Mindfulness: la Serenidad en la Respiración

Yolanda Calvo Gómez – Psicóloga
 

 

La respiración es algo curioso. Por un lado es automática, la controla el Sistema Nervioso Autónomo, como la digestión, los latidos del corazón… (no quiero pensar qué pasaría si la digestión fuera voluntaria, se nos olvidaría hacerla cada dos por tres). Por otro lado depende también del Sistema Nervioso Voluntario. No tenemos que pensar en respirar, pero si pensamos en cómo respiramos podemos cambiar el ritmo de nuestra respiración: más rápido, más lento, abdominal, torácica… Y no podemos suicidarnos dejando de respirar, cuando el cerebro detecta que estamos dejando de respirar durante demasiado tiempo, lleva la respiración al control automático y abrimos la boca para que entre una bocanada de aire (aunque estemos bajo el agua).

Son muchos los ejercicios de relajación que se basan en el control de la respiración, haciéndola más lenta, más abdominal, más profunda… Sin embargo, en Mindfulness no vamos a intentar cambiar la respiración. En Mindfulness se acepta la experiencia tal y como es, la respiración, los sonidos, nuestros pensamientos, nuestras emociones, el mundo… Lo que vamos a hacer es centrar nuestra conciencia en ella, en la respiración. El objetivo es centrar la mente en lo que nosotros queremos, en el objeto que hayamos escogido, pues también puede ser una vela, un dibujo, un sonido… Lógicamente, en los diez o veinte minutos que dure el ejercicio, nos distraeremos con otros pensamientos, imágenes, recuerdos, sensaciones, picores o molestias que ocupen nuestro cuerpo y nuestra mente. Lo que tenemos que hacer es volver a dirigir, amablemente y sin irritación, nuestra conciencia a nuestra respiración.

Al centrar la mente, y aquietarla (se enlentece la cháchara continua que hay en nuestra cabeza), llega una sensación de serenidad y calma, de relajación, que a mucha gente le produce sueño. Pero no hay que dormirse. Hay que estar despierto, sereno, pero despierto. Así que es conveniente hacer el ejercicio en posición sentada, tal y como recomendé en la entrada anterior.

¿Has tenido alguna vez la sensación de que tu mente iba sin parar de un tema a otro, de un pensamiento a otro, de una idea a otra, como una mosca que revolotea por la habitación? ¿No has tenido nunca un pensamiento o preocupación repetitiva y circular que no lograbas quitar de tu mente? El primer paso para controlar tu mente es el control de la atención. Y para ello no hay nada que ayude más que el Mindfulness. (El vídeo es demasiado grande para subirlo al blog. Tenéis que pinchar en el link abajo para verlo y oírlo en YouTube.)

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Yolanda Calvo Gomez

Author: Yolanda Calvo Gomez

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