Sexto sentido
Dic09

Sexto sentido

Tajima no kami paseaba por su jardín una hermosa tarde de primavera. Parecía completamente absorto en la contemplación de los cerezos al sol. A algunos pasos detrás de él, un joven servidor le seguía llevando su sable. Una idea atravesó el espíritu del joven: “A pesar de toda la habilidad de mi Maestro en el manejo del sable, en este momento sería fácil atacarle por detrás, ahora que parece tan fascinado con las flores del cerezo”. En ese preciso instante, Tajima no kami se volvió y comenzó a buscar algo alrededor de sí, como si quisiera descubrir a alguien que se hubiera escondido. Inquieto, se puso a escudriñar todos los rincones del jardín. Al no encontrar a nadie, se retiró a su habitación muy preocupado. El servidor acabó por preguntarle si se encontraba bien y si deseaba algo. Tajima respondió: – Estoy profundamente turbado por un incidente extraño que no puedo explicarme. Gracias a mi larga práctica de las artes marciales, puedo presentir cualquier pensamiento agresivo contra mí. Justamente cuando estaba en el jardín me ha sucedido esto. Pero aparte de ti no había nadie, ni siquiera un perro. Estoy descontento conmigo mismo, ya que no puedo justificar mi percepción. El joven servidor, después de saber esto, se acercó al Maestro y le confesó la idea que había tenido, cuando se encontraba detrás de él. Humildemente le pidió perdón. Tajima no kami se sintió aliviado y satisfecho, y volvió al jardín....

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Alejandro Magno y Diógenes
Dic01

Alejandro Magno y Diógenes

  Alejandro Magno cuando este se dirigía a la India se encontró con Diógenes, el místico griego. Era una mañana de invierno, soplaba el viento y Diógenes descansaba a la orilla de un río, sobre la arena, tomando el sol desnudo. Era un hombre hermoso. Cuando el alma es hermosa, surge una belleza que no es de este mundo… Alejandro no podía creer la belleza y la gracia que tenía aquel hombre y le dijo: -Señor -jamás había llamado “Señor” a nadie en su vida-, señor me ha impresionado mucho su persona, además he oído hablar de su gran sabiduría. Me gustaría hacer algo por usted, ¿Qué podría hacer yo por usted? – Muévete un poco hacia un lado, pues me estás tapando el sol, esto es todo, no necesito nada más – dijo Diógenes. -Si tengo una nueva oportunidad de volver a la tierra, le pediré a Dios que me convierta en Alejandro de nuevo y si esto no es posible, que me convierta en Diógenes – dijo Alejandro Diógenes se rió y dijo: -¿Quién te impide serlo ahora mismo? ¿Adónde vas? Durante meses he visto pasar ejércitos, ¿a dónde van? ¿Para qué?. -Voy a la India a conquistar el mundo entero -dijo Alejandro. -¿Y después que vas a hacer? -preguntó Diógenes. -Después voy a descansar. -Estás loco. Yo estoy descansando ahora. No he conquistado el mundo y no veo que necesidad hay de hacerlo. Si al final quieres descansar, ¿por qué no lo haces ahora? Y te digo más si no descansas ahora nunca lo harás. Morirás. Todo el mundo se muere en el camino, en medio del viaje. Alejandro se lo agradeció y le dijo que le recordaría, pero que ahora no podía detenerse. Alejandro cumplió su destino de conquistador pero no le dio tiempo de descansar antes de morir. Fuente: Internet, autor...

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Así es la vida
Nov09

Así es la vida

  – Que tal viene el algodón? – “Aquí no se da”. Respondió quejoso. – ¿Y que tal las frutillas? – “Aquí no se dan”. ¡Es una lastima! – Agrego. – ¿Y los tomates? – “No, aquí no se dan”. Contesto en el mismo tono. – ¿Qué extraño! Respondio sorprendido el interlocutor, porque del otro lado de la costa,  enfrente mismo de sus tierras, he visto abundantes plantaciones de algodón, frutillas y tomates. – Ah, si… conozco el hecho. Explicó el hombre del campo, pero allá, es que los cultivan. (anónimo)...

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La sospecha
Oct29

La sospecha

  Un hombre perdió su hacha; y sospechó del hijo de su vecino. Observó la manera de caminar del muchacho – exactamente como un ladrón. Observó la expresión del joven – idéntica a la de un ladrón. Observó su forma de hablar – igual a la de un ladrón. En fin, todos sus gestos y acciones lo denunciaban culpable de hurto. Pero más tarde, encontró su hacha en un valle. Y después, cuando volvió a ver al hijo de su vecino, todos los gestos y acciones del muchacho le parecían muy diferentes a los de un ladrón. Autor: Lie Zi....

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La Unión es Importante
Oct19

La Unión es Importante

Cuentan que en la carpintería hubo una vez una extraña asamblea.  Fue una reunión de herramientas para arreglar sus diferencias. El martillo ejerció la presidencia, pero la asamblea le notificó que tenía que renunciar. ¿La causa? ¡Hacía demasiado ruido! Y además se pasaba el tiempo golpeando. El martillo aceptó su culpa, pero pidió que también fuera expulsado el tornillo, dijo que había que darle muchas vueltas para que sirviera de algo. Ante el ataque, el tornillo aceptó también, pero a su vez pidió la expulsión de la lija. Hizo ver que era muy áspera en su trato y siempre tenía fricciones con los demás. Y la lija estuvo de acuerdo, a condición que fuera expulsado el metro que siempre se la pasaba midiendo a los demás según su medida, como si fuera el único perfecto. En eso entró el carpintero, se puso el delantal e inició su trabajo.  Utilizó el martillo, la lija, el metro y el tornillo.  Finalmente la tosca madera inicial se convirtió en un lindo mueble.  Cuando la carpintería quedó nuevamente sola, la asamblea reanudó la deliberación.  Fue entonces cuando tomó la palabra el serrucho, y dijo:  Señores, ha quedado demostrado que todos tenemos defectos, pero el Carpintero trabaja con nuestras cualidades. Eso es lo que nos hace valiosos. Así que no pensemos ya en nuestros puntos malos y concentrémonos en la utilidad de nuestros puntos buenos La asamblea encontró entonces que el martillo era fuerte, el tornillo unía y daba fuerza, la lija era especial para afinar y limar asperezas y observaron que el metro era preciso y exacto. “Es fácil encontrar defectos. Pero encontrar cualidades, eso es para los espíritus superiores que son capaces de inspirar todos los éxitos humanos”....

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Sentado en el muelle de la bahía
Sep16

Sentado en el muelle de la bahía

Corrió el rumor de que un buen maestro se encontraba sentado en la orilla del lago. Después de comentarlo, algunos estudiantes decidieron ir a ver qué es lo que debía estar haciendo allí. Tras un largo viaje lo encontraron. Uno de ellos preguntó: “Vemos que es muy hermoso este lado del lago. ¿Por eso está usted aquí?” “No“, respondió el maestro. “¿Usted está aquí esperando una visita?”, preguntó otro. “No”, respondió el maestro. “¡Ah! ¡Entonces está aquí para respirar el aire fresco!”, exclamó un estudiante. “No”, respondió el maestro. Los estudiantes, sintiéndose frustrados, dijeron a la vez: “Entonces, ¿Por qué está usted aquí?”  “Sólo estoy sentado”, respondió el maestro. Los estudiantes saludaron a su maestro con una reverencia, luego fueron invitados a sentarse y, entonces, simplemente lo hicieron....

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