Autenticidad de los maestros de Artes Marciales.  ¿Cómo certificarla de manera «Auténtica»?
Jun08

Autenticidad de los maestros de Artes Marciales. ¿Cómo certificarla de manera «Auténtica»?

INTRODUCCIÓN. Un tema muy debatido en la actualidad internacional en el contexto de las artes marciales, lo constituye la “autenticidad” de sus maestros. Ese tema realmente embarga una preocupación muy lógica, ya que la aparición de maestros “no auténticos”, con su consecuentemente inadecuado proceso, afecta no solo a sus alumnos, sino a su arte marcial en sí mismo. Pero si ese tema es grave, más grave aún es lo que se asume por autenticidad (y cómo se exige demostrarla). Para ello en el presente artículo se analizará la definición y certificación profesional vinculada a las artes marciales utilizando, como siempre,  palabras que quizás puedan ser duras; pero que vienen cargadas de buena intención y se basan en un adecuado sustento. DESARROLLO. De acuerdo a la bibliografía consultada, la autenticidad, en su más “auténtica” acepción, califica a aquello que está documentado o certificado como verdadero o seguro. O sea, que está autorizado o legalizado y tiene valor oficial. Una institución de artes marciales “no auténtica” (no oficial, no verdadera o no segura), se reconoce comúnmente como un Mc Dojo, (y consecuentemente por trasmisión directa dirigida por un Mc maestro). Sobre esa base, para demostrar su autenticidad (y no ser catalogado como Mc), se ha podido constatar que, de manera general, se exige información sobre: La afiliación del maestro (para demostrar que se es “oficial”)El maestro del maestro (para demostrar su linaje y el origen de sus conocimientos) El grado del maestro (parta demostrar el dominio del arte que enseña) La duda surge cuando nos preguntamos ¿realmente esos aspectos permiten certificar a ciencia cierta si una institución marcial (y su maestro) son auténticos o Mc?… ¡Veamos! Con relación al primer punto, referido a la afiliación, se presenta una situación. Cuando se habla de Federaciones Deportivas Nacionales, u otras similares  pertenecientes al correspondiente Sistema Deportivo Nacional), ciertamente lo ideal es que el maestro (y su institución) se encuentren afiliados, con los respectivos deberes y derechos. No obstante, en ese sentido, es igualmente necesario reconocer que (desafortunadamente), en diversos lugares existen condicionantes de diversa índole y ajenas al contexto deportivo (de las cuales no es objeto ni intención tratar en el presente artículo); y que muchas veces resultan determinantes en que la institución marcial (incluso con intención de hacerlo) logre su afiliación. No obstante, y sin pretender en lo absoluto desvirtuar la gran importancia de esa afiliación, valdría la pena preguntarse: ¿por el hecho de estar afiliado y reconocido dentro de un sistema oficial, el maestro es “auténtico”? Dejemos la respuesta temporalmente abierta y continuemos el análisis. Correspondiendo al segundo punto, referido al maestro del maestro, constituye casi una ley no escrita que el...

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Sensei o entrenador, formar o entrenar, competir o no competir, ser o no ser.
May16

Sensei o entrenador, formar o entrenar, competir o no competir, ser o no ser.

Uno de los dilemas que distorsiona, y debilita, el contexto de las artes marciales que han transitado hacia deportes de combate, reside en la manera en que se cataloga a la persona a cargo del proceso que reciben los practicantes, así como al proceso que el mismo realiza. Es aquí donde aparece la diferenciación entre “sensei” y “entrenador”, de lo cual muchas veces se plantea que el primero “enseña para la vida” y le segundo “prepara para las competencias” Para comprender mejor la idea detrás de esa situación, y con la intención de reafirmarla o refutarla, se realiza un análisis partiendo del conocimiento y experiencia relacionado con la persona y actividad que nos ocupa.Uno de los elementos que se esgrime para defender tal separación, es el mito de que el sensei educa (ya que para él lo más importante lo constituye la formación de la persona como ser social modelo), y que el entrenador enseña (ya que para él lo más importante es el resultado competitivo). Al respecto merece la pena, inicialmente, recordar que, por la propia lógica de la actividad, está demostrado que es imposible separar los procesos de educación e instrucción, ya que, incluso de manera inconsciente e involuntaria, mientras el alumno se obliga a cumplir las exigencias de la clase inducidas por el maestro, las indicaciones del reglamento competitivo y las decisiones de los árbitros entre otros aspectos; está desarrollando valores y adecuando su personalidad. En ese mismo sentido, pero a un mayor nivel de profundidad, también merece la pena recordar que, dentro de las dimensiones del entrenamiento deportivo, el trabajo educativo juega un papel primordial en la formación del futuro campeón, tanto para los torneos como para la vida. Además de esas razones formales, finalmente y en el plano personal práctico, en diversas oportunidades he sido testigo, y me he visto directamente involucrado, en decisiones que han terminado con privar de participar en competición a principales figuras de talla panamericana y mundial, debido a situaciones disciplinarias, aun sabiendo que ello puede afectar el resultado del equipo y país. En conclusión para este punto, el entrenador es un educador, solo que educa mediante la actividad física y los conocimientos y valores relacionados con ésta. Personalmente pienso que, pretender separar las características y funciones del sensei y el entrenador, constituye en cualquier caso un indicador de visión incompleta de la realidad, como querer asumir que el sol solo aporta luz y obviar su importante aporte calórico y energético entre otros. Es por ello lo antes planteado derriba el mito mencionado. Otro aspecto que también se plantea es que para el sensei lo importante es el proceso (entrenamiento)...

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Develando el «Secreto» del Karate «Sin fuerza».
Abr25

Develando el «Secreto» del Karate «Sin fuerza».

INTRODUCCIÓN En las artes marciales existen (muchos) secretos míticos que perjudican (mucho) su comprensión, lo cual afecta (mucho) el aprendizaje de los alumnos. Aprendizaje que, consecuentemente, cual reacción en cadena, se multiplicará en las nuevas generaciones, hasta instaurarse como paradigma a seguir. Ejemplos hay muchos, varios de los cuales hemos tratado en diversas publicaciones, donde, gracias a la ciencia (sin contradecir la esencia de la tradición, más sí su interpretación y uso), se ha podido ofrecer una idea más completa y profunda, así como algunas recomendaciones para su utilización. DESARROLLO En esta oportunidad nos centraremos en un tema (mito) muy tratado en las artes marciales en general, y el karate en especial, conocido como hacerlo “si fuerza”. La esencia de esa expresión (completamente válida) se base en que el movimiento se comprenda y domine a tal punto que pueda hacerse sin esfuerzo, pero logrando el máximo de eficacia (cumpliendo con la célebre frase milenaria oriental de Seryoku zenyo). Hasta ese punto estamos de acuerdo, la discordancia aparece cuando, en la mayoría de los casos (desgraciadamente), al alumno se le plantea que este nivel de dominio, solo se logra luego de mucho tiempo de práctica (fundamentalmente en solitario para lograr el adecuado nivel de interiorización de la ejecución). No es de extrañar que, una explicación tan incompleta y abstracta, unida a una proyección temporal tan larga e incierta, induzcan más a la confusión que al entendimiento, lo que muchas veces deriva en la desmotivación y abandono del practicante (cuya responsabilidad en ese caso no es suya, sino que recae en el maestro). ¿Por qué?, la respuesta es simple: ¡¡¡si tenemos la responsabilidad de enseñar, estamos obligados a prepararnos lo mejor posible para ello!!! Con la intención de solucionar ese negativo percance, y utilizando la ciencia para develar el “secreto” que mitifica (y complejiza y eterniza) la comprensión del “karate sin fuerza”; partiremos de las ciencias que describen el funcionamiento orgánico, debido a que el cuerpo es la unidad estructural encargada de realizar la acción. La idea inicial a aclarar es que, cuando se habla de realizar un movimiento “sin fuerza”, en este caso se entiende a hacerlo sin esfuerzo, que sea natural, que salga fluido, etc. Para ello, como punto de partida, hay que saber primero, de manera aislada, cómo debe aportar el organismo con cada una de las dimensiones de su funcionamiento para lograrlo; y segundo, cómo deben integrarse todos esos aportes. De ese modo, los componentes de la “ecuación” que completa la “sumatoria” de las acciones que derivan en el “karate sin fuerza”, son las siguientes: Sistema Nervioso Central (neurociencias): El ser este el sistema (y órgano) encargado...

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Educando a través del Karate y las artes marciales. ¿Consecuencia o casualidad?
Feb27

Educando a través del Karate y las artes marciales. ¿Consecuencia o casualidad?

INTRODUCCIÓN: Las artes marciales, incluso cuando se insertan en el contexto deportivo, donde se adaptan a las exigencias del reglamento competitivo para preservar la integridad de los participantes y equiparar sus condiciones para un desempeño justo en un escenario controlado; constituyen una filosofía de vida y forma de educación entre otros aspectos, lo cual va más allá de la medalla. En esta oportunidad se aborda el tema de la educación mediante las artes marciales, ya que está demostrado que sus practicantes desarrollan diversas cualidades psico-sociales como la paciencia, respeto, solidaridad, seguridad, perseverancia, humildad y otras. Sin contradecir lo anterior, debido al trabajo realizado de asesoría en el diseño de planes de entrenamiento y supervisión de sesiones de entrenamiento en diversos países, hemos podido constatar algunos aspectos a perfeccionar en el trabajo para el desarrollo de las cualidades antes mencionadas, y otras afines, y sobre esa base nos pronunciaremos para beneficio de los colegas. DESARROLLO: Para analizar el proceso de preparación del Karate (y las artes marciales) en el contexto deportivo en el que se insertan, es imprescindible tomar como referencia la definición establecida por Matvéev, L. P. (1983) de la preparación deportiva como: “…el proceso multifacético de utilización racional del total de factores (medios, métodos y condiciones) que permiten influir de manera dirigida sobre el crecimiento del deportista y asegurar el grado necesario de su disposición a alcanzar elevadas marcas deportivas”. Este proceso busca la formación integral, y está compuesto por las dimensiones física (desarrollo de capacidades de movimiento), técnica (aprendizaje y perfeccionamiento de movimientos), táctica (aplicación de los movimientos para resolver las situaciones que se presentan) y teórico-psicológica (relacionada con la forma de pensar y actuar del sujeto). Contextualizando esa idea en el marco eminentemente marcial, se observa el planteamiento de Draegger, D. (1974) al definir que: «El Karate-do, adecuadamente enseñado, es un sistema balanceado de disciplina espiritual, educación física, autodefensa y deporte competitivo, siempre que se cumpla con el principio del Gin-Shi-Tai (desarrollo de la mente, el cuerpo y la técnica)”. Esa idea, a su vez, coincide con la premisa postulada por  Egami, S. (1986). Al referir que: «Tradicionalmente han existido diversas formas de organizar el trabajo en el karate. Principalmente esto se estructura en ejercicios fundamentales, compuesto por los kata (ejercicios formales) y el combate (luchas). Estos términos han sido definidos de múltiples formas, escalonando desde la inclusión de muchos aspectos de su práctica, hasta ser limitado a tres, dos, e incluso un solo elemento. Sin embargo, estas definiciones en sí no son de gran interés. Ellas deben ser concebidas, en cambio, en términos de Renshu y Keiko (entrenamiento y práctica). En el primero de los...

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Aprendizaje en el karate. ¿Que es realmente lo más fácil y lo más difícil?
Ene30

Aprendizaje en el karate. ¿Que es realmente lo más fácil y lo más difícil?

Roberto González Haramboure, Ph.D, Hanshi.   INTRODUCCIÓN Todo proceso de enseñanza, sin importar la especialidad que se trate, para tener éxito tiene que basarse necesariamente en los postulados pedagógicos, que son aquellos que establecen el adecuado proceso de transmisión de conocimientos y desarrollo de capacidades, entre otros logros esperados. Ese proceso incluye múltiples aspectos que estructuran el trabajo a realizar, entre los que se encuentran, fundamentalmente, los objetivos (propósitos a lograr), contenidos (actividades a realizar), métodos (formas de realizar la actividad), medios (equipos y materiales a utilizar al realizar la actividad) y evaluación (para conocer la calidad de la actividad realizada y el nivel de cumplimiento del propósito a lograr establecido).  Paralelamente a ellos, que funcionan de manera consecutiva, existen otros aspectos que funcionan a lo largo de todo el proceso, reconocidos como principios pedagógicos y definidos como: “posiciones rectoras de partida que determinan el modo de la enseñanza en correspondencia con los objetivos trazados” Entre estos principios se encuentran, fundamentalmente, la sistematización (que el proceso está planificado, con un orden lógico e integrado en cada una de sus actividades), el carácter educativo (preocupación por formar personas buenas, más que personas inteligentes),  cientificidad de la enseñanza (que todo lo enseñando tenga el adecuado sustento informativo), asequibilidad de la enseñanza (que, tanto el punto de partida como los propósitos a lograr, aun cuando demanden esfuerzo por parte del alumno, puedan ser alcanzables), la relación entre la teoría y la práctica (ya que aplicando al información aprendida se interioriza y comprende mejor), el carácter consciente y activo del alumno (donde no solo recibe la información sino que participa activamente en la construcción del nuevo conocimiento), individualización de la enseñanza (donde cada alumno recibe un proceso de aprendizaje acorde a sus particularidades), y el tránsito de lo simple a lo complejo (para asegurar el progreso continuo del aprendizaje desde el comienzo) Si bien es cierto que todos los aspectos antes mencionados son de vital importancia para asegurar un adecuado aprendizaje, en esta oportunidad se tratará el principio del tránsito de lo simple a lo complejo. Para una mayor comprensión del mismo, traemos a colación un ejemplo hipotético en el caso de las matemáticas, por ser el caso más comprensible  para todo lector. En ese caso, a las personas se les enseña primero a reconocer los números, luego a contar, a sumar, restar, multiplicar, dividir, resolver problemas, resolver ecuaciones, etc. Ese ejemplo, de manera general, expresa el cumplimiento en el tiempo del principio del tránsito de lo simple a lo complejo. Por el contrario, incumplir ese principio, sería pretender que el alumno aprenda primero a resolver ecuaciones, sin saber multiplicar (que se le...

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