El Dojo
Dic28

El Dojo

Adrián Muñoz Miranda CN-4ºDan   Dojo significa lugar de entrenamiento y se refiere al lugar donde cada uno practica sus artes marciales o su meditación. Analizando cada kanji por separado: Do (道) à Camino Jo (場) à Lugar Por lo tanto se refiere al lugar donde se busca el camino, refiriéndose a ese camino como un camino espiritual que es el que se busca con las artes marciales modernas. El término DOJO proviene del sánscrito del vocablo Bodhimanda que significa “lugar de sabiduría” o “posición del despertar” (en chino dàochǎng). Bodhimanda se conoce al lugar bajo el árbol Bodhi (Ficus Religiosa) donde Buda (Sakhiamuni Gautamá) alcanzó la iluminación tras semanas de meditación. Según los textos budistas, Buda, en agradecimiento al árbol, se quedó con los ojos abiertos sin parpadear una semana entera. Al lado de donde estaba plantado el árbol original se levantó un templo que se llama Bodhi-Manda Vijara. Originalmente el dojo era el lugar del templo donde los monjes recibían instrucción, pero a la caída del shogunato de Tokugawa (徳川幕府) en 1867 los artistas marciales adoptaron el término y lo utilizaron para referirse a su lugar de entrenamiento. Quedarnos solo con lugar de entrenamiento sería menospreciar el término de dojo y todas las connotaciones que conlleva. El dojo es un lugar en el que se adquieren unos conocimientos que nos sirven para seguir el camino espiritual (do) y donde se practican para perfeccionarlos. El honbu dojo es el cuartel central de un budo (arte marcial japonés) como lo puede ser el aikido, el judo, el karate, el tai jitsu, el kobudo,… Eihei Dogen escribió en el Shobogenzo (El tesoro del verdadero Ojo del Dharma), en el  Ju undo shiki (Libro del dojo): << Tan solo se permite la entrada en el dojo a aquellos que hayan abandonado fama y riquezas; los que no son sinceros no deben penetrar en él. No es un sitio para reuniones sociales o políticas, ni tampoco una escuela o una sala de conferencias. No es un instituto. >> Partes tangibles del dojo El dojo tiene una forma cuadrada o rectangular y se divide en las siguientes partes: Shomen (正面): es la parte frontal del dojo que se sitúa opuesta a la entrada y que suele apuntar hacia el norte según la tradición japonesa. Kamiza (神座): literalmente es el sitio de los dioses o “kami” (神, deidades del sintoísmo que es la segunda religión de más importancia en Japón). Es la pared principal y normalmente suele ser el shomen. El Kamiza se coloca en la pared Norte del dojo o la casa, ya que el Norte es el camino al Cielo pues por él sale la Estrella del Norte, considerada la primera estrella del Cielo. En caso de no poder ponerse en...

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«Susto o muerte»
Dic26

«Susto o muerte»

Cayetano A. Sánchez (Ko-Oni)   Debo confesar que desde hace mucho tiempo no creo en dioses, mitos ni héroes, tampoco en legendarios guerreros ni honorables batallas. Debo confesar que el tiempo ha cambiado y mucho mi concepción del Budo y lo que representa, por lo tanto se me va a permitir que obvie toda la extensa historia plagada de grandes genealogías, nombres de honorabilísimas escuelas y estilos, que obvie a Maestros que no lo fueron tanto y a los que sí lo fueron, que obvie toda la parte mítica, mística y romántica para centrarme en lo que hoy el Budo es al margen de opiniones y calificativos. Para muchos es un deporte, especialmente el Karate que intenta (en mi opinión en vano) ser olímpico, pero otros muchos siguen sus pasos creando competiciones y campeonatos sobre especialidades de muy difícil adaptación sin perder su identidad y leit motiv. Otros sueñan con la figura del «Guerrero Místico» y la persiguen con todas sus fuerzas por los mil y un caminos que (parece ser) conducen a ese estado. Para otros el Budo es una «Forja de Hombres» a través del trabajo constante, el reto, la sumisión (que no Humildad) ante los «mayores» para curtir el llamado espíritu. Bien, por primera vez quizás, voy a dar mi opinión sin sustentarme en datos filosóficos, históricos y culturales, es sencillamente que Todos tienen razón y ninguno la tiene. Creo que no hay Un único Budo, sino muchos, tantos como practicantes. Cada quien lo entiende, practica, juzga y enseña según su propio criterio, el problema reside en que todos estamos convencidos de que lo nuestro es lo mejor y realmente no lo es. Empecemos por el Karate (con y sin Do) En mi opinión hay varias contradicciones para considerarlo un Arte Marcial, así a secas. La más importante de todas es que si partimos de la base en la que el Karate es un arte de combate, de lucha, con técnicas mortales (que las tiene) no es algo con lo que jugar ni puede constituir un pasatiempo, tampoco dejarlo en manos de cualquiera. ¿Dejaríamos un arma de fuego en manos de un niño o un adulto que no haya demostrado un mínimo de autocontrol y buen juicio?. En este sentido no son muy válidos los argumentos de «forja de hombres» toda vez que, en realidad, tan solo son 3-10-20-40… horas a la semana. Se acaba la clase y fuera «del tatami», tan solo quedan las técnicas cool, esas que son capaces de destrozar a alguien. Por otra parte, para eso, se necesitan verdaderos «hombres forjados» que puedan enseñar el camino y que no obedezcan únicamente sus intereses personales. Haberlos haylos, no lo dudo,...

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Las sensaciones de mi Dojo
Jul24

Las sensaciones de mi Dojo

Chus García Diaz CN- 7ºDan Que mejor que un día de tantos. Hoy cuando queda poco para disfrutar de unos días de asueto pero sin desconectar del arte pues ya no es posible después de casi 40 años de práctica a mis espaldas. Hasta cierto punto es normal de casi 62 años 40 de ellos están dedicados al arte Rey que es el karate. A pesar de todos estos años de práctica y transmisión del karate y de otras artes marciales, he llegado a la conclusión que son insuficientes. Quizás sea esta vía la que más me preocupe, la del sentimiento, la que me haya dado esa sensación. Por muchas conclusiones que tengamos como resultado de tantas reflexiones referente a la unidad de las dos vías que conforman la esencia del Budo, el Zen y el Arte Marcial. Todas las reflexiones sigue siendo insuficientes. En muchísimas ocasiones me parece casi imposible transmitir a mis alumnos algo que no se encuentra en la materia pedagógica del Arte marcial, me refiero a los sentimientos. Quizás este sea el camino para poder entender el Zen y El Arte Marcial. Crear una imagen, o transmitir en la técnica aquello que siente tu corazón es tan difícil. Es más fácil explicar un sordo mudo un sueño que haya tenido. Posiblemente todas las respuestas están en ese camino que podemos en ambas divisar, asentidas desde el rigor. Cualquiera de las dos nos va a llevar con la práctica al desarrollo del patrimonio más importante del hombre su ser, navegando por el mar de nuestra existencia con la barca de la vida. Para mí el Zen y el Arte Marcial son unos verdaderos remos, remando por igual en una dirección hacia el ser armonioso. Moviéndose ambos con movimientos simultáneos, no pueden ir separados. Funcionan unidos. ¿De qué remo prescindirías? Así debe ser cada día que vamos al dojo, especial. Como el día anterior y por ninguna otra razón que la propia experiencia que vamos a vivir en el dojo. Cada día es un viaje hacia nuestras emociones y sensaciones. Cada día en el dojo aunque nos parezca el mismo, debemos de hacerlo diferente, así saldremos cargados con sensaciones nuevas. No diferentes, sino otras. Después de este duro combate con aquello que nos limita nos queda un sentimiento del error, mas no importa pues un error es un buen juicio. Cada día los errores están cargados de matices diferentes. ¿Cómo es posible lograr todo esto? En mi opinión con los años de práctica conjugando Zen y Arte marcial de forma unitaria. Su praxis marcial debe de ir acompañada de una gran consciencia aportándonos un estado de “Conciencia...

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Budoka y la Efectividad
Jun26

Budoka y la Efectividad

Cayetano A. Sánchez (Ko-Oni)   Vayamos por partes, me gustaría dejar claros algunos puntos. Me gusta el Koryu Bugei, las artes marciales tradicionales, aunque no reniego ni tengo nada en contra de las modernas, de la visión competitiva que de ellas se tiene hoy dia. También entiendo que se haya convertido en un pasatiempo, en una forma de ocio y, en otros casos una vía mística de autorealización. Considero que, en el siglo XXI, ninguna de estos puntos de vista son contradictorios y todos pueden convivir perfectamente, incluso complementarse. Mi objetivo no es únicamente lanzar una mírada crítica y, en ocasiones, un tanto ácida sobre el Budo, sino decir y divulgar lo que hay de verdad, desmontando algunos mitos que distorsionan la realidad del Budo. Conocer la tradición no debe significar ser tradicionalista y mucho menos ser un talibán de esa tradición, incluso más que los propios japoneses, lo que en mi opinión ha de hacerse es trasladar esos conceptos a nuestra sociedad y tomar la parte buena que tiene para adaptarla a nuestros tiempos. En este contexto y con estas miras, me gustaría aclarar que ser o considerarse Budoka, no implica nada, no convierte a nadie en superior, ni inferior a nadie. El sufijo -Ka, viene a ser lo mismo que nuestro sufijo -ista, que significa «aficionado a» o «practicante de», por tanto, ser Budoka (Judoka, Karateka, Kendoka) es lo mismo que ser Futbolista, Ciclista, o cualquier otra cosa por el estilo. Y lo mismo que existen aficionados al ciclismo que nunca compiten ni buscan otra cosa más que disfrutar de un paseo en bicicleta y ponerse en forma, hay Budoka que únicamente pretenden aprender o practicar determinadas técnicas. Desde este punto de vista, el debate sobre la efectividad es totalmente estéril y vano. No tiene importancia si lo es o no lo es. Ahora bien: ¿Lo son? Por supuesto que sí. La primera consideración es la razón por la que se practica cualquier Budo, lo que se espera de esa práctica y el método que se sigue para conseguirlo. Y aquí la primera de mis críticas tanto hacia los profesores como hacia los practicantes. Permítaseme insistir en cada quien busca lo que quiere en el Budo, lo que es a todas luces una incongruencia es pretender una cosa y practicar en otra dirección. Establezcamos un símil: el Boxeo. Un boxeador, aunque sea un simple aficionado que nunca entrará en un ring, entrena «de verdad», ya sea al saco, al punching o con sparring, los golpes y situaciones, aunque sean de entrenamiento y, por tanto podríamos decir que en un sentido «falsas», van al objetivo que tienen que...

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Reflexiones sobre el método de artes marciales XI
Ene05

Reflexiones sobre el método de artes marciales XI

Kenji Tokitsu CN-9ºDan Comunicar sin mostrar En las ciudades importantes del Japón de la época Edo (1603-1867) existían numerosos dojos de kenjutsu (el arte del sable). A finales de esa época, se censaron más de setecientas escuelas de kenjutsu en Japón. Una escuela también podía tener sucursales, dando lugar a un número considerable de dojos. Cuando un dojo daba a un camino o una calle, tenía las ventanas en lo alto de la pared para que los transeúntes no pudieran ver lo que pasaba en el interior. Así, los entrenamientos se hacían al abrigo de las miradas. En aquella época, ver un entrenamiento equivalía a asistir a clase. Había que contar con permiso para ver, pero en ese caso, sólo se podía hacer después de haberse incorporado a la escuela. En la historia de las artes marciales, podemos encontrar varios ejemplos similares; en jûjutsu, en taichi-chuan y otras corrientes de boxeo chino, en el kárate de Okinawa… La situación era muy diferente de las costumbres de nuestra época, en la que frecuentemente oímos: « No quiero asistir a clase, sólo quiero mirar. » Porque mirar parece no tener importancia, y según muchos, debería ser gratuito. Sin embargo, hay que saber que una vez que pidas observar una clase, estás pidiendo hacerte alumno. Dicho esto, está claro que puede haber entrenamientos y clases sin importancia en las que no hay nada que esconder… Pero lo esencial de las artes marciales no puede transmitirse únicamente por mensajes visibles; existen también unas sutilezas en los aspectos técnicos y energéticos que requieren una comunicación particular. Son mensajes no verbales y poco visibles. Las técnicas de las artes marciales implican conocimientos particulares que hayan sido ensayados y mejorados por experiencias, para luego ser elaborados y transmitidos en el curso del tiempo. Si una técnica es eficaz, o mucho más eficaz que por la simple activación ordinaria o acostumbrada del cuerpo humano, significa forzosamente que hay en juego un saber particular. Implicaría más que un conjunto de acciones aplicadas y ejecutadas a partir de la lógica ordinaria. Necesariamente debe haber un conocimiento sutil elaborado. Un maestro del jûjutsu a quien ya he citado dijo: « Si realmente quieres progresar, debes reflexionar continuamente. Pero, que sepas que no está garantizado que vas a encontrar las sutilezas esenciales del arte, aunque seas muy inteligente. Si sólo posees una inteligencia ordinaria, no tienes ninguna posibilidad. No es para los que sólo saben confundir la eficacia con la brutalidad… » Si una técnica se formase sólo por gestos corporales, bastaría con copiar bien estos gestos para aprenderlos. Pero una técnica debe implicar también la manera de sentir el cuerpo y su...

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