Menos es Más. También en Budo

Menos es Más, es una famosa frase o aforismo (sentencia breve y doctrinal que se propone como regla en alguna ciencia o arte), del carismático y famosísimo  arquitecto Mies Van der Rohe. Esta sentencia sembró la semilla de lo que hoy conocemos por minimalismo.

El minimalismo es uno de los estilos más influyentes, desde el diseño, la arquitectura, la música,  o la literatura, y también desde hace años esta corriente que pretende despojarse y alejarse de la sobreabundancia ha comenzado a generar movimientos que proponen estilos de vida desprendidos de los bienes materiales superfluos. El minimalismo existencial aplicado a la vida cotidiana es una filosofía de vida que propone centrarse en lo importante y eliminar o descartar todo lo innecesario para ser feliz y alcanzar la realización personal.

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Fundació Mies Van der Rohe. Barcelona

Eliminar todo lo superfluo. Descartar todo lo innecesario. Centrarse sólo en lo importante. ¿No es eso también aplicable a nuestro Budo? Menos es más. Esta frase es también una de las claves para entender el Taijutsu y el Ninpo que se esconden en  nuestras escuelas, en el legado marcial que nuestro Sôke, Hatsumi Sensei, nos está intentando transmitir desde hace tantos años. El arte de la Bujinkan de Hatsumi Sensei está muy lejos de ser obvio, por eso hay tanta gente, superficial a mi entender, que es incapaz de comprenderlo y por lo tanto lo rechaza y lo desprecia. Pero es que debe ser de esa manera. Así es como ha pasado de generación en generación desde hace cientos de años y ha sobrevivido hasta hoy. No olvidemos que un método básico de supervivencia en ninpo es mantenerse oculto y apartado.

Para llegar a la comprensión de la simplicidad, de ese menos es más, hay que romper muchas barreras y estar dispuesto a hacer muchos sacrificios tanto físicos como mentales. Y eso no es fácil. Ni lo es hoy, ni lo fue nunca. En los días antiguos de las épocas de guerra, los que no entendieron eso simplemente murieron. Los que lo entendieron, vivieron. Aquellos con un compromiso superficial con el arte nunca llegarán a ver debajo de la superficie, no pasarán de ver la punta del iceberg, y no llegarán a conocer los secretos que este arte ha estado guardando durante cientos de años.

Menos es más. Ejemplo práctico en nuestro entrenamiento diario. Si tienes problemas para hacer una técnica, lo primero que debes hacer es intentarlo de nuevo, pero esta vez hazlo al contrario de lo que haría la mayoría. Esta vez prueba de hacerla con menos fuerza que antes, con menos movimientos de los que empleaste antes, a menos velocidad, con menos tensión corporal. Todas estas cosas: fuerza, exceso de movimientos, velocidad, tensión… son barreras, y una vez que las eliminas puedes llegar a obtener el verdadero poder. Es la fórmula secreta para alcanzar el éxito. Pero no es fácil de entender ni de aceptar. Y por eso mucha gente nunca lo consigue. Porque se lo niegan a ellos mismos. No quieren aceptarlo. ¿Cómo va a ser posible que la técnica funcione haciéndola a menos velocidad, con menos fuerza, con menos movimientos…? Pues lo es. Porque Menos es Más. Y por lo tanto, si menos es más, más es menos, y así no funcionará.

Otro ejemplo muy simple. La curva de la carretera está diseñada para ser tomada a una velocidad máxima de 50 km/h. Y hay una señal que así lo indica. Prohibido a más de 50 km/h. Si la tomas a 70 km/h, y eres un conductor experimentado, es posible que la superes sin salirte de ella y sin tener un accidente, pero seguramente habrás empezado a perder el control, habrás empezado a derrapar, a salirte de la trayectoria ideal y habrás tenido que rectificar y gastar mucha energía y recursos para superarla. ¡Y menos mal que no venía otro vehículo de frente!! Prueba ahora a tomarla a 50 km/h. Bastante bien, ¿no? La superarás con poco esfuerzo, con muy poca tensión, sin pérdidas de control, casi sin tener que rectificar… ¿Y si la tomaras a 40 km/h? Comprúebalo por tí mismo. Todo irá como la seda, sin esfuerzo, sin tensión, es la perfección, porque menos es más.

Otra cosa que es difícil de entender sobre nuestro arte es que sobre todo al principio es difícil saber cuándo lo estás haciendo correctamente. Cuando lo haces bien, parece demasiado fácil y crees que deberías estar haciendo algo más. Pero es que resulta que más es menos. ¡Qué paradoja!  A veces algún alumno principiante hace una técnica que nunca había hecho antes, y la hace correctamente enseguida, y le dices que OK, que muy bien, y alucina. ¿Sí? ¿Lo he hecho bien? ¡Pero si casi que no he hecho nada! Pues sí, eso es. Este arte marcial funciona así, se debe realizar con facilidad, con el poder natural generado a través del movimiento del cuerpo. Con menos (fuerza, potencia, cantidad de movimientos, velocidad…) conseguirás más resultado. Sensei dice: si él se mueve rápido, tú ves lento, si él va lento, muévete rápido! Lo sé, es difícil de entender y es muy difícil de explicar solo con palabras. Hay que romper las primeras barreras de la comprensión para encontrarle el sentido. Hay que verlo y comprobarlo por uno mismo.

La gente entra en este arte y en otras disciplinas (otras artes marciales, yoga, zen, religiones, etc.) para mejorarse a sí mismos, porque quieren llegar a ser más de lo que eran antes (menos). Sin embargo, de nuevo estamos con la paradoja, ya que ¡más es menos! Hay que volver al cero. ¿Te suena de algo?

Volvamos al arquitecto del principio, al que acuñó la frase que nos persigue, o más fácil aún de imaginar, a un escultor. Piensa que tú eres a la vez un escultor y un bloque cuadrado de mármol. Trabajas duro sobre tí mismo, quitando todo lo sobrante para revelar la obra de arte que se esconde dentro de ese bloque que eres tú. Te agotas cincelando, descartando lo innecesario, puliendo, dejando sólo aquello que necesitas. Y al final, en el suelo, ves los restos de lo que una vez fue parte de ti: el ego, la dureza, la puerilidad, el orgullo. Esto no es fácil. Durante el proceso de moldearte es posible que no te guste lo que veas. Simplemente obvíalo y continúa. Ya sabes, Gambatte! De esta manera, cuando te vuelves menos de lo que eras antes, de hecho te has convertido en más. Dentro de esta paradoja está la clave. Este cincelado es un proceso largo y difícil, y solo se logra mediante un entrenamiento riguroso y constante.

Para acabar el artículo quería reflexionar un poco más sobre todo esto. Y me vienen a la cabeza dos frases famosas que en mi mente relaciono con todo esto. Una es un refrán que dice: No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita.  Y la otra una frase célebre de San Francisco de Asís: Yo necesito pocas cosas y las pocas que necesito, las necesito poco.  La vida moderna está llena de cosas, es un caos y un desorden. Miles de cosas distintas te están gritando continuamente, intentando llamar tu atención para que hagas y actúes como ellos quieren, para llevarte a su terreno. Quieren que tu objetivo sea siempre tener más, te quieren convencer de que más es mejor que menos. Pero lo cierto es que la mayoría de esas cosas son distracciones inútiles. Y poca gente hoy día es feliz, por mucho (más) que tengan, de lo que sea. No te dejes engañar. Intenta ver lo que es importante para ti y elimina lo que es innecesario. La simplicidad es felicidad. Menos es más.

Pero bueno, sentarse a pensar sobre todo esto no es nuestro camino como guerreros, como artistas marciales. Al menos no el principal. Está bien saberlo y pensarlo, pero solo un momento. Ahora ya lo sabes. Deja de pensarlo y ponte manos a la obra. En el tatami. La recompensa vale la pena.

Y si aún así no lo ves claro o no eres capaz de llevarlo siempre a la práctica, por supuesto incluso en shinken gata (situación real), contacta conmigo, que además de escribir este blog ¡también doy clases e imparto seminarios! 😀 😀 😀

Gambatte Kudasae!

Fuente:bushidojo.wordpress.com

Foto portada: grandessoluciones.com

Daniel Esteban

Author: Daniel Esteban

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2 Comments

  1. Gran articulo, muchas gracias

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