La Sabiduria Inmovil en el Karate

Chus García Diaz CN-7ºDan

El arte de la inmovilidad se adquiere con la práctica de la técnica que va unida a la acción, por tanto no es inerte como la inmovilidad de una roca.

El espíritu cuando actúa no debe circunscribirse a nada. En el Budismo, en un ejercicio, existen cincuenta y dos etapas, una de ellas la que vamos a tratar es la de “circunscribir el espíritu” a alguna cosa, a esta acción en Japón se denomina JUJI, Ju significa habitar y Ji estado o etapa.

Habitar es circunscribirse a algo, si esto lo aplicamos al arte marcial, en concreto al Karate, no podríamos circunscribir o fijar nuestro espíritu a nuestro adversario pues conllevaría conocer nuestra derrota.

Por tanto no debemos fijar nuestro espíritu a nada ni reflexionar tan siquiera sobre la acción que va acontecer. Debemos de adaptarnos a su ritmo, aprovechando la acción del adversario y así anticiparnos a su ataque.

No podemos fijar nuestro espíritu a nada, ni tan siquiera a nuestro propio ataque, no tenemos que hacer valoraciones ni tan siquiera de la distancia entre ambos, pues nuestro ataque carecerá de efectividad debido a que nuestro espíritu se encuentra ocupado. A esta acción de circunscribir el espíritu a algo se conoce como “extravío del espíritu” o la insciencia.

Cuando el espíritu no se circunscribe a nada el espíritu es libre dándose un estado denominado “inmovilidad”.

En mi segunda estancia en Japón contemplando los guardianes que permanecen impávidos en la entrada de los templos pronunciando sus bocas el “AUM”, mantra que cierra el templo de todo mal, te das cuenta que a primera vista impresiona al visitante pero si los contemplas detenidamente sin fijar tu mente en nada comprendes que están para salvaguardar, con sus rostros tétricos, al hombre de los demonio.

Su quietud refleja la inmovilidad. El Budismo hace valoración de lo que se percibe de ellos a través de los niveles del conocimiento alcanzado por los hombres. A los que carecen de conocimiento estas figuras les aterrorizan. A los que están en el camino del conocimiento entienden que su inmovilidad es lo que les hace desestimar todo temor. A los que ya han alcanzado el conocimiento a través de la inmovilidad de su espíritu comprenden que los demonios no son reales sino que son nuestros propios defectos que nos limitan.

Volviendo a la práctica en Karate, el principiante no conoce la forma de defender su cuerpo por ello indirectamente su espíritu no está circunscrito a su cuerpo. Cuando su adversario le ataca reacciona sin pensar, a medida que va adaptando la técnica se va circunscribiendo su espíritu a todo lo que ha aprendido, por tanto no puede realizar ninguna acción sin reflexionar. Con el paso de los años de practica del Karate vuelve a los principios, es decir como cuando empezó su primer día de practica sin reflexionar sobre su cuerpo o su técnica. De aquí podríamos deducir que el principio es igual que el final cerrando así el circulo que representan las artes marciales.

La inmovilidad del espantapájaros, sin consciencia, en el campo no le impide ser útil. Así debemos actuar nosotros con nuestro cuerpo ante un adversario, sin reflexión, sin pensamiento, como el estado del espantapájaros, es entonces cuando nuestro adversario no podrá adivinar donde esta nuestro espíritu.

El principiante como no tiene nivel de conocimiento se inquieta al igual que aquellos que han alcanzado el conocimiento de la técnica. Solo se turban y sienten su propio ridículo aquellos cuya sabiduría del arte es superficial.

Podríamos hacer, por que no, la pregunta ¿Donde podríamos situar nuestro espíritu?, a caso no hay ningún lugar donde situarlo. Si lo hay y el lugar adecuado podría ser el HARA adaptándonos al movimiento de nuestro adversario, pero esta respuesta daría pie a otra pregunta, si lo situamos en nuestro HARA sin movimiento ¿no carecería nuestro espíritu de libertad? Creo que la idea Zen es no situarlo en ningún lugar de nuestro cuerpo así se extenderá por todo nuestro ser pudiendo utilizar cada parte de nuestra anatomía sin que el espíritu se circunscriba a nada.

Si el espíritu se extiende por todo nuestro ser a la hora de aplicar nuestra técnica será él quien nos conduzca a la victoria. Si circunscribimos el espíritu tanto dentro como fuera de nuestro cuerpo él no irá a ninguna parte “No atemos el espíritu a ninguna parte y estará en las diez direcciones“.

Este artículo lo dedico aquellos que día a día luchan por mantener el Karate en su condición de Arte marcial comprendiendo en esta ardua tarea que solo hay un músculo capaz de convertir nuestra vida en un arte y ese es el CORAZON.

Foto portada: MikeOliveri

Author: Rincondeldo

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7 Comments

  1. Me ha encantado y sorprendido mucho …difícil también ,pero no imposible …..

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  2. Me ha gustado mucho este articulo, enhorabuena por vuestra pagina.
    Arigat gsei mashita

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    • Hola David gracias por la valoracion que haceis tan positiva del articulo. La pagina del Rincon del Do brilla por su esquisitez en todos los aspectos quiero dar las gracias a Fernando que tanto hace por el karate
      saludos

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  3. Excelente perspectiva del Kárate que para muchos es desconocida. Yo soy practicante de Taichichuan desde hace 30 años. En este arte marcial chino, la quietud es práctica básica, pero quienes han llevado el arte de la inmovilidad a su maxima expresión son los prácticantes de YIQUAN. Os remito a un libro que ahonda en el tema: “EL TAO DEL YIQUUAN – Los guerreros de la quietud” de Jan Dipersloot. Gracias por este articulo.

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    • Gracias por la sugerencia, leeremos el libro.

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  4. Hola Hector muchas gracias por tu comentario y me alegro que te guste el articulo
    saludos

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  5. Hola Yolanda muchas gracias por tu comentario que razon tienes en los dos aspectos… en que es muy dificil ,pero no imposible
    saludos

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