El corcho pedagógico
Jun19

El corcho pedagógico

Cierto día, un supervisor visitó una escuela primaria.  En su recorrido observó algo que le llamó la atención: una maestra estaba atrincherada atrás de su escritorio, los alumnos hacían un gran desorden, el cuadro era caótico. Decidió presentarse: «Permiso, soy el Supervisor… ¿Algún problema?» «Estoy abrumada señor, no sé qué hacer con estos chicos… No tengo láminas, no tengo libros, la secretaría  no me manda material didáctico, no tengo recursos electrónicos, no tengo nada nuevo que mostrarles ni qué decirles…»   El inspector que era un «Docente de Alma», vio un corcho en el desordenado escritorio, lo tomó y con aplomo se dirigió a los chicos: ¿Qué es esto? «Un corcho señor» ….gritaron los alumnos sorprendidos. «Bien, ¿De dónde sale el corcho?». «De la botella señor. Lo coloca una máquina…», «del alcornoque… de un árbol»… «de la madera…»,respondían animosos los niños. «¿Y qué se puede hacer con madera?», continuaba entusiasta el docente. «Sillas…», «una mesa…», «un barco!». Bien, tenemos un barco. ¿Quién lo dibuja? ¿Quién hace un mapa en el pizarrón y coloca el puerto más cercano para nuestro barquito? Escriban a qué Estado del país pertenece. ¿Y cuál es el otro puerto más cercano? ¿A qué país corresponde? ¿Qué poeta conocen que allí nació? ¿Qué produce esta región? ¿Alguien recuerda una canción de este lugar? Y comenzó una tarea de geografía, de historia, de música, economía, literatura, religión, etc.   La maestra quedó impresionada. Al terminar la clase le dijo conmovida: «Señor nunca olvidaré lo que me enseñó hoy. Muchas Gracias.» Pasó el tiempo. El supervisor volvió a la escuela y buscó a la maestra. Estaba acurrucada atrás de su escritorio, los alumnos otra vez en total desorden…   «Señorita… ¿Qué pasó? ¿No se acuerda de mí?» Sí  señor. ¡Cómo olvidarme! Qué  suerte que regresó. No encuentro el corcho. ¿Dónde lo dejó?». Cuando el maestro no tiene vocación o alma de maestro,  nunca encuentra el corcho!!!   Foto...

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Una buena lección
May23

Una buena lección

Un estudiante universitario salió un día a dar un paseo con un profesor, a quien los alumnos consideraban su amigo debido a su bondad para quienes seguían sus instrucciones. Mientras caminaban, vieron en el camino un par de zapatos viejos y supusieron que pertenecían a un anciano que trabajaba en el campo de al lado y que estaba por terminar sus labores diarias. El alumno dijo al profesor: – Hagámosle una broma; escondamos los zapatos y ocultémonos detrás de esos arbustos para ver su cara cuando no los encuentre. – Mi querido amigo -le dijo el profesor-, nunca tenemos que divertirnos a expensas de los pobres. Tú eres rico y puedes darle una alegría a este hombre. Coloca una moneda en cada zapato y luego nos ocultaremos para ver cómo reacciona cuando las encuentre. Eso hizo y ambos se ocultaron entre los arbustos cercanos. El hombre pobre, terminó sus tareas, y cruzó el terreno en busca de sus zapatos y su abrigo. Al ponerse el abrigo deslizó el pie en el zapato, pero al sentir algo adentro, se agachó para ver qué era y encontró la moneda. Pasmado, se preguntó qué podía haber pasado. Miró la moneda, le dio vuelta y la volvió a mirar. Luego miró a su alrededor, para todos lados, pero no se veía a nadie. La guardó en el bolsillo y se puso el otro zapato; su sorpresa fue doble al encontrar la otra moneda. Sus sentimientos lo sobrecogieron; cayó de rodillas y levantó la vista al cielo pronunciando un ferviente agradecimiento en voz alta, hablando de su esposa enferma y sin ayuda y de sus hijos que no tenían pan y que debido a una mano desconocida no morirían de hambre. El estudiante quedó profundamente afectado y se le llenaron los ojos de lágrimas. – Ahora- dijo el profesor- ¿no estás más complacido que si le hubieras hecho una broma? El joven respondió: – Usted me ha enseñado una lección que jamás olvidaré. Ahora entiendo algo que antes no entendía: es mejor dar que recibir. Foto portada: Natalia...

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Requisitos para una adecuada escuela para la formación de profesores de artes marciales
Nov18

Requisitos para una adecuada escuela para la formación de profesores de artes marciales

Roberto A. Gonzalez Haramboure, PhD. Hanshi.   Introducción El presente material muestra un resumen de la información y experiencia que hemos podido recopilar en diferentes latitudes geográficas con respecto a las características, componentes, servicios y consecuencias de lo referido a la formación de profesores de artes marciales, debido a las solicitudes que hemos recibido para prestar las correspondientes asesorías. Como hemos planteado en otros trabajos el contexto de la educación se compone de tres aspectos fundamentales: Las personas encargadas de planificar, aplicar y evaluar el proceso a aplicar (profesores) El proceso docente a aplicar en si mismo (como ente integrador) Las personas que reciben las influencias del proceso (alumnos) Bien sabido es que, en la sociedad moderna, las artes marciales gana cada día un mayor espacio, ya sea por la aceptación de ellas en sí mismas por su componente motivador o sus beneficios (¿o ambas?); y en ese sentido se ha visto incrementado el número de alumnos de diferentes edades y sexos. Consecuentemente con el crecimiento de esta esfera igualmente han proliferado las personas que se encargan de conducirla (los profesores) Pero un aspecto importante que, tanto desde el punto de vista académico como administrativo, se relaciona con todos esos componentes, son las instituciones en las cuales se lleva a cabo dicho proceso. En ese sentido existen dos grandes grupos de instituciones: Aquellas en las cuales se forman los alumnos Aquellas en las que se forman los profesores Análisis Con respecto a las primeras vemos que existen infinidad de ellas, sin importar el arte en cuestión, estilo, línea u otro indicador de especialidad. En ella se forman día a día millones de personas en cuerpo y mente. Con respecto a las segundas se constata que: No tienen la misma representatividad de las primeras Muy frecuentemente los profesores son formados dentro de los mismos dojos, donde se prioriza el aspecto técnico y filosófico específico, y se minimiza (o muy frecuentemente obvia) otros muy importantes para su desempeño ulterior. Por el contrario en otras instituciones (como Universidades o Institutos Superiores Pedagógicos) que se garantiza esos otros aspectos antes mencionados, se minimiza (y ocasionalmente se obvia) el aspecto técnico y filosófico específico. En otras instituciones (como las Escuelas de Entrenadores deportivos) vemos que han tratado a su modo de integrar ambas esferas. Independientemente de los esfuerzos realizados, se ha podido constatar que mayoritariamente los objetivos no se han podido lograr a plenitud.    Si encuestamos a las personas que asisten a un dojo de artes marciales (cosa que ya hemos hecho en diversas latitudes geográficas) con respecto a los motivos que le inducen a seguir ese camino, las principales respuestas (dependiendo la edad y...

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Cómo un profesor puede cambiar la vida de sus alumnos
Nov03

Cómo un profesor puede cambiar la vida de sus alumnos

Rebeca Recio Berlanas -Licenciada en Psicología   Todos recordamos a muchos de los profesores con los que hemos compartido aula. A algunos, de forma positiva y con afecto y a otros con reproches o malestar. La relación entre profesor y alumno es un vinculo potencialmente inspirador que puede orientar, reforzar y sacar lo mejor de cada niño. Son muchos los profesores que conocen del papel tan importante que ocupan en la vida de sus alumnos y actúan desde el privilegio y la responsabilidad que supone. Algunos aspectos que podemos tener en cuenta en el ejercicio profesional son: Educadores como modelo Las actuaciones de los profesores son un referente para los escolares. Los alumnos perciben lo que hacen y dicen los profesores y tienden a imitarlos. La influencia es muy amplia, va desde el modo de relacionarse, las actitudes, los valores, la interpretación emocional de situaciones, etc. Los maestros son conscientes de esto y utilizan el modelado (proceso de aprendizaje a través de la observación, en el que la conducta de un sujeto, actúa como estímulo para generar conductas, pensamientos o actitudes semejantes, en otras personas que observan su actuación) como método para enseñar nuevos contenidos, pero¿qué sucede con aquellas cosas que estamos transmitiendo de manera no intencional?Por ejemplo, si me cuesta admitir mis errores, trasmitiré sin quererlo, que equivocarse es algo negativo. Aunque de manera consciente considere que es normal equivocarse, puede que con mi comportamiento esté transmitiendo otro mensaje. «Es recomendable que los profesores puedan pedir ayuda a un profesional si se encuentran con algún aspecto más difícil de manejar» Pero los profesores son personas, y como todos tienen derecho y necesidad de equivocarse. Por ello, es importante que puedan desarrollar una adecuada capacidad de introspección y reflexión, que les permita darse cuenta de ello y trabajarlo. Como en el ejemplo anterior, para integrar el error como parte del proceso de aprendizaje. Pero no sólo de forma teórica, sino adaptándolo a su realidad cotidiana, para después transmitirlo de forma espontánea a sus alumnos. Es recomendable que los profesores puedan pedir ayuda a un profesional si se encuentran con algún aspecto más difícil de manejar. Ya que el progreso en el manejo de sus emociones y pensamientos va a repercutir de forma positiva tanto en su labor docente como en su vida personal. El ambiente del aula Existen dos realidades educativas desde las que crear esta convivencia, una más explicita, que englobaría el discurso del profesor y las actividades programadas. Y otra implícita, que es el entorno que envuelve las relaciones que se establecen en el aula, en la medida en que en éste impera la comprensión, el respeto,...

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Manuel Montero Kiesow
Sep11

Manuel Montero Kiesow

Lugar de nacimiento: Las Palmas de Gran Canaria Fecha de nacimiento: 11 de Septiembre de 1969 Residencia: Madrid Profesión: Profesor de Karate-do, Goshindo,Defensa Personal Policial, Defensa Personal Femenina, Hapkido Grado: 7º Dan Goshindo, 4º Defensa Personal Policial, 3º Defensa Personal R.F.E.K, 3º Bujutsu, 4º Defensa Personal Femenina, 3º Sambo Defensa Personal, 2º Karate, 2º Hapkido. Contacto: montero@monterobudokai.com  www.monterobudokai.com Mi andadura en las Artes Marciales se remonta al comienzo de la década de los 80 cuando empecé a practicar Karate Shito Ryu en Madrid de la mano del Sensei José Luis Rodríguez Ramos, y hasta hoy no he dejado de practicarlo. He entrenado después con varios Maestros, entre los que destaco a Miguel Ángel López Castellanos. Durante los primeros años competí, pero no ha sido algo que me haya llamado especialmente la atención; me interesó más desde el principio la parte mas tradicional del Karate, supongo que también influido por mi envergadura, que no era precisamente la mejor para la competición. A principios de los 90 empieza mi inquietud por la Defensa Personal, que empiezo a simultanear con las clases de Karate. Éste fue el punto de partida del desarrollo de lo que con el transcurso de los años acabaría siendo el Goshindo Taikijutsu Ryu, un sistema Marcial de Defensa Personal con una identidad propia, fruto del trabajo de más de dos décadas de entrenamiento y una labor constante e incansable por desarrollar la Defensa Personal tal y como la concibo. A mediados de los 90 empiezo a practicar durante varios años Kobudo, con el Maestro Fernando Jarandilla, representante en España del Maestro Toshio Tamano de la escuela Shorei Kai, y del que guardo un recuerdo imborrable, siendo una de las personas que más me ha marcado en este largo camino del Budo. En el año 1995 imparto mi primer curso diseñado específicamente para Mujeres que nunca han practicado ningún arte marcial, un curso donde no iba a enseñar Karate a la mujer, ni Goshindo, ni ninguna otra disciplina marcial; simplemente se trataba de dotar a la mujer de una serie de herramientas, tanto físicas como psicológicas, que le permitan afrontar una agresión de la manera más favorable posible. Esto sólo era y es posible con la experiencia adquirida curso a curso, aprendiendo de cada una de las miles de mujeres a las que he tenido la suerte de inculcar, por lo menos, la consciencia de que deben y pueden afrontar una situación desfavorable y volverla favorable.”Debes y Puedes” ha sido una de mis máximas al tratar la Defensa Personal Femenina. Los primeros años del siglo XXI suponen un punto de inflexión en mi camino como Budoka. Comienzo a entrenar Hapkido y Defensa Policial con el Maestro Felix Rivas 7º Dan, que probablemente sea la persona que más me haya marcado como Budoka y con el que sigo entrenando semanalmente. A partir del año 2007, gracias a la creación del Departamento...

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