Así es la vida
Nov09

Así es la vida

  – Que tal viene el algodón? – “Aquí no se da”. Respondió quejoso. – ¿Y que tal las frutillas? – “Aquí no se dan”. ¡Es una lastima! – Agrego. – ¿Y los tomates? – “No, aquí no se dan”. Contesto en el mismo tono. – ¿Qué extraño! Respondio sorprendido el interlocutor, porque del otro lado de la costa,  enfrente mismo de sus tierras, he visto abundantes plantaciones de algodón, frutillas y tomates. – Ah, si… conozco el hecho. Explicó el hombre del campo, pero allá, es que los cultivan. (anónimo)...

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La sospecha
Oct29

La sospecha

  Un hombre perdió su hacha; y sospechó del hijo de su vecino. Observó la manera de caminar del muchacho – exactamente como un ladrón. Observó la expresión del joven – idéntica a la de un ladrón. Observó su forma de hablar – igual a la de un ladrón. En fin, todos sus gestos y acciones lo denunciaban culpable de hurto. Pero más tarde, encontró su hacha en un valle. Y después, cuando volvió a ver al hijo de su vecino, todos los gestos y acciones del muchacho le parecían muy diferentes a los de un ladrón. Autor: Lie Zi....

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La Unión es Importante
Oct19

La Unión es Importante

Cuentan que en la carpintería hubo una vez una extraña asamblea.  Fue una reunión de herramientas para arreglar sus diferencias. El martillo ejerció la presidencia, pero la asamblea le notificó que tenía que renunciar. ¿La causa? ¡Hacía demasiado ruido! Y además se pasaba el tiempo golpeando. El martillo aceptó su culpa, pero pidió que también fuera expulsado el tornillo, dijo que había que darle muchas vueltas para que sirviera de algo. Ante el ataque, el tornillo aceptó también, pero a su vez pidió la expulsión de la lija. Hizo ver que era muy áspera en su trato y siempre tenía fricciones con los demás. Y la lija estuvo de acuerdo, a condición que fuera expulsado el metro que siempre se la pasaba midiendo a los demás según su medida, como si fuera el único perfecto. En eso entró el carpintero, se puso el delantal e inició su trabajo.  Utilizó el martillo, la lija, el metro y el tornillo.  Finalmente la tosca madera inicial se convirtió en un lindo mueble.  Cuando la carpintería quedó nuevamente sola, la asamblea reanudó la deliberación.  Fue entonces cuando tomó la palabra el serrucho, y dijo:  Señores, ha quedado demostrado que todos tenemos defectos, pero el Carpintero trabaja con nuestras cualidades. Eso es lo que nos hace valiosos. Así que no pensemos ya en nuestros puntos malos y concentrémonos en la utilidad de nuestros puntos buenos La asamblea encontró entonces que el martillo era fuerte, el tornillo unía y daba fuerza, la lija era especial para afinar y limar asperezas y observaron que el metro era preciso y exacto. “Es fácil encontrar defectos. Pero encontrar cualidades, eso es para los espíritus superiores que son capaces de inspirar todos los éxitos humanos”....

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Sentado en el muelle de la bahía
Sep16

Sentado en el muelle de la bahía

Corrió el rumor de que un buen maestro se encontraba sentado en la orilla del lago. Después de comentarlo, algunos estudiantes decidieron ir a ver qué es lo que debía estar haciendo allí. Tras un largo viaje lo encontraron. Uno de ellos preguntó: “Vemos que es muy hermoso este lado del lago. ¿Por eso está usted aquí?” “No“, respondió el maestro. “¿Usted está aquí esperando una visita?”, preguntó otro. “No”, respondió el maestro. “¡Ah! ¡Entonces está aquí para respirar el aire fresco!”, exclamó un estudiante. “No”, respondió el maestro. Los estudiantes, sintiéndose frustrados, dijeron a la vez: “Entonces, ¿Por qué está usted aquí?”  “Sólo estoy sentado”, respondió el maestro. Los estudiantes saludaron a su maestro con una reverencia, luego fueron invitados a sentarse y, entonces, simplemente lo hicieron....

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¿Como crecer?
Sep03

¿Como crecer?

  Un rey fue hasta su jardín y descubrió que sus árboles, arbustos y flores se estaban muriendo. El Roble le dijo que se moría porque no podía ser tan alto como el Pino. Volviéndose al Pino, lo halló caído porque no podía dar uvas como la Vid. Y la Vid se moría porque no podía florecer como la Rosa. La Rosa lloraba porque no podía ser alta y sólida como el Roble. Entonces encontró una planta, una fresia, floreciendo y más fresca que nunca. El rey preguntó: ¿Como es que creces saludable en medio de este jardín mustio y sombrío? No lo sé. Quizás sea porque siempre supuse que cuando me plantaste, querías fresias. Si hubieras querido un Roble o una Rosa, los habrías plantado. En aquel momento me dije: “Intentaré ser Fresia de la mejor manera que pueda”. Ahora es tu turno. Estás aquí para contribuir con tu fragancia. Simplemente mírate a ti mismo. No hay posibilidad de que seas otra persona. Puedes disfrutarlo y florecer regado con tu propio amor por ti, o puedes marchitarte en tu propia condena… Cuento de Jorge Bucai....

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Tal armero, tal arma
Jul31

Tal armero, tal arma

  “El sable es el alma del Samurai”, nos dice una de las más antiguas máximas del Bushidô, la Vía del guerrero. Símbolo de virilidad, lealtad y coraje, el sable es el arma favorita del Samurai. Pero el sable, en la tradición japonesa, es algo más que un instrumento terrible, algo más que un símbolo filosófico. Es un arma mágica. Arma que puede ser benéfica o maléfica, según la personalidad del forjador y del propietario. El sable es la prolongación de los que los manipulan, se impregna misteriosamente de las vibraciones que emanan de sus seres. Los antiguos japoneses, inspirados por la antigua religión Shinto, conciben la fabricación del sable como un trabajo de alquimia en el que la armonía interior del forjador es más importante que sus capacidades técnicas. Antes de forjar una hoja, el maestro armero pasaba varios días meditando y después se purificaba practicando abluciones de agua fría. Una vez vestido con hábitos blancos ponía manos a la obra, en las mejores condiciones interiores para crear un arma de calidad. Masamune y Murasama eran dos hábiles armeros que vivieron al comienzo del siglo XIV. Los dos fabricaban unos sables de gran calidad. Murasama, de carácter violento, era un personaje taciturno e inquieto. Tenía la siniestra reputación de fabricar hojas temibles que empujaban a sus propietarios a entablar combates sangrientos o que, a veces, herían a los que las manipulaban. Sus armas sedientas de sangre rápidamente tomaron famas de maléficas. Por el contrario, Masamune era un forjador de una gran serenidad que practicaba el ritual de la purificación para forjar sus hojas. Aún hoy día son consideradas como las mejores del país. Un hombre que quería averiguar la diferencia de calidad que existía entre ambas formas de fabricación, introdujo un sable de Murasama en la corriente del agua. Cada hoja que derivaba en la corriente y que tocaba la hoja fue cortada en dos. A continuación introdujo un sable fabricado por Masamune. Las hojas evitaban el sable. Ninguna de ellas fue cortada se deslizaban intactas bordeando el filo como si éstas no quisiera hacerles daño. El hombre dio entonces su veredicto: – La Murasama es terrible, la Masamune es humana. Foto: Mahir...

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