Un amigo verdadero
“Mi amigo no ha regresado del Campo de Batalla, señor. Solicito permiso para ir a buscarlo” dijo un soldado a su teniente. “Permiso denegado”, replicó el oficial, “no quiero que arriesgue usted su vida por un hombre que probablemente ha muerto”. El soldado, no haciendo caso a la prohibición, salió y una hora más tarde regresó mortalmente herido, transportando el cadáver de su amigo. El oficial estaba furioso: “Ya le dije yo que había muerto! Dígame: merecía la pena ir allá para traer un cadáver?” Y el soldado, respondió: “Claro que sí, señor! Cuando lo encontré, todavía estaba vivo y pudo decirme: ¡Estaba seguro que vendrías! “UN AMIGO ES AQUEL QUE LLEGA CUANDO TODO EL MUNDO SE HA...
La luciérnaga y la serpiente
Cuenta la leyenda que una vez una serpiente empezó a perseguir a una luciérnaga. Ésta huía rápido con miedo de la feroz predadora y la serpiente al mismo tiempo no desistía. Huyó un día y ella la seguía, dos días y la seguía… Al tercer día, ya sin fuerzas, la luciérnaga paró y le dijo a la serpiente: – ¿Puedo hacerte tres preguntas? – No acostumbro dar este precedente a nadie pero como te voy a devorar, puedes preguntar!!! – contestó la serpiente. – ¿Pertenezco a tu cadena alimenticia? – preguntó la luciérnaga. – No!!! – contestó la serpiente… – ¿Yo te hice algún mal? – dijo la luciérnaga. – No. – volvió a responder la serpiente. – Entonces, ¿por qué quieres acabar conmigo? – ¡¡¡Porque no soporto verte brillar!!! Moraleja: Muchos de nosotros nos hemos visto envueltos en situaciones donde nos preguntamos: ¿Por qué me pasa esto si yo no he hecho nada malo, ni daño a nadie? Sencillo es de responder… Porque no soportan verte brillar……!!!! Cuando esto pase, no dejes de brillar, continúa siendo tú mismo, continúa y sigue dando lo mejor de ti, sigue haciendo lo mejor, no permitas que te lastimen, no permitas que te hieran, sigue brillando y no podrán tocarte… porque tu luz seguirá intacta. Tu esencia permanecerá, pase lo que pase….. Se siempre auténtico, aunque tu luz moleste a los predadores!! Foto...
Los diamantes
Cuentan que una vez un hombre caminaba por la playa en una noche de luna llena mientras pensaba: “Si tuviera un coche nuevo, sería feliz” ” Si tuviera una casa grande, sería feliz” ” Si tuviera un excelente trabajo, sería feliz” ” Si tuviera pareja perfecta, sería feliz” En ese momento, tropezó con una bolsita llena de piedras y empezó a tirarlas una por una al mar cada vez que decía: “Sería feliz si tuviera…” Así lo hizo hasta que solamente quedaba una piedrita en la bolsa, la cual guardó. Al llegar a su casa se dio cuenta de que aquella piedrecita era un diamante muy valioso. ¿Te imaginas cuantos diamantes arrojó al mar sin detenerse y apreciarlos? Cuántos de nosotros pasamos arrojando nuestros preciosos tesoros por estar esperando lo que creemos perfecto o soñado y deseando lo que no se tiene, sin darle valor a lo que tenemos cerca nuestro? Mira a tu alrededor y si te detienes a observar te darás cuenta cuan afortunado eres, muy cerca de ti está tu felicidad, y no le has dado la oportunidad de demostrarlo. Observa la piedrecita, que puede ser un diamante valioso. Cada uno de nuestros días es un diamante precioso, valioso e irremplazable. Depende de ti aprovecharlo o lanzarlo al mar del olvido para nunca más poder recuperarlo. Fuente: Irene...
No estamos aquí
– ¿Dónde debo buscar la iluminación?. – Aquí. – ¿Y cuándo tendrá lugar?. – Está teniendo lugar ahora mismo. – Entonces, ¿por qué no la siento?. – Porque no miras. – ¿Y en que debo fijarme?. – En nada. Simplemente mira. – Mirar ¿qué?. – Cualquier cosa en la que se posen tus ojos. – ¿Y debo mirar de alguna manera especial?. – No. Bastará con que mires normalmente. – Pero ¿es que no miro siempre normalmente?. – No. – ¿Por qué demonios…? – Porque para mirar tienes que estar aquí, y casi siempre no lo estás. Fuente: ¿Quién puede hacer que amanezca? de Anthony de Mello Foto portada: h.koppdelaney...
Fallarse a uno mismo
Andrés Sánchez Recuerdo que hace dos años pasé una temporada entrenando intensamente. Tenía un objetivo claro que quería conseguir a toda costa. Pasé un año entero esforzándome día a día, entrenando 12 horas semanales repartidas en 5 días como poco y corría 50 km semanales. Cuando llegó el momento de la verdad y no pude cumplir mi objetivo, mi pesar y frustración fueron enormes, sentía que había fracasado, que todo lo que me había esforzado, no servía para nada. En aquella época estaba moralmente destrozado, pero no dejé de entrenar. Seguí esforzándome, aunque rebajé las horas de entrenamiento a 9 a la semana y dejé de correr, aunque seguía asistiendo a los cursos que mi bolsillo me permitía. Me esforzaba por modificar cosas, pero la presión del tiempo había desaparecido, no tenía que llegar a ninguna parte en un momento concreto. Tampoco quedaba nada que demostrarme a mí mismo, sentía que me había fallado. Hoy miro hacia atrás y me pregunto cuál fue la razón de continuar, de seguir un paso más, sin ilusión, sin menta, sin objetivo. ¿Caminaba por caminar, por simple inercia? No lo sé, el caso es que seguí caminando. Al principio de fallar, todo eran palabras de ánimo, es más, nadie sabía que había fallado, sólo yo, a mis objetivos, a mí mismo; a todos mis pilares y creencias de que todo se puede realizar si uno se esfuerza lo suficiente. Ahora he comprendido que nuestro esfuerzo siempre sirve, pero que hay cosas imposibles. No por ello debemos dejar de intentarlas y poner todo nuestro empeño en realizarlas, pues eso nos hará mejorar en muchos sentidos, pero no debemos sentirnos decepcionados por no llegar a nuestros objetivos, simplemente no estuvieron a nuestro alcance o el enfoque para conseguirlo no era el adecuado. Esto me ha sido revelado después de fallarme una vez más. Este pasado fin de semana llegó el día que tanto había estado esperando, pero ya no tenía ilusión, ni nervios, ni ánimos, ni el espíritu que se merecía ese momento. Yo lo sabía y alguno de mis compañeros lo percibían hasta llegar hacerme el comentario de que había realizado el examen al 70%. No es verdad, no lo había realizado al 70%, lo había realizado al 60%. También me preguntaron si estaba contento de como me había salido el examen… tampoco lo estaba. Como ya he dicho mi motivación era nula, inexistente igual que los nervios. Hoy confieso que me siento avergonzado de mi examen, ni los ejercicios durante el entrenamiento en el dojo los he realizado nunca con menos espíritu. Estaba racionando la energía, la potencia, realizando los movimientos cual autómata....
El libro del tesoro
Hace muchísimos años, en una pequeña ciudad de Damasco vivía una viuda con solo un hijo. Cuando creyó que estaba cerca de su final, llamó a su hijo y le dijo: – Hemos vivido en dificultades porque somos pobres pero te entrego esta riqueza. – Este libro me lo regaló un poderoso mago y dentro de sus páginas están todas las indicaciones necesarias para hallar un gran tesoro. Yo no he tenido ni fuerza ni tiempo para leerlo, pero ahora te lo doy a ti. Sigue las instrucciones y llegarás a ser rico. El hijo, después de haber superado la tristeza por la pérdida de su madre, empezó a leer aquel grueso libro , antiguo y precioso que comenzaba así : “Para llegar al tesoro debes leer página por página. Si saltas y lees el final, el libro desaparecerá por arte de magia y no podrás encontrar el tesoro.” Y prosiguió describiendo las riquezas. Pero después de la primera página, el texto continuaba en lengua árabe. El joven, que ya se imaginaba rico, por no correr el riesgo de que otro se entere, se puso a estudiar árabe, hasta que pudo leer sin problema. Pero con sorpresa advirtió que el libro continuaba en Chino y en otro idioma. El joven con paciencia estudió cada idioma. Mientras tanto para poder vivir, aprovechó el conocimiento de varias lenguas y comenzó a ser conocido en la ciudad como mejor intérprete, de tal modo que ya su situación económica no era tan difícil. El libro continuaba con las instrucciones para administrar el tesoro. El joven estudió con mucha voluntad Comercio y Economía. Se capacitó sobre los bienes muebles e inmuebles, para que no lo engañaran cuando tuviera el tesoro. A su vez aprovechó para adquirir nuevos conocimientos, a tal punto que su fama se extendía hasta la corte, donde lo nombraron administrador general. El libro por fin se adentraba en lo único en cuestión, indicando la forma de cómo construir un puente, cómo usar los instrumentos para llegar al lugar, cómo abrir las puertas de piedra apartando la tierra. Enseñaba cómo aplanar una calle. Siempre con la idea de que nadie lo ayudase para no confiar su secreto. El hijo de la viuda quien llegó a ser un hombre muy culto y respetado, estudió ingeniería y urbanismo, al ver el Rey su valor y cultura lo nombra Ministro y Arquitecto de la corte. Finalmente, Primer Ministro. No existía en el reino un hombre tan culto e inteligente, que había llegado al final de la lectura. El día de su boda con la hija del Rey, llegó a la última frase y en ella pudo...

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