Observando el Árbol
May14

Observando el Árbol

  En su libro “Observando el Árbol”, la autora, Adeline Yen Mah, transmite una anécdota que le contó su abuelo. En la época en la que ella era una niña de trece años que vivía en Hong Kong, y que pensaba escaparse de casa para vivir con su tía en Shanghai. Había dejado la ciudad cuando tenía diez años, y estaba convencida de que podría volver y reanudar allí su vida de nuevo, exactamente desde donde la había dejado tres años antes. Preguntándose si su abuelo le prestaría el dinero para el viaje, se lo pidió, y continuó explicándole lo que tenía la intención de hacer cuando llegase allí. La respuesta de su abuelo no fue la que ella esperaba, y aunque no le dejó el dinero, le dio un obsequio que permaneció con ella el resto de su vida. El regalo era una historia sobre la experiencia, y sobre el cambio. Era una historia de un chico, una liebre, y un árbol. Una vez, hace mucho tiempo, en China, un maestro le dijo a su joven aprendiz que fuera al bosque a atrapar una liebre para cenar. El joven partió lleno de entusiasmo. Sin embargo, como nunca había cazado, no tenía demasiada idea de cómo iba a cumplir la tarea que le había dado su profesor. Al entrar al bosque, pronto divisó una liebre, corriendo muy rápido por el camino. De repente giró y se estampó de cabeza contra un árbol. Como estaba corriendo tan rápido, el impacto con el árbol la mató al instante, así que lo único que el aprendiz tuvo que hacer fue recogerla y llevarla hasta su profesor. Pero el triunfo del joven no duró mucho, pues aunque regresó al bosque muchas veces después, nunca fue capaz de llevar otra liebre de vuelta. Veamos, siempre que volvía al bosque, en lugar de buscar una liebre que “cazar”, simplemente regresaba al mismo árbol, y allí se sentaba, esperando que otra liebre se estrellase contra él. Cuando leí por primera vez esta historia me chocó que actualmente muchos karate-ka pasan su tiempo, metafóricamente hablando, “Observando el Árbol”, en lugar de aprender a cazar la liebre, y quizá ésta sea la razón por la que tantos estudiantes de Karate de hoy se quedan con hambre. Tan hambrientos, de hecho, que regularmente van en manadas a jornadas de Karate para entrenar con personas que, en muchos casos, simplemente han estado observando un árbol distinto durante un período más largo de tiempo. El paralelismo, al menos para mí, estaba claro: si el joven aprendiz hubiera aprendido a “cazar” una liebre, incluso a base de prueba y error, habría desarrollado...

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El Ciclo de la ignorancia . . .
Mar20

El Ciclo de la ignorancia . . .

Recientemente he estado pensando en el bunkai. No es que no piense en bunkai a menudo, pero desde hace un tiempo he estado preguntándome de dónde viene este reciente interés en el bunkai (ciertamente entre la gente de Goju-Ryu)… Lo que es más, he estado preguntándome por qué tanta gente publica material suyo en YouTube, mostrándole sus métodos de lucha a cualquiera que se moleste en mirar… Desde el punto de vista de la autodefensa… ¡Eso es muy estúpido! Mi sensei me animó a descubrir mi propio bunkai, a desarrollar mi propia comprensión del kata que estaba practicando: hacer mío el Karate. Me pregunto… ¿Cómo vas a hacer descubrimientos si lo único que haces es esperar a que a otra persona se le ocurra un bunkai para después copiárselo? ¿Cómo llegas a desarrollar una comprensión personal profunda de tus katas si tu bunkai te lo ha dado otra persona? Cada década o así aparece algo “nuevo” en el mundo del Karate, y en el momento justo, el mundo se divide en dos: aquellos que lo venden, y aquellos que lo compran. Yo creo que el bunkai, por cierto una palabra que hace tan sólo diez años la mayoría de karatekas nunca habían escuchado, ha experimentado esa división. El mundo del Karate está ahora inundado de vendedores, perdón… “especialistas en bunkai”, muy dispuestos (a cambio de dinero) a pensarlo todo por ti y enseñarte todo lo que saben, lo cual normalmente equivale a una fracción de lo que necesitas saber. Los katas de Karate están ahí para ser explorados y personalizados, están ahí para ser estudiados y absorbidos, y para que sus principios cobren vida a través del descubrimiento y el esfuerzo personal. Si tu estudio de kata es auténtico, si tiene vida, entonces ¿de qué te sirve el bunkai de otras personas? Para todos aquellos que piensan que los katas de Karate surgieron a partir de las experiencias en el campo de batalla de los samurais okinawenses… ¡Creced un poco! Pues a diferencia de los katas que se encuentran en Kobudo, hoy hay pocos katas de Karate que tuvieran su origen en Okinawa. A medida que pasa el tiempo, y el ciclo de la ignorancia en el mundo del Karate sube y baja con cada generación, no está nada mal detenerse un instante, y reflexionar sobre tu comprensión del Karate y de dónde viene esa comprensión. Entrenando con mis senpais recientemente, uno de ellos comentó: “Si la gente no conoce bien el kata, no sirve de nada aprender el bunkai”. En el ajetreo por ser entretenidos por bunkais largos y, en mi opinión, demasiado complicados, muchísimas personas en el...

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¡El placer de entrenar!
Ene18

¡El placer de entrenar!

En la carrera por controlar el Karate, el concepto fundamental del placer se ha dejado atrás o se ha olvidado del todo. Durante muchos años he creído que muchas de las personas que enseñan Karate actualmente, ¡ya no disfrutan entrenando para sí mismos! Es una teoría que puedes comprobar tú mismo con bastante facilidad; sencillamente calcula el número de horas al mes que dedicas al Karate, y después divide ese tiempo en la cantidad de horas que pasas enseñando y las horas dedicadas a entrenamiento personal… ¡Ahí tienes la respuesta! Soy consciente de que no todo el mundo tiene el tiempo que yo tengo para practicar, ni un dojo justo enfrente de la puerta de casa; pero quiero señalar que a lo largo de los últimos 40 años tampoco fue siempre así para mí. También quiero dejar claro que el dojo y el tiempo que ahora tengo para entrenar, son resultado directo de las decisiones que he tomado en la vida… ¡Y no cuestión de buena suerte! No soy rico, y sólo hay un número muy reducido de alumnos que se dirigen a mí en busca de orientación, así que el dojo genera muy poco dinero. El primer kun del Shinseidokan invita a los alumnos a pensar en esto: Vive dentro de tus posibilidades. Puede que te preguntes qué tiene eso que ver con el Karate… Bueno, si no tienes la disciplina personal para vivir de esa manera, dentro de tus posibilidades, puedes olvidarte de llegar a entender la esencia del Karate; en lugar de ello, pasarás tu vida añadiendo continuamente a lo has obtenido, en lugar de vivir con lo que ya tienes. No sé de qué otra manera decir esto sin parecer Yoda… pero cuanto más quieres, menos conseguirás: en la vida o en el Karate. De todos los karatekas de larga duración (más de 30 años) que he conocido, y en mi vida y en mi trabajo he conocido a muchos, pocos parecen disfrutar todavía del entrenamiento. A pesar de ganar mucho dinero con el Karate a lo largo de los años, no parecen capaces de encontrar el tiempo o el entusiasmo para hacer otra cosa que no sea enseñárselo a otras personas. Si me preguntan a mí, es una existencia bastante fría… Viajar por el mundo dando la impresión de ser una persona que controla su vida, cuando en realidad son como muchos otros que están atrapados en un trabajo sin salida con pocas expectativas de escapar. ¡Ya veo el concepto de autodefensa! “En el país de los ciegos, el tuerto es el rey”, y quizá sea eso lo que mantiene viva la fantasía para...

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¿Quién? ¿Qué? ¿Dónde? y ¿Cuándo?
May17

¿Quién? ¿Qué? ¿Dónde? y ¿Cuándo?

Como actualmente se le da tanta importancia a con quién ha entrenado una persona, qué grado tiene, dónde han estado entrenando, y durante cuánto tiempo han entrenado, he pensado que voy a escribir acerca de la importancia que yo le doy a esas cuestiones… ¿Quién? Bien, para mí, eso es importante. La educación que recibes en Karate se ve muy afectada por la persona o personas hacia las que te diriges en busca de guía. Aunque la gran mayoría de profesores de Karate de hoy pueden enseñarte a dar golpes de puño y patadas, un número mucho más pequeño son capaces de ir más allá de esta base de habilidad bastante limitada, y demostrar cómo crecer (madurar) como seres humanos. “Enseñar sólo es demostrar que es posible; aprender es hacerlo posible para ti mismo”. Estas palabras no son mías, pero capturan, sucintamente, la naturaleza de la relación sensei-deshi. ¿Qué? Muchos entusiastas de Karate con los que me encuentro actualmente están involucrados en una forma de Karate que es claramente diferente al tipo de Karate que ellos creen que están haciendo. ¿Que cómo lo sé? Bueno… Les escucho hablar y después les observo moverse; rara vez lo uno se corresponde con lo otro. Aprender defensa personal mientras tu compañero te ataca con técnicas de Karate, utilizar bunkai paseando a través de un kata entero con atacantes que rellenan los huecos para encajar con tus movimientos, y combate continuo con la equivocada creencia de que estás aprendiendo algo acerca de pelear… Ninguna de estas cosas contribuye mucho a la educación de un karateka, ¡aunque admito que pueden ser entretenidas! ¿Dónde? Si me dieran un $ por cada karateka que me ha dicho que su sueño era viajar algún día a Okinawa o Japón para entrenar Karate, ¡tendría un montón de dinero! Aunque creo que sería beneficioso para cualquier karateka el ir a Okinawa o Japón para entrenar, resulta que pienso que son las cosas que aprenden sobre sí mismos al esforzarse por arreglárselas para vivir en un país extranjero, las que tienen el verdadero valor en un viaje así. Si tienes un buen sensei que te guíe, tu educación en Karate será tan buena como si estuvieras en Okinawa o Japón. Lo que te pierdes, entrenando en casa, son las lentes culturales a través de las cuales empiezas a ver el Karate cuando estás entrenando en su tierra natal. ¿Cuándo? Estoy menos interesado en los puntos de vista y opiniones de aquellos que han entrenado Karate durante sólo un corto espacio de tiempo, menos de quince años, que en las de aquellos que han entrenado durante más tiempo. Y me importan...

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Iiwake . . . Si quieres entender el Karate sólo necesitas ser auténtico
Abr07

Iiwake . . . Si quieres entender el Karate sólo necesitas ser auténtico

Hace unos cuantos años, recibí un correo electrónico de alguien que había practicado Judo en Okinawa con MiyazatoSensei. Por si no lo sabíais, Miyazato Sensei no sólo era karateka, sino también judoka. El correo traía adjuntas un par de viejas fotos de “nuestro” sensei, una de las cuales se puede ver arriba. Las imágenes me recordaron algunas de las conversaciones que tuve con Miyazato Sensei a lo largo de los años sobre el uso de proyecciones de Judo en Karate. Siempre me pregunté si ambas artes de lucha podían combinarse. Miyazato Sensei era un hombre muy generoso, pero también podía ser bastante brusco, incluso desdeñoso. Insistía en que no se debería intentar mezclar el Judo y el Karate; cruzaba los brazos por las muñecas y decía “¡Karate, Karate… Judo, Judo!” Dicho lo cual, también intentaba que yo dejara de pensar de esa manera. Si se trata de una pelea física, el objetivo es ganar, y la mejor manera de conseguirlo es finalizar el combate de manera rápida y decisiva. Si mi cabeza se distraía con técnicas de “Karate” o “Judo“, es muy probable que la pelea terminara antes de tener la oportunidad de elegir.   Miyazato Sensei entrenando con ishi-sashi   Cuando practicas sólo puedes llegar hasta cierto punto, sólo puedes aproximarte a las condiciones bajo las cuales se podría llegar a utilizar una técnica, pero no puedes pelear de verdad. Hacerlo tendría como resultado que alguien resultara seriamente herido… así que evocamos “Iiwake” y suspendemos la intención, jugamos… aunque lo hagamos en serio. Al hacerlo uno tiene que tener cuidado para no alejarse del objetivo del entrenamiento, pero esto presupone que sabes cuál es el objetivo de tu entrenamiento. Por la manera en la que muchos karatekas se comportan, está claro que hay una enorme desconexión entre las cosas que dicen, y las cosas que hacen. No soy ningún experto en lengua japonesa, pero a lo largo de los años he tenido la suerte de recibir algunas lecciones fantásticas, proporcionadas en japonés. Por ejemplo, la idea de “Iiwake“. Como palabra puede significar una simple explicación, pero también puede ser una excusa, y según mi experiencia, es bastante habitual comprobar que los karatekas tienen problemas a la hora de entender la diferencia entre lo uno y lo otro. Creo que puede derivar de tener siempre razón.   Miyazato Sensei entrenando con el kongoken Si quieres entender el Karate sólo necesitas ser auténtico, cada vez es menos habitual encontrar karatekas que sean… auténticos. El deseo de ser conocido, de que te busquen, de que te respeten, y muchos otros que no tienen nada que ver con el Karate, han hecho que...

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