El juicio injusto
Sep14

El juicio injusto

Cuenta que en la Edad Media un hombre muy virtuoso fue injustamente acusado de asesinato. El culpable era una persona muy influyente del reino, y por eso desde el primer momento se procuró hallar un chivo expiatorio para encubrirlo. El hombre fue llevado a juicio y comprendió que tendría escasas oportunidades de escapar a la horca. El juez, aunque también estaba confabulado, se cuidó de mantener todas las apariencias de un juicio justo. Por eso le dijo al acusado: “Conociendo tu fama de hombre justo, voy a dejar tu suerte en manos de Dios. Escribiré en dos papeles separados las palabras: ‘CULPABLE’ e ‘INOCENTE’. Tú escogerás, y será la providencia la que decida tu destino”. Por supuesto, el perverso funcionario había preparado dos papeles con la misma leyenda: ‘CULPABLE’. La víctima, aun sin conocer los detalles, se dio cuenta de que el sistema era una trampa. Cuando el juez lo conminó a tomar uno de los papeles, el hombre respiró profundamente y permaneció en silencio unos segundos con los ojos cerrados. Cuando la sala comenzaba ya a impacientarse, abrió los ojos y, con una sonrisa, tomó uno de los papeles, se lo metió a la boca y lo engulló rápidamente. Sorprendidos e indignados, los asistentes le reclamaron. —Pero, ¿qué has hecho? ¿Ahora cómo vamos a saber cuál era el veredicto? —Es muy sencillo —dijo el acusado—. Es cuestión de leer el papel que queda, y sabremos lo que decía el que me tragué. Moraleja: Por más difícil que nos parezca una situación, nunca dejemos de buscar una solución a lo que nos está pasando. La verdad siempre sale a la luz. Leído por...

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El perro, el gallo y la zorra
Jun12

El perro, el gallo y la zorra

Imagen de MiZie en Pixabay  Hace muchísimos años, un perro y un gallo se pusieron de acuerdo para abandonar el triste lugar en el que vivían y viajar por todos los rincones del mundo. Cansados de caminar llegaron a un gran árbol, en el cual el gallo se encaramó a lo más alto para dormir más tranquilo y el perro se quedó recostado a los pies de tan magnífico tronco. Al otro día, como hacen todos los gallos, al ver la salida del sol, nuestro gallo se puso a cantar enérgicamente para anunciar la llegada de un nuevo día. Una zorra escuchó su canto y en un abrir y cerrar de ojos se plantó a los mismos pies del árbol. Cuando vio al gallo encima, le gritó desde abajo que deseaba poder verle más de cerca y besar la cabeza del intérprete de tan encantadora melodía. Pero en vez de bajar, el gallo le pidió que le hiciera antes el favor de despertar al portero que había debajo del árbol. Antes de que la zorra pudiera decir nada, el perro se lanzó sobre ella y no le dejó nada más que el rabo. Moraleja: Si no puedes vencer a un enemigo poderoso, busca a alguien más fuerte que quiera...

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Las mulas y los ladrones
May16

Las mulas y los ladrones

Imagen de Simon Berger en Pixabay  Dos mulas bien cargadas con paquetes andaban con dificultad por el camino. Una cargaba sacos con dinero y la otra llevaba granos. La mula que llevaba el dinero andaba con la cabeza erguida, como si supiera del valor de su carga, y movía de arriba abajo las campanas sonoras sujetadas a su cuello. Mientras tanto, su compañera seguía con el paso tranquilo y silencioso. De repente unos ladrones se precipitaron sobre ellas desde sus escondrijos, y en la riña con sus dueños, la mula que llevaba el dinero fue herida con una espada, y avariciosamente tomaron el dinero sin hacer caso del grano. La mula que había sido robada y herida se lamentó de sus desgracias. La otra contestó:– “Estoy en efecto muy contenta de que fui despreciada, pues no he perdido nada y tampoco me hicieron daño”.Moraleja: La ostentación bulliciosa de la riqueza solo trae...

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Reflexión sobre El Bambú Japonés
Abr12

Reflexión sobre El Bambú Japonés

Imagen de Walkerssk en Pixabay  No es necesario ser agricultor para saber que, una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante. También es sabido que quien cultiva la tierra, no se para impaciente frente a la semilla sembrada y grita con todas sus fuerzas: crece de una vez… Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo transforma en no apropiado para personas impacientes: Se siembra la semilla, se la abona, y se la riega constantemente. Durante los primeros meses, aparentemente no sucede nada. Durante los primeros siete años, en realidad no ocurre nada, de tal manera, que un cultivador inexperto, estaría convencido de que las semillas que ha comprado son semillas infértiles. Sin embargo, durante el séptimo año, en sólo seis semanas, la planta de bambú crece más de treinta metros. En realidad, se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse. Durante los primeros siete años de aparente inactividad, el bambú genera un complejo sistema de raíces, que le permitirán sostener el crecimiento que va a tener después de siete años. Esto nos da una lección de paciencia y perseverancia, de espera y aceptación. Muchas veces queremos encontrar resultados rápidos y a veces abandonamos justo cuando estábamos a punto de “conquistar la meta”. Nos olvidamos que conviene ser perseverantes, y esperar el momento adecuado. Es necesario comprender, que a veces estamos atrapados en situaciones, o etapas en nuestra vida en que pareciera que no sucede nada, y nos decaemos….Justo en esos momentos, podemos recordar el ciclo de crecimiento del bambú japonés, y no rendirnos, al no ver los resultados que esperamos, en esos momentos, algo está creciendo y madurando en nuestro interior, esperando el momento oportuno para materializarse. Si todavía no consigues lo que anhelas, no te desesperes, ten paciencia, todo tiene su razón de ser, quizá estés hechando raíces. Origen...

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Ausencia
Mar31

Ausencia

Imagen de DarkmoonArt_de en Pixabay  Maestro, ¿dónde está Dios?– Aquí mismo. – ¿Dónde está el paraíso?– Aquí mismo. – ¿Y el infierno?– Aquí mismo. Todo está aquí mismo. El presente, el pasado, el futuro, están aquí mismo. Aquí está la vida y aquí está la muerte. Es aquí donde los contrarios se confunden. – ¿Y yo dónde estoy?– Tú eres el único que no está aquí. Microcuento Alejandro...

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Toma la gratitud – Buda
Mar17

Toma la gratitud – Buda

Imagen de Marisa04 en Pixabay  En una ocasión un hombre vino a Buda y le escupió la cara, sus discípulos, por supuesto, estaban enfurecidos. Ananda el discípulo más cercano, dirigiéndose a Buda dijo: ¡Esto pasa de la raya! Y estaba rojo de irá y prosiguió: ¡Dame permiso, para que le enseñe a éste hombre lo que acaba de hacer! Buda se limpió la cara y dijo al hombre: GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS. Has creado, una situación, un contexto, en el que he podido comprobar sí todavía puede invadirme la irá o no, y no puede, y te estoy tremendamente agradecido; y también has creado un contexto para mis discípulos, principalmente para Ananda mi discípulo más cercano. Esto le permite ver que todavía puede invadirle la irá ¡Muchas gracias! ¡Te estamos muy agradecidos! Y siempre estás invitado a venir. Por favor, siempre que sientas el imperioso deseo de escupirle a alguien puedes venir con nosotros. Fue una conmoción tal para aquel hombre… No podía dar crédito a sus oídos, no podía creer lo que estaba sucediendo, había venido a provocar la ira de Buda, y había fracasado. Aquella noche no pudo dormir, estuvo dando vueltas en la cama, los pensamientos le perseguían continuamente: El escupir a Buda una de las cosas más insultantes y el que él permaneciese tan sereno tan en calma como lo había estado antes, como sí no hubiese pasado nada… El que Buda se limpiase la cara y dijera: GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS, cuando sientas ganas de escupir a alguien, por favor ven a nosotros, se acordaba una y otra vez… Cuando Buda le dio las gracias, no fue una formalidad le estaba verdaderamente agradecido, todo su ser, le decía que estaba agradecido, Buda desprendía una atmósfera de agradecimiento. A la mañana siguiente muy temprano, volvió precipitado, se postró a los pies de Buda y dijo: Por favor perdóname no he podido dormir en toda la noche. Buda respondió, no tiene la menor importancia no pidas perdón por algo que ya no tiene existencia. ¡Ha pasado tanta agua por el río Ganges! Mira ¡Discurre tanta agua a cada momento! Han pasado 24 horas, por qué cargas con algo que ya no existe, ¡no pienses más en ello¡ Y además, yo no te puedo perdonar, porque en primer lugar nunca llegué a enojarme contigo, si me hubiera enojado te podría perdonar, guarda la experiencia y aprende profundamente de estos hechos y del agradecimiento.  Enseñanzas de...

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