El pan tostado
Feb23

El pan tostado

Después de un largo y duro día en el trabajo, mi mamá puso un plato de salchichas y pan tostado muy quemado frente a mi papá. Recuerdo estar esperando ver si alguien lo notaba. Sin embargo, aunque mi padre lo notó, alcanzó un pan tostado, sonrió a mi madre y me preguntó cómo me había ido en la escuela. No recuerdo lo que le contesté, pero sí recuerdo verlo untándole mantequilla y mermelada al pan tostado y comérselo todo. Cuando me levanté de la mesa esa noche, recuerdo haber oído a mi madre pedir disculpas a mi padre por los panes tostados muy quemados. Nunca voy a olvidar lo que le dijo: ”Cariño no te preocupes, a veces me gustan los panes tostados bien quemados.” Más tarde esa noche, fui a dar el beso de las buenas noches a mi padre y le pregunté si a él le gustaban los panes tostados bien quemados. Él me abrazó y me dijo estas reflexiones:”tu mamá tuvo un día muy duro en el trabajo, está muy cansada y además – un pan tostado un poco quemado no le hace daño a nadie”. La vida está llena de cosas imperfectas y gente imperfecta. Aprender a aceptar los defectos y decidir celebrar cada una de las diferencias de los demás, es una de las cosas más importantes para crear una relación sana y duradera. Un pan tostado quemado no debe romper un corazón. La comprensión y la tolerancia es la base de cualquier buena relación. Sé más amable de lo que tú creas necesario, porque todas las personas, en éste momento, están librando algún tipo de batalla. Todos tenemos problemas y todos estamos aprendiendo a vivir y lo más probable es que no nos alcance la vida para aprender lo necesario. El camino a la felicidad no es recto. Existen curvas llamadas EQUIVOCACIONES, existen semáforos llamados AMIGOS, luces de precaución llamadas FAMILIA, y todo se logra si tienes una llanta de repuesto llamada DECISIÓN, un potente motor llamado AMOR, un buen seguro llamado FE, y abundante combustible llamado PACIENCIA. Fuente: IRENE...

Read More
El pobre ignorante
Oct27

El pobre ignorante

Un hombre, muy sencillo y analfabeto, llamó a las puertas de un monasterio. Tenía deseos verdaderos de purificarse y hallar un sentido a la existencia. Pidió que le aceptasen como novicio, pero los monjes pensaron que el hombre era tan simple e iletrado que no podría ni entender las más básicas escrituras ni efectuar los más elementales estudios. Como le vieron muy interesado por permanecer en el monasterio, le proporcionaron una escoba y le dijeron que se ocupara diariamente de barrer el jardín. Así, durante años, el hombre barrió muy minuciosamente el jardín sin faltar ni un solo día a su deber. Paulatinamente, todos los monjes empezaron a ver cambios en la actitud del hombre. ¡Se le veía tan tranquilo, gozoso, equilibrado! Emanaba de todo él una atmósfera de paz sublime. Y tanto llamaba la atención su inspiradora presencia, que los monjes, al hablar con él, se dieron cuenta de que había obtenido un considerable grado de evolución espiritual y una excepcional pureza de corazón. Extrañados, le preguntaron si había seguido alguna práctica o método especiales, pero el hombre, muy sencillamente, repuso: – No, no he hecho nada, creedme. Me he dedicado diariamente, con amor, a limpiar el jardín, y, cada vez que barría la basura, pensaba que estaba también barriendo mi corazón y limpiándome de todo veneno. * El Maestro dice: El mayor ignorante hallará la paz si su intención es genuina; el erudito más destacado proseguirá a oscuras si su intención no es la correcta. Foto portada: Jose Luis Mieza Photography “Cuentos Clásicos de la...

Read More
Amor y Amabilidad contra Ira y Resentimiento
Sep08

Amor y Amabilidad contra Ira y Resentimiento

Yolanda Calvo- Psicóloga     Una de las emociones destructivas que a las personas les da más vergüenza confesar son aquellas derivadas de la rabia, especialmente la cólera y la ira. A nadie le gusta reconocer que se deja llevar por la ira dando voces o golpes. Nuestra sociedad censura este tipo de conductas que son, sin embargo, más frecuentes de lo que se piensa. Otras emociones más frías, derivadas también de la rabia, el resentimiento y el rencor, se reconocen un poco más, aunque es bastante común que la persona que guarda rencores no los reconozca por no ser consciente de que alberga esas emociones. A menudo nos convencemos de que “hemos perdonado pero no olvidado” para negarnos, a nosotros mismos, que albergamos resentimientos.         Podemos hablar de que hay una emoción básica, la rabia, el enfado, de la que se derivan otras emociones secundarias más calientes o más frías. Las emociones calientes, la ira o lacólera son un enfado extremo caracterizado por un deseo de venganza; la irritabilidad, hace referencia a una propensión al enfado o a la ira; y, por otro lado, entre las emociones frías el resentimiento,volver a sentir, hace referencia al enojo por algo del pasado, que todavía nos duele y enfada, mientras que el rencor es un resentimiento arraigado y tenaz. La rabia es una emoción básica, muy primitiva, que surge en los niveles más profundos y primitivos del cerebro, en el cerebro reptiliano, en el que ante una amenaza el individuo (animal o humano) responde con la respuesta deLucha (rabia) o Huída (miedo). Fisiológicamente la ira y la cólera se caracterizan por una subida de la tasa cardíaca y de la presión arterial, y de los niveles de adrenalina y noradrenalina, un perfil que permite el ataque. Aunque siempre hay diferencias individuales, habitualmente se siente en las manos (por aumento del flujo sanguíneo en las mismas que se predisponen a agredir), y la mandíbula (dispuesta a morder), algunas personas también lo sienten en los pies (dispuestos a dar patadas), y en el centro del pecho, un poco hacia la izquierda. Normalmente damos motivos que “justifican” nuestro resentimiento o estallido de cólera, poniendo siempre las causas en los demás y no en nosotros mismos. Y, al hacerlo, no hacemos más que perpetuar estas emociones negativas y mantener el daño que nos ocasionan y que ocasionan en otros. Hay algunos factores que pueden generar una mayor irritabilidad que hace que la persona pueda estar más propensa a un estallido de rabia o ira: el cansancio, el sueño, el hambre, la sed, el dolor, los cambios hormonales, la frustración sexual (esta es muy importante porque es más fácil ser conscientes de que tenemos hambre o cansancio, que de que tenemos...

Read More
El paquete de golosinas
Sep01

El paquete de golosinas

Fernando Martín He tenido y tengo amigos y conocidos que la vida les ha dado un aviso con Mayúsculas, unos pocos se han dado cuenta del valor del momento, del inmenso valor del ahora, de lo esencial de la vida. Otros por el contrario, al principio parece que despiertan de un mal sueño pero poco a poco van cerrando los ojos y vuelven a seguir el ritmo que la sociedad, el trabajo, la familia, les marca, sin ser conscientes de su propio ritmo. Al final a algunos, la vida les vuelve a dar un revés más fuerte y se marcharon sin haber despertado… sin haber descubierto el propósito de su vida o por lo menos saborear un poco de paz y felicidad. No suelo mirar hacia algo tan etéreo como el llamado “futuro”, se del valor del aquí y el ahora como algo real y tangible. No suelo contar mis años y mucho menos imaginar los que me quedan, pero cuando uno llega a una cierta madurez y en una visión de calculo, te das cuenta de los años recorridos y de la posibilidad cronológica de vida, te percatas de que supuestamente lo que te queda para transitar por ella es como mucho, menos de los que has vivido hasta ahora. Podríamos compararlo con aquel niño que en los versos de Mario de Andrade, tenía un paquete de golosinas, lo abrió y las comió con entusiasmo pero cuando se dio cuenta que le quedaban pocas empezó a saborearlas una a una despacio y con agrado. Mi tiempo para las banalidades ya pasó, ya no tengo tiempo para soportar absurdas personas que ha pesar de su edad cronológica aun no han crecido. Ya no tengo tiempo para reuniones interminables y en demasía insustanciales donde en una lucha constante de egos superlativos, se discuten normativas, reglamentos y estatutos conociendo que al final no se va a lograr nada con sentido humano y práctico, quedándose en un sinfín de intereses personales y políticos.  Ya no me queda tiempo para bregar con mediocridades. No quiero que me ocurra lo que decía el poeta Fernando Pessoa en el Libro de desasosiego: “¡Tanto he vivido sin haber vivido! ¡Tanto he pensado sin haber pensado! Pesan sobre mí mundos de violencias paradas, de aventuras tenidas sin movimiento”.  He llegado al punto de no tolerar a manipuladores y ventajistas. Me aparto de los envidiosos, que continuamente tratan de menoscabar a los más capaces, para poco a poco apropiarse de sus talentos, territorios y ser dueños de sus logros. Me entristecen cuando lo vivo, los defectos que genera la lucha por un determinado cargo “ya sea presidente de...

Read More
Un nudo en la sábana
Abr04

Un nudo en la sábana

En una junta de padres de familia de cierta escuela, la Directora resaltaba el apoyo que los padres deben darle a los hijos. También pedía que se hicieran presentes el máximo de tiempo posible. Ella entendía que, aunque la mayoría de los padres de la comunidad fueran trabajadores, deberían encontrar un poco de tiempo para dedicar y entender a los niños. Sin embargo, la directora se sorprendió cuando uno de los padres se levantó y explicó, en forma humilde, que él no tenía tiempo de hablar con su hijo durante la semana. Cuando salía para trabajar era muy temprano y su hijo todavía estaba durmiendo. Cuando regresaba del trabajo era muy tarde y el niño ya no estaba despierto. Explicó, además, que tenía que trabajar de esa forma para proveer el sustento de la familia. Dijo también que el no tener tiempo para su hijo lo angustiaba mucho e intentaba redimirse yendo a besarlo todas las noches cuando llegaba a su casa y, para que su hijo supiera de su presencia, él hacía un nudo en la punta de la sábana. Eso sucedía religiosamente todas las noches cuando iba a besarlo. Cuando el hijo despertaba y veía el nudo, sabía, a través de él, que su papá había estado allí y lo había besado. El nudo era el medio de comunicación entre ellos. La directora se emocionó con aquella singular historia y se sorprendió aún más cuando constató que el hijo de ese padre, era uno de los mejores alumnos de la escuela. El hecho nos hace reflexionar sobre las muchas formas en que las personas pueden hacerse presentes y comunicarse con otros. Aquél padre encontró su forma, que era simple pero eficiente. Y lo más importante es que su hijo percibía, a través del nudo afectivo, lo que su papá le estaba diciendo. Algunas veces nos preocupamos tanto con la forma de decir las cosas que olvidamos lo principal que es la comunicación a través del sentimiento. Simples detalles como un beso y un nudo en la punta de una sábana, significaban, para aquél hijo, muchísimo más que regalos o disculpas vacías. Es válido que nos preocupemos por las personas pero es más importante que ellas lo sepan, que puedan sentirlo. Para que exista la comunicación, es necesario que las personas “escuchen” el lenguaje de nuestro corazón, pues, en materia de afecto, los sentimientos siempre hablan más alto que las palabras. Es por ese motivo que un beso, revestido del más puro afecto, cura el dolor de cabeza, el raspón en la rodilla, el miedo a la oscuridad. Las personas tal vez no entiendan el significado de muchas...

Read More