Orígenes del Budo 第9 章 (Dai 9-shō) CAPÍTULO IX

9. Religión y Artes Marciales

A lo largo de la historia, nos hemos preguntado cuáles fueron los orígenes de las ArtesMarciales y con el paso del tiempo hemos visto que no solamente son imprescindibles y de vital importancia para saber defenderse y para sobrevivir, o incluso llevar una vida más sana y equilibrada acorde al mundo donde vivimos. Después de muchas décadas de investigación, de viajes de trabajo y de incansables entrenamientos, hemos podido ver algo más que la parte física, gracias a la experiencia recibida a través de grandes maestros o Sensei como se denominan en lenguaje japonés. Hemos podido experimentar de primera mano y de forma auténtica la “esencia” que durante milenios el hombre ha buscado y solo en contadas ocasiones ha podido encontrar o al menos haberla visto e incluso vivirla en su propio ser. Podemos decir que la verdadera “esencia” es como la luz que brilla al abrir los ojos cuando los tenemos cerrados y podemos sentir que estamos vivos, que a través de nuestros ojos de nuestra piel podemos sentir algo. Esa es la “esencia” de la vida.

Cuando llegamos a casa y sentimos como nuestros seres queridos nos esperan para recibirnos con el calor del hogar. Cuando deseamos algo con toda nuestra alma y aunque nos cueste poco o mucho trabajo realizarlo, lo hemos deseado con tal fuerza, con tal energía que al conseguirlo sentimos la “esencia” de la felicidad.

Cuando visito a mi Sensei y me enseña algún movimiento o técnica y veo que realmente funciona, como algo natural, algo que no es premeditado ni supeditado a ninguna ley de la física o algo que a priori podría parecer imposible, esa es la “esencia” de cómo se hacen las cosas de forma natural. Incluso cuando vas a saludar a alguien que hace tiempo que no ves, o deseabas verlo con mucha ilusión, ese contacto que se produce lo que suelen llamar “feeling” esa es la “esencia” de la unión de los seres humanos.

La “esencia” está en todos y cada uno de los pasos que vamos dando en la vida, cada uno tiene algo que le hace feliz, algo que desea, algo a lo que aspira, esa es la “esencia” natural de vivir la vida, siempre intentando ser felices. Son muchos los caminos para conseguirlo y pocos los que logran verlo, y los que no llegan a verlo son los que son prisioneros de su propio ego, no se han encontrado consigo mismo, hay incontables formas de llegar a lograrlo y todas esas formas son el secreto la “esencia” de la vida, esa es la verdadera y auténtica filosofía de vida, con la inagotable y magnífica “esencia” de querer hacer las cosas, pues algún día no despertaremos y será porque la “esencia” de la vida se ha perdido o ha trascendido a otro nivel; los budistas decían que era la iluminación o es la “esencia” que no conocemos.

En fin, seguiremos viviendo gracias a la “esencia” que es una de las maravillas más importantes que el ser humano lleva buscando desde los inicios de la Humanidad. Según el maestro al cual estamos dedicando este trabajo, Hatsumi Sensei, habla sobre la esencia y dice:

“En japonés hay una expresión que podríamos interpretar como: la constante transformación es parte de la naturaleza, aquí el autor hace referencia a la necesidad de que el practicante de Artes Marciales debe ser natural y flexible siempre, sin agarrotarse ni limitarse a una única respuesta. El autor considera que las técnicas se deben realizar variándolas según las infinitas posibilidades a las que nos enfrentemos…

…El hombre primitivo entendía el fuego como algo demoníaco pero necesario, era, en definitiva, el fruto de un cambio supremo que temía y necesitaba. En los escritos de Sanyutei Encho, todo ello aparece reflejado a lo largo de sus páginas Sanyutei Encho (三遊亭) era el nombre artístico de Izubuchi Jirokichi (13 de mayo de 1839 – 11 de agosto de 1900, fue un gran actor de rakugo (落語); especie de teatro en monólogo donde el artista, sentado de rodillas en un cojín ante el público, relata una historia o anécdota modulando la voz para interpretar a varios personajes, nos hemos referido a este ejemplo ya que hace mucho tiempo, el maestro Takamatsu, mirando a alguien que practicaba, dijo: este hombre domina la técnica pero no entiende la esencia del arte. Tal y como me dijo mi maestro, la esencia no es algo concreto, ni siquiera definido, incluso no se puede decir que sea exclusivo de grandes maestros o expertos practicantes. Yo entiendo que es el fruto de múltiples cambios adaptados por alguien que al mismo tiempo, se modifica a sí mismo; del simple al gran maestro, alguien cuyos huesos y espíritu se desvanecen adaptándose, para mostrarnos la esencia sin anunciarse ni envanecerse71”. Como en la gran mayoría de sus lecciones y transmisiones Hatsumi Sensei hace ver que la “esencia” es algo que todos tenemos y que a la vez nadie lo tiene. Esto puede parecer una clara contradicción, pero en las enseñanzas que el Sensei transmite, se denota que no existe un guión donde hay principio y fin y un desarrollo analítico, estamos ante lo que denominaríamos la “esencia” en estado puro y con palabras es muy difícil demostrarlo, esta “esencia” se tiene que sentir como experiencia propia y así veremos la magnitud y grandeza de la misma, por esta razón esa “esencia” solo es posible transmitirla y no enseñarla a los discípulos por contacto directo y presencial con el Sensei. Esto hace que la mayoría de personas que practican Budō, y lo ponemos como ejemplo, aun sabiendo que para alcanzar la “esencia” en cualquier campo se puede realizar por incontables caminos, entonces esas personas creen equivocadamente que la meta consiste en conseguir la victoria en cada ocasión, o incluso creen que alcanzando algún nivel de maestría o reconocimiento por parte del maestro, donde deben saber que esa es solamente la primera puerta para llegar a la “esencia”, pero al mismo tiempo puede ser la puerta que te saca del camino y así nunca llegar a verla y menos aún conseguirla. Posteriormente y estando en un camino afín a las enseñanzas del Sensei, si no son capaces de extraer una lectura, o experiencia de la derrota recibida, difícilmente serán capaces de ver y menos de compartir o incluso instruir a otros que estarán en su mismo punto de equivocación.

Creemos que hay que añadir el valor positivo de la victoria o del logro con lo negativo dela misma cuestión, a simple vista, no logró qué se nos ha impuesto de manera natural o el camino que hemos decidido continuar, a sabiendas que estamos equivocados y no ser valientes y respetuosos con nosotros mismos para dar un paso hacia atrás y rectificar o al menos adaptarnos. El resultado de la comparación de estas dos experiencias se nos presentará como una luz y esta luz a su vez nos mostrará la realidad con todo su esplendor y magnificencia.

NOTAS:

71Masaaki Hatsumi. 2011. “The essence of Budō. The secret teachings of the Grandmaster”. Tōkyō. Japan. Kodansha International in cooperation with Musashi Editions Ltd.

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Foto: Masterdreams

Diego Lopez Garcia

Author: Diego Lopez Garcia

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