Estudio sobre los orígenes del karate

A raíz de la publicación del libro Investigación del karate secreto y el eslabón perdido – para maestros” el maestro Félix Bargados a difundido una serie de artículos y vídeos con la intención de compartir y divulgar sus investigaciones sobre los orígenes del karate. Jose Manuel Mayo en su gran web “Karate Shito Ryu Asturias” los fue difundiendo con el permiso del autor. La intención como cuenta Jose Manuel es “que llegue al mayor número de personas interesadas”  y yo añadiría a todos aquellos que estén dispuestos a dedicar unos minutos de su vida a abrir la mente y salir de su letargo. 

Agradecemos al maestro Félix Bargados su esfuerzo y dedicación a esta tarea tan encomiable.

 

¿Qué es el karate “PERDIDO”?

Sin ánimo de vender un mundo donde cualquier tiempo pasado fue mejor.

Mi único deseo es iluminar en lo posible, la noche de los tiempos, en donde la oscuridad del misterio esconde el buen hacer de un karate: ARMONIOSO y RESOLUTIVO; COHERENTE, y con un elemento ESPIRITUAL, el del TAO.

Este arte supremo, aflora lejos del entendimiento del hombre común. Por eso el paso de los años, lo fue ocultando tras un velo moderno de algo más entendible:

PEDAGÓGICO Y ESQUEMÁTICO, de goces GIMNÁSTICOS y tintes ESTÉTICOS.

Pero el eco arcaico de hazañas y mitos ancestrales sobre karatekas invencibles, resuenan desde esta época remota.

Este karate que, con toda propiedad, se puede denominar “PERDIDO”; se edificaba FUERTE de poder, sobre el BLANDO de ceder a la fuerza del oponente, en un “FLUIDO CONTINUO”.

Tal y como el yang (activo) nace del yin (pasivo).

Este sublime fluido continúo de combate, fuerte pero blando y sin restricciones, es el que se conoce por: TEGUMI.

Y, sus principios secretos “OKUDEN”, versaban sobre el dominio de la “energía interna” que eran atesorados celosamente por los maestros guardianes del arte.

Debo aclarar que, no me refiero al TEGUMI ancestral que data de la época de M. Tamamoto (1.139-1.170) y que es una modalidad luctatoria próxima al sumo.

Me refiero al TEGUMI clásico, de influencia china y la primera frontera del karate, que se remonta al año 1.400. Cuando el KARA-TE primigenio se denominaba simplemente TE, y su original forma de combate: TE-GUMI.

Su versión feroz, más conocida; degenerada por retos pactados, muchas veces a muerte, se denominaba KAKE-DAMESHI.

El TEGUMI aprovecha al cien por cien la fuerza del oponente, y se expresaba con equivalencia recíproca, en la intimidad de los katas personales de cada maestro, como reglas nemotécnicas; donde éste, expresaba fielmente su forma de combate.

Por eso los kata llevaban, y todavía llevan, el nombre del maestro, o del principio que más usaba el mismo.

Eran katas extremadamente “plásticos” y deformables, que vivían de una “forma sin forma”.

Como el cauce le confiere “forma” al río, en el “sin forma” del agua, que fluye por él.

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El siguiente video es una muestra del karate TEGUMI, adaptado a técnicas y katas actuales,  con indumentaria de karategi moderno. Aun así… Sirva esta ventana abierta a la memoria de los siglos.



TIGRE Y ROBOT.
Hoy en día, ya salta a la vista, incluso de cualquier ceguera psicológica, que el karate tradicional, siendo muy educativo resulta un tanto robótico; y por tanto, lo suyo es reconocer su escasa naturalidad.

A partir de esta constatación, cabe alguna pregunta relacionada:

¿acaso la naturaleza procede con moldes robóticos?

¿Sería correcto jugar a un deporte situacional como lo puede ser el fútbol o el baloncesto con estereotipos rígidos que paran en seco para que la mente y el ojo puedan capturar mejor la imagen?

¿Sería correcto proceder así en combate?

Lo cierto es que sobran las respuestas; porque son preguntas retóricas que lanzo como pretexto para transmitirte que, aunque los esquemas geométricos tradicionales (técnicas) se pueden aprender sin ningún perjuicio para el estudiante; muy pronto conviene difuminarlos de la rígida geometría, para desdibujar el robotismo que nos hemos impuesto, y transformarnos en un “tigre” con cualidades neumáticas y adaptables como el agua.

Pasar del robot al tigre.

Adaptarse como un felino que juguetea, y fluir con el oponente cambiante, propio del TEGUMI (del karate PERDIDO). Y, regulado por una especie de memoria flexible interna que se ha aprendido del robot (del karate tradicional).

Caso contrario… Llegaría el momento en que el esquema geométrico que en un principio lo explicaba todo, es el esquema geométrico que ya no explica nada.

Te lo demostraré en un video ¡¡¡MUY INTERESANTE!!! En breve.

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¡¡¡ATENCION!!!
Para que la mente humana pueda capturar o retener una técnica y luego poder reproducirla, necesita codificarla ostentosamente y materializarla en marcos geométricos muy precisos, como los que propone el karate tradicional con sus técnicas y katas estrictos.

Pero ¡¡¡OJO!!!

Si no se tiene cuidado, muy pronto esos esquemas se estatuyen de por vida, en un apuntalamiento de gestos motrices estrictos, que nos aseguran las rutas predeterminadas de las técnicas, frente a la ambigüedad del movimiento vivo y multideformante que se debería adaptar a la realidad espontánea.

A continuación TE PRESENTO UN VIDEO sobre el ZUKI en karate tradicional antepuesto al de un karate natural (Tegumi).

Así ilustraremos el TIGRE y el ROBOT.

Donde robot corresponde a: los esquemas geométricos tradicionales. Y, el tigre es: la naturalidad adaptativa.

 

LO QUE NO SE CUENTA.
Por mi pequeñez, soy consciente de lo poco importante que la fresca experiencia de mis descubrimientos, puedan ser para la grandeza del karate actual. Pero aún así, me veo en la obligación moral de abrir la ventana del misterio a un horizonte esperanzador en memoria de los siglos, para quienes hayan atisbado algún “callejón sin salida”.

Las grandes ideas tienden a diluirse con el paso del tiempo, porque las cosas del hombre siempre decantan a la modalidad promedio.

Lo digo porque, el karate, en su origen, fue una idea genial.

Pero…cuando los maestros del karate chino “ORIGINAL”, de la edad de oro de Okinawa, trataron de enseñar su formidable arte a los japoneses: un karate de gran naturalidad, de fiel coherencia entre el kata-combate (tegumi), y piedra angular del desarrollo de la energía interna (ki). En vez de enseñarles la majestuosa idea original, sorprendentemente, instituyeron un nuevo modo, industrioso y enlatado de enseñar, que lo cambió todo.

A saber:

-TECNICAS ESQUEMATICAS Y GEOMETRICAS, que sustituyeron a originales movimientos naturales de antaño.

-MOVIMIENTOS CONGELADOS QUE SE PARABAN EN SECO con tensión trabada, seca y fijando las cadenas articulares, que antes lo fueron en fluido continuo.

-USO DE LA FUERZA MUSCULAR para el arranque de la técnica y sobre todo para el fijado final, como contraposición al uso del cuerpo relajado, en resorte neumático, que se mueve a favor de la gravedad y con la añadidura de la energía interna.

-POSICIONES AMPLIAS BAJAS Y FIJAS en un bloque estampan la realidad en momentos muertos. En vez del uso de la raíz como principio de contención gravitatoria flexible y motil.

Pero eso no es todo. En una última revisión del karate, tras la segunda guerra mundial, y ante la flagrante distancia que se creó entre el kata y el combate, florece un nuevo invento: El bunkai.

El Bunkai consigue un buen efecto de ilusión en los principiantes, el de dotar al kata de “sensación de enemigo”. Cosa que no ha logrado repercutir favorablemente en la recuperación combativa de antaño, porque tan higienizado es, que se basa en interpretar frívolamente el kata, en vez de interpretar las intenciones cambiantes y espontáneas de un oponente. Para explicarlo de otra manera, la intención en un bunkai es inventar técnicas “cortesanas” que encajen con las técnicas no menos “cortesanas” del kata, lo que nos lleva a que como producto final, en vez de tener un kata-esquema, tenemos dos katas-esquema. Un kata-esquema en solitario, y un kata-esquema a dos personas. Nada que ver con el tegumi-kata.

Lo que nos lleva a que, el verdadero kata no es práctico porque tenga aplicación en bunkai o incluso en tegumi.

¡¡¡Nada de eso!!!

Es práctico porque tiene su origen en el Tegumi y se gesta desde él.

Tras estas revelaciones, lo correcto sería preguntarse:

¿Pero entonces, por qué se han transmitido tales imposturas?

Ese MISTERIO tan sorprendente como inexplicable, lo sacaré a la luz en breve…

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EL PORQUE… DE LO QUE NO SE CUENTA 
Sabiendo que, no hace tanto bien “el mundo de la verdad” como mal hacen sus apariencias; y teniendo claro que es muy difícil portar la antorcha de una “verdad” sin chamuscar las barbas a alguien; aun así, me siento en la obligación de poner de relieve alguna “verdad” que no suele contarse sobre las siguientes cuestiones angulares:

¿Por qué el karate que se enseñó a los japoneses, paso de ser natural a esquemático y geométrico?

¿Por qué pasó de ser fluido a trabado en seco?

¿Por qué se olvidó el control de la energía interna y pasó a ser de fuerza muscular?

¿Por qué se olvidó la utilidad tan resolutiva del kata-tegumi, y los katas se volvieron inútiles en combate libre?

Porque durante el alba del karate japonés, los universitarios, que eran los que tenían los medios y el poder, re-interpretaron el karate durante la nueva era (Meiji), condicionados por la MENTALIDAD CARTESIANA europea, y claramente influenciados por la tecnología e ingeniería de la MECÁNICA OCCIDENTAL.

Hablando en plata, esas incongruencias de interpretación occidentalizada sobre el karate tradicional emergente, no fueron mayores que las de coquetear con un satinado de finalidad decorativa y ornamental.

Y es que, a menudo se olvida que, los japoneses primero rapiñaron el sublime arte a los okinawenses. Y después, como en la era del espectáculo, el histrión es el rey; le inyectaron estética estéril que se comenzó a propagar como la yesca. Soslayando de este modo, y con cierta estulticia, los verdaderos atributos originales.

Por otro lado, la enseñanza que en un origen logró elevarse hacia lo más alto; siempre fue, de primera mano, en contacto directo entre personas. Es decir, de maestro a alumno, “i-shin-de-shin” (de corazón a corazón).

Pero en esta época a la que nos referimos, paso a campear a sus anchas la dictadura de una desligada ENSEÑANZA DE MULTITUDES. Y como un fantasma de posguerra, desembocó en paseo triunfal hacia una GIMNASIA imperialista para fomentar el espíritu de estado, ante la recién guerra perdida.

Ahora, si bien es lícito alimentar dudas sobre si nosotros hemos extendido la mano hacia una mal-comprensión de las enseñanzas originales, no lo es menos el pensar que los pioneros japoneses ¡¡¡INTERPRETARON DE FORMA CONTRADICTORIA EL KARATE NATURAL!!!

Y por resumirlo mucho, los “okuden secretos del karate” de su época dorada, se decoloraron hasta perderse.

Esto motivó que se obviara el “sistema dinámico físico interno”, y con ello, la desaparición del sutil refinamiento de la energía interna “chi” o “ki”.

Y por añadidura final, se esfumó despavorida la armonía del magistral tegumi, combate real de los kata, en el que el corazón del karateka se abría libre y fluía en mágico continuo con delicado encanto, como un río hacia el precioso mar de infinitos espacios abiertos.

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Siempre me ha parecido tonto pensar que la montaña más alta del mundo fuera la más alta que yo hubiera visto. Y lo mismo que es válido para mí, lo es para la mayoría.

De momento, me gustaría tener la capacidad de mostrar otra montaña de enorme trascendencia, que arroja luz sobre los conceptos del karate prístino, que tristemente, han sido tomados como el que toma el rábano por las hojas.

A raíz de esta constatación, demos cuenta de que, en la turbulenta época de modernización del Japón, los universitarios japoneses, que se encontraron con los escombros de un karate semi-olvidado y en zozobra, se encargaron de recoger los trozos de huevo roto para recomponerlo.

Es decir, se dieron maña para realizar una interpretación de dudoso criterio, mediante diferentes trabajos de campo y de laboratorio.

En breve mostraré en un VIDEO: El “USO DE LA CADERA” como un ejemplo de la mala digestión de uno de esos conceptos.

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LA SOMBRA DE UN MISTERIO.
Largo es el brazo de la tradición, y tremenda la bofetada que nos dará en la cara si seguimos la pulsión de creer por creer una doctrina, que es buena para un comienzo, pero que se invalida a si misma si no continua por caminos más enriquecedores.

Con esto quiero dar a entender un mensaje de suma importancia…Desde el principio de mi andadura marcial, solía perseguirme la sabiduría, pero esta no me alcanzaba porque yo siempre corría, con fe ciega, los caminos más frecuentados, sin ser consciente de que estos, a veces, son los que más engañan. Hasta que, a la vuelta de una esquina recibí la dolorosa bofetada tradicional de INCOHERENCIA ENTRE COMBATE Y KATA, que se gestó a principios del siglo XX.

Para comunicar estas cosas me mueve el amor al arte, pero como no soy de los que por alabar sólo lo bueno alaba también lo malo, debo añadir que EN LO QUE RESPECTA AL USO PRACTICO, y ante la orfandad del kata, despojado del combate asociado que poseía en su origen (anterior al siglo XV), y como es muy frecuente en el ser humano que, para remendar una incoherencia cometa otra, resulta que, bajo la visión de unas gafas geométricas y tratando de encontrar “una rana para ese sapo”, se gestó en tiempos modernos, y se asumió acríticamente el socorrido bunkai. Bueno para unas cosas, pero no tanto para otras.

En cuanto a las no tan buenas, este tiene unas patas de “credibilidad combatiba” tan cortas, que con el andar del tiempo, no en vano el combate del karate halló una salida a tan espinoso asunto, tomando carta de naturaleza en otro sitio, en el flamante “shiai-kumite” o karate al punto.

El cual, dentro de límites prácticos, palpita con lógica coherencia hacia olímpicos cielos abiertos, mientras acoge en su seno tres prerrogativas, tan naturales como exquisitas:

La pureza gestual del punto y el sentido del oportunismo, patentizado dentro de unos parámetros táctico-estratégicos de altos vuelos. Aunque lo suyo es aclarar que, dicha forma de combate, sigue estando aislada, y siendo independiente de los kata y de los principios originales del karate de ascendencia china.

En síntesis y volviendo a lo que íbamos, el hermoso karate original y el secreto encerrado en los kata, se PERDIÓ hace tiempo.

Mucho tiempo.

Es el precio de la cultura.

Pero algo podemos hacer:

Sin perder la tradición del karate y el sentido estético de los katas de principios del siglo XX, renovar cual ave Fénix, su esplendor, con el sentido combativo fundamentado sobre conceptos de armonía universal que llegó a tener en épocas anteriores.

Y ESO ES LO QUE VOY A ILUSTRAR EL PRÓXIMO VÍDEO, QUE EMPIEZO A TRABAJAR DESDE HOY MISMO PARA LOS QUE ME SEGUÍS.

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EL SILENCIO TAMBIÉN HABLA.
Somos hijos de nuestros errores, así como de nuestras verdades. Sean estas de intelección propia, o de la comprensión transmitida de nuestros predecesores.

Los mundos interiores propios que el hombre edifica a través del COMPRENDER, conducen a modificar el mundo exterior de todos, a través del DECIR y del HACER.

La COMPRENSIÓN aquí vertida, trata sobre la dimensión perdida del karate, aspecto sin el cual carece de coherencia la supervivencia conjunta del KATA y del KUMITE actuales. Salvo que el pretendido o inconsciente objetivo sea la estética del KATA, por un lado, y el sentido estratégico del oportunismo y el punto del KUMITE, por el otro, en provecho de un marco competitivo, o si acaso, gimnástico. Que también es muy loable.

Los KATAS modernos han sido re-diseñados a principios del S.XX, en un escenario marcado por principios ornamentales y de adoración a esquematismos geométricos, de dinámica atlética “in extremis”, azuzados por el “efecto espectador”.

Nota.- El kihon y los kumite convencionales, son una prolongación de las mismas ideas.

En un terreno nada próximo y muy distinto, el SHIAI-KUMITE, diseñado sobre 1.950 tomando como base el jiyu-ippon-kumite (1.935), nace como producto de intercambios pugilísticos occidentales, sobre principios del “tocar y no ser tocado”, al filo de la navaja entre la distancia lejana y la propia del impacto (MA).
Pero así como coronarse de brocados de oro no disimula el yerro; ni la belleza del KATA, ni la eficacia del SHIAI pueden ocultar lo que nos falta: la forma de combate genuina (TEGUMI), co-extensa con el kata fundacional, como reproducción exacta de un modelo de combate en distancia “próxima” (TE-NO-TE). Donde la perfecta conexión de manos pegajosas, posibilitó que todas las técnicas de los katas tuvieran un día, su hábitat natural y su correcto desenvolvimiento en situaciones que les son propias: golpes, empujones, tirones, agarres…con sentido de flujo continuo. Así es como posturas de apariencia estrambótica en bunkai y que naufragan en shiai, son ahora operativas; o lo que es más, tan singulares como exclusivas en ese contexto.

Así como tener los pies bien puestos en el suelo, me hace consciente de que esos tesoros ancestrales ya nunca tendrán aceptación popular; también mirar a las “estrellas” me crea expectativas ¡de que sí! Sí puede renacer, en la privacidad de algún experto, lejos de la estulticia de lo profano. Porque tan bien sabido como aceptado es, que el karate tiene su amplio futuro deportivo bien trazado a base de antorchas olímpicas, sustitutorias del fuego marcial que fue en su momento de mayor gloria.

Siendo consciente de la certeza de la ineluctable realidad ¿Qué me mueve a compartir los tesoros perdidos del karate fundacional?

En cuanto al hacer se refiere, mi satisfacción es el disfrute que algún estudiante venidero obtenga de estos conocimientos. Porque los hombres compartimos el conocimiento, no exactamente como una tarta se reparte, sino como la alegría se reparte: cuanto más se reparte, más se tiene.

En cuanto al DECIR ¿Qué debo decir tanto de la obliteración de los conocimientos originales, como de la mistificación del KATA moderno que muestra su doble cara de incoherencia con el KUMITE?

Pues…así como al hablar decimos lo que nos interesa decir, mientras silenciamos el resto, quizá lo más. Hay cosas que se pueden decir sin decir, porque el silencio se encarga del verdadero decir.

Así que por el momento, sólo puedo decir sin decir que, quizá…nuestra gregaria sociedad que se debate en el eterno dilema entre convicciones (ética) e intereses (política), se desarrolla en base a que unas cosas se ELIJAN y otras se DESIGNEN.

Ahora…llega el precioso momento entre un pastel, y el momento en que se destapa el pastel. Disfruten del vídeo, apto sólo para entendimientos que bullen fuera del prisma del karate ordinario.


EL KARATE OCULTO TIENE SUS RAZONES.
Dicen que, “la habilidad más grande del hombre está en saber ocultar sus habilidades”.
Nunca entendí el porqué de esta frase de sabiduría oriental, hasta hace poco.

Ahora, sólo me queda tener las experiencias suficientes, para valorael ponerlo en práctica.

Me explico.

Denominamos “tradición” a ese bagaje transmisible de generación en generación.

En cuanto una persona comienza su andadura en el mundo de las artes marciales, es adiestrado para realizar cantidad de gestos y conductas.

Denominamos “tradición” a ese bagaje transmisible de generación en generación.

Pero el estudioso “interno” del arte marcial, denominado “UCHI-DESHI”, conocedor de que la sabiduría no se da, se conquista. Y de que no se aprende, se descubre…no se conforma con la práctica adocenada que le ha sido impuesta a raíz de una tradición cuyo motivo es nivelar a la baja todo lo marcial, y también lo humano. Para decirlo de otra manera, que se solidariza con la mayoría para bajar al más diestro.

Una tradición con un significado subliminal: la no creencia en un arte superior.

Una tradición, las más de las veces, muy edulcorada o distorsionada respecto a la idea genial que el arte marcial puede haber tenido en sus inicios, fundamentada en:

Moverse abandonado a la corriente, lograr la victoria cediendo, uso del sistema dinámico físico interno y de la energía “KI”, etc…Todas estas ideas de ARMONIA han sido sustituidas por el fisicalismo reductivo que se condensa en las máximas.

Más alto, más lejos, más fuerte, más lejos.

El hecho es que, al evolucionar, el “UCHI-DESHI” toma distancias respecto a la educación que recibió. A partir de ahí su saber desborda los límites de una tradición impuesta.

Al esforzarse, por evolucionar hasta llegar a los “OKUDEN” o principios secretos, que no son más que conceptos Universales, llega a la conclusión de que la tradición impuesta carece de sentido para una progresión que merezca la pena, y que incluso a veces resulta insostenible para el sistema locomotor.

El caso es que, pronto un “UCHI-DESHI” se convierte en objeto de escándalo para el karateka común que entiende de principios externos y esforzados pero le es incomprensible el “OKU”, la profundidad del arte.

Es entonces cuando el hombre que ha llegado al “URA-GEI”, el arte oculto, con sus ideas geniales que una vez dominaron el arte primigenio, es percibido como un intruso peligrosamente disolvente que debe ser censurado, o por lo menos, desestimado.

Es así como “saber ocultar las debilidades” se lleva a la práctica en el único salvavidas posible: “antes parecer loco con los más que cuerdo en solitario”.

Dicen que, “la habilidad más grande del hombre está en saber ocultar sus habilidades”.

Nunca entendí el porqué de esta frase de sabiduría oriental, hasta hace poco.

Ahora, sólo me queda tener las experiencias suficientes, para valorar el ponerlo en práctica.

Me explico.

Denominamos “tradición” a ese bagaje transmisible de generación en generación.

En cuanto una persona comienza su andadura en el mundo de las artes marciales, es adiestrado para realizar cantidad de gestos y conductas.

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UN PASEO POR LA HISTORIA DEL TEGUMI.
Primera parte. El tegumi previo al karate.

Este es el viaje de exploración de un nuevo y extraño mundo. Un mundo que nos inspira a llegar con audacia donde pocos han llegado con anterioridad: al comienzo, a su genialidad, a la genialidad del arte del karate.

Aunque no todos los comienzos son necesariamente el principio, retrotraernos a un viaje a través del tiempo y del espacio de 3.000 años atrás, es un buen comienzo para lo que nos concierne. Y lo que nos concierne es descubrir los secretos más herméticos del karate y los misterios que ocultan sus kata.

Pues bien, si queremos llegar a algún lugar será mejor que comencemos.

En este épico punto de la prehistoria, los “Kumaso” (hombres que atacan a los osos) migraron desde el oeste de Asia, atravesaron Japón, y se establecieron en Okinawa. La mención de este dato, arroja luz sobre porque permanecen en Okinawa costumbres muy antiguas del Japón, como por ejemplo la lucha sumo, y por eso Okinawa se ha venido a denominar “el museo ancestral del Japón”.

La larga marcha del TEGUMI más allá del terreno que nos ha traído, arranca pues, con “los hombres que atacaban a los osos”, pero los primeros indicios históricos datan de 1.139 (M. Tamemoto).

Este TEGUMI “ancestral”, antecesor del TEGUMI del karate, no es más que una variante primitiva del sumo, que incluía también golpes y llaves.

Sabemos que dicho TEGUMI ancestral, todavía no era karate, ni se inspiraba en katas, pero en cambio convivía con prácticas marciales de hechicería connaturales al hombre de Okinawa denominadas “mano del infinito” o TE, que se usaban para abrir brechas en el “tiempo”, accediendo a dimensiones desconocidas de conciencia, hasta derivar a otro tipo de realidades, alcanzando así el auténtico conocimiento interior.

Hablar del TEGUMI (ancestral) y del TE es referirnos a un ámbito de enorme trascendencia, puesto que ambos configuran uno de los elementos más emblemáticos de Okinawa, aunque sin corresponder todavía al TEGUMI (clásico) del karate por antonomasia y a sus magistrales katas, del que haremos mención más adelante, sino a un homónimo suyo que presumiblemente preludia su génesis. Pero eso es harina de otro costal que abriremos en breve.

CONTINUARÁ…

Fuente: jomayodan.blogspot.com.es

Author: Felix Bargados Diaz

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2 Comments

  1. Impresionante el trabajo que has expuesto. Gracias de antemano. Después de casi 22 años practicando Karate-do, siguiendo el estilo del maestro Hirokazu Kanazawa, por parecerme el karate más puro, sin demasiada contamininación, me quedo gratamente sorprendido al descubrir de tu mano el Tegumi.
    Ahora bien, si bien me ciño a las enseñenzas, ya con 43 años y mi nivel, tengo claro que ahora adapto el karate-do a mi cuerpo, y no al revés como cuándo empecé. Y sobre todo el sentido común, creo que debe de primar en todos los aspectos de nuestras vidas. Y era esto lo que se me daba de tortas. El bunkai no es nada parecido a un encuentro real en la calle, por eso me ha gustado tanto lo que he visto en los vídeos. Lo vemo más práctico, más a lo que te puedes encontrar en la vida real.
    Un saludo y felicidades por el trabajo.

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  2. Interesante lo expuesto. La verdad es que no me resulta nuevo, pues mi sensei enseña que en el trabajo de los katas todo es fluir con el contrario y que están llenos de agarres, luxaciones, proyecciones, etc. Ahora llaman goshin a lo que existe en karate desde siempre, incluso contratan maestros de otras artes para enseñarlo ¡qué paradoja!.
    En el bunkai también hay tres niveles, el último de ellos es el “okuden”, así me lo han enseñado. Es decir, la manera de interpretar el bunkai no es de una sola forma. Desde luego el bunkai en el nivel okuden es total fluidez con el adversario. Para mi el kata tiene la clave de todo, ya que todo está encriptado en él. De nosotros depende desencriptarlo, no quedarnos con lo evidente y hacer que sea verdaderamente natural su interpretación.

    Gracias por compartir este trabajo. Ojalá no se pierda nunca el verdadero Karate.

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