en ámbitos deportivos) de sacar un grado extra de motivación para vencer al contrincante, pues si en vez de considerarlo rival lo consideramos enemigo, es mas fácil que uno pueda dar el 100% de si mismo. Lo pernicioso del sistema es que al final uno acaba por creerse lo que en un principio no era mas que una estrategia. Otro inconveniente de generalizar y tratar a todo lo distinto de mi como errado, equivocado o enemigo, es el grado de hostilidad que genera, posicionándonos en una estructura mental dogmática e inflexible que genera en los demás una...

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El entrenamiento invisible.
Ene21

El entrenamiento invisible.

Antonio Leyva   Voy a hablar de la importancia de la actitud con la que realizamos ciertas cosas, por encima de la importancia que por si mismas puedan tener. Un ejemplo de ello es el modo en que aprendíamos aplicaciones con el Maestro Liu. Siempre partíamos de una posición natural, en pie, sin adoptar previamente guardia de combate alguna. Del mismo modo, los ataques se realizaban desde la misma posición. Esto es algo ilógico en un combate, pues estaremos ofreciendo numerosos blancos a nuestro rival, blancos que una posición de guardia “cerraría” haciéndonos menos vulnerables… Ante un “combate declarado”, no adoptar una posición de guardia, es una locura. Sin embargo sucede que en el ámbito de la defensa personal, lo menos habitual es que se dé un “combate declarado”. Por contra el “enemigo” ataca por lo general sin previo aviso y actitudes como colocarse en una guardia “de boxeador” son un aviso que no deja muchas dudas sobre las intenciones de quien está delante y en la práctica, un modo de aviso. Con el tiempo me he dado cuenta de que había un componente “oculto” en esta forma de entrenar. Al partir siempre de una postura “natural”, ésta se convirtió en mi “guardia”. Más allá de lo idóneo o no de dicha postura, está el hecho de que emocionalmente, ya estoy en guardia en esa postura. Para pasar de un estado “normal” a uno de “combate”, se precisa una transición, que no es instantánea por lo general. Uno de los “gatillos” que nos conduce a dicho estado es precisamente el adoptar una “postura de combate”. Puesto que “cualquier postura” es ya, gracias al hábito adquirido en el entrenamiento, una postura de combate”, no es necesario hacer una transición. Uno ya está “alerta” en todo momento. Esto no es lo mismo que “invencible” o que no puedas ser sorprendido. Pero si que es más complejo que con el resto de personas que no ha experimentado el mismo tipo de entrenamiento. Tampoco implica una permanente paranoia sobre si se va a ser atacado. Simplemente, de un modo inconsciente, estás más “atento” a tu alrededor y en el peor de los casos, si eres sorprendido, tus reflejos están condicionados para actuar desde la posición que normalmente tengas y no a partir de una predeterminada. Esto cuanto menos, es una ventaja de tiempo, muy pequeña, es verdad, pero ventaja al fin y al cabo. ¿Y merece la pena?. Desde mi punto de vista, toda ventaja en cualquier ámbito de la vida merece la pena, pero podemos entender que en nuestro modo de vida actual, la necesidad de saber hacer frente a una agresión es baja. No es...

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