Karate como Prevención

Hoy, el “ocio y el tiempo libre” no es un lujo sino un derecho que todo ser humano tiene de mejorar la calidad de vida. Pero cuán lejos estamos todavía de llegar a que la cultura del “ocio y tiempo libre” forme parte como algo integrado en la vida de cada persona.

Nos han educado quizás a dar más importancia al trabajo y al estudio, invirtiendo en ello más tiempo y esfuerzos a que a la distensión  y al divertimento. Además empleando unos modelos de aprendizaje cargados de agresividad y competitividad que hacen que cuando nos divertimos no sepamos hacerlo sin utilizar dichos estereotipos.

Sin embargo, podemos organizar nuestro tiempo libre en tiempo divertido que cualifique nuestra vida. Hay ya personas seropositivas y personas con cáncer que están añadiendo años a su vida desde la calidad de vida que llevan.

El karate es un deporte que puede contribuir a que las personas que lo practican se sientan mejores. Posee todos los ingredientes para ello. Se aprende desde pequeño, en pandilla o en grupo y está cargado de ritos que estimulan el interés de los pequeños y adolescentes y también de los mayores.

Potencia el desarrollo del autocontrol de la fuerza de voluntad ante una agresividad descontrolada por los sentimientos de odio, la rabia, etc, los cuales canaliza mediante el aprendizaje inteligente de técnicas adecuadas.

Contribuye al desarrollo de determinados valores como el respeto, la responsabilidad y el sentido de equipo que dignifican a la persona.

Difícilmente un karateka, como cualquier otro deportista llegará a tener éxito alguno sin el respeto al otro deportista, sin ser responsable a un entrenamiento continuo y correcto y sin desarrollar el sentido de equipo.

Además, el karate es un arte y como todo arte hay que practicarlo teniendo en cuenta cuatro cualidades importantes: la paciencia, la disciplina, la preocupación y la concentración. Un buen karateca ha practicado con paciencia, disciplina, preocupación y concentración y ahí radica la esencia de su arte y de su éxito.

Quizás alguien se extrañe que siendo director de un Programa de rehabilitación y reinserción de drogodependientes como el Proyecto Hombre no haya hablado en ningún momento de la droga, ni de los drogodependientes. Lo he hecho a propósito porque creo que la prevención debiera desarrollar, potenciar y estimular lo que motiva a ser felices, a saber divertirse, a mejorar cualitativamente nuestras vidas y en definitiva a dignificarnos como personas.

Viviendo de esta manera nadie necesitará de las muletas de la droga.

Isidoro Martín Martín

Psicólogo. Ex-director de Proyecto Hombre de Burgos.

Author: Isidoro Martin

Share This Post On

Submit a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *