Mis cuatro pilares básicos

Creo que es importante hacerse una reflexión, ¿soy lo mejor que puedo ser?. Casi seguro que todos pensamos que podríamos ser un poco mejor, unos como goshindokas, otros como persona y otros en cualquier otra faceta de nuestra vida. Yo personalmente creo que puedo hacer muchas cosas mejor, que me puedo equivocar en ciertas cosas y acertar en otras, pero cada día intento ser mejor persona y profesor. Hay cuatro pilares que para mí son fundamentales para conseguir esto; el respeto, la humildad, el trabajo e intentar ser un ejemplo dentro y fuera del tatami.

Quiero analizar estos cuatro puntos, uno por uno, para que podáis entender el significado que tienen cada uno de ellos en mi forma de entender la vida en general y las artes marciales en particular.

  1. Humildad

Todos tenemos una serie de expectativas cuando empezamos algo, pensamos en la mayoría de los casos, sobre cuando llegaremos a conseguir ese preciado objetivo que me he marcado al empezar, pero la realidad y las expectativas muchas veces no van a la misma velocidad. Llevo 35 años practicando artes marciales y 27 años como profesor, durante este tiempo he tenido que compartir tatami, ya sea como alumno o como profesor, con “Egos” muy distintos. Personas a las que les cuesta enormemente no tener que demostrar a los demás continuamente el nivel que tienen, y que además, tienen la necesidad de que todos se enteren de ello. He dado clase a cientos de cinturones negros que venían de otras disciplinas y que se iban a iniciar en una nueva, y es asombroso ver las caras de una gran mayoría de ellos cuando les digo que se tienen que poner el cinturón blanco otra vez. Este hecho les provoca a algunos una cierta dificultad para asimilar que empiezan una nueva disciplina, pareciendo como si les desposeyera de ese cinturón negro que tanto esfuerzo les ha costado conseguir. Esto precisamente es una de las principales razones por las cuales muchos sienten la necesidad de demostrar a los demás que “realmente” no tienen ese nuevo grado que les ha sido impuesto, sino que son Cinturones negros y que no están a la misma altura que los demás.

Todos compartimos tatami, unos saben más, otros tienen más aptitudes, unos lo viven de una manera y otros de distinta forma, unos están más implicados y otros menos, unos con un grado más alto y otros empezando, pero todos, ante todo somos compañeros. Nadie es más que nadie, y nadie puede hacer sentir a ningún compañero que es menos que otro. Todos somos indispensables para que el otro avance y debemos aceptar con humildad la ayuda de los demás. El problema es cuando confundimos el querer ayudar a los demás con un ejercicio de promoción de “mi ego” donde mi objetivo es querer demostrar por encima de todo, que soy más que los demás. Muchas veces veo caras “raras” cuando digo que fulanito o menganito se va a examinar de un grado y sin embargo tú, que llevas más tiempo que ellos, igual no te examinas. Estamos demasiado pendientes de lo que hacen los demás en vez de intentar mejorar cada uno sin importar los logros ajenos. He dicho que no todos tenemos las mismas cualidades, ni trabajamos o entrenamos lo mismo. Muchas veces criticamos al que pasa de grado antes que nosotros pero no sabemos que hay detrás, ¿sabes que igual es mucho más constante que tú? ¿Qué igual entrena muchas más horas o invierte mucho tiempo en la realización de cursos además de las clases?. Tendemos a mirar el tiempo de una manera global, a pensar que fulanito lleva 6 meses y ha conseguido algo para lo que otro ha necesitado 1 año, pero si lo analizáramos veríamos que el que lleva 1 año ha faltado a muchísimas clases o incluso ha habido meses que no ha venido, y el que lleva 6 meses igual invierte más horas en una semana que el otro en un mes entero. Por eso no debemos juzgar a otro sin saber cuáles son los condicionantes que han hecho que dos personas consigan algo en tiempos tan distintos. Por supuesto hay que añadir las aptitudes, como he dicho, hay personas que vienen de otras disciplinas similares y les cuesta mucho menos asimilar y aprender el mismo contenido que a otro compañero. Yo nunca he preguntado a ninguno de mis profesores cuando me iba a examinar, lo he hecho cuando lo han estimado oportuno, y si cualquiera de mis compañeros ha avanzado más que rápido que yo, me he alegrado por él y he puesto más énfasis en hacerlo mejor cada día. He empezado con cinturón blanco cada disciplina que he realizado y nunca he intentado hacerme notar delante de los demás, aunque pudiera tener más conocimiento que muchos de ellos. Hay maneras de decir las cosas, como hay maneras de corregir a los demás, y esto vale para profesores y alumnos. El respeto no se gana dando gritos ni intentando parecer superior a nadie, el tatami pone a cada uno en su sitio y todos sabemos de que pie cojea cada uno. Puede parecer que si estoy toda la clase corrigiendo a los demás, incluso a compañeros con los que no estás trabajando y que les estas mirando por el rabillo del ojo, todos van a pensar lo bueno que eres y lo que sabes, y esto la mayoría de las veces no es así. Unas pequeñas indicaciones bastan y siempre está el profesor. Estar permanentemente encima de alguien diciéndole todo lo que hace mal y corrigiéndole continuamente si además no eres el profesor (aunque seas profesor en tus clases), no gusta nada y no todo el mundo lo ve igual.

He dicho que hay que aceptar con humildad las correcciones, pero también hay que tener humildad para hacerlas, encontrad un término medio. Pensad que podéis pasar de “qué gran compañero” al “listo de la clase”. Y para los que sois profesores, pensad que sois profesores de vuestras clases y no de las de los demás. El profesor tiene la obligación de ser el más humilde de todos, ya que esta cualidad ha de trabajarse con el paso de los años, ya que en la mayoría de los casos, de no trabajarla, se pierde, pasando a todo lo contrario, llegando a aumentar su Ego a niveles insospechados (los que lleváis muchos años en esto sabéis de que hablo), y de éstos hay demasiados.

En resumen, seas alumno, profesor o alumno-profesor no quieras estar por encima de nadie, alégrate de lo que consiguen los demás aunque a ti te cueste un poco más llegar, se correcto, entrena, aprende y enseña con humildad.

  1. Respeto

Creo que la humildad es una buena base para el respeto, ya que es mal fácil que el humilde tenga más capacidad de respetar que el que cree que está por encima de los demás.

El respeto se gana, no se puede convencer a nadie ni pedir que te respeten sino te lo ganas día a día. El respeto no se gana dando más gritos, ni siendo el más fuerte ni el que mejor ejecuta las técnicas. El respeto es la consecuencia de ir sumando cada día acciones merecedoras de ese respeto. Trabajo, humildad, compañerismo, preocuparte por los demás, ayudar, esfuerzo, sacrificio, dedicación, altruismo, son algunas de las cosas que hacemos cada día, en cada clase y que hacen que seamos merecedores de ese respeto. Conozco demasiados “endiosados” (muy altos grados en diferentes disciplinas) que difícilmente son o serán respetados por la mayor parte de su entorno, ya que sus principios, valores, humildad o trabajo están muy lejos de ser un ejemplo para los demás (independientemente de la calidad técnica que tengan en su disciplina).

Ganarse el respeto depende de cómo actuemos cada día, respetar es algo que solo depende de nosotros mismos. He asistido a innumerables seminarios y cursos a lo largo de estos años, unas veces me aportan algo y otras no, unas veces estoy de acuerdo con la forma de realizar una técnica y otras no, pero siempre tengo el máximo respeto durante el trabajo. Si voy a un seminario y algo no me gusta lo hago de la misma manera que lo propone el profesor, no me dedico a probar nuevas cosas o a enseñar a los demás que lo que yo sé es más efectivo (si lo creyera), trabajo y si no me convence no vuelvo, ya que estoy allí porque yo lo he decidido y nadie me ha obligado. Hay que tener el máximo respeto por quien se pone delante de nosotros a intentar enseñarnos algo, nos guste finalmente o no.

Respetad a vuestros profesores, no confundáis que un profesor tenga una actitud amable y abierta con que podáis tomaros todas las libertades en clase que queráis. Pensad en esos profesores que se pasan la clase en una actitud seria, gritando a diestro y siniestro, con los que no se puede hablar y menos discutir, incluso muchas veces ni preguntar, ¿a que a estos profesores no se os ocurre faltar el respeto con ciertas actitudes?, entonces ¿Por qué creéis que podéis hacerlo con quien os trata bien, se preocupa por vosotros, da refuerzos positivos en vez de negativos, etc?

Pensad que estáis en clase porque así lo habéis decidido, nadie os obliga y si optáis por seguir adelante respetad a vuestros profesores, a vuestros compañeros y respetaros a vosotros mismos. Las reglas de cortesía (reishiki) son uno de los valores más importantes en la vida y en las artes marciales. Por ejemplo, cuando llegáis tarde a una reunión ¿llamáis a la puerta o entráis sin llamar? Esto es un ejemplo que extrapolamos a nuestras clases, antes de entrar pido permiso al profesor o el grado más alto que haya.

  1. Trabajo

¿Por qué normalmente los que menos respetan son curiosamente los que menos trabajan? El trabajo es clave para conseguir objetivos, vivimos en un mundo donde actualmente las personas quieren que les llegue todo de forma rápida y con el menor esfuerzo. No os imagináis la cantidad de personas que me llaman cuando imparto cursos y lo primero que me preguntan es ¿Qué dais, me vais a dar un grado por el curso?, Parece que lo de menos es aprender, quiero conseguir cosas ya y que me cueste poco. Cuantos me habéis preguntado eso de “¿Cuánto tiempo voy a tardar en sacarme el cinturón X?”, que suelo contestar eso de… “pues empezamos mal”. Hay que trabajar y trabajar que es como se consiguen las cosas, no puedo hacer la mitad que otro y esperar recibir el mismo premio (aunque a veces pasa desgraciadamente demasiadas veces en esta sociedad).

Hemos visto que el trabajo es necesario para avanzar, aprender y obtener ese respeto del que antes hablábamos. Luchad por lo que queráis y no esperéis que los logros vengan sin esfuerzo, porque en la mayor parte de las veces no pasara.

  1. Ejemplo

Para terminar creo que un buen profesor debe ser un ejemplo dentro y fuera del tatami. Un profesor debe ser un referente para todos sus alumnos, igual que un alumno de mayor grado debe serlo de los de menor grado. Creo que hay muy pocos profesores que sean un ejemplo dentro y fuera del tatami, por eso os pido a todos vosotros, profesores y futuros profesores, que hagáis un esfuerzo cada día por ser mejores personas, que os preocupéis de vuestros alumnos, que seáis humildes, que trabajéis duro y luchéis cada día por ser un ejemplo, de esta manera os ganareis el respeto de los demás sin tener que pedirlo. El mío ya lo tenéis. Yo cada día intento hacerlo mejor y vosotros sois el motor que mueve mi vida.

 

El profe.

(Carta abierta a mis alumnos)

Manuel Montero Kiesow

Author: Manuel Montero Kiesow

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2 Comments

  1. Grande y profunda reflexión. Es para darle más de un par de vueltas a cada uno de los fundamentos, como para pasar por alto cualquiera de ellos y su significado.
    Si muchos de los considerados maestros, simplemente fueran capaces de caer en alguno de estos, otro gallo cantaría a muchos.
    Y en relación a un maestro como Manuel Montero, reconocido por estamentos y maestros de otras disciplinas, no puedo más que decir, que es un orgullo poder aprender y vivirlo directamente tantas veces como me sea posible.
    Oss

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    • A lo largo de nuestra vida nos vamos cruzando con multitud de personas. unas solo contactamos unos instantes, con otras vivimos alguna experiencia que nos marcará, otras nos acompañarán una temporada. Luego hay otras que caminarán a nuestro lado y nos ayudarán a descubrir nuestro verdadero yo, alentándonos, mostrándonos puertas que abrir, riendo, llorando…. esas marcarán nuestra existencia.
      Aprovecha cada instante con ellas porque son excepcionales.
      Un abrazo Alberto.

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