¿Quién? ¿Qué? ¿Dónde? y ¿Cuándo?
May17

¿Quién? ¿Qué? ¿Dónde? y ¿Cuándo?

Como actualmente se le da tanta importancia a con quién ha entrenado una persona, qué grado tiene, dónde han estado entrenando, y durante cuánto tiempo han entrenado, he pensado que voy a escribir acerca de la importancia que yo le doy a esas cuestiones… ¿Quién? Bien, para mí, eso es importante. La educación que recibes en Karate se ve muy afectada por la persona o personas hacia las que te diriges en busca de guía. Aunque la gran mayoría de profesores de Karate de hoy pueden enseñarte a dar golpes de puño y patadas, un número mucho más pequeño son capaces de ir más allá de esta base de habilidad bastante limitada, y demostrar cómo crecer (madurar) como seres humanos. “Enseñar sólo es demostrar que es posible; aprender es hacerlo posible para ti mismo”. Estas palabras no son mías, pero capturan, sucintamente, la naturaleza de la relación sensei-deshi. ¿Qué? Muchos entusiastas de Karate con los que me encuentro actualmente están involucrados en una forma de Karate que es claramente diferente al tipo de Karate que ellos creen que están haciendo. ¿Que cómo lo sé? Bueno… Les escucho hablar y después les observo moverse; rara vez lo uno se corresponde con lo otro. Aprender defensa personal mientras tu compañero te ataca con técnicas de Karate, utilizar bunkai paseando a través de un kata entero con atacantes que rellenan los huecos para encajar con tus movimientos, y combate continuo con la equivocada creencia de que estás aprendiendo algo acerca de pelear… Ninguna de estas cosas contribuye mucho a la educación de un karateka, ¡aunque admito que pueden ser entretenidas! ¿Dónde? Si me dieran un $ por cada karateka que me ha dicho que su sueño era viajar algún día a Okinawa o Japón para entrenar Karate, ¡tendría un montón de dinero! Aunque creo que sería beneficioso para cualquier karateka el ir a Okinawa o Japón para entrenar, resulta que pienso que son las cosas que aprenden sobre sí mismos al esforzarse por arreglárselas para vivir en un país extranjero, las que tienen el verdadero valor en un viaje así. Si tienes un buen sensei que te guíe, tu educación en Karate será tan buena como si estuvieras en Okinawa o Japón. Lo que te pierdes, entrenando en casa, son las lentes culturales a través de las cuales empiezas a ver el Karate cuando estás entrenando en su tierra natal. ¿Cuándo? Estoy menos interesado en los puntos de vista y opiniones de aquellos que han entrenado Karate durante sólo un corto espacio de tiempo, menos de quince años, que en las de aquellos que han entrenado durante más tiempo. Y me importan...

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Iiwake . . . Si quieres entender el Karate sólo necesitas ser auténtico
Abr07

Iiwake . . . Si quieres entender el Karate sólo necesitas ser auténtico

Hace unos cuantos años, recibí un correo electrónico de alguien que había practicado Judo en Okinawa con MiyazatoSensei. Por si no lo sabíais, Miyazato Sensei no sólo era karateka, sino también judoka. El correo traía adjuntas un par de viejas fotos de “nuestro” sensei, una de las cuales se puede ver arriba. Las imágenes me recordaron algunas de las conversaciones que tuve con Miyazato Sensei a lo largo de los años sobre el uso de proyecciones de Judo en Karate. Siempre me pregunté si ambas artes de lucha podían combinarse. Miyazato Sensei era un hombre muy generoso, pero también podía ser bastante brusco, incluso desdeñoso. Insistía en que no se debería intentar mezclar el Judo y el Karate; cruzaba los brazos por las muñecas y decía “¡Karate, Karate… Judo, Judo!” Dicho lo cual, también intentaba que yo dejara de pensar de esa manera. Si se trata de una pelea física, el objetivo es ganar, y la mejor manera de conseguirlo es finalizar el combate de manera rápida y decisiva. Si mi cabeza se distraía con técnicas de “Karate” o “Judo“, es muy probable que la pelea terminara antes de tener la oportunidad de elegir.   Miyazato Sensei entrenando con ishi-sashi   Cuando practicas sólo puedes llegar hasta cierto punto, sólo puedes aproximarte a las condiciones bajo las cuales se podría llegar a utilizar una técnica, pero no puedes pelear de verdad. Hacerlo tendría como resultado que alguien resultara seriamente herido… así que evocamos “Iiwake” y suspendemos la intención, jugamos… aunque lo hagamos en serio. Al hacerlo uno tiene que tener cuidado para no alejarse del objetivo del entrenamiento, pero esto presupone que sabes cuál es el objetivo de tu entrenamiento. Por la manera en la que muchos karatekas se comportan, está claro que hay una enorme desconexión entre las cosas que dicen, y las cosas que hacen. No soy ningún experto en lengua japonesa, pero a lo largo de los años he tenido la suerte de recibir algunas lecciones fantásticas, proporcionadas en japonés. Por ejemplo, la idea de “Iiwake“. Como palabra puede significar una simple explicación, pero también puede ser una excusa, y según mi experiencia, es bastante habitual comprobar que los karatekas tienen problemas a la hora de entender la diferencia entre lo uno y lo otro. Creo que puede derivar de tener siempre razón.   Miyazato Sensei entrenando con el kongoken Si quieres entender el Karate sólo necesitas ser auténtico, cada vez es menos habitual encontrar karatekas que sean… auténticos. El deseo de ser conocido, de que te busquen, de que te respeten, y muchos otros que no tienen nada que ver con el Karate, han hecho que...

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Cuándo y Dónde….
Mar22

Cuándo y Dónde….

A veces, a los estudiantes de Karate les resulta difícil entender cuándo están estudiando y cuándo no. Ponlos en sus gi, descalzos, y en filas, y entonces lo “saben”; pero colócalos en una situación donde las pistas son menos obvias, y a menudo se dejan ellos mismos en evidencia de mala manera. Saber cómo comportarse, tanto si vas vestido con tu pijama-asesino como si no, es vital si quieres continuar aprendiendo. Todo lo que hace tu cuerpo empieza en tu mente, esto es tan cierto en tu vida diaria como en el aprendizaje de Karate. Siendo ese el caso, necesitas pasar al menos tanto tiempo adquiriendo el control de lo que sucede en el interior de tu cabeza que desarrollando un repertorio de técnicas físicas. Si te comportas de una manera en el dojo pero de forma diferente fuera del mismo, no estás aprendiendo Karate en absoluto, simplemente estás realizando los movimientos. Ser atento, desarrollar la conciencia, refinar tu sentido de la anticipación, y cultivar la humildad, son rasgos del carácter necesarios en el aprendizaje de Karate, ya que sin ellos (y otros), asimilar la esencia del Karate te llevará mucho más tiempo del que puedes imaginar.   Fuente original: “When and where…(again!)” Fuente:shinseidokandojo-spanish.blogspot.com Traducción al castellano: Víctor López Bondía [Con la autorización de Michael Clarke] Foto portada: Genista...

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Otomo: Una alternativa a la relación senpai-kohai
Oct04

Otomo: Una alternativa a la relación senpai-kohai

En el Karate de Japón, y en mucha menor medida en el de Okinawa, existe un sistema de aprendizaje conocido como la relación senpai-kohai. Scott Langley escribió un poco sobre ello en el número 101 de la revista Shotokan Karate Magazine. Los avanzados (senpai) aceptan responsabilidad por los kohai (menos experimentados) en el dojo, y al hacerlo se esfuerzan por animarles a desarrollar el tipo de espíritu necesario para aguantar la instrucción, y continuar cuando el entrenamiento se vuelve difícil. En esta relación, el kohai, a su vez, se esfuerza al máximo dentro de su nivel para estar a la altura de las expectativas de sus senpai, y hace todo lo posible para tener en cuenta el comportamiento de sus senpai. No sorprende que sea un sistema abierto al abuso, pero cuando funciona bien yo diría que tiene mucho mérito, y un valor incalculable cuando se trata de aprender los valores más sutiles del Karate. Y lo que es más, yo diría que es precisamente porque conceptos como el que se discute aquí forman parte del aprendizaje del Karate que los niños y las personas de disposición perezosa están naturalmente excluidos del Karate más allá del nivel más superficial. Ser considerado senpai no es sólo el reflejo de ser superior a otros en grado, sino que destaca a las personas por su ejemplo como prueba de que el entrenamiento que soportan los menos avanzados, en ocasiones tortuoso, puede superarse. Pues llegará un momento, para aquellos que no abandonen, en el que la intensidad de la práctica de Karate disminuye, y el entrenamiento asume un papel más natural en la vida. Aunque el senpai es diferente al sensei, el sistema, en lo que respecta al kohai, funciona de la misma manera. Los kohai se comportan con agradecimiento por la ayuda que reciben de sus senpai tanto dentro como fuera del dojo. Dentro del dojo, los senpai son exigentes para llevar al kohai más allá de su nivel actual, y fuera del dojo a menudo utilizan sus contactos para presentar al kohai a alguien que le pueda ayudar en sus estudios o carrera. Les introducen a métodos de comportamiento, y les educan en asuntos de conducta a la manera, a menudo estilizada y rígidamente formal, en la que los japoneses interactúan entre ellos fuera de la privacidad de sus casas. Todas esas cosas pueden resultar muy valiosas en el futuro del kohai. Los contactos, o como yo prefiero llamarlo, el nepotismo, forma tanto parte de la vida occidental como de la japonesa. Sin embargo, donde un senpai japonés cumplirá con su papel en la relación y esperará lo propio del kohai,...

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La longevidad para un karateka requiere un espíritu de humildad
Abr29

La longevidad para un karateka requiere un espíritu de humildad

He oído decir que ahora hay 100 millones de karatekas en el mundo… No me lo creo ni por un momento. Pero supongamos que es cierto, supongamos que hay 100 millones de personas por el mundo poniéndose un keikogi al menos una vez a la semana, ¿los convierte eso en karatekas? No, en mi opinión, no. Puedes ponerte el uniforme que quieras y considerarte a ti mismo lo que quieras, pero a menos que vivas tu vida como un karateka… ¡No eres uno de ellos! ¿Y cuál es el modo de vida del Karate? Bueno, no es obtener grados y títulos y acumular seguidores, eso seguro. Karate es una forma de estar en el mundo, una manera de navegar un pasaje equilibrado a través de los años a medida que pasas de una edad a la siguiente. Es entrenar a menudo, de manera consciente, alegre, y con un propósito. Es enseñar únicamente cuando tienes que hacerlo, y hacerlo mediante el ejemplo, en lugar de la doctrina. Si no estás haciendo estas cosas, no eres un karateka… ¡Sólo eres alguien que quiere serlo! Cuarenta y dos años dedicados al Karate es toda una vida para algunos, y más que eso para otros; pero en lo que respecta a ser un karateka, apenas es arañar la superficie. Me pregunto cuántos de los 100 millones (de karatekas) que hay hoy en el mundo seguirán yendo al dojo durante más de un año, cinco años, o incluso diez… Me pregunto cuántos de ellos son Pequeños Dragones o Ninjas (niños)… ¡Sospecho que más de 950.000! ¿Cuántos de los que se ven a sí mismos como karatekas entrenan para ganar trofeos, coleccionar grados y diplomas, o aspiran a abandonar su entrenamiento y pasar a “enseñar” a otras personas? , un rasgo poco frecuente que nunca se encuentra en hombres (y mujeres) que albergan la ambición de ser “alguien” en el diminuto mundo del Karate. Tal personalidad no es dada a extremos, ni se desvía fácilmente por la moda del momento, y proporciona claridad contra la confusión creada por otros que gritan muy alto cosas superficiales que nunca consiguen superar la prueba del tiempo. Parece una cosa tan simple, prestar atención a lo que estás haciendo, seguir colocando un pie delante del otro, practicar un día tras otro, y escoger simplemente hacer lo que sabes que deberías estar haciendo… ¡Y sin embargo!… Todos los caballeros de las imágenes empezaron a entrenar Karate en su juventud. Todos han vivido vidas largas pero muy diferentes, y sin embargo tienen muchas experiencias comunes. También tienen la voluntad de seguir practicando Karate independientemente de las exigencias recibidas al pasar de...

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