Procesos de capacitación profesional de los maestros de artes marciales en la actualidad internacional, y su relación con la actividad que realizan
Nov24

Procesos de capacitación profesional de los maestros de artes marciales en la actualidad internacional, y su relación con la actividad que realizan

  Introducción: Cuando se trata el tema de la capacitación profesional es necesario remitirse a la fuente que da origen al mismo, en este caso la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Dicha institución, en 1998, definió la Capitación o formación profesional como “las actividades que tienden a proporcionar la capacidad práctica, el saber y las actitudes necesarias para el trabajo en una ocupación o grupo de ocupaciones en cualquier rama de la actividad económica”. De esa definición, a efectos del presente artículo, se cree oportuno rescatar los términos, por un lado: “capacidad”, “saber”, actitudes”; y, por otro; “trabajo”, “ocupación”. En ese sentido, se tratará el tema de las capacidades, saberes y actitudes que los instructores de artes marciales más priorizan dentro de su capacitación; y el nivel de pertinencia que esa decisión tiene, con respecto al trabajo y ocupación que realizan. El primer paso a tener en cuenta en lo referido a la capacitación profesional, es tomar como referencia el curriculum, por ser el documento que integra el conjunto de influencias educativas que se hace llegar al alumno como parte de su formación, que fue definido por Pansza, m. (1996) como una: “serie estructurada de conocimientos y experiencias de aprendizaje, que en forma intencional se articulan con la finalidad de producir aprendizajes que se traduzcan en formas de pensar y actuar frente a los problemas concretos que plantea la vida social y la incorporación al trabajo.” De la misma manera, el primer momento del diseño curricular, se corresponde con el perfil profesional: “es una descripción de las características que se requieren del profesional para abarcar y solucionar las necesidades sociales.” En ese mismo sentido, los perfiles profesionales que en la actualidad más prevalecen son aquellos enfocados en el desarrollo de competencias, definidas éstas por  Páez, V. (2004) como: “una configuración psicológica que integra diversos componentes cognitivos, metacognitivos, motivaciones y cualidades de personalidad en estrecha unidad funcional, autorregulando el desempeño real y eficiente en una esfera específica de la actividad, en correspondencia con el modelo de desempeño deseable socialmente construido en un contexto histórico concreto.” Continuando con la lógica que permite establecer el marco teórico-metodológico que sustenta el análisis a realizar, se pasa a la identificación de competencias, que según Irigoin, M- Vargas, F., (2002) constituye el: “método o proceso que se sigue para establecer, a partir de una actividad de trabajo, las competencias que se ponen en juego con el fin de desempeñar tal actividad, satisfactoriamente.”. En ese caso, de acuerdo a la recopilación, cotejo y perfeccionamiento realizado por Haramboure, R.G. (2000); se proponen las siguientes competencias para el perfil profesional del instructor de artes marciales: Personales: Estructura psíquica de...

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Organización pedagógica de las artes marciales
Sep17

Organización pedagógica de las artes marciales

  ¿Si en el Karatedo (y el resto de las artes marciales) se aboga por una formación integral del alumno, que incluya el desarrollo de valores morales, capacidades físicas, cualidades psicológicas y otros aspectos además de las técnicas de la especialidad; pero en los programas de grado, de manera general, solo se enumeran las técnicas; será éste un documento adecuado a efectos de orientar el trabajo a desarrollar por el maestro para beneficio de los alumnos? La respuesta, naturalmente, es NO… Pero el problema surge mucho antes que eso. Para solucionar esa deficiencia (o carencia), es imprescindible, ante todo, asumir las artes marciales como el PROCESO EDUCATIVO Y PEDAGÓGICO que en realidad son. En ese sentido, como paso inicial, debe asumirse el proceso de influencias que recibe el alumno como parte de su proceso de formación, como el CURRICULUM de la especialidad (marcial). Consecuentemente, pedagógicamente hablando, el curriculum atraviesa por diversos momentos de desarrollo entre las que se encuentran: 1. EL DISEÑO, momento mediante el cual se construye metodológicamente todo el proceso que recibirá el alumno, y que atraviesa las siguientes fases: – EL PERFIL, donde se enumeran de manera integrada las competencias (con sus capacidades incluidas) a desarrollar en cada una de las dimensiones del proceso (físicas, técnicas, tácticas, psicológicas, educativas, etc.) – EL PLAN DE ESTUDIOS (lo que actualmente se conoce como programa de grado), donde se plantean los principales contenidos curriculares (pero de cada una de las dimensiones que componen el perfil y solamente las técnicas), refiriendo además los tiempos a cumplir en el proceso, edad de los alumnos y otros aspectos relacionados.  – LOS PROGRAMAS DOCENTES (SYLLABUS), documento donde se precisa de manera detallada el contenido a desarrollar en cada una de las dimensiones por grado, y donde se incluye, además la metodología de enseñanza y evaluación. – LA SESIÓN DE CLASE, donde se particulariza el trabajo a realizar cada día Luego de concluida la fases del diseño, se pasa a la aplicación. 2. LA APLICACIÓN, fase en la cual se concreta en la práctica todo lo planificado en el diseño, que debe incluir los contenidos de todas las dimensiones que componen el perfil, con una adecuada metodología de trabajo. Luego de concluida la fases del aplicación, se pasa a la evaluación. 3 LA EVALUACIÓN, fase en la que se realizan mediciones y análisis para comprobar si se cumplieron (o no) los propósitos educativos definidos en el perfil (desarrollo de las competencias relacionadas con cada una de las dimensiones del proceso de formación de los alumnos). Esta fase tiene que caracterizarse, ante todo, por su congruencia (relación con lo enseñando) y objetividad (contar con instrumentos y...

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Requisitos para una adecuada escuela para la formación de profesores de artes marciales
Nov18

Requisitos para una adecuada escuela para la formación de profesores de artes marciales

Roberto A. Gonzalez Haramboure, PhD. Hanshi.   Introducción El presente material muestra un resumen de la información y experiencia que hemos podido recopilar en diferentes latitudes geográficas con respecto a las características, componentes, servicios y consecuencias de lo referido a la formación de profesores de artes marciales, debido a las solicitudes que hemos recibido para prestar las correspondientes asesorías. Como hemos planteado en otros trabajos el contexto de la educación se compone de tres aspectos fundamentales: Las personas encargadas de planificar, aplicar y evaluar el proceso a aplicar (profesores) El proceso docente a aplicar en si mismo (como ente integrador) Las personas que reciben las influencias del proceso (alumnos) Bien sabido es que, en la sociedad moderna, las artes marciales gana cada día un mayor espacio, ya sea por la aceptación de ellas en sí mismas por su componente motivador o sus beneficios (¿o ambas?); y en ese sentido se ha visto incrementado el número de alumnos de diferentes edades y sexos. Consecuentemente con el crecimiento de esta esfera igualmente han proliferado las personas que se encargan de conducirla (los profesores) Pero un aspecto importante que, tanto desde el punto de vista académico como administrativo, se relaciona con todos esos componentes, son las instituciones en las cuales se lleva a cabo dicho proceso. En ese sentido existen dos grandes grupos de instituciones: Aquellas en las cuales se forman los alumnos Aquellas en las que se forman los profesores Análisis Con respecto a las primeras vemos que existen infinidad de ellas, sin importar el arte en cuestión, estilo, línea u otro indicador de especialidad. En ella se forman día a día millones de personas en cuerpo y mente. Con respecto a las segundas se constata que: No tienen la misma representatividad de las primeras Muy frecuentemente los profesores son formados dentro de los mismos dojos, donde se prioriza el aspecto técnico y filosófico específico, y se minimiza (o muy frecuentemente obvia) otros muy importantes para su desempeño ulterior. Por el contrario en otras instituciones (como Universidades o Institutos Superiores Pedagógicos) que se garantiza esos otros aspectos antes mencionados, se minimiza (y ocasionalmente se obvia) el aspecto técnico y filosófico específico. En otras instituciones (como las Escuelas de Entrenadores deportivos) vemos que han tratado a su modo de integrar ambas esferas. Independientemente de los esfuerzos realizados, se ha podido constatar que mayoritariamente los objetivos no se han podido lograr a plenitud.    Si encuestamos a las personas que asisten a un dojo de artes marciales (cosa que ya hemos hecho en diversas latitudes geográficas) con respecto a los motivos que le inducen a seguir ese camino, las principales respuestas (dependiendo la edad y...

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Fundamentos fisio-metodológicos del desarrollo de capacidades en el Karate-do
Feb09

Fundamentos fisio-metodológicos del desarrollo de capacidades en el Karate-do

Roberto A. Gonzalez Haramboure, PhD. Hanshi. El Karate-do en la actualidad, aún cuando se continúa considerando como un arte marcial tradicional, cada vez se inserta más en la esfera deportiva. Uno de los más significativos cambios que el mismo ha atravesado en este largo camino a sido la “invasión” científica que ha propiciado su reglamentación, organización y planificación. Un aspecto importante, que ha recibido aportes de ciencias como la Fisiología, Pedagogía, Didáctica, Metodología, Biomecánica, Bioquímica y Psicología entre otras, es el proceso de preparación deportiva. De este proceso, como han demostrado coincidir todos los estudiosos de la materia, reviste singular importancia la preparación física por considerarse el sustento del resto del proceso de preparación. La preparación física garantiza el adecuado funcionamiento orgánico para el aprendizaje y perfeccionamiento de los movimientos propios de cada deporte (preparación técnica) y esta, conjuntamente con la preparación psicológica, garantiza la posibilidad de realizar estos movimientos en situaciones reales y con elevados índices de efectividad (preparación táctica) La preparación física, según Ozolin, N, G. (1970), está orientada al desarrollo de capacidades, fortalecimiento de órganos y sistemas y al incremento de las posibilidades funcionales orgánicas. De estas orientaciones Harre, D. Prioriza el desarrollo de capacidades al referir que: “El contenido fundamental de la preparación física radica en el desarrollo de las capacidades físicas, especialmente las de fuerza, resistencia, rapidez y movilidad. Estas capacidades, que se designan también en su totalidad con el concepto de condición, son un requisito fundamental para una elevada facultad de rendimiento deportivo, y es igualmente válido para aquellos deportes en los cuales la técnica deportiva es el objeto de la puntuación en la competencia, o en los cuales el triunfo en ellos depende en gran medida del dominio que se tenga en múltiples y complicadas habilidades técnico-tácticas, como por ejemplo en los juegos deportivos y los deportes de combate.” (1973:17) Es cierto que, desde el punto de vista del bienestar de la salud, cualquier actividad física aporta beneficios. Pero, cuando se incursiona en el aprendizaje y perfeccionamiento de una modalidad deportiva específica debe tenerse especial cuidado y particularizar el trabajo físico según las exigencias de la actividad en cuestión. Para ello basta referir un simple ejemplo: tomenos dos destacados corredores de diversas distancias, si me permiten elegir a primera vista se me ocurre el velocista dominicano Félix Sánchez y el fondista etíope Haile Gebreselasse. Nadie duda de que para obtener los asombrosos resultados que han atesorado ambos deportistas han tenido que dedicar una gran cantidad de tiempo a su entrenamiento. Pero… ¿si invertimos sus modalidades? No cabe duda que Sánchez se tendrá que esforzar mucho por terminar la carrera de infinitos kilómetros,...

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La preparación deportiva desde la óptica pedagógica..
May11

La preparación deportiva desde la óptica pedagógica..

Roberto Gonzalez Harambouren 8ºDan La preparación deportiva desde la óptica pedagógica de la teoría curricular. Su validez para todas las modalidades competitivas y las artes marciales I. Introducción La mayoría de los autores de la esfera deportiva plantean, con razón, que el proceso de preparación tiene una esencia eminentemente pedagógica. Para ello se basan, fundamentalmente, en los principios para llevarlo a cabo y en los aspectos educativos y formativos que se fomentan, con los cuales coincidimos plenamente. En este trabajo se presenta una nueva forma de vincular la esfera deportiva con la pedagogía, consistente en observar el proceso de preparación deportiva desde la óptica de la teoría curricular. El currículo, según Pansza, M. (1996) es una: “serie estructurada de conocimientos y experiencias de aprendizaje, que de forma intencional se articulan con la finalidad de producir aprendizajes que se traduzcan en formas de pensar y actuar frente a los problemas concretos que plantea la vida social y la incorporación al trabajo”. El término currículum, según el colectivo de autores del C.E.P.E.S. (1996): “Se utiliza de diversas formas como para hacer referencia a la programación de la formación académica en un nivel de enseñanza (el currículum de secundaria o universitario, por ejemplo), para referirse a un área del conocimiento (currículum de ciencias), o incluso para denotar la formación a través de una asignatura o disciplina (el currículo de química). Estas acepciones de la palabra currículum como programa de estudio o como plan de estudios, desde un inicio nos revelan la riqueza semántica y multiplicidad de usos que tiene el término”. Sobre el tema Ruiz, A. (s/f) planteó que: “La teoría curricular, como disciplina de la Ciencia Pedagógica, se ocupa de la planificación y de la dirección de todo el sistema de influencia educativa que se lleva a cabo en las instituciones escolares hacia la formación de la personalidad de los alumnos”. El propio autor profundiza su planteamiento al reconocer que: “De acuerdo con el modo de organización de la educación y de la enseñanza se pueden distinguir diferentes teorías curriculares y llegar a caracterizarse mediante la peculiaridad de su objeto científico específico”. Basados en el carácter polisémico que se le atribuye el término currículo, así como a las particularidades del proceso en sí mismo, puede (y debe) asumirse el proceso de preparación deportiva como el currículo en el cual se conjugan una serie de influencias específicas con una estructuración determinada, por la que transitan los deportistas para alcanzar un nivel adecuado que les permita una exitosa presentación en sus compromisos competitivos. Talizina, N. F. (1989), citada por los autores del C.E.P.E.S. (1996), plantea que el curriculum atraviesa por diversas fases de desarrollo entre...

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