Los diez puntos para la práctica del TCC
Abr14

Los diez puntos para la práctica del TCC

Hoy inicio una serie de artículos sobre mi interpretación los diez principios para la práctica del TCC dictados por el maestro Yang Chenfu.   Pero antes de empezar con el primero, me gustaría hacer una (amarga) reflexión. Es tristemente común encontrar gente con bastante tiempo de práctica, que desconoce estos puntos. Pero más frecuente aun es encontrar quien los puede repetir de memoria pero es incapaz de entender su significado y lo que es peor, perpetúan esa ignorancia haciendo referencia a términos abstractos y difusos o que no admiten demostración ni uso práctico alguno.   Ver a un practicante, haciendo referencias a la “energía”, el “espíritu”, pero que es incapaz de percibir que sus hombros elevados y rígidos le impiden moverse, o que una postura “legionaria” con el “pecho fuera”, afecta negativamente a su capacidad para enraizar y moverse con fluidez…, son cosas que me superan, niveles de prepotencia acompañados de ignorancia, que producen vergüenza ajena y reducen al arte que practico a una absurda colección de tópicos y tonterías. Algunas comparaciones, pueden ser odiosas…               Estos puntos los dictó el maestro Yang Chenfu, famoso por su tremenda habilidad marcial. Pero eran un conocimiento reservado de la familia Yang. Principios que dirigían su entrenamiento y explican su habilidad marcial y que además, poco o nada tiene que ver con aspectos esotéricos. Eran las claves por las que se regían artistas marcial de primer nivel para obtener su excelente habilidad, y no un decálogo para chalados que en su vida se han planteado la posibilidad de usar de un modo práctico la habilidad que (y es mucho suponer) se les supone. Estos puntos, cada uno de ellos, requieren una larga reflexión para empezar a entender todo su significado y potencial (personalmente creo que estoy muy lejos de su dominio). En mi práctica, he dedicado periodos que van de los tres meses a los dos años al estudio de un único punto, que he dedicado en cada ocasión, a reflexionar y a relacionar cada punto en particular con cada elemento de la práctica, con cada movimiento, con cada aplicación, con las conclusiones obtenidas en el estudio del resto de puntos… Es además una práctica recurrente, de forma periódica vuelvo al repaso de un único punto, de nuevo durante unos meses. Este método de estudio genera nuevos “descubrimientos” sobre matices que antes podían estar presentes, pero no de forma consciente. Sin este estudio y reflexión, estos puntos se vuelven abstractos, rodeados de un esoterismo, que en general no tiene nada que ver con ellos y que eliminan cualquier posibilidad de uso práctico de los mismos. Hay que apuntar,...

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El tuishou en sus vertientes deportiva y tradicional
Feb22

El tuishou en sus vertientes deportiva y tradicional

Recientemente he participado en un debate en las redes sobre el tuishou deportivo vs tuishou tradicional. Fruto de ese debate, surge este artículo intentando explicar que entiendo por tuishou tradicional, que por deportivo, sus puntos en común, sus cualidades antagónicas, las ventajas y desventajas de la práctica de cada modalidad. Antes que nada, he de advertir que a mi el tuishou competitivo no me atrae en absoluto. Pero es una herramienta, que bien utilizada, puede ser realmente útil. Arte marcial tradicional En primer lugar me gustaría definir que entiendo por un arte marcial tradicional. No tiene relación en principio con la antigüedad del sistema, sino con sus características. Para mi, un arte marcial tradicional, está enfocado en su aspecto más práctico, a la mera supervivencia. Por supuesto que un estilo tradicional, que ha perdurado en el tiempo, es en si mismo un tesoro cultural de incalculable valor, que ha de ser protegido y preservado. Por supuesto que suele venir acompañado de una serie de valores éticos, que han de ser respetados y preservados. Por supuesto que en su bagaje técnico, se incluyen muchos conocimientos que exceden de lo estrictamente marcial, constituyéndose en si mismos como excelentes sistemas de preservación y mejora de la salud, de progreso personal y por último, un camino de longevidad, que además hace que dicha longevidad, merezca la pena. Todo eso, es estrictamente cierto. Pero el TCC, es un arte marcial, creado por y para guerreros, que con dicho sistema intentan dar respuesta a sus necesidades más pragmáticas, donde destaca con especial intensidad la de volver vivo a casa cada noche. Si un arte marcial, cualquiera, pierde de vista este objetivo, a mi humilde entender, ya no es un arte marcial y por lo tanto, deja de ser un arte marcial tradicional. Tuishou deportivo El tuishou deportivo, es un deporte de combate, que consiste según la modalidad, en hacer que el rival mueva los pies sin que se muevan los nuestros, o en sacar al oponente de un círculo o hacerle caer, mediante empujes, tirones y maniobras similares. Puede ser algo extremadamente sutil o una simple lucha de toros, a ver quien forcejea más. Aunque se supone que esto no debe suceder, lo cierto es que termina siendo algo muy frecuente y aquí la fuerza propia, la velocidad, en fin la condición física más primaria toman gran valor, como en la mayoría de los deportes de competición. Sus fines, sus métodos y sus principios, pueden o no coincidir con los del TCC tradicional según quien sea el practicante, pero por lo general, podemos afirmar que son distintos y no sería descabellado entablar una distinción entre “tuishou deportivo”,...

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Si el rival se mueve, yo le sigo y llego antes…
Oct13

Si el rival se mueve, yo le sigo y llego antes…

Antonio Leyva “Si el rival se mueve, yo le sigo y llego antes”. Si esta frase no te hace arrugar el entrecejo, es que no la has leído bien. Ya se sabe que estos “chinos” tenían la costumbre de escribir cosas que solo tienen un significado lógico para ellos. Y sin embargo, es todo un clásico dentro de la teoría del TCC y no debería de ser algo “sin sentido”. En TCC no solemos, aparentemente, llevar la iniciativa, sobre todo en lo que se refiere al movimiento, es decir, esperamos que sea el rival el que lo inicie. La pregunta es, ¿como si “empiezo después” puedo llegar antes?. Y aquí está la “trampa”. Voy a tomar prestado del Judo tres términos que serán de mucha utilidad,  ”Kuzushi”, “Tsukuri” y “Kake”. El primero podemos traducirlo como “desequilibrio”. Se considera que para poder efectuar una proyección, antes hemos de conseguir que el rival esté en desequilibrio. Sin esa condición previa, la fuerza necesaria para provocar una caída resulta enorme y posiblemente, sea más de la que podemos movilizar con nuestro cuerpo. La segunda, “Tsukuri”, es algo así como “postura” o “posición”. Es decir, una vez que el rival está desequilibrado (en realidad no va una antes que la otra, digamos que ambas han de darse de modo simultaneo y previo) y para poder culminar con una proyección, necesitamos estar en el lugar y la postura adecuada. En caso contrario, o el momento de “Kuzushi” se agota y el rival vuelve a estar en pleno dominio de su equilibrio, o simplemente, no hay forma de lograr colocar manos, pies, cadera, etc, en el lugar preciso para proyectar. Por último “Kake” o “técnica” es la proyección en si misma, es decir a técnica o llave que se aplica. Aunque estos términos se aplican en Judo casi de forma exclusiva a trabajo de proyecciones, podemos extrapolarlos a cualquier otro tipo de técnicas. “Cuando mi rival se mueve”, es algo que no todo practicante identifica del mismo modo. Para alguien con conocimientos muy elementales, ese movimiento del rival no resultará evidente hasta que se inicie la técnica en si misma. Es decir, hasta que el rival no inicia su golpe, proyección, o luxación, no se considera que se haya “movido”. Respecto a los términos de Judo, sería reaccionar a su “Kake”. Sin embargo, tal y como se ha comentado una técnica precisa de “preparación” o dicho de otro modo, de condiciones previas para poder ser ejecutada con éxito y sin depender de una abrumadora ventaja de velocidad y fuerza. La colocación es una de ellas. Cada posición relativa entre dos rivales, tiene una cierta cantidad...

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¿Un pez o una caña?
Jun14

¿Un pez o una caña?

Antonio Leyva Todo conocemos el dicho de: “Dale un pez a un hombre, y comerá hoy. Dale una caña y enséñale a pescar y comerá el resto de su vida”. En el aprendizaje de un arte marcial y por supuesto el TCC no es la excepción, tiene una fase inicial en que el alumno “no tiene nada” y acumula conocimientos de un modo lineal. Es decir, aprende la técnica básica en un proceso de memorización, tanto “intelectual” como corporal. Esta fase, necesaria sin la menor duda, equivale a que tu profesor te dé “peces”. Te “alimentan” en tu desarrollo inicial y evidentemente constituyen el único inicio posible. Posteriormente y de modo gradual se progresa hasta “entender” la técnica y los principios básicos que la fundamentan. Quien llegue a dominar este punto será sin duda un excepcional practicante. Pero hay otro nivel, otra categoría, que suele pasar desapercibida y que tiene mucho que ver con el buen o mal diseño de un sistema. Cada estilo, cada escuela, tiene sus propios métodos de entrenamiento y elementos que conforman su temario. Para la mayoría serán un conjunto limitado de elementos. Cuando los tengas “todos”, ya conoces el estilo. Esto es cierto, pero es que en el propio estilo hay incluidas herramientas de autodesarrollo y por su misma definición, este desarrollo no tiene porque estar limitado. Como no puedo hablar del temario de otras escuelas, pues no lo conozco, hablaré del mio. El currículum de mi escuela se divide en varias “asignaturas”, interdependientes unas de otras, pero diferenciables. 1 Qigong (Chikung). Se trata de ejercicios que buscan la mejora y mantenimiento de la salud. Fortalecer el cuerpo, mejorar la percepción del propio cuerpo y el autocontrol sobre el mismo, llegando a poder controlar de forma voluntaria funciones del cuerpo que aparentemente son “automáticas”. No hay un límite claro sobre cual es el tope que se puede alcanzar con el qigong. Simplemente su práctica es fuente de vitalidad, constituyendo una herramienta altamente valiosa que colabora en la mejora continua del practicante. 2. Jibengong (Chipen Kung). Se trata del trabajo de base e incluye un sistema de ejercicios gimnásticos (Tai Chi Sao) que acondicionan el cuerpo y enseñan las mecánicas corporales propias de la práctica del TCC. Suponen un ejemplo claro y sencillo del uso del cuerpo según los principios de TCC, que permiten entrenarlos de un modo perseverante en el tiempo analizando su aplicación a cada movimiento y situación particular. Esta categoría incluye así mismo el estudio pormenorizado de cada movimiento simple presente en las formas y finalmente, métodosy ejercicios destinados a conseguir habilidades de “alta intensidad” o “Gungfu” (Kung fu). 3. Formas. Se trata de series de movimientos prefijados, que como tal serie se practican generalmente...

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Ya vale de concesiones..
Mar29

Ya vale de concesiones..

Según me dirigía a una de mis clases, pensaba en como explicar a los alumnos lo necesario de estudiar y practicar aplicaciones para poder realizar un buen TCC y una forma correcta. Y entonces me di cuenta de lo estúpido del comentario que iba a realizar… Estudiar aplicaciones para hacer bien la forma. Sin darme cuenta he caído en una concesión absurda, la de pensar que el TCC correcto tiene relación con ejecutar bien una forma. Es evidente que conocer, practicar y ejecutar con la máxima corrección posible las formas, es algo imprescindible, pero hemos confundido las prioridades. Si practicas un arte marcial, lo importante es que seas capaz de utilizarlo de un modo práctico y eficaz. Las formas son herramientas para conseguirlo, son métodos y no el objetivo. No hacemos aplicaciones para tener una forma correcta, hacemos formas para poder realizar aplicaciones correctas, para poder usar nuestro TCC cuando queramos. Las formas nos ayudan a codificar movimientos y aplicaciones, nos adiestran en determinadas mecánicas de movimiento, nos “contagian” criterios de estrategia… Pero es en su función donde esta el objetivo, el logro, no en su apariencia, ni siquiera en su correcta ejecución. Pensar lo contrario es errar por completo el blanco. Desde ese momento me he dado cuenta que de forma inconsciente, lenta y “sin conflicto” he ido asumiendo cosas con las que en realidad no estoy de acuerdo en absoluto. Tai Chi Chuan es un arte marcial. Tal y como yo lo aprendí, practico y enseño, este arte marcial tiene tres funciones inseparables e irrenunciables. Salud, Longevidad funcional y Defensa personal. Perdiendo una, pierdes las tres. El TCC nace en el seno de grupos guerreros, creado por y para guerreros y por lo tanto busca satisfacer las necesidades de los mismos. Es evidente que un luchador también es una persona y que por lo tanto tendrá las mismas necesidades que el resto de las personas. Necesita salud, necesita (o al menos desea), alcanzar una edad avanzada sin perder su calidad de vida y de modo particular, esta vez si por su condición de guerrero, necesita tener habilidad marcial. El TCC nace para cubrir de un plumazo esas tres necesidades. Sus métodos son “marciales”, pues son creados por artistas marciales para cubrir sus necesidades al respecto. Son saludables, porque sin salud, un artista marcial no es eficiente, porque sobrevivir a una batalla pero vivir lleno de achaques es sólo algo mejor que no sobrevivir a esa batalla. Y porque pudiendo conjugar marcialidad y salud, es muy tonto hacerlo con marcialidad y lesiones-enfermedades degenerativas por entrenamientos incorrectos. Es formidable gozar de salud de hierro y una “genética artificial” que te permita vivir con salud muchos años, para...

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