Investigación difícil al desarrollar el Karate

Michael Clarke Kyoshi 8ºDan

 

¡El entrenamiento de Karate es fácil!

Ahí está, una afirmación que no se puede entender. Pero, ¿hay algo de verdad en ello?; ¿es fácil entrenar Karate? Bueno… Los niños, los que no están en forma, los perezosos, y los tipos de dudoso carácter… Parece que ninguno de ellos tiene ningún problema en conseguir un cinturón negro de Karate hoy en día, así que el entrenamiento debe ser fácil… ¿Verdad? Lo admito, parte del entrenamiento puede que sea fácil (para ti), pero eso no es en absoluto lo mismo que decir que el entrenamiento de Karate es fácil.

Todo aquel que vaya al dojo el tiempo suficiente, encontrará aspectos del entrenamiento de Karate que le resultarán más fáciles que otros; qué aspecto(s) depende de una serie de cosas: del tipo de persona que eres, la edad, el género, salud, etc. Y de tu carácter. Por descontado, si no estás en forma o si eres perezoso, entonces casi todo lo que vaya más allá de atarte el cinturón alrededor de la cintura resultará difícil, pero dicho esto, creo que la mayoría de la gente que entrena Karate(y me refiero a los adultos), realmente quieren sacar algo con significado de todo el tiempo y esfuerzo que ponen en el dojo; ¡y esa es la parte difícil! Pues el Karate se ajusta a esa antigua regla de la vida: sólo recoges en función de lo que estás dispuesto a sembrar. No puedes entrenar con superficialidad y aún así esperar llegar a profundizar en tu Karate.

Enfoque equilibrado al entrenamiento de Karate

Hay una diferencia en cómo entrena la gente Karate, una diferencia que puede llevar a cierta confusión en aquellos que creen que están haciendo lo necesario para entender el Karate más allá de los golpes y las patadas. El término japonés utilizado más frecuentemente para entrenamiento es renshu, aunque, con menos frecuencia, la palabra keiko también se utiliza. De los dos, yo prefiero pensar que la actividad que llevo a cabo en el dojo es keiko. ¿Por qué? Porque aunque las dos palabras se utilizan para hacer referencia al entrenamiento de Karatekeiko sugiere algo distinto a renshuRenshu está formada por dos kanji, el primero señala la disciplina personal necesaria para capturar la esencia del Karate, y el segundo significa “aprender”. Los kanji utilizados para escribir la palabra keiko tienen un significado diferente.

El primer kanji de keiko significa pensar en algo, considerar lo que tienes ante ti. El segundo kanji significa “antiguo”, y quizá es más reconocible para los karatekas porque es el mismo kanji con el que se escribe Kobudo. Entonces el significado dekeiko es ser consciente de lo que te ha precedido, de la historia de aquello que practicas. También sugiere algo más que simplemente dominar técnicas para desarrollar un Karate fuerte; con la palabra keiko, se te pide que tengas presente la historia del Karate que estás aprendiendo y que lo conserves, listo para ser transmitido a la siguiente generación.

El consejo de Funakoshi Sensei de mirar hacia el pasado para conocer el futuro se vuelve un poco menos esotérico cuando empiezas a apreciar el tipo de “pensamiento” diferente que va unido a la actividad que estás haciendo en el dojo. He escrito muchas veces acerca de la importancia de asegurarse de que lo que estás haciendo en el dojo es efectivamente lo que “piensas” que estás haciendo. Por ejemplo, no sirve de nada pensar que estás aprendiendo a pelear, al estilo defensa personal en la calle, si el combate que haces está atado a las reglas de shobu-ippon, o si llevas suficientes protecciones como para salir ileso de un accidente de coche.

Si quieres aprender a pelear en la calle, y a dar un golpe fuerte, también debes aprender a recibirlo. He visto a muchos tipos duros detenerse en seco por un golpe bien colocado, e incluso accidental, a una parte vulnerable del cuerpo humano. Por mucho combate de competición que hagas, no estarás preparado para la violencia, ferocidad, y miedo que se encuentra en la calle. Así que, como he dicho, por favor, asegúrate de que el entrenamiento de Karate que estás haciendo en el dojo es el mismo entrenamiento que “piensas” que estás haciendo.

Con la noción de renshu viene la determinación de seguir hacia avanzando, a veces ante gran dificultad; pero esto puede aplicar no sólo en el dojo, sino también durante esas ocasiones en las que tu entusiasmo hacia el entrenamiento declina y preferirías sentarte delante del televisor en lugar de enfrentarte al frío suelo de un dojo sin calefacción en una noche de invierno. Sea lo que sea lo que amenaza con detener tu entrenamiento, superándolo demuestras tu comprensión de renshu. Así que, keiko o renshu… O un enfoque equilibrado hacia tu entrenamiento de Karate teniendo en cuenta elementos de ambos. ¿Cuál eliges tú?

Este modo de cultivar tu mente, a través de keiko, y tu espíritu, a través de renshu, no debería tomarse a la ligera, ya que un Karate fuerte y duradero no es posible en compañía de una mente débil. La mente siempre va en primer lugar; y cualquier cosa que haga tu cuerpo, sólo lo hace porque tu mente lo permite. Si piensas de otro modo, intenta ir en bicicleta por la noche y dirige la cabeza hacia las estrellas mientras contemplas la luna; ¡a ver hasta dónde llegas! La unidad entre pensamiento y acción es tan natural y necesaria para tu bienestar como respirar y parpadear, pues, aunque estas dos acciones puedan parecer muy involuntarias, hay realmente una pequeña parte de tu cerebro asegurándose de que sucedan. Un mal sentido del equilibrio… Al entrenar Karate o al montar en bicicleta, siempre detendrá tu progreso.

Cuando buscas en el Karate algo más que simple habilidad de lucha, abres tu mente a toda una vida de educación y esfuerzo. En el Jundokan Dojo de Okinawa, donde entreno, hay colgado un bonito ejemplo de caligrafía que proclama el siguiente consejo: Kyu Do Mu Gen – ¡Investigar el camino no tiene fin! Inherente en esta afirmación está la necesidad de investigación personal. Pues, en el momento adecuado, salir por tu cuenta y progresar a través de las experiencias personales es no sólo adecuado, sino esencial. Si tu mente se acomoda durante demasiado tiempo en el mundo basado en la información a cuenta gotas de las asociaciones de Karate, en lugar del mundo dirigido por la experiencia de la investigación personal, tú y tu Karate os quedaréis estancados. Creo firmemente que las asociaciones se crean, primero, para controlar el Karate, segundo, para proporcionar unos ingresos económicos a unos pocos, y propagar el arte casi como en última instancia. A lo largo de los últimos treinta y siete años, he visto poco en las actividades de las asociaciones, tanto grandes como pequeñas, que pudiera hacerme cambiar esa idea.

¿Estudiar o practicar Karate?

Bueno, ¿y cómo se estudia Karate en lugar de simplemente practicarlo? En realidad la práctica física del Karate es vital, tu arte marcial debe seguir siendo marcial, y para ello necesitas desafiar a tu cuerpo y mente con conflicto: pero no siempre pelea. El conflicto en el que entras también puede venir a través del tipo de investigación que emprendes. A menudo les digo a las personas a las que enseño que la razón por la que alguien está entrenando Karate, sea la que sea, dictará en gran medida el tipo de entrenamiento al que estará dispuesto a someterse. Nótese que digo “someterse” (a uno mismo).

Como su sensei, yo sólo juego un papel mínimo, de guía, en la búsqueda de Karate de un alumno; ellos hacen todo el esfuerzo, y también toman sus propias decisiones. Lo errores se cometen, y se aprende de ellos… O no; en cualquier caso, el viaje que hacen en Karate es suyo y solamente suyo. Si permites que tu sensei te lleve de la mano durante demasiado tiempo, no tendrá otra elección mas que tratarte como a un crío.

Todo el entrenamiento que se hace desde principiante hasta shodan no debería confundirse con otra cosa que no sea la preparación necesaria para el entrenamiento que está por venir. Shodan, tu primer paso, es una declaración de preparación, y el cinturón negro, un simple símbolo de que estás preparado para aprender. Ver esta fase de tu educación en Karate como algo más significativo es sencillamente absurdo, como estoy seguro ya saben muchos de los lectores.

Pero, después de shodan, ¿hacia dónde ir? Una vez realizado, en su mayor parte, el esfuerzo para asimilar bien la base, ¿qué haces para continuar tu educación? Ir más profundo, a través de la investigación personal y de la introspección siempre ha proporcionado la respuesta a aquellos con el coraje de enfrentarse a la siguiente fase del entrenamiento deKarate. Si alguna vez te has preguntado por qué tantas personas lo dejan al llegar a shodan, ahora ya lo sabes. La realidad de muchos es esta: nunca quisieron realmente estudiar Karate; sólo querían que se lo enseñaran.

La investigación personal requiere que mires hacia tu interior, a tu propia naturaleza, y que asumas la responsabilidad de tuKarate; salir de tu zona de confort. Puedes hacerlo, si lo deseas, asistiendo a eventos como cursos abiertos, pero en realidad, esos desafíos hacen poco por ayudar a tu progreso. Poco puedes aprender acerca de ti mismo entrenando en una sala con otras cien personas.

Para aclarar tus propias ideas necesitas experimentar la sensación de estar solo y ser consciente de que no puedes depender de nada que no seas tú mismo, tu comprensión del Karate, y tu capacidad para poner en práctica todo lo que llevas años aprendiendo. Cuando entrenas en esas circunstancias, tus puntos fuertes y débiles salen a la superficie; las decisiones que tomas cuando esto ocurre, marcarán tu progreso. Por supuesto, colocarte a ti mismo en tales situaciones no es fácil, pero aquí estamos hablando de entrenamiento de Karate, ¡no de hacer punto de cruz!

Si llevas un cinturón negro y todavía buscas la opción fácil en lo que respecta al entrenamiento, entonces vas realmente perdido. Puedes hablar pomposamente, y justificar tu falta de coraje personal todo lo que quieras, pero tu falta de acción es todo lo que se necesita para demostrar que no estás dispuesto a profundizar. Puedes pasar todos los exámenes de grado que quieras, pero recuerda: el verdadero progreso en Karate está basado en la profundidad de tu experiencia, en tu habilidad, y en tus conocimientos, ¡y no en tu grado!

Como sugiere el título de este artículo, la investigación a menudo es difícil; pero no es imposible. De hecho, yo discutiría con firmeza que la investigación difícil es un elemento vital para ganar una comprensión más profunda del Karate que tan duro trabajas por entender. Si las personas que han atacado mis opiniones acerca del Karate a lo largo de los años hubieran recorrido un camino similar al mío, yo estaría mucho más inclinado a escuchar sus críticas. Sin embargo, cuando leo comentarios como “no todos podemos permitirnos ir a Japón“, sé que a menudo estoy leyendo el balido adolescente de un cobarde inmaduro, de una persona que es consciente de sus propias deficiencias y las ve reflejadas en mis comentarios acerca del entrenamiento de Karate. Tomando la opción fácil, y quizá sintiéndose avergonzados por su propia falta de valor, arremeten contra mí, o más bien, contra lo que representa lo que yo escribo. Yo diría que hay muchos karatekas practicandoKarate japonés que podrían permitirse el lujo de viajar a Japón, pero eligen no hacerlo; por qué toman esa decisión, es su problema, yo ya he expresado mi opinión al respecto con claridad meridiana.

Coraje para continuar en Karate

Estar frente al dojo de Goju-Ryu de Morio Higaonna Sensei, en un minúsculo callejón de Naha, Okinawa, en febrero de 1984, era difícil. En aquel entonces era físicamente difícil llegar hasta Okinawa desde Inglaterra, difícil encontrar el dinero para ir, difícil entender el idioma y las costumbres, difícil dormir en el suelo, y difícil comer la comida. El Karate era difícil también, ya que mi entrenamiento durante los diez años anteriores hasta el momento de llamar a la puerta de su dojo había sido enShito-Ryu. Mi grado de 2ºDan en ese sistema no iba a servir de mucho en un dojo de Goju-Ryu que, en aquella época, no había visto a más de un puñado de extranjeros atravesar su puerta.

Oír que podía seguir llevando mi cinturón negro fue difícil, al igual que la invitación a unirme a la primera fila durante el entrenamiento. Tener que hacer funcionar mi Karate contra métodos de ataque con los que no estaba familiarizado, por parte de experimentados 5ºs Danes, uno de los cuales, Kazuo Terauchi, era el campeón de kumite de Tokyo de todos los estilos, fue difícil, y enfrentarse a varias semanas de incertidumbre cada vez que iba al dojo, dos veces al día, también fue difícil. Cuando pienso en ello, hubo muy pocas cosas que no fueran difíciles en aquel primer viaje a Okinawa, pero sin experiencias como esa en mi vida, mi Karate no sería lo que es hoy. Echo la vista atrás, hacia esas y otras cosas, y todavía siento una discreta sensación de logro… “¡Lo hice!” A lo largo de los últimos treinta y siete años, ha habido muchas experiencias similares, en las que puse mi Karate a prueba al realizar investigación difícil, y aprendí mucho sobre mí mismo como resultado de ello.

El objetivo de este artículo es darte la oportunidad de preguntarte a ti mismo si has hecho, o estás haciendo, lo mismo que hemos hecho y continuamos haciendo los que practicamos Karate con integridad. O te has instalado en el camino fácil y bien trillado. ¿Alguna vez has escogido avanzar solo y con determinación hacia territorio inexplorado, para enfrentarte cara a cara contigo mismo, y encontrar en tu interior la fortaleza de carácter para hacer lo que debe hacerse? Puede que recuerdes lo que les digo a aquellos que entrenan en mi dojo: “las razones que tienes para entrenar dictarán el tipo de entrenamiento al que estás dispuesto a someterte“.

El Karate revela desafíos internos

Quizá este sería un buen momento para preguntarte cuáles son tus razones para entrenar. Una vez hayas identificado la razón (o razones), sabrás si has estado haciendo todo lo posible para conseguir los objetivos con los que empezaste; Exactamente, ¿a qué tipo de entrenamiento te has estado sometiendo? Si te has estado poniendo retos con regularidad, estupendo, pero si no, quizá deberías hacer algo de búsqueda personal. Aquí aplica el viejo dicho de que el entrenamiento de Karate no desarrolla tu carácter, sino que lo revela. El porqué no logras aceptar los desafíos difíciles que el entrenamiento de Karate pone ante ti, te revelará tu verdadera naturaleza; las excusas que se te ocurran como resultado de esas revelaciones revelarán tu naturaleza al resto del mundo.

Hablar es fácil, y poner excusas mucho más fácil. En Karate se te juzga por lo que haces, no por lo que dices que vas a hacer. Eres aceptado en el dojo por los esfuerzos que haces, y no por los esfuerzos que hiciste una vez. Si piensas que elKarate es difícil cuando eres joven y fuerte, deberías intentarlo cuando ya no eres tan joven ni tienes el cuerpo que solías tener. Si crees que tener muchos años es razón para relajarse y no hacer todo lo que puedas, claramente estás igual de perdido que siempre.

El entrenamiento de Karate, independientemente de la edad que tengas, debería seguir siendo un desafío físico y mental, de lo contrario ya no es Karate. Entrenar según tu capacidad para enfrentarte a los desafíos que te pones es la forma de continuar progresando para los karatekas sinceros: ¡de cualquier edad! Tratar siempre de alcanzar aquello que permanece tentadoramente fuera de su alcance es el sello de un auténtico karateka. Descansar sobre las cosas que hiciste en el pasado, es tan vacío como no tener nada en tu pasado sobre lo que sostenerte.

Por todas sus dificultades, el entrenamiento de Karate también es un gran placer, y llega a ser más que un pasatiempo una vez empiezas a tomar posesión del mismo y a hacer el Karate tuyo propio. Para hacerlo, tendrás que investigar la historia y las técnicas de la tradición de la que ahora eres una parte viva, además de investigar tu propia naturaleza. No obstante, déjame aclarar algo: colocarte en lugares donde se hace el máximo progreso requerirá cierto coraje, asistir a unos cuantos cursos fuera de tu dojo es un buen comienzo, pero sólo eso: un comienzo.

Ir a Japón con un grupo de otras veinte o treinta personas es mejor que no ir, pero tampoco es eso de lo que estoy hablando. Para “encontrarte contigo mismo”, necesitas estar solo. Es necesario no tener ningún aliado en el dojo, y sólo a ti mismo con quien hablar después. Así es como llegas a conocer quién eres, y de qué estás hecho. Dicho esto, enfrentarte a ti mismo en el dojo continuamente durante el transcurso de muchos años requiere un nivel de integridad, tenacidad, y espíritu, que pocos en Karate parecen dispuestos a adoptar hoy.

Esto es lo que el difunto Shoshin Nagamine Sensei me dijo cuando le conocí en 1992:
 En Karate tenemos un principio llamado Shin Gi Tai: Espíritu, Técnica, Cuerpo. Esto significa hacer Karate bien, y entenderlo, tienes que armonizar estas tres cosas. Creo que hoy se hace demasiado hincapié en Gi y Tai (técnica y cuerpo), mientras que el Shin (espíritu) de una persona a menudo se descuida. La técnica y la fuerza parecen ser la única razón por la que algunas personas hacen Karate en la actualidad, y esto se está convirtiendo en un gran problema. No deberíamos olvidar desarrollar el espíritu y carácter de la persona. Creo que el declive ha surgido porque demasiadas personas quieren hacer Karate únicamente como deporte o negocio. Adoptar los principios de Shin es muy difícil y lleva mucho tiempo. La gente hoy quiere las cosas demasiado rápido, y por lo tanto es más fácil entrenar sólo tu cuerpo, sin la disciplina de Shin.

La capacidad para hacer técnicas viene de tu conocimiento y entrenamiento en esas técnicas, pero la sabiduría viene de tu mente y de tu corazón. Ahora está de moda mirar las técnicas de Karate y explicarlas con información científica. Todo tiene que ser lógico para que la persona moderna acepte cómo funciona, pero esta manera de pensar les lleva a distanciarse de la búsqueda de la sensación de las técnicas del Karate. Al final, tu capacidad para hacer funcionar las cosas viene de tu sensación de las técnicas de Karate. Si el Karate ha de ser entendido por las personas, debemos educarlas para que desarrollen una buena sensación del mismo. 

Desarrollar tu cuerpo y dominar el uso de las técnicas de Karate, cultivando tu espíritu, es el método tradicional para desarrollar tu comprensión del Karate. Sin investigación difícil, llevada a cabo con una mente abierta y un deseo genuino por aprender, lo que te queda ya no es Karate; sólo es una mera ilusión del mismo.

Así que… ¿Cómo va tu investigación?

Fuente: “Difficult Research in Developing Karate” ( Part 1 | Part 2 )

Victor Lopez BondiaTraducción al castellano: El artículo ha sido extraído del blog “Shinseidokan Dojo en Español” por Víctor López Bondía [Con la autorización de Michael Clarke]

Michael Clarke

Author: Michael Clarke

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