Reflexiones sobre el método de artes marciales II
Kenji Tokitsu, CN-9ºDan -1- Tomemos un ejemplo: para desarrollar y aumentar la fuerza del golpe de puño, la gente suele entrenarse dando golpes al saco, levantando pesas, utilizando cintas elásticas etc. Con estos ejercicios, fortalecemos principalmente aquellos músculos que parecen estar directamente involucrados en el gesto del golpe. Por tanto, estos ejercicios nos parecen racionales. Pero según la sabiduría antigua: « Para poder ejercer una fuerza importante con la mano, no es la parte más próxima a la mano la que hay que reforzar, sino la más alejada». Es decir, la fuerza de la mano tiene que venir de la columna vertebral, aprovechando la fuerza que viene de la zona de los pies, las piernas, los glúteos… El taichi chuan y el zhan zhuang (ritsu-zen) son dos métodos que siguen este consejo. Cuando un practicante de dichos métodos parece estar totalmente quieto, particularmente al nivel de los brazos, veremos (sobre todo si se trata de un experto) que es capaz de desplegar una fuerza asombrosa. Es porque es capaz de movilizar un conjunto de fuerzas producidas desde las zonas más alejadas de la mano y del brazo –es decir, moviliza la fuerza de la espalda, de las piernas, etc. Este modo de activación muscular es diferente del que estamos acostumbrados a concebir según la lógica deportiva. No es porque el experto pueda desplegar la fuerza del ki (qi), sino porque sabe desplegar la fuerza de una serie de músculos poco aprovechados en la práctica normal. Según la teoría del kiko, cuando el ki aumenta, la fuerza muscular crece también, y esta activación muscular corresponde a una activación del ki. ¿Para alcanzar este nivel, cómo debemos trabajar? Es uno de los temas principales de esta serie de escritos. -2- ¿Qué vía, qué método? En mi último libro, digo lo siguiente: « La forma del taichi chuan que practico ha evolucionado con respecto a la que aprendí. Al comparar las dos, no me arrepiento. Para bien o para mal, hasta ahora no he tenido ningún motivo para cambiar mi punto de vista fundamental. No obstante, estoy dispuesto a re-examinarlo y a modificar mi práctica si encuentro un método mejor, lo que para mí sería una felicidad. » Con estas afirmaciones, dejé clara mi posición respecto del estudio y la práctica del « método » del taichi chuan. Es pues inútil preguntarme a qué corriente o a qué escuela pertenezco. Practico mi propio método de taichi chuan y lo considero relacionado con todas las formas de práctica que he conocido. Tampoco es necesario repetir lo que ya queda escrito en ese libro. Simplemente voy a desarrollar algunas reflexiones complementarias que dejarán...
La Sabiduria Inmovil en el Karate
Chus García Diaz CN-7ºDan El arte de la inmovilidad se adquiere con la práctica de la técnica que va unida a la acción, por tanto no es inerte como la inmovilidad de una roca. El espíritu cuando actúa no debe circunscribirse a nada. En el Budismo, en un ejercicio, existen cincuenta y dos etapas, una de ellas la que vamos a tratar es la de “circunscribir el espíritu” a alguna cosa, a esta acción en Japón se denomina JUJI, Ju significa habitar y Ji estado o etapa. Habitar es circunscribirse a algo, si esto lo aplicamos al arte marcial, en concreto al Karate, no podríamos circunscribir o fijar nuestro espíritu a nuestro adversario pues conllevaría conocer nuestra derrota. Por tanto no debemos fijar nuestro espíritu a nada ni reflexionar tan siquiera sobre la acción que va acontecer. Debemos de adaptarnos a su ritmo, aprovechando la acción del adversario y así anticiparnos a su ataque. No podemos fijar nuestro espíritu a nada, ni tan siquiera a nuestro propio ataque, no tenemos que hacer valoraciones ni tan siquiera de la distancia entre ambos, pues nuestro ataque carecerá de efectividad debido a que nuestro espíritu se encuentra ocupado. A esta acción de circunscribir el espíritu a algo se conoce como “extravío del espíritu” o la insciencia. Cuando el espíritu no se circunscribe a nada el espíritu es libre dándose un estado denominado “inmovilidad”. En mi segunda estancia en Japón contemplando los guardianes que permanecen impávidos en la entrada de los templos pronunciando sus bocas el “AUM”, mantra que cierra el templo de todo mal, te das cuenta que a primera vista impresiona al visitante pero si los contemplas detenidamente sin fijar tu mente en nada comprendes que están para salvaguardar, con sus rostros tétricos, al hombre de los demonio. Su quietud refleja la inmovilidad. El Budismo hace valoración de lo que se percibe de ellos a través de los niveles del conocimiento alcanzado por los hombres. A los que carecen de conocimiento estas figuras les aterrorizan. A los que están en el camino del conocimiento entienden que su inmovilidad es lo que les hace desestimar todo temor. A los que ya han alcanzado el conocimiento a través de la inmovilidad de su espíritu comprenden que los demonios no son reales sino que son nuestros propios defectos que nos limitan. Volviendo a la práctica en Karate, el principiante no conoce la forma de defender su cuerpo por ello indirectamente su espíritu no está circunscrito a su cuerpo. Cuando su adversario le ataca reacciona sin pensar, a medida que va adaptando la técnica se va circunscribiendo su espíritu a todo lo que ha aprendido,...
Reflexiones sobre el método de artes marciales I
Kenji Tokitsu, CN-9ºDan Tras la publicación de mi último libro, « Tai-chi-chuan, origine et puissance d’un art martial » (de próxima aparición en castellano), recibo numerosas preguntas relativas a esta práctica que voy a intentar contestar a través de esta serie de artículos en la web. De hecho, había concebido estas crónicas como una especie de introducción a mi próximo libro, que tratará de la parte práctica: la puesta en marcha de un método. A partir de este mes, pienso presentar un nuevo artículo cada 15 días. -1- El concepto del tai chi va más allá del taichi chuan En mi obra « Tai-chi-chuan, origine et puissance d’un art martial » (Ed. Désiris 2010), traté una serie de cuestiones que me parecen fundamentales para la práctica de esta disciplina. Para ello me basé en un estudio histórico y en mi práctica personal. Mis reflexiones no eran de orden intelectual, sino que se referían a la práctica corporal, porque hacía mucho tiempo me preguntaba si el taichi chuan era realmente un arte marcial. Pensaba que si lo fuera de verdad, yo tendría que comprender por qué y cómo resulta posible formar y desarrollar unos movimientos y técnicas rápidos y fuertes a través de un trabajo lento y flexible. Si existiera un método tan aparentemente mágico, tendría que poder comprenderlo a fin de poder practicarlo. Mi modo de proceder fue simple y directo. En el transcurso de mis investigaciones, tenía que rechazar las ideas previamente formuladas que no pudieran sostenerse tras la aplicación de pruebas prácticas: es decir, si no ayudaban a formar capacidades para el combate. Comprobé personalmente que los expertos en taichi chuan podían ser muy fuertes en tui-shou, pero no por ello eran capaces de desenvolverse con eficacia en combates de tipo kárate o tipo boxeo. Como mis experiencias en este terreno no lograron convencerme, tuve que seguir investigando. En esta serie de artículos que escribiré en la web, explicaré la segunda etapa de mis investigaciones, que formará la base de la obra que pienso publicar durante el año 2012. Asímismo, presentaré unas imágenes relativas a estos textos en internet. Retomando algunas de las reflexiones explicadas en la obra anterior, quisiera explorar el dominio de la práctica corporal de modo más general. Así evitaré repetir lo que ya se ha dicho, sobre todo respecto de las consideraciones históricas, repitiendo sólo determinados pasajes que considero cruciales para mi argumento. Si algún lector desée más información sobre este tema, le invito a leer el libro citado. El objetivo de esta serie de artículos es adelantar nuevas reflexiones para una mejor práctica. -2- Recordemos un pasaje que escribí en el libro:...
IV Curso Budo Japonés
El maestro Chus García Díez 7º Dan de Karate, junto a Miguel Angel Rojo Darriba 3º Dan de Tai JItsu, impartira los días 6 y 7 de Agosto en Playa de Lago el IV Curso de Budo Japones, organizado por el Dpto de Tai jiitsu de la Federación Gallega de Karate y D.A. Cartel e información del...
Samurai de Oriente, Caballero de Occidente
Chus García Díaz CN-7ºDan Satori o Santo Grial, un mismo fin y un mismo estado espiritual. Si tuviésemos que buscar algo que verdaderamente representara al pueblo Nipón aparecería ante nosotros sin duda alguna la figura del Samurai y el Sakura (flor del cerezo) que debido a su efímera existencia y belleza estaba muy presente en la vida de este caballero. Estos dos estereotipos emblemáticos muy relacionados entre sí, uno de ellos el Samurai, dieron origen a la Caballería, manera de vivir de entonces y actualmente considerada anacrónica. Ambas permanecen en el herbario de nuestra historia por ser las más preciadas del país Japonés. Ciertamente la caballería no reviste ya un aspecto importante de la sociedad Japonesa de hoy, pero a pesar de ello sigue perfumando su moral y embelesando con su belleza. La caballería hija del feudalismo tuvo como patria cualquier nación de la antigüedad, bien oriente u occidente. Estos caballeros Samurai cargados de ideales, guerreros abnegados con un gran sentido del deber, fueron los que representaron al hombre de armas, al Bushi, personaje que influyó de una forma decisiva en el alma del Yamato. Sería largo pero a su vez seductor hacer una disertación histórica comparativa sobre la caballería Japonesa y Europea pues existe muchas aspectos en común entre los guerreros de sus sociedades feudales, sus códigos morales, el idealismo, el amor por las artes de la guerra, fue todo este espíritu caballeresco lo que simbolizó a ambas naciones llevándoles a realizar grandes gestas, llegando sus andanzas a estar en los poemas y laudes de los artistas más importantes de la época. Caballería de Oriente u Occidente, hombres de armas, guerreros de unas armas que van más allá de las convencionales, unas armas mucho más eficaces que la justicia, el humanismo y la filantropía. Hombres regidos por el Bushido código de los principios morales que se enseñaba a los caballeros de la época obligados a mantenerlo presente en su vida diaria. Mas que un código escrito fue en principio una serie de máximas transmitidas oralmente por algún guerrero famoso o un célebre sabio, tampoco se hizo este compendio de normas éticas fundamentándose en algún cerebro eminente de la época ni sobre la vida de un solo personaje renombrado de entonces. Su creación se debe a las conductas militares de la época cuyo desenvolvimiento orgánico influyo de una manera fundamental en este breviario del guerrero. Posiblemente el Bushido ocupa en la historia de la ética el mismo lugar que ocupa la constitución inglesa o la Carta Magna. Lo que no cabe ninguna duda es que el Bushido nace en una época determinada en el Feudalismo teniendo este compendio de...

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