La mente sin proyecciones
Nov23

La mente sin proyecciones

Siempre he sentido una gran fascinación por la prehistoria. Cuando era estudiante tuve la oportunidad de colaborar en las excavaciones de la Cueva del Castillo, en Puente Viesgo (Cantabria). Me encantaba ese trabajo, excavar en una pequeña cuadrícula, pasar el cedazo por la tierra recogida, recoger cuidadosamente todos los fragmentos… Disfrutaba enseñando las cuevas y sus pinturas, algo que hacía ocasionalmente, cuando en pleno agosto los guías estaban a tope (en aquellos tiempos las reglas eran algo más flexibles, creo). Pero lo que más adoraba era entrar con los profesores, arqueólogos y arqueólogas, en las cuevas que el público no podía visitar, cuyo acceso era más difícil y que no disponían de luz eléctrica, entrar a gatas por los pequeños corredores y permanecer en una pequeña cavidad, en la que sólo cabían dos o tres personas, y observar las paredes llenas de pinturas. Estar allí, en ese pequeñísimo espacio, que evidentemente fue tan sagrado y especial hace más de 40.000 años, me hacía sentir, en mi mente joven, como si estuviera entrando, como si estuviera entreabriendo ligeramente la puerta de un espacio muy íntimo, muy privado; un espacio que me permitía, de alguna forma sentirme un poquito más cercana a aquellos hombres y mujeres del pasado. El hecho de que cada cosa que viera o descubriera provocará más preguntas que respuestas me resultaba, y me resulta, fascinante.  Tuve la inmensa suerte, también, de poder visitar las cuevas de Altamira en varias ocasiones, no sólo de pequeña con mis padres, (visita que no recuerdo en absoluto porque era demasiado pequeña), sino de adulta cuando ya había crecido en mí esa pasión; visitas organizadas y facilitadas por mi gran amigo Pepe, que entonces vivía en esas tierras del Norte, que me habían visto nacer a mí y que él adoptó durante un tiempo como suyas. La impresión y la emoción que me producían esas pinturas, la sensación de viveza, es absolutamente inimaginable, ninguna foto puede reproducir la perfección y el volumen que esos artistas de nuestro pasado remoto supieron reflejar sobre la roca.  Siempre que viajo y hay alguna cueva con pinturas procuro visitarla. Si hay restos de construcciones Neolíticas, también. Dólmenes, menhires, cromlechs, siempre que están cerca, son una parte importante en mis viajes. Mi marido me acompaña en esas búsquedas y ha aprendido a amarlo también o, por lo menos, a acompañarme en mi pasión.  La última visita que me dejó impresionada fue la de los menhires de Monteneuf en la Bretaña francesa. Allí hay más de 400 menhires, de los cuales los arqueólogos han logrado levantar en su posición inicial 42; el resto siguen tumbados, medio enterrados en...

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El Ego Herido
Jun29

El Ego Herido

Vas conduciendo por la circunvalación o por las calles de la ciudad y alguien te grita: ‘¡Gilipollas!’, inmediatamente abres la ventanilla y sientes una compulsión de gritar algo más grande, sin darte cuenta estás respondiendo: ‘¡Hijo puta!’, o le sacas el dedo, o algún otro gesto grosero. Preparas la fiesta de fin de curso de los niños, o una obra de teatro para el final del curso, y en las palabras que pronuncia el director o directora, no te menciona ni te agradece tu esfuerzo; llegas a casa con desilusión, con enfado, con tristeza, se lo comentas a tu pareja, a tus amistades, sientes que te han ninguneado, y durante un tiempo no te lo puedes quitar de la cabeza, te gustaría que reconociera públicamente tu trabajo y tu esfuerzo y que pidiera disculpas por no haberlo hecho antes. Saludas a un vecino al cruzarte con él o ella, ‘buenos días’, y no te contesta ni te mira; probablemente es algo que le contarás a varias personas y que se repetirá en tu mente varios días, ‘¡será posible, lo maleducado que es!’ Te enteras que alguien, un conocido o conocida, un familiar, un colega, está diciendo cosas de ti negativas a tus espaldas; otra vez se lo comentas a tus amigos, a tu pareja, a tus hermanos o hermanas, a tu madre… y durante un tiempo tampoco logras quitártelo de la cabeza, durante un tiempo insultas y ‘machacas’ a esa persona dentro de tu mente, durante un tiempo crees que estarías mejor, que te quedarías en paz, si esa persona le dice a todas esas personas que se ha equivocado juzgándote de esa manera. A tu pareja se le olvidó que hoy era vuestro aniversario, o tu santo… el enfado y las verbalizaciones y pensamientos sobre su egoísmo y que ‘va a lo suyo’ y que ‘sólo piensa en sí’, se repiten durante muchos días; incluso lo recuerdas años después, y todavía lo puedes echar en cara en alguna discusión, necesitas que repare el olvido con algún detalle diez veces más grande, necesitas que se acuerde y te pida disculpas por su olvido reflejo de su egoísmo. Alguien se dirige a ti de malos modos, con voces, o con cólera, incluso te insulta; de nuevo, esas palabras, como un eco, se repiten sin cesar en tu mente, de nuevo, se lo cuentas a aquellas personas con las que tienes confianza, de nuevo insistes en que lograrás paz y calma en tu mente cuando esa persona te pida disculpas y se retracte. Estos hechos, incluso los más aparentemente triviales, se pueden repetir sin cesar en la mente, dándole vueltas sin...

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Lo que Eres y lo que No Eres
Jul22

Lo que Eres y lo que No Eres

¿Crees que sabes quién eres porque conoces tu nombre, tu profesión, los roles que representas en tu vida, tu carácter, lo que te gusta, lo que no te gusta? Los roles en tu vida son papeles que representas en el teatro del mundo, van cambiando con las épocas del ciclo vital y con tus propios intereses y transformaciones: hombre, mujer, orientación sexual, profesión, estado civil, madre, padre, hijo, hija… Todo eso son papeles cambiantes, roles. Nada de eso eres tú. Pueden desaparecer todos esos roles y sigues siendo. Tu carácter también es algo que puede cambiar. El cerebro es plástico, podemos entrenar nuestra mente y cambiar nuestro estado de conciencia y con ello cambia nuestro ‘carácter’. Lo que nos gusta y no nos gusta también cambia. ¿Te gustan las mismas lecturas, las mismas comidas o bebidas, los mismos lugares de descanso que cuando eras niño o niña o que hace unos años? Tu nombre tampoco te representa. Es sólo una etiqueta. Un conjunto de sonidos que tus padres escogieron y al que estás condicionado o condicionada a responder. Todo eso son etiquetas, son como la ola en el océano. Hermosa pero pasajera. Eres mucho más grande, un Ser mucho más maravilloso que todos esos roles y etiquetas. No eres nada que pueda ser añadido al “Yo Soy”. El viaje más difícil y, a la vez, el más extraordinario de tu vida es el que te llevará a conocerte. Si estás leyendo esto y lo comprendes, aunque sólo sea en parte, es que ya has comenzado ese viaje. Fuente: linkcerebromente.blogspot.com Foto portada: Yolanda...

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Transforma tu Vida por medio de la Respiración
Abr25

Transforma tu Vida por medio de la Respiración

Cada respiración consciente te ancla en el Ahora. No puedes respirar el aire de ayer. No puedes respirar el aire de mañana. Por la mañana en la ducha, no puedes hacer todas las respiraciones del día para tenerlas hechas. Ni siquiera puedes inspirar y espirar a la vez. Tampoco puedes respirar conscientemente y pensar en otra cosa. Inténtalo, comprobarás que no es posible. Centrar tu Conciencia en la Respiración abre la puerta al Ahora. Nota cómo tu abdomen sube y baja al respirar, cómo tu pecho se expande y contrae con la respiración. Observa cómo tu cuerpo respira, no tienes que hacer nada, sólo observar cómo tu cuerpo lo hace. Observa también la pequeña pausa que hay entre respiración y respiración, observar esa pausa da mucha calma. Tu mente se detiene y empiezas a notar más calma. Eckart Tolle en “Un Nuevo Mundo, Ahora”, recomienda observar la respiración con tanta frecuencia como podamos, cada vez que nos acordemos. Una respiración consciente, dos o tres aún mejor. Dice que tras un año haciéndolo conseguiremos más que yendo a muchos cursos, y será gratis. Y es cierto. Puedo asegurar que es cierto. Llevo años haciéndolo y es verdad. En Oriente llevan miles de años enseñando a hacer esto. Claro, que la mente dice “eso es muy difícil”, porque no quiere que lo hagamos, porque la cháchara mental continua se interrumpe. No creas lo que dice la mente. Lo que te dice tu mente no tiene porqué ser verdad. Tampoco me creas. No creas a Tolle. No creas a Buddha. Compruébalo. Atrévete a probarlo. Fuente: cerebromente.blogspot.com. Foto portada:...

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¿Es la Vida Injusta? (Reflexiones ante los momentos difíciles)
Ene19

¿Es la Vida Injusta? (Reflexiones ante los momentos difíciles)

Yolanda Calvo Gómez: Psicóloga Sonreír, ser Amable, estar de buen humor, apreciar la Belleza de la Vida es siempre más fácil cuando las cosas nos van bien. Sin embargo, no siempre van bien. A veces van mal. A veces van terriblemente mal. A veces las cosas van tan mal que creemos que ya no pueden ir peor (lo que no suele ser verdad, las cosas siempre pueden ir aún peor). Entonces, cuando las cosas están difíciles, cuando enfermamos, cuando alguien querido muere, cuando no llegamos a fin de mes, cuando no conseguimos nuestros objetivos, cuando los que creíamos amigos resulta que no lo son, cuando nuestra pareja nos deja después de años de relación, entonces nos quejamos con amargura y resentimiento diciendo: la Vida es Injusta. Y, lógicamente, a la Vida le da igual, porque la Vida no es ninguna persona, por más que nos empeñemos en personificarla. No tiene personalidad, ni carácter, ni caprichos. La Vida no puede ser injusta. La Vida Es. ¿Qué forma tiene la Vida? No tiene ninguna, como la Conciencia o el Ser, pertenece al mundo de la No-Forma. Intentamos atrapar con una palabra, con un concepto, algo que no es atrapable. La Vida no tiene forma y está, al mismo tiempo, en todas las formas. La Vida es y está Siempre. Se manifiesta en millones y millones de formas distintas, siempre cambiantes, siempre evolucionando, que nacen y mueren constantemente. Mientras la Vida permanece siempre. Continua siempre. Al fin y al cabo cuando utilizamos el argumento de que la vida es injustaestamos, simplemente, engordando nuestro ego, diciendo “yo sé hacerlo mejor que la Vida, yo sabría cómo tendrían que ser las cosas, cómo tienen que funcionar”. Párate un momento y mira a tu alrededor. Observa todo lo que la Vida ha creado, desde las minúsculas formas de vida unicelulares, hasta la complejidad de un cuerpo animal, o del nuestro propio. Observa el equilibrio y perfección de la Tierra (antes de que nosotros la llenáramos de basura, pero ése es otro tema). Observa la maravilla del Sistema Solar, de otros Sistemas Solares, de las Galaxias, del Universo. ¿Eres capaz de hacer eso? ¿De crear algo remotamente semejante? (Cuidado: No estoy hablando de Dios, ni de ninguna Religión, sino de la Vida, creas en lo que creas). Bien, pues cuando seas capaz de crear algo, aunque sea parecido a lo que la Vida ha creado, entonces le discutes a la Vida que tú sabes hacerlo mejor que ella. Con nuestra compulsión obsesiva de juzgar y etiquetar todo, etiquetamos las cosas de buenas y malas. Incluso el tiempo: si hace sol, decimos que hace unbuen día, si está nublado o llueve, decimos que hace...

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