El paquete de galletas
Una chica estaba esperando su vuelo en una sala de espera de un gran aeropuerto. Como debía esperar un largo rato, decidió comprar un libro y también un paquete con galletas. Se sentó en una sala del aeropuerto para poder descansar y leer en paz. Asiento de por medio se sentó un hombre que abrió una revista y empezó a leer. Entre ellos quedaron las galletas. Cuando ella cogió la primera, el hombre también tomó una. Ella se sintió indignada, pero no dijo nada. Solo pensó: «¡Qué descarado; si yo fuera más valiente, hasta le daría una bofetada para que nunca lo olvide!». Cada vez que ella cogía una galleta, el hombre también tomaba una. Aquello le indignaba tanto que no conseguía concentrarse ni reaccionar. Cuando quedaba solo una galleta, pensó: «¿qué hará ahora este aprovechado?». Entonces, el hombre partió la última galleta y dejó media para ella. ¡Ah no!. ¡Aquello le pareció demasiado!. Se puso a resoplar de rabia. Cerró su libro y sus cosas y se dirigió al sector del embarque. Cuando se sentó en el interior del avión, miró dentro del bolso y para su sorpresa, allí estaba su paquete de galletas… intacto, cerrado. ¡Sintió tanta vergüenza!. Sólo entonces se dio cuenta de lo equivocada que estaba. ¡Había olvidado que sus galletas estaban guardadas dentro de su bolso!. El hombre había compartido las suyas sin sentirse indignado, nervioso, consternado o alterado. Y ya no estaba a tiempo ni tenia posibilidades para dar explicar o pedir disculpas. Pero sí para razonar: ¿cuántas veces en nuestra vida sacamos conclusiones cuando debiéramos observar mejor? ¿cuántas cosas no son exactamente como pensamos acerca de las personas?. Y recordó que existen cuatro cosas en la vida que no se recuperan: Una piedra después de haber sido lanzada, una palabra después de haberla dicho, una oportunidad después de haberla perdido y el tiempo después de haber...
Los Tres Ancianos
Una mujer que salía de su casa vio a tres ancianos de barbas blancas sentados en el jardín de su casa.“No sé quienes son ustedes, pero deben tener hambre. Por favor, pasen que les daré algo de comer” “¿Está el hombre de la casa?”, preguntó uno de ellos. “No, no está” “Entonces no podremos entrar” dijeron los ancianos. Al atardecer, cuando su marido llegó a la casa, la señora le contó lo sucedido. “Ve y dile que yo estoy en casa y que los invito a pasar a los tres” La mujer salió y los invitó amablemente a que pasaran. “Nosotros no podemos ser invitados a una casa juntos” dijo con determinación uno de los ancianos. “¿Por qué?” preguntó la mujer muy intrigada. El anciano con la barba más blanca respondió: “Su nombre es Riqueza” dijo señalando a uno de ellos y señalando al otro agregó: “Su nombre es Éxito, y el mío es Amor… ahora, ve con tu marido y decidan a cuál de nosotros prefieren invitar” “¡Qué fantástico! Si ese es el caso invitemos a Riqueza. Así llenaremos nuestra casa con riquezas” Dijo el marido cuando escuchó lo que le contó la mujer. “No, no me parece buena idea… ¿Por qué no elegimos a Éxito? así seremos admirados por todos” Su hija adoptiva que escuchaba la conversación desde su habitación exclamó: “¿ Por qué no invitamos al Amor? ¿Por qué siempre hay que pensar en las riquezas y el éxito como si el amor no fuera importante para nosotros?” La intervención de la niña dejó a sus padres en silencio y avergonzados. “Sí, ella tiene razón” dijo la madre. Y el padre agregó: “Sigamos el consejo de nuestra hija” La mujer salió al encuentro de los ancianos y preguntó : “¿Cuál de ustedes es Amor? … Por favor, pase y sea nuestro invitado.” Amor se levantó y comenzó a caminar hacia la casa. Los otros dos también se levantaron y los siguieron. Sorprendida, la mujer miró a Éxito y a Riqueza y preguntó: “Sí yo solamente invité a Amor ¿Por qué ustedes también vienen?” Los tres ancianos respondieron juntos: “Si hubiese invitado a Éxito o a Riqueza los otros dos se quedaban afuera, pero ustedes invitaron a Amor, y donde quiera que él vaya los otros lo siguen. Porque donde hay amor siempre hay éxito y riqueza. Foto...
La ciudad de los pozos
Esta ciudad no estaba habitada por personas, como todas las demás ciudades del planeta. Esta ciudad estaba habitada por pozos. Pozos vivientes… pero pozos al fin. Los pozos se diferenciaban entre sí, no sólo por el lugar en el que estaban excavados sino también por el brocal (la abertura que los conectaba con el exterior). Había pozos pudientes y ostentosos con brocales de mármol y de metales preciosos; pozos humildes de ladrillo y madera y algunos otros más pobres, con simples agujeros pelados que se abrían en la tierra. La comunicación entre los habitantes de la ciudad era de brocal a brocal y las noticias cundían rápidamente, de punta a punta del poblado. Un día llegó a la ciudad una «moda» que seguramente había nacido en algún pueblito humano: La nueva idea señalaba que todo ser viviente que se precie debería cuidar mucho más lo interior que lo exterior. Lo importante no es lo superficial sino el contenido. Así fue cómo los pozos empezaron a llenarse de cosas. Algunos se llenaban de joyas, monedas de oro y piedras preciosas. Otros, más prácticos, se llenaron de electrodomésticos y aparatos mecánicos. Algunos más, optaron por el arte, y fueron llenándose de pinturas, pianos de cola y sofisticadas esculturas posmodernas. Finalmente los intelectuales se llenaron de libros, de manifiestos ideológicos y de revistas especializadas. Pasó el tiempo. La mayoría de los pozos se llenaron a tal punto que ya no pudieron incorporar nada más. Los pozos no eran todos iguales, así que, si bien algunos se conformaron, hubo otros que pensaron que debían hacer algo para seguir metiendo cosas en su interior… Alguno de ellos fue el primero: En lugar de apretar el contenido, se le ocurrió aumentar su capacidad ensanchándose. No pasó mucho tiempo antes de que la idea fuera imitada, todos los pozos gastaban gran parte de sus energías en ensancharse para poder hacer más espacio en su interior. Un pozo, pequeño y alejado del centro de la ciudad, empezó a ver a sus camaradas ensanchándose desmedidamente. El pensó que si seguían hinchándose de tal manera, pronto se confundirían los bordes y cada uno perdería su identidad… Quizás a partir de esta idea se le ocurrió que otra manera de aumentar su capacidad era crecer, pero no a lo ancho sino hacia lo profundo. Hacerse más hondo en lugar de más ancho. Pronto se dio cuenta que todo lo que tenía dentro de él le imposibilitaba la tarea de profundizar. Si quería ser más profundo debía vaciarse de todo contenido… Al principio tuvo miedo al vacío, pero luego, cuando vio que no había otra posibilidad, lo hizo. Vacío de posesiones,...
Frases para pensar: Imaginación
Imagina la felicidad y sencillamente ésta llega a tí. Imagina una sonrisa y ésta te hara reir. La creatividad amplia todos los límites. La imaginación nos hace dueños de nuestra vida. El poder de la mente no cabe en el universo… La imaginación es más importante que el conocimiento. La imaginación es el lapiz con que el niño pinta sus mejores aventuras. No dejes de probar tus ideas, pueden ser las mejores para tí. La imaginación es más rica que el lenguaje… sugiere con palabras, la imaginación podrá hacer el resto. Con ella te emocionas, suspiras y hasta te irritas, es mágica invencible y oportuna, es simplemente: la imaginación. Imaginar es vivr un poco más felices. La imaginación lleva a la abstracción, la abstracción, a la creatividad, la creatividad al arte y el arte a la imaginación. La imaginación es la herramienta más eficaz y maravillosa, sólo para aquellos que la utilizan. La imaginación es una de las partes más importantes de nuestra vida, sin ella no somos nada… Imaginar es resolver un problema en un mundo donde la ilusión, es la solución. La imaginación es la pizarra en la que escribimos los ideales que la goma de la vida intenta, a toda costa, borrar… Imaginación es otra forma de vivir experiencias, con la ventaja de poder corregir los errores cometidos. Expresa lo que tu corazón siente y no lo que tu mente te hace imaginar… El pensar es el portal hacia el espacio, el imaginar es el portal del infinito. Imagina y vencerás. La imagnación es, sobre todo, orgullosa, nunca se dejará pisotear por la realidad. La suprema facultad del hombre no es la razón sino la imaginación. La imaginación no lo es todo, sino que el todo forma parte de la imaginación. La imaginación es la prueba de la existencia del hombre y su evolución. Si quieres ver un árbol, ve al valle, si quieres ver el valle, ve a una montaña, si quiere ver la montaña, sube al las nubes, pero si lo quieres ver todo, cierra los ojos y solo piensa. Imaginación es el arte de poder dar a conocer nuestros pensamientos a través del deseo. Con la imaginación creamos un mundo ideal; pero hemos de tener el empuje y el valor de tratar de ponerlo en práctica. Todos los humanos estamos hechos de la materia con la que se trenzan los sueños. Del imaginar viene el existir, por eso nos podemos preguntar. Si no imagináramos, ¿existiría todo esto? Foto...
Felicidad
Decía un anciano que sólo se había quejado una vez en toda su vida. Cuando iba con los pies descalzos y no tenía dinero para comprar zapatos. Entonces vio a un hombre feliz que no tenía pies. Y nunca volvió a quejarse. Foto portada: Chema Concellon
Centrarse en una sola cosa
El joven Tanit fue a ver al sabio del pueblo y le preguntó: – Señor, ¿qué debo hacer para conseguir lo que yo quiero? El sabio no contestó. Tanit se marchó después de repetir su pregunta varias veces con el mismo resultado. Volvió al día siguiente con la misma pregunta. De nuevo no obtuvo ninguna respuesta por lo que volvió por tercera vez y repitió su pregunta: – ¿Qué debo hacer para conseguir lo que yo quiero? El sabio le miró y dijo: – Ven conmigo Y se dirigieron a un río cercano. Entró en el agua llevando al joven de la mano y cuando alcanzaron cierta profundidad el sabio se apoyó en los hombros del joven y lo sumergió en el agua. Pese a los esfuerzos del joven por liberarse, allí lo mantuvo el sabio un largo rato. Al fin lo soltó y Tanit pudo recuperar su aliento. Entonces el sabio le preguntó: – Cuando estabas bajo el agua, ¿qué era lo que más deseabas? Sin vacilar Tanit contestó: – Aire, quería aire. – ¿No hubieras preferido mejor riquezas, comodidad, placeres, poder o amor? – No, señor, deseaba aire, necesitaba aire y solo aire – fue su inmediata respuesta. – Entonces – contestó el sabio -, para conseguir lo que tú quieres debes quererlo con la misma intensidad que querías el aire, debes luchar por ello y excluir todo lo demás. – Debe ser tu única aspiración día y noche. – Si tienes ese fervor, conseguirás sin duda lo que quieres. Maestro: con el esfuerzo, la insistencia y centrando tu energia en una única cosa conseguirás todo lo que te propones Fuente: autor desconocido Foto...

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