Karate Superior: Karate Espiritual
Abr17

Karate Superior: Karate Espiritual

  El Budo japonés, el auténtico y verdadero, siempre se ha identificado un poco con la religión, con los dioses y así sus grandes maestros han alcanzado la categoría de “casi dioses” en el país del Sol Naciente. Pero cuando digo religión me refiero, por supuesto, a las religiones de Japón, patria del karate; es decir, al Budismo y al Shintoismo. en efecto, el enfoque y desarrollo del karate ha ido siempre paralelo a estas dos religiones. Sus motivos tiene y, como veremos también numerosos puntos en común que conforman ese paralelismo. El Budismo, creado por Buda, el “iluminado que fuera Sidarta Gantama”, y desarrollado en la India hacia el siglo VI antes de Cristo bajo dogmas marcados por el Brahmanismo, no tiene unas doctrinas fijas, sino que, más bien, puede adaptarse a cada ocasión según la inspiración, como proclamaba el Maestro de la Secta Zen, dentro del Budismo, Muso Kokushi. Así reza en algunos Monasterios Budistas: “Mil monjes, mil religiones”. El Budismo se basa en la meditación y su principal característica podría ser su especial culto a la muerte. En el siglo VI, en el año 538 concretamente, esta religión que ya había pasado a China algunos siglos antes, lo hace ahora al Japón, tras la enorme influencia de Bodhidarma (Daruma) creador del Budismo ZEN. En Japón ya existía otra religión autóctona, el Shintoismo, sin moral, sin filosofía y sin fundamentos. El Shintoismo o “Camino de los Dioses” da carácter divino y sagrado a cualquier rama, roca, insecto,… reverencia a los espíritus de los antepasados y de los mayores y su principal objetivo es la armonía con la Naturaleza. Por ello sus meditaciones, ritos purificantes,… tienen como base elementos de ésta, a los que otorgan el carácter de “Kami”; es decir, algo divino, aún sin importancia hasta ese momento. Más tarde, incluso edificarán, a veces, sus templos en remotos lugares en torno al “Kami”. !Ah!, el Shintoismo no quiere dar culto a la muerte, a la que margina por no tener vida. Por eso es muy frecuente en Japón que la gente recurra a las dos religiones, al Shintoismo para momentos alegres (bautizos, bodas,…) y al Budismo en el momento de la muerte. en resumen, el Shintoismo da culto a la Naturaleza y busca la armonía con ella. BUDISMO Y KARATE El karate, desde sus comienzos, muy lejanos, en la India y China, ha evolucionado de la mano del Budismo y de Bodhidarma Daruma. Juntos se empezaron a desarrollar en la India, pasaron a China y más tarde al Japón. Pero esa comunión no es casual. Los verdaderos objetivos del karate en ese momento inicial fueron espirituales y...

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Benefícios Emocionales de la Práctica de las KATAS-DO
Ene24

Benefícios Emocionales de la Práctica de las KATAS-DO

“Si puedes definirte porque te conoces, valoras lo que eres y pones todo ese conocimiento a tu servicio para conseguir tus objetivos, tus acciones se alinean con el sentido de tu vida”. Cuando consigues cumplir con tus objetivos la persona se siente realizada. La práctica continuada de las katas-do precisan de una sucesión de pequeños objetivos encerrados en el aprendizaje: la técnica; la respiración; el equilibrio; la potencia, etc., sumado y mantenido en el tiempo, acaba por transformar al practicante acercándole a la sensación de “sentirse realizado”. Estas percepciones fertilizan la vida social mejorando las relaciones con los demás. ¿Qué nos aporta la práctica de las katas-do? 1º. Satisface las necesidades psicomotrices que el cuerpo necesita.  Cuando la persona abandona el ejercicio que el cuerpo demanda diariamente, aparece una sensación negativa que comienza haciendo que el cuerpo pese cada vez más y más. Con el tiempo esa sensación se proyecta en la mente provocando “malestar” psicológico, es un estado de desazón que la persona no puede identificar con claridad y si lo consigue lo hace con decepción se si misma. Podemos decir que,  “LAS KATAS-DO SON DOSIS PSICO-FÍSICAS DE AUTORREALIZACIÓN”. 2º. Cuando practicas un kata, tomas conciencia de ti mismo. Te reconoces a través de los movimientos, SIENTES TU CUERPO y comprendes el sentido del movimiento. Esto es un gran entrenamiento de autorrealización. 3º. La complejidad que implica la realización de un kata induce en cada acción a que el practicante tenga una percepción clara de la realidad.  Cada instante es único e irrepetible, las técnicas y combinaciones obligan a sentir cada “aquí y ahora” produciendo una HUMILDE SENSACIÓN DE PLENITUD. Este proceso acaba por proyectarse en cualquier campo de la vida: relaciones interpersonales, con la naturaleza, con la familia, en el trabajo, estudios, etc. Uno acaba sintiendo “qué es lo realmente importante en la vida”. 4º. Cuando se realiza un kata-do: lo que se piensa, cómo se procede y lo que expresas verbalmente, debe coincidir.  PENSAMIENTO, ACCIÓN Y PALABRA se aúnan. Decimos que tu comportamiento ha sido auténtico. Extrapola este procedimiento a tu actuación en la vida y verás que tu vida será “auténtica” si sigues este CAMINO del DO. 5º. ¿Qué quiero expresar?  Cada kata presenta innumerables problemas: preparación física, memorización, técnica, pero en la practica del kata-do, a parte de todo lo anterior, se busca la parte abstracta. Cuando se realizan las katas de una manera mecánica y perfecta para ajustarse a un reglamento moda, el practicante parece un estereotipo que sigue una programación digital, pero cuando se realiza con el concepto “–DO”, es el fallo lo que produce la mayor estimulación y concienciación. Ser consciente...

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¡El placer de entrenar!
Ene18

¡El placer de entrenar!

En la carrera por controlar el Karate, el concepto fundamental del placer se ha dejado atrás o se ha olvidado del todo. Durante muchos años he creído que muchas de las personas que enseñan Karate actualmente, ¡ya no disfrutan entrenando para sí mismos! Es una teoría que puedes comprobar tú mismo con bastante facilidad; sencillamente calcula el número de horas al mes que dedicas al Karate, y después divide ese tiempo en la cantidad de horas que pasas enseñando y las horas dedicadas a entrenamiento personal… ¡Ahí tienes la respuesta! Soy consciente de que no todo el mundo tiene el tiempo que yo tengo para practicar, ni un dojo justo enfrente de la puerta de casa; pero quiero señalar que a lo largo de los últimos 40 años tampoco fue siempre así para mí. También quiero dejar claro que el dojo y el tiempo que ahora tengo para entrenar, son resultado directo de las decisiones que he tomado en la vida… ¡Y no cuestión de buena suerte! No soy rico, y sólo hay un número muy reducido de alumnos que se dirigen a mí en busca de orientación, así que el dojo genera muy poco dinero. El primer kun del Shinseidokan invita a los alumnos a pensar en esto: Vive dentro de tus posibilidades. Puede que te preguntes qué tiene eso que ver con el Karate… Bueno, si no tienes la disciplina personal para vivir de esa manera, dentro de tus posibilidades, puedes olvidarte de llegar a entender la esencia del Karate; en lugar de ello, pasarás tu vida añadiendo continuamente a lo has obtenido, en lugar de vivir con lo que ya tienes. No sé de qué otra manera decir esto sin parecer Yoda… pero cuanto más quieres, menos conseguirás: en la vida o en el Karate. De todos los karatekas de larga duración (más de 30 años) que he conocido, y en mi vida y en mi trabajo he conocido a muchos, pocos parecen disfrutar todavía del entrenamiento. A pesar de ganar mucho dinero con el Karate a lo largo de los años, no parecen capaces de encontrar el tiempo o el entusiasmo para hacer otra cosa que no sea enseñárselo a otras personas. Si me preguntan a mí, es una existencia bastante fría… Viajar por el mundo dando la impresión de ser una persona que controla su vida, cuando en realidad son como muchos otros que están atrapados en un trabajo sin salida con pocas expectativas de escapar. ¡Ya veo el concepto de autodefensa! “En el país de los ciegos, el tuerto es el rey”, y quizá sea eso lo que mantiene viva la fantasía para...

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Otomo: Una alternativa a la relación senpai-kohai
Oct04

Otomo: Una alternativa a la relación senpai-kohai

En el Karate de Japón, y en mucha menor medida en el de Okinawa, existe un sistema de aprendizaje conocido como la relación senpai-kohai. Scott Langley escribió un poco sobre ello en el número 101 de la revista Shotokan Karate Magazine. Los avanzados (senpai) aceptan responsabilidad por los kohai (menos experimentados) en el dojo, y al hacerlo se esfuerzan por animarles a desarrollar el tipo de espíritu necesario para aguantar la instrucción, y continuar cuando el entrenamiento se vuelve difícil. En esta relación, el kohai, a su vez, se esfuerza al máximo dentro de su nivel para estar a la altura de las expectativas de sus senpai, y hace todo lo posible para tener en cuenta el comportamiento de sus senpai. No sorprende que sea un sistema abierto al abuso, pero cuando funciona bien yo diría que tiene mucho mérito, y un valor incalculable cuando se trata de aprender los valores más sutiles del Karate. Y lo que es más, yo diría que es precisamente porque conceptos como el que se discute aquí forman parte del aprendizaje del Karate que los niños y las personas de disposición perezosa están naturalmente excluidos del Karate más allá del nivel más superficial. Ser considerado senpai no es sólo el reflejo de ser superior a otros en grado, sino que destaca a las personas por su ejemplo como prueba de que el entrenamiento que soportan los menos avanzados, en ocasiones tortuoso, puede superarse. Pues llegará un momento, para aquellos que no abandonen, en el que la intensidad de la práctica de Karate disminuye, y el entrenamiento asume un papel más natural en la vida. Aunque el senpai es diferente al sensei, el sistema, en lo que respecta al kohai, funciona de la misma manera. Los kohai se comportan con agradecimiento por la ayuda que reciben de sus senpai tanto dentro como fuera del dojo. Dentro del dojo, los senpai son exigentes para llevar al kohai más allá de su nivel actual, y fuera del dojo a menudo utilizan sus contactos para presentar al kohai a alguien que le pueda ayudar en sus estudios o carrera. Les introducen a métodos de comportamiento, y les educan en asuntos de conducta a la manera, a menudo estilizada y rígidamente formal, en la que los japoneses interactúan entre ellos fuera de la privacidad de sus casas. Todas esas cosas pueden resultar muy valiosas en el futuro del kohai. Los contactos, o como yo prefiero llamarlo, el nepotismo, forma tanto parte de la vida occidental como de la japonesa. Sin embargo, donde un senpai japonés cumplirá con su papel en la relación y esperará lo propio del kohai,...

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De Tal Shinai Tal Astilla.
Ene16

De Tal Shinai Tal Astilla.

Tengo la suerte de practicar en un dojo grande teniendo en cuenta los estándares españoles. Es muy rara la vez que somos menos de ocho personas practicando y lo normal es ser una media de dieciséis personas en los horarios punteros, incluso muchas veces nos hemos juntado más de veinticinco personas practicando a la vez.  Y digo en horarios punteros porque tenemos la suerte de tener varios horarios a nuestra disposición. Dos clases por la mañana y tres por la tarde dos días a la semana, todo un lujo si contamos además con la clase del sábado y la hora y media de ji-geikos libres. Con tantos horarios y estando en una buena ubicación, calle Embajadores en Madrid, es fácil tener un montón de personas. Siempre he pensado que cada persona realiza su kendo particular, y que poder practicar kendo con muchas personas nos enriquece y nos ayuda a crecer. Ahora bien, también es normal tener un referente, una persona que te gusta como realiza kendo y trabajas para parecerte a ella. En mi caso particular yo tengo tres referencias, que como no podía ser de otra manera son de mi dojo. No porque necesariamente sean mejores que otras personas de otros dojo, sino porque al ser lo que ves día a día y gustarte lo que ves, intentas por imitación parecerte a ellos.   Realizar un tipo de ataque, meter presión de una cierta forma o incluso tener un kiai parecido entra dentro de algo habitual. No es raro encontrar a todos los practicantes de un dojo con un tipo de men o kote parecido. En ocasiones esta imitación es totalmente involuntaria y llegamos a copiar incluso lo que no deberíamos, como por ejemplo ciertas manías e incluso tics. No lo hacemos voluntariamente, de eso estoy seguro, pues en la mayoría de los casos sabemos que son fallos, pero en nuestro esfuerzo de parecernos a ese alguien llegamos a ser una astilla del shinai del que hemos salido.   Creo que esa es una de las principales razones por las que es tan importante salir a cursos y aprender de los grandes maestros. Cuanta más calidad tenga nuestra persona de referencia más rápido aprenderemos. Normalmente estas personas ya han pasado por un montón de estadios a los que nosotros no hemos llegado. Al fijarnos en ellos, podremos superar rápidamente aquellos errores que ellos cometieron por ser pioneros, ahorrándonos así mucho tiempo en nuestra progresión.   Como al final pasa no solo en kendo, si no también en la vida, terminamos pareciéndonos a las personas que nos rodean. Pues si bien todos somos shinais diferentes y podemos venir de...

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