Herencias intempestivas tras la pérdida del Tegumi
Oct18

Herencias intempestivas tras la pérdida del Tegumi

UN PASEO POR LA HISTORIA ALTERNATIVA DEL KARATE.     Sexta parte. Herencias intempestivas tras la pérdida del Tegumi. Intempestivo quiere decir fuera del tiempo, pero no con eso se quiere decir “pasado de moda”, sino fuera de lugar. Sirva de ejemplo que preguntarse por si los centauros se comportan como caballos o como personas, está fuera de lugar para una persona actual, del S.XXI. Lo que no está fuera de lugar es lo que puede interesar. Y uno de los intereses actuales radica en, por ejemplo, en tener éxito. Voy a hablar de una tradición intempestiva. Pero antes y al hilo de lo exitoso… ¿de que consta el éxito de un maestro de karate en los tiempos que corren? Obviando la política, que nace y muere de los conflictos de intereses dentro y fuera del karate mismo, el secreto del éxito para un maestro actual está en el CONOCIMIENTO y la SABIDURIA. Quienes son capaces de SIMULAR eso, lo tienen todo. Ahora, la pregunta del millón es ¿Por qué extraña patología ha resultado imprescindible simular lo que se habría que tener? Por una pérdida irreversible. Tras la obliteración del sistema de combate original (TEGUMI) que posee en su interior las fórmulas de aplicación de los kata “KAISAI NO GENRI” (no exactamente el modernizado de goju-ryu), y haber dado la espalda a todos los fundamentos ocultos “OKUDEN” derivados de una práctica interna que proponía el karate inicial; lo que nos queda es el karate con el que nos han cebado y del que se ha hecho pasto…un karate con el pesebre vacío de contenido…en principio. Después ya se llenó. Siempre hay alguien dispuesto a llenar las cosas, aunque sea de estupideces. El almibarado karate que nos han legado en plena acción de llenado, fue el mal-denominado “TRADICIONAL”. Y como resulta difícil engañar sin mentir; el orientalismo despegó hacia Occidente estando en boga el recién fenómeno “new age”, lo que ha propiciado que nos hayan sabido dar exitosamente gato por liebre, vendiéndonos algo con las patas muy cortas, porque es MODERNO, pero…¡¡¡denominado “TRADICIONAL”!!! Como si fuese el “CLÁSICO” de toda la vida. De modo que, el karate “POST-MODERNO” que tenemos hoy en día (que reza a veces de ortodoxias irracionales y ridículas, mezcladas con un oscurantismo de términos orientales que se desconocen en la práctica, con el relativismo del “todo vale” con tal de dar sentido a lo que no lo tiene. A lo que hay que añadir el tan coherente como ingenioso kumite Occidental), es tributario del karate “TRADICIONAL” (moderno) que heredamos. Y la imagen de este karate “MODERNO” que se vende alegremente como “TRADICIONAL”, se apoya sobre tres pilares:...

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Una Perspectiva gentil del Karate
Jun26

Una Perspectiva gentil del Karate

Nunca lo que menos importa debe supeditarse a lo que más importa. Nunca debería ser la configuración externa o continente el motivo de la práctica, sino los elementos quintaesenciales. A tal alusión, hay una perla de sabiduría Oriental que reza así: Si usas las “técnicas” saldrás derrotado. Esto quiere decir que no son las “técnicas” y su glamour lo que verdaderamente importa, y que por extensión, no es mejor la burbuja del judo porque tenga predilección por las proyecciones, o el deslumbrón visual del aikido porque presuma de más luxaciones. Eso nos colocaría de espaldas a lo que importa. Porque lo dicho; las técnicas, sólo son la guinda del pastel, el acabado final del “vaporoso misterio” que verdaderamente importa: El aire sutil de la manera de proceder. El filtro fino de la TECNICA por antonomasia (no las técnicas). Los fascinantes principios que nos enseñan a hacer más con menos. No el retorcido mundo de las “mañas” que tanto ruido hace. Y lo digo porque nos consta que, vivimos la rosada nebulosa era de las artes mixtas, y por extensión, el cameo de un karate mixto, en donde por doquier nos ufanamos en blanquear el karate falsamente, engañando sin mentir al incorporar anárquicamente técnicas de otros sistemas sin tener en cuenta la compatibilidad de los fundamentos integradores. Gustando de lo ajeno más por ajeno que por bueno. Y quien felizmente adolece de la patología de incorporar al KARATE técnicas de otros artes, como un circo de notoriedad apariencial en aras de la coherencia del sistema, es que tiene un conocimiento de los artes marciales, que brilla por su ausencia hasta extremos desoladores. El KARATE ya tiene en sus katas variedad de técnicas de todas las coloraciones, no sólo las de golpeo. Aunque hay que aprender a verlas todas. Dicho esto, conviene señalar que, lo que diferencia al genuino KARATE “CLASICO” (de antes de 1.898) de otros sistemas, y del prosaico KARATE “TRADICIONAL” que camina por las calles de hoy (impuesto con la restauración Meiji como telón de fondo) son sus valores angulares, no las técnicas. Fundamentos que nada tienen que ver con los impostores de tres al cuarto que abriga el “establishment”, tan acriticamente, en el manufacturado KARATE “TRADICIONAL”, y que actúan con la hecatombe de un igualitarismo inaudito, bajando el listón para que lo entiendan los tontos…como por ejemplo: Asociar “kime” con la grotesca rigidez muscular instantánea en el impacto, en vez del espléndido flujo de “ki”. Disfrazar las posiciones de equilibrio estático y postureo brutal que deja bastante que desear, en vez del equilibrio dinámico que corresponde. Pensar que el concepto “hikite”, es llevar el brazo contrario a...

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El karate postmoderno, tras la pérdida del TEGUMI
Jun14

El karate postmoderno, tras la pérdida del TEGUMI

UN PASEO POR LA HISTORIA ALTERNATIVA DEL KARATE.   Séptima parte y ULTIMA. El karate postmoderno, tras la pérdida del TEGUMI. El precio que pagó el KARATE por su falsificación masiva de la realidad, fue la nube de sinsentido y sin horizontes de superación, que vivió durante la primera mitad del S.XX. Sin embargo, el karate fue aflorando poco a poco de la aridez, con la rienda suelta hacia puntos de vista más modernos. Es irónicamente en esa MODERNIDAD, donde el término “TRADICIONAL” se comienza a utilizar para referirse a la herencia ahora regresiva y sin remanentes de su predecesor. Así es como, siendo fieles al “dime de lo que presumes y te diré de lo que careces”, es lícito arguir que, con tan manida denominación (tradicional) se pretende dar visos de reliquia antigua, a lo que es de muy reciente creación. Pues bien, si damos por sentado que los lindes de la ORTODOXIA TRADICIONAL, y los del KATA-DEPORTIVO incipiente defendido en el mismo Japón y después en Occidente, son difusos; seremos conscientes de tan estúpido como clamoroso deseo de diferenciación (entre kata de competición y kata tradicional). En un terreno paralelo, el propio “mulá” del karate TRADICIONAL M. Nakayama, inspirado por maestros de la talla de K. Mabuni y H.Otsuka, pronto se dispone a explorar en nuevos entornos de combate libre con fuertes tendencias deportivas. Al final del la década de los 30, varios maestros coetáneos en condiciones de estrechez, son impulsores del combate libre. Pero parece ser M. Nakayama, bajo medios mas propicios, es quien oficializa por fin el JIYU-KUMITE (combate libre) tomando como raíz el minimalista JIYU-IPPON-KUMITE, unido al fuerte aroma de la “danza de los señores” de Okinawa (que he mencionado en la cuarta parte), mezclado con ideas del kendo, y a través del cristal de los métodos pugilísticos Occidentales. Esta mezcla sabia y hermosa, es la guinda del pastel que pasa a ser, en verdad, lo mejor de todo el pastel actual. En gran medida porque ilustra de modo muy gráfico nuestro pragmatismo Occidental, y por extensión cierta similitud de ambas culturas: desde que también se ponen los pantalones como nosotros, una pierna cada vez; hasta que, el objetivo final y último de la mayoría ¡también es ganar una competición! Este camino, propiciará la emergencia a los superlativos SHIAI-KUMITE (combate deportivo) y KYOGI-KUMITE (combate de competición) que pronto conduce al afinamiento y optimización del karate Occidental de combate, hacia una sofisticación técnica y estratégica sin parangón. Y, para completar el panorama es obligado poner de relieve que, lo que por fin cristaliza en los círculos oficiales del karate, son dos elementos totalmente divergentes que...

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“Eje central ” del Karate
May25

“Eje central ” del Karate

El KARATE y sus katas son la excusa externa para hacer un viaje interno de liberación y desbloqueos. Y su grandeza se ha de medir por la virtud interna, no por la forma externa. Resulta irónico que, el hombre nació desbloqueado, pero por todas partes hay bloqueos. La alineación rígida que sufrimos, es producto del rancio abolengo tradicional que sabe a parvulario: posición anclada, músculos que se apretan, ESPALDA ATIRANTADA HACIA ARRIBA que obliga a espetar la posición, etc… Estas espurias costumbres han llevado al suicidio del arte, han dado al traste a muchas espinas dorsales y han imposibilitado:  La transmisión del esplendoroso “FLUJO DE KI”.    La consumación sublime de armonizar con el oponente a través del principio de no resistencia. Pero el motivo de tanta impostura es, a causa de que, es más fácil engañarse que desengañarse. No hace falta esfuerzo para dar todo lo que es fácil de entender por verdadero. No hace falta esfuerzo para creer que hay que enderezar la postura y atirantarla con los músculos antigravitatorios, atiesando la espalda como si la cabeza hiciese fuerza hacia el techo, presentando el pecho con presunción y curvando los lumbares. Pues bien, así como hagas la cama tendrás que acostarte en ella. Hacer la cama, creyendo lo que dicen “los que saben”, reforzados por el “efecto halo”, es más fácil que pensar. Pero creer, sin más, adolece de buena visión. De hecho, es muy corto de miras obstinarse en no reconocer que, la colocación de la espalda enderezada en las técnicas es un simple disfraz de naufrago. A poco que se experimente, se averiguará que el precio que ha de pagarse por estos vicios disfrazados es transformarnos en una pieza fácil de desenraizar y desequilibrar, que coloca los segmentos corporales en planos, líneas funcionales con la fuerza muscular en efecto de ariete que provoca un vector de resistencia con el adversario, y que estanca la transmisión de las fuerzas ondulatorias de KI, que deberían conectarse y propagarse por la espalda. En la vida, no hacen tanto beneficio la verdad como daño hacen sus apariencias, y eso nunca fue tan verdad como en errores que se desprenden de la falta de “eje central”, y que los entendidos en la materia tememos tanto como el diablo al agua bendita. Me refiero a la estructura trabada, “ITSUKU”. De lo dicho, no hace falta ser un lince para deducir que, de existir algún secreto para estructurarse, este debe ser sin trucar groseramente el aspecto erguido. Pues si. Y por cierto, este es el rasgo distintivo, así como el “principio axial” que supera toda estimación. De hecho, todos los demás OKUDEN...

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Secreto marcial (okuden)
Abr27

Secreto marcial (okuden)

Secreto marcial (okuden). EL “EJE CENTRAL” DEL KARATE AL DESCUBIERTO No hay más ventura ni desventura que querer comprender o no querer. Es plaga de karatekas universales por querer bruñir la superficie del arte, mantener en la oscuridad el entendimiento profundo. La oscuridad a la que está sometido el entendimiento general del KARATE no es la oscuridad en la que todos los gatos son pardos. Es más bien como la oscuridad del que no quiere abrir los ojos. Hay linces del karate que, cuando se dan cuenta de que no querían lo que sabían, o se ha vuelto obsoleto lo que sabían, entonces abren los ojos para dar mate a peregrinos y vulgares errores, y para aprender lo que querían de verdad. Y… Una vez se abren los ojos, ya no quieres cerrarlos. El punto es abrirlos. Y… Es de todo punto evidente que, una vez abiertos máxima es de cuerdos ser consecuente en alas de lo que se ha visto con tanta claridad como la que se desprende del agua cristalina. Dicho sea de paso, si alguien desea abrir los ojos de la mente en este momento, sea un placer hacer pasto de todos, el cómo abrazar el espíritu del “EJE CENTRAL” (SEICHUSEN) y su vida secreta. Y mostrar a niveles inéditos, como se construye tal monumental experiencia. Antes de hacer que el KARATE fluya del cuerpo, lo primero es disponerse para una verdadera práctica de calidad. Y, disponerse, es colocarse en actitud (YOI) física y mental, en la cual adoptamos un “EJE CENTRAL” que será el cimiento a través del cual construimos las técnicas del KARATE. Este esplendor renovado sucede en un micro-instante. Pero lo describo profusamente para adquirir los detalles que posiblemente nunca se han dejado caer en una clase colectiva. Una clase colectiva no es lugar para señoríos de tan altos vuelos. Sin embargo, ahora suena la trompetería que anuncia la llegada de algo grande. Comencemos. Con el amanecer de una respiración profunda y prolongada, experimentamos la “caída interna gravitatoria” de la respiración y de los órganos internos, como el abandono de una rama responde al viento. Hay que deslizar la respiración con el discreto encanto de un suspiro de arriba abajo suave como la seda, mientras una sonrisa interior se desploma dentro del cuerpo hasta el fondo del bajo abdomen. Aceptando el bajo abdomen. Como echar el ancla en forma de bola del tamaño de un puño. En definitiva, se trata de recrear la sensación de amplios espacios en el bajo vientre, poniendo en él un poco de energía en forma de peso. De este modo con una sola descarga se mata un dragón...

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