Ser Sensei de artes marciales

Imagen Bing IA

Me gustaría aclarar el verdadero significado del término 先生Sensei en Japón, a diferencia del significado que tiene para muchos en Occidente. En multitud de ocasiones recibo de mis lectores y seguidores cuestiones sobre esta palabra honorífica, y muchos son los comentarios de diversa índole que me habéis hecho llegar; realmente sorprendentes para mí procediendo de Maestros (según se llaman a sí mismos). Algunos de ellos dicen así: “La palabra Sensei está sobrevalorada, no es necesario ese trato tan cortés y sobresaliente, todos somos iguales”; o “Lo importante cuando se enseña en un Dojo es ser un buen colega”; o “Uno es Sensei mientras da la clase en el Dôjô, pero al terminar todos somos amigos”; o “Cuando me quito el Keikogi soy uno más del grupo de chicos”; o “En el Dôjô todos me saludan haciendo la inclinación de respeto pronunciando la palabra Osu Sensei, pero fuera de ahí me llaman coloquialmente por mi nombre y nos abrazamos o besamos sin ninguna formalidad ni protocolos”; y otros similares…

Anteponiendo mis más sinceras disculpas, yo (y según las reglas de cortesía y conducta en el Budô japonés también), para cada uno de ellos, sólo puedo decir unas frases: “USTED NO ES UN SENSEI”; “USTED NO REPRESENTA A LAS TRADICIONES MARCIALES MILENARIAS JAPONESAS”; “USTED NO ESTÁ CAPACITADO COMO 武道の先生, BUDÔ NO SENSEI (達人,TATSUJIN) PARA ENSEÑAR A OTROS”.

En mis libros y en algunos post, ya he explicado ampliamente este “concepto de la palabra 先生, Sensei”, así como los distintos títulos ( 称号shôgô), rangos o certificaciones que existen en las Artes Marciales y lo que representan cada uno de ellos. Recordemos el significado literal del término Sensei a partir de sus caracteres:

Kanji: 先 (sen, mazu) “antes” o “anterior”

Kanji: 生 (sei, ikiru, nama) “nacer” o “vida”

Esto es: “El que ha nacido antes”. O, desde el significado filosófico: “El que ha recorrido el camino”.

A saber que, en Japón, el término Sensei se aplica normalmente para designar a todos los profesores especializados en cualquier campo vinculado a la docencia, ya sea en el sistema educativo, en las artes plásticas, en la música o en cualquier otro área o disciplina. Inclusive en el Arte de la Ceremonia del Té (Chadô), el Arte floral (Ikebana) o el Arte de la caligrafía (Shodô), etc., es un Maestro de las Artes tradicionales, un Sensei, quien realiza y guía a los asistentes.

Sensei, es un “título honorífico y de respeto”, así como de jerarquía en la cultura japonesa, usado por personas con experiencia o autoridad en su campo, significando admiración al esfuerzo por el camino recorrido y profesionalidad en su campo o materia.

“Aquél que nació antes” o que “vivió antes” significa que es alguien más mayor, alguien que tiene más experiencia y más conocimiento, alguien más sabio…, pero el concepto no hace referencia a la edad. En las Artes Marciales específicamente, un Sensei puede ser más joven que sus discípulos, porque ha sido valorado por sus años de estudio y práctica. Puede tener 30 años de edad pero se inició en el “Do” desde muy pronto y llevar más de 20 años de estudio y dedicación continuada, y el estudiante tener 50 años pero se inicia ahora. Esto es por lo que en un Dôjô esta diferencia de edad no resta el significado al término; al contrario, ser un joven Sensei es muy admirado y respetado. Esto también es debido a que, en Japón, para ser Sensei y dedicarse a la enseñanza marcial, antes ha debido ser reconocido por su Maestro directo o la escuela (o Ryû), como persona preparada que ha obtenido capacitación suficiente para la enseñanza, a través de diferentes títulos o certificados que dictan y reflejan dicha capacitación, independientemente de la graduación o nivel de Dan que le permiten ser “jefe del Dôjô” y representante de la escuela o estilo.

No quisiera entrar en la honestidad de los títulos y certificaciones que lamentablemente son otorgados por entidades sin la cualificación o acreditación necesarias, o referirme a aquellos que mercadean con ellos, ajenos a los méritos que hacen merecedor a su titular. No obstante, la auténtica figura del Maestro siempre está avalada por su ejemplo, su conducta, su actitud, así como por su entrega y honestidad al discípulo y, por supuesto, por su conocimiento real del Budô. Estos son algunos valores más a tener en cuenta cuando se busca a un Maestro para iniciarse en el “Dô”, en cualquiera de sus disciplinas.

Tened en mente que, el concepto, dentro de las artes Marciales, va más allá aún, pues un Sensei debe educar y ser un guía, en principio para toda la vida, que no sólo proporciona a sus discípulos entrenamiento físico, sino también mental y espiritual. Debe enseñar una filosofía de vida, una forma de vivir en paz dominando las Artes de guerra del pasado, ayudando a convertir a sus discípulos en mejores seres humanos a través de una relación de confianza mutua. Pero esto no debe confundirse con “ser amigos”, porque “es mucho más que eso”. En esta relación entre Maestro y discípulo hay líneas rojas que nunca deben ser traspasadas. Cierta distancia se hace absolutamente necesaria en esta distinguida y exclusiva relación que va de espíritu a espíritu, de corazón a corazón (以心伝心, Ishin-denshin), donde hay complicidad silenciosa y profundo respeto sin necesidad de palabras.

El discípulo, a cambio, seguirá los pasos de su Maestro fielmente, considerándolo su guía en el camino de la lucha y de la vida; el Sensei será un ejemplo a seguir; alguien a quien pedir consejo, alguien por quien preocuparse y ocuparse, alguien con quien compartir mucho más que técnicas marciales; preocupándose siempre por su bienestar, por su salud o sus necesidades, y se muestra solidario y colaborador. El discípulo no exige nada a cambio, porque lo que recibe es para él mucho más valioso que el dinero que paga por sus enseñanzas; es paciente y ofrece su tiempo y esfuerzo, saboreando el conocimiento de su Maestro y haciéndolo propio; es agradecido y humilde, y no pretende irse definitivamente o alejarse de su “padre marcial”, aunque sabe que quizás llegará el momento de su independencia y de su adultez marcial, pero nunca abandonará a “aquel que nació antes” y le enseñó a “vivir”; a “conocerse a sí mismo” y a “ser mejor persona”. ¡Siempre será su Sensei!

En Japón, todo está regulado por dos conceptos sociales que definen a las personas como parte de un grupo interno (内,»uchi») o un grupo externo ((外,»soto»). Cuando un Sensei permite que algunos de sus alumnos se conviertan en uchi deshi, estos adquieren el estatus de «discípulo». Y es que existen diferentes clases de relación con un Sensei: 生徒 seito/学生 gakusei (alumno/estudiante); 弟子, deshi/内弟子uchi deshi (discípulo/discípulo personal o interno). Esto significa que, dentro de un Dôjô o escuela, un deshi, y aún más un uchi deshi, tiene gran diferencia con un seito o un gakusei.

Para un deshi/uchi deshi, el Sensei es mucho más que un guía, es como un padre, convirtiéndose en la persona más importante en su vida marcial y personal. A este respecto, hay un dicho en Japón donde se manifiesta que el Sensei es un padre superior a los padres biológicos: “Los padres dan la vida a un nuevo ser, pero es el Maestro que encuentra en su camino quien le forma y le enseña cómo vivirla (y mantenerse vivo)”. Muchos padres de los discípulos japoneses consideran esto así también; a menudo podéis oírles decir: “Gracias por ser el mejor padre para mi hijo/a”.

Esto es normal en Japón, especialmente en el mundo marcial, aunque no exclusivamente, donde la figura de un Sensei adquiere un status social muy relevante e incluso de veneración. El respeto hacia un Sensei de Artes Marciales es de obligada reverencia (rei) y no sólo en el tatami, sino en todas partes y por todas las personas (no sólo los discípulos). El trato informal o de ‘colega’ no es admisible ni dentro ni fuera del tatami. Ya sea compartiendo una comida, bebiendo o riendo en la misma mesa, el trato es el mismo trato respetuoso que dentro del Dôjô, porque un Sensei siempre enseña, 24h/del día y seguirá siendo Sensei incluso después de su muerte.

Estos protocolos o maneras correctas de actuación forman parte de la vida japonesa. Y deben aplicarse tanto en el trabajo como en cualquier lugar o escuela, así como en cualquier tipo de relación social, incluso en las relaciones entre familiares y amigos íntimos.

Y por supuesto, en el Budô japonés, estas formas y protocolos están muy presentes y vivos, y el no respetarlos es indigno e inconcebible.

La historia, cultura, tradiciones, costumbres, normas y valores de los distintos países del mundo deben siempre respetarse, preservarse y mantenerse como esencia y origen de la propia existencia en su diversidad, simbolizando el fundamento, la herencia familiar y cultural que conforma la identidad de cada persona.

Por lo tanto: “SI SE ENSEÑA UN ARTE MARCIAL JAPONÉS, DEBE RESPETARSE SU ESENCIA Y PRESERVARSE”. “DEBE ESTUDIARSE EN PROFUNDIDAD Y COMPRENDER SU FILOSOFÍA Y SUS SIGNIFICADOS PARA TRANSMITIR SUS PRINCIPIOS AUTÉNTICOS”.

Por último, un verdadero 先生 no debe olvidar la filosofía dual de las Artes Marciales: ‘enseñanza y aprendizaje’, o ¿acaso enseñar a otros no es también una forma de aprender?

吉田春 HARU YOSHIDA

Haru Yoshida

Author: Haru Yoshida

Share This Post On

1 Comment

  1. Avatar

    Muy profunda y aleccionadora reflexion

    Post a Reply

Submit a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.