Gotas de LUZ
Ene09

Gotas de LUZ

No tengas demasiada prisa en resolver todos tus problemas o dudas. Como dicen los maestros: “Apresúrate lentamente”. Yo siempre les digo a mis alumnos que no se hagan expectativas poco realistas, porque el crecimiento espiritual lleva su tiempo. Se necesitan años para aprender japonés correctamente o para llegar a ser médico. ¿De veras podemos esperar que alcanzaremos todas las respuestas y mucho menos la Iluminación, en unas cuantas semanas? El viaje espiritual implica un aprendizaje y una purificación constantes. Cuando se sabe esto, se vuelve uno humilde. Hay una célebre máxima tibetana: “No confundas la comprensión con el conocimiento, y no confundas el conocimiento con la liberación”. Y Milarepa dijo: “No albergues esperanzas de conocimiento, pero practica toda tu vida”.   Sogyal Rimpoché Foto...

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En el umbral del Año Nuevo (cuento)
Dic31

En el umbral del Año Nuevo (cuento)

Mayra Cabrera   Era muy temprano cuando pidió salir a la terraza. Era todavía más temprano que otros días y subió con prisa, dejando de lado algunos pequeños achaques detectados. El aire todavía estaba claro, todavía limpio de humanos que con el correr de las horas, se irían apoderando de todos los caminos y del paisaje. La estrella de la mañana le hizo un guiño y el perro parpadeó un momento: era como si los otros le saludaran desde allá arriba.  Se sentó sobre sus cuartos traseros, los orificios nasales se dilataron y la negra nariz cobró brillo. Sí, ahí estaba: olía a Fin de Año. Como todos los años desde que vivía en esa casa, realizó el ritual que todos los perros de este mundo realizan poco antes de la Nochevieja. No era exactamente un acto de contrición, porque los perros están más allá de esas complicaciones morales humanas sobre el bien y el mal. Más bien era una especie de sentarse aquí y ahora para saber qué había dejado el año moribundo y qué esperar del que iniciaba. Para muchos por desgracia era negativo, lleno de cargas pesadas infligidas por la gente, por aquellos que toman y quitan, por aquellos que no comparten esta Tierra y de a poco y de a mucho, la erosionan y envenenan de diversas formas, algunas visibles y palpables y otras con sus actos. El perro miró a la lejanía, ahí donde en el infinito se fundía con el horizonte y con los volcanes eternos. Vinieron los recuerdos de los buenos momentos, de los instantes cotidianos que suelen ser los mejores, del recibir el alimento diario y no tener que buscarlo, como en otros tiempos de penuria, hasta que las patas se arrastraban de cansancio. Era agradecer el despertar y ver el rostro amado del amo, de esperarlo día con día con ansiedad y emoción, sin importar mucho su estado de ánimo. Pensó en los compañeros que había perdido ese año, los mejores del mundo y cómo había tenido que dejarlos ir porque los animales saben bien cuándo es tiempo de dejarlo todo y cuándo es deber seguir en este plano. Aprendió también a aceptar a los que se incorporaron al clan, cosa que no le resultó fácil porque son animales que tienen otro tamaño, un olor diferente y traen consigo sus propias historias.  Pensó también en los paseos, en las botellas de plástico y en los bocadillos a hurtadillas, en las travesuras y en los regaños. Todo eso contenido en ese gran saco del año que terminaba. Miró hacia la calle y vio a aquellos que todavía tenían que valérselas solos,...

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Mantra
Nov29

Mantra

«El poder y alcance del mantra depende de la actitud del que lo repite. Así lo evidencia la siguiente historia.» Un eremita vivía a la orilla del río. Era alimentado por una lechera que todos los días le regalaba leche para su manutención. El eremita había concedido un mantra a la buena mujer y le había dicho: – Repitiendo este poderoso mantra puedes ir a través del océano de la existencia. Pasó el tiempo. Cierto día en que la lechera iba a cruzar el río para llevar la leche al eremita, llovió torrencialmente y las aguas del río se desbordaron. No había manera de pasar el río en barca. La mujer recordó lo que había dicho el eremita: – Repitiendo este poderoso mantra puedes ir a través del océano de la existencia. – Y esto sólo es un río – se dijo a sí misma Repitió interiormente el mantra con mucho amor y motivación y comenzó a caminar sobre el agua hasta llegar donde estaba el eremita. Al verla, éste, muy extrañado, preguntó: – ¿Cómo has podido llegar hasta aquí si el río se ha desbordado? La mujer repuso: – Como me dijiste que con el mantra que me entregaste podía atravesar el océano de la existencia, pensé que sería mucho más fácil cruzar el río. Recité el mantra y lo pasé caminando sobre las aguas. Al escuchar esta explicación, el eremita se llenó de vanidad y pensó: – !Qué grado de evolución debo tener cuando la lechera ha podido hacer esta proeza con mi mantra! Días después, el eremita tenía que ir a la ciudad. Las lluvias monzónicas no habían cesado y el río continuaba desbordado. El eremita pensó que no había ningún problema. Si el mantra había funcionado con la lechera, ¿cómo no iba a funcionar con él. Empezó a repetir el mantra y se lanzó a las aguas del río. Se hundió hasta el fondo y pereció. Maestro: El ego es la muerte de lo más real que hay en uno mismo. No libera, esclaviza y ahoga. Cuento escrito por Joost Scharrenberg Fuente: 101 cuentos clásicos de la India – Ramiro A. Calle Foto...

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Carga inútil

Genjug quiso aprender el arte de la espada para calmar el odio que guardaba en el alma en contra del asesino de su padre. Fue a buscar a Hugen para que lo enseñara. – Maestro – dijo Genjug-. Necesito urgentemente saber cómo usar una espada para vengar la muerte de mi padre, este odio no me deja en paz. – Claro -dijo Hugen sin inmutarse-, pero necesito que me hagas un favor, debo llegar hasta la cima de aquella colina, podrías ayudarme a cargar esos costales, y cuando lleguemos, te prometo que te enseñaré. Genjug, pensó que era lo justo y sin decir palabra tomó los costales pesados y ambos emprendieron el viaje. Aunque tuvo cierta inquietud por saber que contenían, no preguntó nada, porque imaginaba que lo más probable era que contuvieran algo muy importante para Hugen. Pero al llegar a la cima no aguantó más la curiosidad y ansioso preguntó: ¿Y los costales maestro, que contienen? Hugen sin inmutarse otra vez, tomó los costales, los abrió y sacó de su interior montones de piedras que arrojó cuesta abajo diciendo: Ah, sólo piedras sin valor. Al ver aquella escena Genjug gritó como loco: – ¡Qué, he venido hasta aquí soportando este cansancio, cargando esos costales inútiles que sólo contienen piedras sin valor, y que aparte no sirven para nada. ¡Acaso está usted loco! El maestro sin inmutarse por tercera vez, contestó: – ¡Qué, has venido hasta mí, para aprender el arte de la espada cargando ese odio de venganza y ese rencor inútil que no sirve para nada. ¡Acaso estás loco! En ese momento Genjug se iluminó y prefirió aprender…el arte del perdón. Autor: V.H. Orduña (Shamir) Fuente:...

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¿Qué escojo hoy?
Nov10

¿Qué escojo hoy?

Se dice que el discípulo de un venerable sabio, estaba extrañado y sorprendido de que su maestro estuviese siempre sonriente y feliz, a pesar de las dificultades que tenía en la vida. Intrigado, un día, le preguntó: – Maestro, ¿cómo es que siempre se te ve tan contento y satisfecho? El maestro le respondió: – Amigo mío, no hay secreto alguno en esto – Cada mañana cuando me despierto, me hago la misma pregunta a mí mismo. – ¿Qué escojo hoy? Alegría o tristeza? – Y siempre escojo alegría. Fuente: cuento del libro “Aplícate el cuento”, relatos de ecología emocional de Jaume Soler y Mercè Conangla Foto...

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Humildad vs. Ego
Oct27

Humildad vs. Ego

Andrés López Martínez «Dime de que presumes y te diré de que careces»   Se asegura que la práctica marcial permite un desarrollo global del individuo, no sólo físico, sino también mental, para lograr el equilibrio.   Una de los beneficios que se “venden” en el mundo de las Artes Marciales Tradicionales es que con la práctica de las mismas se obtendrán una serie de valores que se verán reflejados en el comportamiento del practicante fuera del Dojo. Respeto, educación, honor, modestia, autoestima, integridad, disciplina, espíritu de sacrificio, compañerismo, tolerancia, humildad… son algunos de los mismos. Me gustaría abordar, en esta ocasión, el concepto de la Humildad y su antagonista, el Ego.   Humildad.   Humildad (Del lat. humilĭtas, -ātis). 1. f. Virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento. 2. f. Bajeza de nacimiento o de otra cualquier especie. 3. f. Sumisión, rendimiento.   Las artes marciales nos alejan de la violencia desde el respeto al rival, que siempre es (debería ser) máximo y sagrado. Entonces, idealmente, podemos afirmar que:   El respeto mutuo crea una situación igualitaria entre los practicantes de unDojo. La falta de humildad lleva a la soberbia, a la sensación de superioridad y, por tanto, a la falta de respeto. Podemos afirmar que la humildad es un concepto estrechamente ligado al respeto (tanto con uno mismo como con los demás).   “Cualquiera que estudia Karate debe antes que nada colocar un gran valor y respeto en la cortesía, educación y gentileza. Cualquier karateka que ha perdido la cortesía y la gentileza ha perdido ya el espíritu del Karate. La cortesía y la gentileza deben ser respetadas no sólo durante las sesiones de entrenamiento sino también en cualquier lugar donde uno pueda estar, en cualquier momento, y sea lo que sea pueda estar haciendo”. Gichin Funakoshi   La humildad es una virtud difícil de alcanzar ya que nos exige conocer nuestras fortalezas, pero también nuestras debilidades, saber hasta donde llega nuestro conocimiento y nuestra habilidad, y cuales son nuestras lagunas y carencias, esto es, poseer un conocimiento profundo de uno mismo.   La humildad permite que observemos la frontera de nuestras limitaciones con perspectiva y sin prejuicios, como algo que existe y que debemos superar, concediéndole el mérito que merece superarla, sin enorgullecernos en exceso cuando esto sucede. Es como cuando se obtiene el Shodan: no es nada más que el reconocimiento a nuestro esfuerzo, sudor y horas de práctica.   Ser humilde requiere madurez mental y una dosis de valor que suele ser consecuencia de la experiencia vivida, y en el caso de las artes marciales, fruto de la práctica continuada y...

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