El Karate y la Defensa Personal

Angel García Peral CN-7ºDan

Instructor Nacional de Defensa Personal

 

En la década de los años 70, con la moda de las películas de Bruce Lee y las películas de lucha orientales, los futuros practicantes de Artes Marciales acudían a los gimnasios atraídos por el sueño de convertirse en un superman invencible o la ilusión de integrarse en un misticismo pionero y atrayente. Hoy día, y desde hace años, los que se inician en las Artes Marciales son personas que conocen sus aspiraciones y deseos, así como someramente las bases y los principios generales del Arte Marcial que pretenden practicar.

Algunos esperan conseguir una serie de beneficios físicos saludables y de carácter, y otros el deseo de aprender a defenderse estudiando KARATE, ya que tiene un claro componente de DEFENSA PERSONAL. Aunque también existen otras motivaciones como la necesidad de tener una afición o hobby que se pueda practicar con la misma ilusión y constancia durante toda la vida, bajar peso, tener un desarrollo muscular armónico con la práctica de un ejercicio completo y simétrico, hacer nuevas amistades, como futura salida profesional de monitor o entrenador, por consejo de  algún amigo o persona próxima que lo practica, como actividad para romper la monotonía, etc.

La DEFENSA PERSONAL, y todo lo que implica como la defensa de la integridad física de nuestra familia y seres próximos, ha impulsado el primer paso de gran número de practicantes de karate, pues ven en el karate un depurado logro de defensa y lucha sin armas.

Esto responde a que en la sociedad actual existe una gran evidencia de términos de violencia, agresión y atropellos frecuentes a la dignidad humana que amenazan a diario nuestro desenvolvimiento familiar, profesional y nuestro ritmo de vida. Por éste motivo algunas personas se han interesado en adquirir cualidades útiles para su DEFENSA PERSONAL.

Hoy en día, los cursos breves de Defensa Personal en general, y destinados a mujeres en particular, así como la venta de diversos aparatos de defensa personal anti-rapto, como sprays, silbatos, etc., han adquirido una enorme popularidad, aunque la opinión sobre su utilidad varía considerablemente. Pese a que la anticuada idea de no resistirse al ataque para evitar daños es generalmente rechazada, lo cierto es que incluso los expertos más cualificados mantienen que no vale la pena resistirse o pelear contra un atacante armado por la cartera o el reloj. Claro está que las reglas de compromiso no son simples y el significado de la DEFENSA PERSONAL resulta más complicado de lo que aparenta inicialmente.

def-personalCada persona, hombre, mujer y niño, tiene derecho a la libertad, a la intimidad y a la autonomía personal. Estos derechos se ajustan dentro de los límites razonables impuestos por nuestra necesidad de congregarnos en grupos sociales. Dicho de otro modo, aunque tradicionalmente nos reunimos para lograr ciertos objetivos comunes, en el aspecto personal todos queremos dirigir nuestros deseos y empresas sin impedimentos, así como comer, dormir, trabajar, disfrutar con la familia y los amigos, limitando nuestra exposición al miedo, al dolor y a la violencia. Esta utópica visión conforma, de hecho, un retrato poético preciso de cómo la mayoría de nosotros pasamos nuestras vidas en el ámbito de las modernas y ricas democracias occidentales. Aún cuando algunos deseos materiales (teléfono, agua corriente, varios coches, etc.), sean vistos de manera muy distinta por la diferentes culturas, nuestras necesidades como humanos en cuanto a salud y felicidad son fundamentalmente iguales. En resumen, no son nuestras posesiones, sino básicamente es nuestra salud y felicidad y la de nuestra familia lo que deseamos proteger frente a cualquier daño.

Dentro del Karate, se practica la Defensa Personal en todos sus aspectos convencionales, y van más allá  en el uso de los mismos principios para evitar y redirigir los ataques contra su bienestar físico, mental y espiritual. En éste sentido, mejorar la atención, adquirir un buen poder de observación, así como reflejos veloces y técnicas evasivas precisas, resultará de suma utilidad en otras áreas de nuestra vida. El simple hecho de dar un paseo por la calle hacia un conductor distraído o agresivo que aparece de repente a la vuelta de la esquina, presenta una situación peligrosa en sí misma. Las habilidades y facultades desarrolladas a través del entrenamiento de Karate pueden ayudarnos. La reducción del estrés y el control de la ira por medio de la relajación y la meditación limitará las posibilidades de que se produzcan problemas de salud (ataques cardíacos, cuadros nerviosos, etc.), y en general, harán que la vida sea más calmada y agradable. El desarrollo de la firmeza espiritual y de un alto grado de autoconciencia permiten un mejor control de las emociones producidas cuando nos golpea la desgracia, siendo éste también uno de los beneficios más apreciables del entrenamiento del Karate.

Debemos recordar que las tradiciones e historia del Karate abarcan desde los pacíficos monjes Shaolín, que aprendieron a defenderse con las manos vacías porque sus votos no les permitían el uso de armas, pasando por los Samuráis siempre en alerta constante, con el uso del Katana ante cualquier desafío por su honor personal o el de su jefe, hasta el actual estudio del Karate en cualquiera de sus estilos.

Aprender unas pocas técnicas en un cursillo o la lectura  de un artículo en una revista o libro son hechos de tipo meramente informativo, y no deben de sustituir ni confundirse con las experiencias y el aprendizaje serio y dedicado al estudio continuado del Karate, o de forma específica de la Defensa Personal. Una de las diferencias entre una persona que solo ha aprendido dos o tres técnicas en un cursillo y otra que entrena asiduamente, acondicionando los reflejos, que practica a nivel avanzado en una verdadera escuela de Artes Marciales, consiste, entre otras cosas y respecto a la defensa personal, en la libertad de sentirse protegido frente a posibles ataques o agresiones. La persona que entrena con seriedad el Arte de la Defensa Personal ejercitará la cautela y vigilancia en su vida diaria, y si fuera objeto de un ataque o agresión y optara por repelerlo, posee una batería de opciones bien entrenadas cuyo ámbito abarca desde técnicas de escape hasta la completa inmovilización del asaltante. Dependiendo por supuesto de la situación, podrá incluso aplicar su entrenamiento para permanecer en calma y mediante el uso de la palabra abrirse camino a través del peligro inmediato. Es decir su adiestramiento le permite elegir sus opciones entre una mayor gama de posibilidades.

Las personas que sin el entrenamiento adecuado se ven envueltas en situaciones violentas, concluyen con frecuencia paralizadas ante el enfrentamiento a sus propios miedos.

El agresor se ampara en la sorpresa, en la superioridad física o numérica o en las armas. La constatación de una situación de peligro desencadena el miedo y también la prudencia. El valor hace que ni el uno ni el otro anulen nuestra capacidad de juicio y reacción.

El miedo, la cólera y las emociones negativas, son los peores enemigos internos en situaciones conflictiva, y deberán ser tratados en los entrenamientos de Defensa Personal, preparando a los estudiantes a su reconocimiento, aceptación, dominio y superación. Nuestra mente no debe de dejarse influenciar por nada de cuanto perciban los sentidos. Es preciso conservar la calma con la ayuda de la respiración controlada y la concentración mental, y no dudar de nuestra capacidad de defensa.

Los estudiantes de Karate raramente practican dentro de un marco mental negativo, de temor, preocupación o de ira. Sienten que están aprendiendo algo divertido y que les proporciona probados resultados físicos, de manera que se sienten bien. Aún cuando el cuerpo participa en actividades como lanzar ataques diversos o realizar agarres, en definitiva combatir, el espíritu no experimenta cólera ni miedo. Es decir que en el Dojo no entra en juego esa energía negativa que se podría percibir en los ataques y agresiones reales. Por lo que, dependiendo del objetivo deseado, con el aprendizaje de las técnicas de Defensa Personal en algunos casos se deberá de añadir un entrenamiento psicológico para poder superar las situaciones de violencia potencial. La confianza y la serenidad provienen de un entrenamiento adecuado y de una experiencia suficiente.

Durante la práctica, por ejemplo de Ippon Kumite, el estudiante aprende a analizar un ataque y a determinar la estrategia que seguirá. Practicando una y otra vez logrará transformar esa estrategia en una segunda naturaleza y la realizará de forma cada vez más efectiva.

El experto karateka cuando se enfrenta a un contrincante decidido a lanzar su ataque, y con la palabra no se resuelve la situación, primero trata de identificar claramente la naturaleza del arma agresora, dónde está, de donde viene y la dirección de su trayectoria. Una vez determinada, tratará de moverse para situarse fuera del camino del ataque mediante esquivas, pasos laterales, retrocesos e incluso avances para situarse detrás del atacante. Otra opción es redirigir o bloquear el ataque posicionándose para un contraataque como forma de neutralizar el ataque del oponente y controlarlo de manera que no pueda repetirlo otra vez.

En la práctica de la Defensa Personal, la reacción primera depende del tipo y la forma del ataque o agresión. La primera reacción corresponde a un comportamiento físico y mental sin guardia exterior (Zanshin). El Zanshin entendido como la atención, la vigilancia asociada a una posición física que garantice la seguridad y defensa de todo el cuerpo, dejando la abertura necesaria a la acción del adversario con el fin de canalizar el trabajo posterior.

Aprender las técnicas de Defensa Personal, puede que no sea suficiente garantía para asegurar nuestra protección, porque además de éstos potenciales agresores existen otros enemigos invisibles que pueden condicionar nuestras reacciones. El éxito de la aplicación de una técnica en una circunstancia real, no solamente depende de la eficacia de la técnica, sino que también influye el estado de nuestro espíritu, la presencia de ánimo, la capacidad de mantener la calma, el autodominio, etc., son factores internos que pueden influir negativamente en el resultado final.def-personal2

En cualquier situación, la acción defensiva debe de ser siempre comprometida plenamente y ejecutada integralmente. Durante éste tiempo todas las facultades mentales, técnicas y físicas deberá estar unificadas.

En el marco de la defensa en situación de agresión, la primera reacción debe de responder a un comportamiento cuyo objetivo esencial es la salvaguarda de uno mismo, de la integridad física y de la vida. Este comportamiento debe de ser inmediato y obligado por un riesgo real, vital o letal. En caso de diferentes y distintos agarres, se puede aplicar la misma técnica de escape, lo cual simplifica la eficacia de la respuesta.

Los que practican Karate y Defensa Personal, estudian cómo controlar y utilizar sus cuerpos, procesos mentales y emociones, mediante lo que aparenta ser Defensa Personal contra ataques ajenos. Sin embargo un objetivo más alto es la adquisición de aptitudes que capaciten para tratar los problemas de sus propias vidas.

Para finalizar relaciono algunas máximas importantes en Defensa Personal:

ü       Se intentará aplicar acciones preventivas, como evitar encontrarse en una situación peligrosa, evitar permanecer, frecuentar o pasar por lugares y horas donde se sospecha que pueden ser peligrosos, urbanizaciones poco habitadas, zonas mal iluminadas, pasillos de ferrocarriles, paradas de autobús nocturnas, pasos subterráneos, etc.

ü       El respeto estricto a las reglas de la legítima defensa. La defensa debe de ser proporcional al ataque (incluso ante una agresión injusta y no provocada la Ley nos exigirá la legítima defensa basada en el uso de la menor fuerza y el menor daño posible). Atención a la responsabilidad de las acciones que pueden provocar lesiones graves o letales.

ü       El respeto a la integridad física de toda persona. Esta ética humanística es el espíritu que acompaña la práctica del Karate y la Defensa Personal.

ü       Cuando se ensancha el ámbito de la autodefensa hacia uno más personal y verdadero, contribuimos a la construcción  de una estructura propia, tanto de los aspectos éticos como prácticos, en el camino del Karate (Karate-Do).

ü       En función de la situación y según la necesidad y el peligro que represente el adversario, se deberá de probar a disuadir al atacante con la palabra, es decir, en vez de utilizar la razón de la fuerza se intentará utilizar la fuerza de la razón.

ü       La distancia es muy importante en la defensa. No hay que permitir que el agresor se acerque cuando él quiera, sino cuándo y como convenga a nuestro modo de defendernos.

ü       Las manos, codos, los dientes, la cabeza, las rodillas, los pies, etc. son armas naturales de las que estamos dotados, así como cualquier objeto que llevemos puede transformarse en un arma defensiva: un bolígrafo, un cinturón, el paraguas, una horquilla, los zapatos, el llavero, etc. Sólo es preciso aprender a utilizarlas a nuestro favor.

ü       Para controlar y neutralizar al adversario, utilizar los puntos vitales y sensibles del cuerpo.

ü       Las técnicas que se aprenden de Defensa Personal, pueden protegernos contra una agresión eventual, pero en ningún caso nos convierten en personas invulnerables e invencibles.

Siempre en nuestra mente deberá de estar presente el pensamiento de antiguos Maestros:

 

“ La maestría llega cuando el corazón y la mente ya no son influenciados ni por el propio ego, ni por el adversario, ni por su espada, ni siquiera por la amenaza de muerte…..”

 

“ Lo primero es dominarse a uno mismo antes de intentar dominar al adversario.”

 

“ En Karate las técnicas son defensivas. El verdadero Karate es defensivo.”

 

“ El correcto entendimiento y el correcto uso del Karate es el Karate-Do, aquél que verdaderamente entrena éste Do y realmente entiende lo que es Karate-Do, nunca es conducido fácilmente a la lucha.”

 

“ La mejor técnica de Defensa Personal es aquella que no es necesario ponerla en práctica.”

Author: Angel Garcia Peral

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