Sobre la noción de Mikiri y la conservación de la adherencia a la distancia del adversario
Dic02

Sobre la noción de Mikiri y la conservación de la adherencia a la distancia del adversario

Hay veces que explicar Conceptos técnicos del Karate por Internet, sin estar presente y pudiendo demostrar lo que se pretende explicar es complicado. También, a veces resulta muy alambicado y forzado demostrar mediante una fotografía creada en una pose estática, porque realmente no muestra la verdad de lo que queremos mostrar. Esta foto tomada de Internet es un ejemplo Maestro que sirve a nuestro propósito para mostrar, a la vez, dos Conceptos diferentes, y sin embargo estrechamente ligados. Decía hace tiempo, utilizando el símil empleado por David Lowry, que si uno se imagina a un perro en una caseta guardando una propiedad, y atado a una cadena anclada al suelo, nuestra distancia de seguridad objetiva para no ser mordidos por el perro, sería exactamente un poco más que el largo de la cadena que mantendría al perro alejado de nosotros, y a nosotros fuera de su capacidad de mordernos, por poco. Ese poco es el que marca la diferencia entre ser o no mordidos, entre ser o no golpeados en un Combate de Karate. Fue lo que permitió a Musashi sobrevivir al duelo de la Ganryu jima cuando Sasaki Kojiro corto en dos el hachimaki de Musashi con su ataque, pero no a él. La estrategia de Musashi de tallarse un Bokken más largo que la Katana de Kojiro en un remo de la barca, hizo que su golpe le diera de lleno en la cabeza a Sasaki Kojiro y que, sin embargo, el golpe de este apenas le rozara, cortando en dos su hachimaki. Realizar un acto como ese necesita habilidad combativa, necesita el dominio del espacio-tiempo, del maai y del Hyoshi, de la distancia y del ritmo, y, también la perfecta comprensión de la mente y de la táctica del contrincante, de hacerse uno con él, y vivir en su mente todo el proceso que cristaliza en el ataque. Llamamos en el Estilo Shito-ryu Kusshin a la forma de defender mediante la cual, y gracias a la acción de nuestras piernas, subimos o bajamos nuestra posición, y la hacemos todo lo corta que necesitemos como para absorber con esa retracción el ataque del adversario. También, como muestra la foto, podemos retraer nuestra cabeza hacia atrás para dejar fuera de distancia el ataque del adversario.Ese es un movimiento del cuerpo que implica un perfecto control de la distancia y el ritmo del combate, una Kawashi waza denominada Sori mi. Lo bueno de esta foto es su propia dinámica del movimiento que demuestra como el atacante, el competidor rojo, ha llegado a la máxima extensión posible de su técnica en la posición en la que se encuentra, y que,...

Read More
La aportación japonesa al Karate-Do, via el Budo Karate
Nov19

La aportación japonesa al Karate-Do, via el Budo Karate

Se pueden oír unas cuantas, bastantes diría yo, voces que claman contra el llamado Karate Japonés presentándolo como una tergiversación del Karate original okinawense. Y eso, como tantas cosas, es una simplificación inexacta. Véase sino el caso de Uechi-Ryu. Kanbun Uechi se fue a China, entrenó allí tres Estilos de Quan fa y regreso a Okinawa. Una indiscreción de Gokenki, al que había conocido en China, le puso en la tesitura de tener que enseñar el Quan fa que había aprendido en China a sus paisanos okinawenses , o volver a exiliarse, y Kanbun Uechi hizo lo segundo, se exilió, y se fue a vivir a la Prefectura de Wakayama en Japón para trabajar en una fábrica. Así es que el Uechi-Ryu como Estilo no nació en Okinawa, sino como una forma de autodefensa de los trabajadores okinawenses en Wakayama, Japón. Y, cosa importante, los primeros y más importantes alumnos de Kanbun Uechi, los iniciadores del Uechi-Ryu, comenzaron todos en Japón. Cuando Kanbun Uechi regreso a su Okinawa natal, su Estilo de Karate se estaba desarrollando en Japón, no en Okinawa. Así es que fue el regreso de Kanbun, y de buena parte de sus alumnos de origen okinawense a Okinawa , el que dio carta de naturaleza al Uechi-Ryu en la propia Okinawa, y no al revés. Está históricamente claro, y diáfano, que el desarrollo del Karate en Japón se realizó a través de Maestros okinawenses que como Funakoshi, Mabuni, Miyagi, Motobu, Toyama, Taira, Yabiku, etc, etc, se trasladaron a la metrópoli, bien de manera ocasional, o de manera definitiva, enseñando el Karate original de Okinawa a los japoneses. ¿Qué ocurrió pues para que se produjeran diferencias entre lo original y lo transmitido, por Maestros originales okinawenses, en Japón? Pues, mas allá de las nuevas tendencias deportivas del Karate y que se suelen identificar como Karate Japonés, lo que ocurrió fue que el Karate, un arte considerado local y que recibía, incluso, el nombre de cada una de las tres ciudades más importantes de la isla principal de las Ryukyu, no muy bien descrito y explicado, fuera de una tradición oral y una enseñanza personalizada, entró en contacto con una tradición guerrera ancestral altamente desarrollada en todos sus aspectos, tanto técnicos, como físicos, filosóficos e ideológicos : El Budo japonés. La riqueza de las técnicas de los diferentes Budos en Principios subyacentes reguladores, y la descripción pormenorizada de todos y cada uno de los aspectos de la técnica, desarrollada e investigada por los encargados de cada Koryu o Escuela Antigua, sobrepasaba con mucho lo que venía de Okinawa. Era desde luego mucho más academico desde el punto de...

Read More
Caerse siete veces y levantarse ocho
Oct28

Caerse siete veces y levantarse ocho

En España tenemos nuestros Refranes , en Japón tienen sus Proverbios, a los que llaman Kotowaza (諺, ことわざ ). No pocas cosas sobre la Filosofía y la Técnica del Karate se han expresado en forma de Kotowaza. Uno de esos Proverbios, de esos Kotowaza, es : 七転び八起き Nanakorobi yaoki, que traducido al español es «Caerse siete veces y levantarse ocho», y que tiene como significado último que hay que ser capaces de recobrarse de cada infortunio, que no hay que darse por vencidos, que hay que luchar siempre, en todo, y por todo lo que se cree, importa, o quiere, en ésta vida. Me importa muy poco el Karate de Competición, esencialmente porque fue una etapa de mi Camino en el Karate, y ya no lo es, y esa es la razón de que no vaya a muchas Competiciones, mas allá de para saludar a viejos amigos y compañeros. Aunque, como he hecho, a veces me gusta analizar lo que veo en los videos de la Competición,y eso me retrotrae a mis tiempos de Competidor. Se ha dicho que la Competición actual no tiene nada que ver con la de mis tiempos, y estoy de acuerdo en ello, los Competidores actuales tienen muchas mejores condiciones atléticas y físicas que las que teníamos nosotros, las técnicas y las tácticas se han adaptado y evolucionado muchísimo. No hay más que ver videos antiguos nuestros compitiendo y videos de combates actuales. Aghayev, sin ir más lejos…. Pero cada época tiene a su Dominique Valera, su Ennio Falsoni, su José Manuel Egea,su Iván Leal, su Aghayev …. Es Ley de vida que así sea. No voy a ser yo quien diga a nadie como tiene que vivir o caminar su Camino personal, que al final de eso se trata. Y, en este caso, menos. Siempre, en todos los aspectos de la vida, se han separado ramas pertenecientes a un tronco común, y ese hecho representa la vitalidad de ese tronco. El Karate deportivo representa a una de las ramas evolucionadas de ese tronco común, y no es la única, pero si es la que han elegido millones de practicantes, y eso hay que saber respetarlo. Como también hay que saber respetar a aquellos que piensan que el Karate es un evolucionado y efectivo Sistema de lucha, y que es un Arte Marcial, no un deporte. Son los partidarios del Karate jutsu. Otros piensan que el Karate es en realidad Karate-do, un Budo, un Camino de autoperfeccion personal a través de la práctica y perfeccionamiento de técnicas marciales ancestrales, muy ricas en Principios y Conceptos que hay que descubrir y estudiar. Otros, a través...

Read More
Artes Marciales. ¿Qué hacemos en ellas, y eso qué nos hace de ellas?
Oct12

Artes Marciales. ¿Qué hacemos en ellas, y eso qué nos hace de ellas?

INTRODUCCIÓN. El maestro de Judo 6to Dan Manuel Copello Janjaque, mi otrora profesor universitario, luego compañero de estudios del doctorado y siempre un buen amigo; en una clase de didáctica deportiva que me enseñó cuando yo estaba en segundo año de la licenciatura, donde explicaba los niveles de dominio de las acciones psicomotoras, mencionó: “hay que escapar de la técnica, para comprender la técnica”. Esa frase, al inicio abstracta e ilógica para mí, con el tiempo no solo se convirtió en una premisa básica del aprendizaje, sino que por su validez lógica intrínseca se extrapoló a otras dimensiones. En una de las dimensiones que más la uso es en mi docencia metodológica para entrenadores de artes marciales y deportes de combate (aunque igualmente aplicable a todos los deportes en general) Lo que sucede es que en el contexto marcial, y muchas veces deportivo, se presenta una situación peculiar, que difiere de otros sectores profesionales relativamente similares. Esa situación, en esencia, se concreta en que, tanto practicantes como maestros, priorizan (y muchas veces limitan) su estudio a los contenidos propios de la especialidad. En ese sentido, no es que esté mal en profundizar el conocimiento particular de la actividad que nos ocupa, pero, lo que sí está demostrado, es que por sí solo eso es insuficiente para cumplir propósitos que de la actividad se espera. Para que se comprenda adecuadamente lo antes planteado se toman como referencia los postulados de diversas ciencias y se concretan en la especialidad del karate, solo por ser la de mi preferencia, aunque los planteamientos son válidos para el resto de las similares. DESARROLLO: Desde el punto de vista neurológico y pedagógico, los niveles de dominio de las acciones psicomotoras (aprendizaje técnico), transitan comenzando por la fase inicial de familiarización (donde la persona recopila información a través de las primeras interacciones con el movimiento a realizar). Didácticamente, en ese momento, la persona se encuentra en una fase de habilidad, donde no se observa ni control ni calidad en la ejecución, más bien experimentación y descubrimiento, caracterizados por los procesos psíquicos de las sensaciones y percepciones. Posteriormente, debido a la sistematización en la interacción con la acción, la persona se habitúa a realizar el movimiento, logrando cierto nivel de dominio pero que el permite solamente reproducir mecánicamente la acción, sustentada en los procesos de memoria. Luego, como consecuencia de la práctica continua, la persona alcanza un mayor nivel de destreza en el dominio de las acciones, lo que le permite aplicarlas con algunas variantes de acuerdo a la situación, estando sustentada psicológicamente en los procesos racionales como la inteligencia. Finalmente, al alcanzar el nivel de maestría...

Read More
Historias de la Historia. El legado de Yasuhiro Konishi
Sep16

Historias de la Historia. El legado de Yasuhiro Konishi

Por Howard High Yasuhiro Konishi nació en 1893 en Takamatsu, Kagawa, Japón. Konishi Sensei comenzó su entrenamiento en artes marciales a los 6 años en Muso Ryu Jujitsu. Cuando ingresó al equivalente de una escuela secundaria occidental, comenzó a entrenar en Takenouchi Ryu jujitsu. Este estilo particular de jujitsu es conocido por sus fuertes patadas y golpes, muy similares al karate. A los 13 años, Konishi Sensei también comenzó a estudiar kendo. En 1915, comenzó sus estudios en la Universidad de Keio en Tokio. Mientras que el promedio de permanencia en una universidad es de cuatro años, Konishi Sensei permaneció en la Universidad de Keio durante ocho años debido a su amor por el kendo y el jujitsu. Fue el capitán del equipo de kendo de la Universidad de Keio y continuó como entrenador del club de kendo de la universidad después de su graduación. La primera observación de Konishi Sensei del «Te» (que más tarde se convirtió en karate) fue a través de un compañero de clase en la Universidad de Keio, Tsuneshige Arakaki de Okinawa. Konishi Sensei encontró las técnicas del «Te» (a las que hace referencia Arakaki) muy similares a las del Takeuchi Ryu jujitsu. Aunque Arakaki no era de ninguna manera un maestro de «Te», Konishi Sensei encontró que el sistema era muy interesante. Después de graduarse de la Universidad, empezó a trabajar; sin embargo, no estaba completamente satisfecho con su ocupación. Con el apoyo de su esposa, dejó su trabajo y abrió su propio centro de artes marciales en 1923 y lo llamó Ryobu-Kan («La Casa de la Excelencia en las Artes Marciales»). Aquí enseñó principalmente kendo y jujitsu. Konishi y Funakoshi En septiembre de 1924, Hironishi Ohtsuka, fundador del estilo de karate Wado-Ryu, y Gichin Funakoshi, fundador del karate Shotokan, llegaron a la sala de entrenamiento de kendo en la Universidad de Keio. Se acercaron a Konishi Sensei (quien había terminado de dar su clase), con una carta de presentación del profesor Kasuya de la Universidad de Keio. El Sr. Funakoshi preguntó si sería posible usar la sala de entrenamiento para practicar Ryukyu Kempo To-te jutsu. Por esos tiempos, era inaudito que una escuela de artes marciales permitiera a un maestro de artes marciales de otro sistema enseñar en su dojo. Dicha solicitud se consideraría un «desafío» para el dojo. Konishi Sensei, sin embargo, era un visionario en el sentido de que veía valor en el entrenamiento cruzado. Recordó el kata demostrado por Arakaki durante sus días universitarios y aceptó la solicitud de Funakoshi Sensei. Con la ayuda de Konishi Sensei, Funakoshi estableció un club de práctica de To-te en la Universidad de...

Read More