Competitividad y Competición
Jun02

Competitividad y Competición

Nos encontramos inmersos en una realidad social en la que somos presa de multitud de estímulos que roban nuestra atención, dirigiéndonos hacia modelos de comportamiento y pensamiento condicionados y que pocas veces nos benefician, convirtiéndonos en seres manipulables y carentes de autonomía cuyos intereses de desarrollo personal parecen quedar supeditados a la forma de proceder establecida (materialista y cumsumista entre otras) En el ambiente marcial, no son pocas las voces que se alzan en contra de la competición (el primero de ellos convendría recordar que fue el propio Funakoshi) esgrimiendo cantidad de argumentos, todos ellos razonables y evidentes; que ponen de manifiesto las debilidades e inconvenientes de esta faceta. Entre otros: Excesiva especialización en unas técnicas en detrimento de otras. Focalización de los practicantes en una horquilla de edad cada vez mas estrecha. Ensalzamiento del Ego como fórmula de progreso. Disminución o desaparición de los valores marciales. Por su parte, la vertiente más extendida; pone el acento en las virtudes del sistema, minimizando los inconvenientes y exaltando los beneficios que ha aportado en cuanto a divulgación se refiere. Como suele suceder, las opiniones se polarizan, y acaban por competir y rivalizar en una encarnizada lucha por tener la razón.De poco sirven los ejemplos profundamente arraigados en la mentalidad oriental y que fueron origen de las artes marciales que hoy practicamos. ¿Dónde quedó el concepto de Tao y la necesaria interdependencia entre el Yin y el Yang, en la que los opuestos se complementan? Qué lectura y provecho sacamos del entrenamiento de aquellos kata, que tienen un nombre tan metafórico como Meikyo (espejo claro); en el que supuestamente se nos induce a tener una mente clara y pulida tras la práctica regular y libre de interpretaciones y prejuicios que empañan nuestro discernimiento. ¿Acaso nos hemos vuelto tan soberbios y engreídos que no nos damos cuenta que todos podemos tener razón? ¿Será quizás que una mala interpretación de la deportividad y competitividad, nos ha llevado a creer que lo importante es ganar al otro? Quizás asociemos de forma inconsciente que ganar al otro significa ser más que el otro, lo que lleva implícito el mensaje de que si pierdo soy menos que el otro. No es por tanto difícil entender porque nos aferramos tan insistentemente a nuestra verdad, en el infructuoso intento de demostrar que nuestra posición es la correcta, y que por tanto la del otro es necesariamente la incorrecta. Opino que la competición y la competitividad no son malos en si mismos, sino que como todas las cosas, es una cuestión interna y personal, en definitiva es una cuestión de fondo y no de forma. Quienes compiten centran su...

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La Importancia del Autoconocimiento
Feb14

La Importancia del Autoconocimiento

Ya hemos comentado en otras ocasiones que saber defenderse es algo mas que saber golpear o dominar técnicas marciales. Por ello, lo primero que deberíamos preguntarnos es: – De que tenemos que defendernos ó, – De quien debemos defendernos. Dicho de otro modo: – Cuál es la amenaza que se cierne sobre nosotros (peligro potencial) – Cuál es el riesgo de que esa amenaza se produzca (probabilidad de ocurrencia) – Cuál es el daño que puede producirnos (impacto físico, material o emocional) Lo anterior nos obliga a hacer un esfuerzo de introspección que sin duda puede simplificar o aclarar muchos de los interrogantes que se encuentran ocultos en nuestro subconsciente; acercándonos con ello, a las soluciones más específicas y eficientes para cada caso. No siempre es ésta una virtud muy extendida. Con frecuencia, la práctica marcial obedece mas bien a un impulso inconsciente por adquirir una confianza de la que se carece y que tranquilice nuestros miedos. La matriz D.A.F.O.puede ser un instrumento que nos ayude a hacer explícito nuestro estado actual, como ineludible punto de partida hacia nuestros objetivos concretos. Este ejercicio de análisis trata de establecer, tanto los aspectos positivos y negativos como aquellos que dependen de nosotros y del entorno. Así podemos distinguir: Elementos internos (Personales): Debilidades: Elementos negativos o limitantes (vulnerabilidad), fragilidad física y susceptibilidad emocional. Fortalezas: Elementos positivos o potenciadores (competencias), conocimientos, habilidades, aptitudes y actitudes. Elementos externos (Entorno). Amenazas: Elementos de riesgo, cociales y personales. Oportunidades: Elementos de crecimiento y mejora. Didácticos, motivacionales, etc. Cruzando cada uno de los elementos internos y externos, se da lugar a la siguiente matriz: Estrategia de supervivencia – D-A (Min-Min). Minimizando las debilidades y evitando las amenazas. Estrategia adaptativa – D-O (Min-Max). Minimizar las debilidades y aprovechar las oportunidades. Estrategia defensiva – F-A (Max – Min). Utilizar fortalezas para minimizar amenazas. Estrategia ofensiva – F-O ( Max – Max). Utilizar fortalezas para maximizar las oportunidades. Según mi experiencia personal, observo que en el ámbito marcial nos dedicamos con tanta frecuencia como empeño a maximizar nuestras fortalezas (habilidades técnicas) con unos niveles de especialización muy elevados hasta el punto que sobrepasan con mucho los niveles de aplicación en situaciones cotidianas. Por otro lado, las amenazas están sobreestimadas, centrándonos en la respuesta ante agresiones con escasa probabilidad de ocurrencia, en detrimento de otras, que aunque de menor peligrosidad son mas frecuentes y para las que no estamos en absoluto preparados. La autodefensa tiene elementos de conexión e intersección con otras disciplinas que nos pueden aportar gran cantidad de recursos con los que mejorar nuestras posibilidades de respuesta proporcional, congruente y oportuna. Estas actividades paralelas son una gran fuente de oportunidad...

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Entrenamiento, técnica y desarrollo
Abr29

Entrenamiento, técnica y desarrollo

José Luis Prieto Méndez CN-7ºDan El aprendizaje técnico está sujeto a una serie de elementos que condicionan la evolución del mismo. La repetición del gesto (entrenamiento) se presenta, como no podía ser de otra forma, como clave para su desarrollo; sin embargo, debemos considerar algunos aspectos diferenciadores, que han de servirnos para clarificar ese cajón de sastre llamado “técnica”, a fin de entender mejor las partes de que se compone y poder transitar por el camino del progreso de una forma mas eficiente. En cuanto  a la fase de entrenamiento, antes mencionada, podemos discernir dos formas muy diferenciadas, al punto de que en oriente lo llaman de formas distintas. Me refiero a Renshu y Keiko. Estos dos aspectos se diferencian tanto en su forma externa (cantidad de entrenamiento) como puedan ser el numero de repeticiones; como a su forma interna (actitud) determinada por los objetivos que se persigan. En el caso del Renshu, tratamos de buscar la repetición exhaustiva, con el doble propósito del mecanizar el gesto técnico, por un lado y de fortalecer la el espíritu de sacrificio necesario para afrontar los retos. Como el martillo del herrero sobre el hierro en la fragua; trata de desarrollar el ritmo en las repeticiones y  llevar a la mente a un estado de superación del esfuerzo basado en la aceptación del cansancio y el dolor, como vía de superación técnica y personal. La limitación de este modelo, reside en que no siempre más es mejor, y si bien es necesario en ocasiones recurrir a el para poner a prueba nuestra preparación física y mental; no debe abusarse, pues en caso de que el gesto técnico no este bien interiorizado podría provocar el efecto contrario (mecanizar errores). El Keiko, cuya traducción podríamos describirla como “reflexionar sobre el pasado”, nos lleva  a una actitud de introspección sobre lo que estamos haciendo, de forma que tomemos conciencia de cómo lo estamos haciendo respecto del modelo a seguir, y también de nuestra forma imperfecta, para que la repetición nos acerque cada vez mas a la  forma correcta. Para que ese proceso de concentración en la correcta forma de ejecución se haga explícito, es necesario discernir de forma clara y concisa los aspectos a mejorar para una mayor eficiencia en el proceso de aprendizaje. No basta solamente con conocer que una técnica la ejecutamos correctamente; para que la sola repetición de la misma nos lleve a su mejora. Puede que sea (y frecuentemente lo es) una parte concreta de esa técnica, la que es incorrecta y donde debemos focalizar nuestro esfuerzo de atención a fin de mejorarla. Se hace necesario entonces entender cual es la estructura interna de los movimientos...

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Tanto Waza
Feb28

Tanto Waza

José Luis Prieto Méndez C.N.7º Dan Son las técnicas de cuchillo, y en su entrenamiento y desarrollo es importante que exista una coherencia y afinidad (Riai) entre las técnicas de mano abierta y las realizadas con arma. Caben distinguir varios apartados técnicos dentro de este grupo: Conocimiento y Manejo del arma: Guardias y desplazamientos. Ejercicios de habilidad y coordinación. Trayectorias de ataque. Características del sistema defensivo   Niveles de peligro: Amenaza La intención no es agredir, sino es un medio instrumental para intimidar o coaccionar (robo por ejemplo) Ataque La intención es herir, causar daño o lesión, tiene un carácter mas emocional generalmente asociado a la ira. Niveles de peligro según el tipo de adversario: Amenaza simple No sabe y no quiere hacer daño Amenaza compleja Si sabe y no quiere hacer daño Ataque evidente No sabe y si quiere hacer daño. Ataque encubierto o complejo Si sabe y si quiere hacer daño. Niveles tácticos: Nosotros sin arma y el adversario con ella. Nosotros con arma y el adversario también. Nosotros con arma y el adversario sin ella( acabamos de desarmarle) Algo destacable en el entrenamiento con cuchillo es que se hace necesario aprender a utilizarlo para poder ejercer como agresor en los entrenamientos. El trabajo con cuchillo se focaliza en unos objetivos operativos muy concretos, que en algunos casos, se alejan de la estética habitual (torso recto) en favor de una funcionalidad que se considera como elemento prioritario de autodefensa. Debemos considerar si el trabajo genérico que habitualmente desarrollamos en los dojos, se ajusta a nuestras necesidades y a las de una confrontación de este tipo. El cuchillo es un arma potencialmente peligrosa. Basta decir que a veces hasta podemos cortarnos pelando una manzana, cuanto mas en manos de una persona con intención y con conocimientos. La finalidad de la utilización de un arma no es otro que la de sacar ventaja en una situación de confrontación física; de forma que la fuerza, envergadura, corpulencia y demás atributos físicos pasen a un segundo plano. Así pues una persona, que por su morfología podría parecernos inofensiva o poco intimidante, pasa a convertirse en alguien que puede causarnos un grave daño o incluso la muerte. Psicológica y emocionalmente cualquier persona que se enfrenta a un arma pasa de forma automática a ponerse en situación defensiva, otorgando al otro una superioridad que va mas allá de lo puramente técnico. De ahí que muchos delincuentes o personas violentas lo utilicen como recurso marcial para sacar ventaja de su inferioridad física apoyándose, no solo en el arma , sino también en su falta de escrúpulos al orientarse por una opción que puede causar...

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El Adversario
Ene24

El Adversario

Observo que a medida que avanza el tiempo, mayor es la orientación deportiva la que impera en los ámbitos marciales, quedando la faceta marcial (jutsu) y la faceta espiritual (Do) en un plano secundario cuando no anecdótico o testimonial. Ello nos lleva a que algunos de los elementos que antaño eran los protagonistas, queden relegados al olvido o la confusión. Es mi intención compartir algunas de las conclusiones a las que me ha conducido la práctica del Goshin, para dar luz sobre algunos de estos aspectos de los que poco sabemos, mas allá de la nomenclatura en japonés (en el mejor de los casos) En primer lugar deberíamos colocar al “otro” -al agresor- en el papel que le corresponde para evitar así generalizaciones y simplificaciones, que en poco ayudan a la hora de ajustarnos a aspectos tan elementales de la respuesta como son la proporcionalidad, la congruencia y la oportunidad. Debemos distinguir entre algunos términos que aparentemente sinónimos, deben ser considerados en su correcta dimensión para evitar la sobreestimación o subestimación, calibrando de manera correcta el rol de quien tenemos al otro lado lo que deberá determinar nuestra conducta coherente: Rival Generalmente quien tenemos enfrente en una competición deportiva. Los dos buscan lo mismo, y la victoria de uno significa la derrota del otro. No tiene porque haber enemistad ni antagonismo afectivo. Adversario Trata de conseguir algo que te pertenece. Su móvil tampoco tiene porque ser personal, sino material. Un atracador quiere nuestro dinero, no es su finalidad hacernos daño físico. Enemigo Hay algo personal, su finalidad es destruirte, hacerte daño. Los medios para conseguirlo son secundarios, incluso pueden ser poco evidentes incluso ocultos, de forma que sea difícil demostrarlo. Es mas que habitual encontrarnos en los ámbitos marciales, con ese grado de simplificación, mediante el cual, convertimos en enemigos a todos cuantos de una u otra forma están en una situación diferente de la nuestra. Bien sea porque sus creencias, opiniones, acciones, intereses, posiciones, necesidades etc. sean diferentes de las que nosotros tenemos. En cierta manera, se trata (se aprecia claramente en ámbitos deportivos) de sacar un grado extra de motivación para vencer al contrincante, pues si en vez de considerarlo rival lo consideramos enemigo, es mas fácil que uno pueda dar el 100% de si mismo. Lo pernicioso del sistema es que al final uno acaba por creerse lo que en un principio no era mas que una estrategia. Otro inconveniente de generalizar y tratar a todo lo distinto de mi como errado, equivocado o enemigo, es el grado de hostilidad que genera, posicionándonos en una estructura mental dogmática e inflexible que genera en los demás una...

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