Niveles de Goshin

José Luis Prieto Méndez CN-7ºDan

Defensa Personal, Autodefensa y Seguridad Personal

Con frecuencia los diálogos y conversaciones en el ámbito marcial acaban por derivar en discusiones acerca de la capacidad de nuestros respectivos sistemas, para afrontar situaciones de agresión. Como no puede ser de otra manera, siempre intentamos llevar el ascua a nuestra sardina.

En el mejor de los casos, creo que tenemos algo más claro lo que es nuestro arte marcial, que lo que es la defensa personal; pues cada cual le da la interpretación que mas se ajusta a lo que hace, y así puede dotar de mayor “empaque marcial” a su sistema.

Cada una de las interpretaciones es perfectamente valida, en la medida que se ajusta a nuestras necesidades y capacidades, y cumple los objetivos que pretendemos. Lo que creo interesante es abordar las diferencias para que tengamos una visión global que nos permita ubicarnos y saber con certeza donde estamos situados, y a donde queremos llegar en esta faceta de la protección personal.

Pienso que las distintas interpretaciones pueden ser jerarquizadas en tres grupos o niveles, según el grado de complejidad; y que van, desde una visión muy elemental que responde a una necesidad de autoprotección física básica, a otra mas elaborada en las que se abordan no solo agresiones físicas, sino también situaciones violentas, y llegando por último a la más sutil, en donde se buscan soluciones tanto a los conflictos con los demás (inter-personales) como las relacionadas con uno mismo (intra-personales).

Aunque puedan parecer cuestiones semánticas, creo importante distinguir entre estos conceptos, para conocer nuestro posicionamiento respecto de los demás. Me ha parecido oportuno denominar a cada uno de estos tres niveles de forma distinta para hacer mas evidentes las diferencias entre unas y otras formas de entender los conceptos.

Defensa Personal

Tenemos por un lado la idea de defensa personal que nos viene desde la visión de las artes marciales “duras” en las que se considera como defensa personal todo elemento técnico capaz de derribar o dejar fuera de combate a un supuesto agresor y que generalmente se realiza mediante técnicas de golpeo de lo más contundente. Estos sistemas buscan la eficacia a cualquier precio (tal es así, que comúnmente lo consiguen)

Es un tipo de reacción que nace de la idea de entender al agresor como al enemigo; alguien cuya voluntad es la de causarnos un daño físico o moral importante, y por tanto tenemos la necesidad imperiosa de reaccionar de igual manera ante tal agresión.

La eficacia es su premisa y los fines suelen justificar los medios para conseguirlos. Considero que es la propuesta del todo o nada, del tu o yo, del matar o morir, del puño-pecho-pecho-roto. Para ejemplificar mejor esta idea podríamos utilizar como máxima la frase de Apolonio a su hijo, en la que decía “Guárdate de entrar en combate, pero si por necesidad lo hicieres… que tu adversario se guarde de ti”

Entiendo que es una solución muy conveniente y eficaz ante agresiones físicas graves, en las que el instinto de supervivencia aflora y no hay tiempo para razonar ni pensar.

Se basa pues en la contundencia; saber pegar mejor y mas fuerte. Los enemigos también pueden serlo, y la única manera de estar seguro es preparándose, haciéndose mas fuertes y peligrosos que nuestros adversarios.

El inconveniente nace (a falta de otros recursos) de la incapacidad afrontar agresiones de menor consideración (amenazas, insultos, empujones, sujeciones, etc…) en las que una respuesta definitiva es claramente desproporcionada.

“Quien tiene solamente un martillo como herramienta, tratará todas las cosas como si fueran clavos”

Autodefensa

Existe también, otra interpretación bastante generalizada acerca de la autodefensa, como una serie de respuestas mas o menos estandarizadas ante situaciones típicas de agresión, generalmente compuesto por luxaciones y derribos de lo mas variados. Su finalidad es la de someter al adversario, pudiendo tener la posibilidad de controlar el grado de daño a infringir al supuesto agresor, con lo que la eficiencia (mínimo esfuerzo, máximo resultado) y no la eficacia parecieran ser su objetivo, amparándose en la premisa de la proporcionalidad.

En este caso se tiene en consideración la posibilidad de reducir al agresor, causándole el menor daño (si eso fuera posible). Su objetivo va mas allá, en un intento de superar no solo la agresión si no también la violencia.

En la mayoría de los casos, la agresión física es el ultimo eslabón de una escalada de violencia que deriva de situaciones menos peligrosas y que, comúnmente suelen desembocar en otras de mayor riesgo para la integridad física.

Esta es una propuesta en la que al agresor no se le considera de manera generalizada como un delincuente o una persona merecedora de un castigo físico ejemplar por su agresión. Se contempla que este puede ser una persona normal como nosotros en un mal día. Que una persona se comporte mal no implica necesariamente que sea una mala persona (el estrés puede tener mucho que ver).

La empatía juega un factor importante en este tipo de comportamiento. Tener la capacidad de ponerse en el lugar del otro. No se trata solo de dominar la situación, sino de tener la capacidad de controlarla. No basta con saber lo que podemos hacer, sino que cosas no debemos hacer.

“Los billetes de 500 están muy bien, pero para tomar el autobús, necesitas llevar monedas”

Seguridad Personal

Una tercera interpretación mucho mas profunda, es la de entender la autodefensa como un sistema integral, en el que las habilidades a desarrollar sean tan variadas como las agresiones de las que podamos ser objeto. Para ello es necesaria la adquisición de habilidades no solo físicas y marciales, sino también sociales (de comunicación) y mentales (cognitivas y emocionales).

En la sociedad que nos toca vivir, la agresividad y la violencia son elementos a los que debemos hacer frente diariamente. Sin embargo no siempre desembocan en agresión; lo que no resta para nada importancia al hecho, ya que afecta de manera considerable a nuestra calidad de vida y en numerosas ocasiones, a nuestra salud.

En este caso, se trata de ofrecer un panorama mas amplio de posibilidades, intentando dotar a las personas de estrategias para afrontar agresiones, pero también conflictos. Sería un sistema basado en la asertividad; entendiendo que no todas las situaciones pueden ni deben ser resueltas de manera física o violenta.

La respuesta física contundente debe ser en cualquier caso el ultimo recurso, pero en ningún caso debería ser el único. Un análisis mas profundo nos llevará a la conclusión de que las agresiones mas peligrosas son las menos habituales (afortunadamente). También es fácil entender que hay muchas mas cosas, que nos hacen tanto o mas daño que un puñetazo en la cara.

Seria deseable saber enfrentarse pues, no solo a situaciones de agresión, sino también a personas agresivas (sin necesidad de llegar a las manos), a tratar con personas difíciles o resolver conflictos. Es una propuesta a la que se puede llegar tras haber pasado por las dos anteriores. Es decir cuando uno ya posee la capacidad de hacer daño (defensa personal), y cuando uno es capaz de vencer sin hacer daño, es cuando uno se puede proponer la meta de vencer sin pelear. Ello implica un gran conocimiento y control no ya de los demás y de las situaciones, sino de uno mismo.

Aunque éste sea un nivel muy ambicioso de conseguir; pienso que, el hecho de tomarlo como una referencia a largo plazo, nos puede orientar en la dirección correcta y que quizás, logre acercarnos más a ese ideal de perfección que todos buscamos.

“Vencer 100 veces en 100 batallas no es la más alta habilidad. Calmar al enemigo sin pelear es la habilidad más alta.” – Gichin Funakoshi.

Fuente: www.goshinkai.es

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