Curso de Meditación y Qi Gong (Chikung)

El Próximo día 29 de Octubre, tendrá lugar en el Centro Deportivo Municipal Jose Antonio Paraiso de Torrejón de Ardoz, en horario de 17:30 a 20:00 horas,  un Curso de Meditación y Qi Gong (Chikung), impartido por el maestro Luis Alberto Garcia, Licenciado en Medicina Tradicional China y 6º Dan de Karate. Los interesados pueden inscribirse en el Centro de Acupuntura Torrejón, Calle Veronica, 1-1ºC en Torrejón de Ardoz. Telefono- 91.608.84.96. Las plazas son...

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La Filosofía de las artes marciales de oriente
Sep16

La Filosofía de las artes marciales de oriente

Hermenegildo Camps Meseguer CN-6ºDan El contenido filosófico de que se hallan imbuídas las artes marciales en Oriente constituye un elemento diferencial de primer orden que las distingue de las artes marciales del resto del mundo, las cuales, por supuesto, están desprovistas de cualquier componente psíquico que no esté relacionado directamente con ellas. El boxeo, la esgrima o la lucha grecorromana, por ejemplo, y para no citar más que aquellas disciplinas de origen occidental que presentan mayores similitudes con sus correspondientes homólogas, asiáticas, tienen su componente espiritual dirigido a la obtención de una superioridad, a la conquista de unos galardones o a la satisfacción del espíritu competitivo de sus practicantes. Estos fines son diametralmente opuestos a los que informan el ejercicio de las artes marciales en Oriente, destinados a la cumplimentación de unos objetivos esencialmente religiosos en sus fundamentos y a la realización de la personalidad individual en sus últimas consecuencias. Es inútil intentar comprender la filosofía que informa las artes marciales de Oriente sin conocer, siquiera sea elementalmente, el credo religioso de aquellas lejanas tierras que, de una forma muy general, podemos considerar como producto de un sincretismo del hinduísmo, budismo,. taoísmo, confucianismo e incluso del sintoísmo. Todas estas religiones presentan una diferencia esencial con las propias de Occidente. El cristiano, el judio o el mahometano basan su fe en la existencia de un Dios único con el que tienen establecido un acuerdo mediante el cual, a cambio de un comportamiento correcto durante la vida terrena, se les garantiza la entrada en un paraíso del que gozarán eternamente en una posterior vida celestial. Este buen comportamiento no constituye obstáculo alguno para el desempeño de otras actividades, aparte de las meramente religiosas. El creyente occidental, por lo tanto, desarrolla su vida en espera de la muerte, momento del tránsito a partir del cual el cuerpo deja de tener el menor interés para él. En efecto, el cuerpo está destinado a pudrirse bajo tierra o a ser incinerado. En cambio, el alma, el componente espiritual del hombre, adquiere entonces su máxima importancia, liberada de su prisión corporal. El cuerpo merece tanta menos atención cuanto mayor sea la preocupación por la salvación eterna del alma, y de esta afirmación dan buena fe los monjes, los ermitaños, las religiosas de los conventos de clausura, etc. El oriental parte de unos conceptos muy distintos. considera que en el hombre se halla la fuente de la beatitud, lo cual le identifica con su propio dios. En algunos casos, como el sintoísmo japonés, el creyente se considera a sí mismo como descendiente de los dioses, en el convencimiento de que por sus venas corre sangre divina....

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El Origen del Sufrimiento
Ene21

El Origen del Sufrimiento

Gustavo A. Reque CN-6ºDan El egoísmo inspira tal terror que hemos inventado la cortesía para disimularlo… Es cierto el aforismo de que dice «la emoción es la respuesta del cuerpo a la mente». Toda forma física se mantiene estable debido a la tensión que la mantiene coherente y el pensamiento utiliza la tensión para mostrarse, no puede hacerlo de otra manera. El pensamiento se expande libremente y no tiene dimensiones, pero cuando se expresa, crea «algo material» que está en el mundo de las tres dimensiones y el tiempo, y ese es precisamente el espacio en el que el ego se mueve y encuentra su alimento; el mundo de las formas que es el mundo de la tensión y el tiempo (pasado y futuro). El abstracto ego necesita de las formas para sobrevivir, sin ellas se desvanece y necesita del tiempo pasado y futuro para reafirmarse, al ego no le gusta el presente porque es ahí donde está la vida y la consciencia que son sus mayores enemigos. Podemos decir, que no solo el mundo físico crea tensión sino que el mundo de los pensamientos también, e incluso provoca tensiones de mucho más poder que las físicas, pues un pensamiento es una forma de energía sutil que puede alterar la paz y la alegría de cualquier mente estable en un soplo. El dolor del cuerpo puede ser mitigado por las drogas, pero el sufrimiento de la mente traspasa todos los límites, los mares, las montañas, los países,… siempre está contigo vayas donde vayas y hagas lo que hagas. Ese es el sufrimiento del que hablo. El ser humano es como una tinaja en la que se confina la energía del Ser, pero cuando el pensamiento, en su modalidad egótica actúa, crea una identificación con la cosa pensada, si esta energía no es liberada, rebota, produciendo tensión. El pensamiento egótico quiere materializarse por medio de posesiones y deseos, y se expresa con frases que empiezan con; yo, mi, mío… Cualquiera de estas frases tiene un componente muy fuerte de posesión, deseo, ambición…Crean polaridad que no es más que tensión, unas veces física y otras psíquica. Por eso, los maestros zen enseñan, que ante una duda social o transcendente siempre debes escuchar la voz de la intuición (que tiene su origen en el Ser) o, lo que es lo mismo, la voz del corazón y no la de la mente. La intuición no tiene tensión, sin embargo la tensión aparece cuando la mente racional comienza a juzgar a la intuición. Ante una situación de duda, la observación de la emoción estará más cerca de la verdad que cualquier proceso mental; en...

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Meditación Zen

Gustavo A. Reque CN-6ºDan Cuando se inicia la practica de la meditación, al poco tiempo, el neófito se encuentra con un obstáculo que hace aparición en el mismo momento que cierra los ojos. Es algo ingobernable que nace desde la parte oscura de la mente gobernada por los pensamientos parásitos. Hasta ese momento creíamos tener el control de todas nuestras acciones y pensamientos, pero, por arte de magia, aparecen ideas y reflejos mentales de los que no teníamos consciencia. Ese fluir de pensamientos distrae y crea confusión. Como una emoción es la respuesta del cuerpo al pensamiento, aparecen sensaciones de malestar e intranquilidad que alteran el proceso meditativo. A los pocos minutos, se empieza a dudar de la utilidad de la meditación como medio para llegar a algún sitio en el que «creíamos» que se encontraba la recompensa por el tiempo empleado en este quehacer. Estamos acostumbrados a obtener algún tipo de beneficio ya sea físico, emocional o intelectual cuando utilizamos parte de «nuestro tiempo», y este condicionamiento -muy ejercitado en el pasado- crea ansiedad que es la responsable de molestar durante la meditación. La mente es como un ente que nos perturba y domina. Más tarde, el meditador principiante, comienza a sentir la incomodidad de la nueva situación y puede llegar a «pensar» que todo esto no tiene finalidad ninguna. Llegados a este punto, es corriente oír frases como estas al finalizar una sesión de meditación: «así, no consigo relajarme»,…»no creo que yo valga para esto»,… «siento que hago el ridículo». Son muestras de que la mente de la persona ha estado en los condicionamientos del pasado o las incertidumbres del futuro. Debido a que, tanto el pasado como el futuro no pueden estar en el momento presente -en el aquí y ahora -la mente de la persona se siente pérdida y consecuentemente la emoción que acompaña a la desorientación siempre es ansiedad. El objetivo de la meditación, no es otro que situar la mente del practicante en el aquí y ahora, en el presente. Que el estado de conciencia sea uno con el momento presente -que es el único que existe y es donde se desarrolla la vida -, no existe presente en ningún otro lugar del tiempo que no sea -ahora. Los nombres que en el budismo zen se han otorgado al estado de conciencia presente son; el denominado satori, que es solo un instante de conciencia plena con el momento presente, y el estado de iluminación; que es la conciencia plena, permanente y natural de cada momento presente. Los maestros zen dicen siempre: «Vivir el aquí y ahora de cada instante de vida». El origen...

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¿Que es el Zen?
Nov01

¿Que es el Zen?

Fernando Martín Millana CN-7ºDan Para explicar que es el Zen, voy a hacerlo con referencias de dos grandes maestros (Osho y Taisen Deshimaru), que nos ilustrarán con su sabiduría y su experiencia ya que no me considero preparado para hacer una definición de lo que para mi es indefinible. Yo solo tengo, mi zafu, mi rincón y mis momentos…. Como introducción el maestro Osho nos dice: “El Zen es como un telegrama. Cree en lo más esencial. No permite tonterías a su alrededor, ni rituales, ni cantos, ni mantras, ni escrituras…; tan sólo pequeñas anécdotas. Si tienes la conciencia adecuada, te impactarán directamente en el corazón. Es una enseñanza muy condensada y cristalizada; pero hace falta que la persona esté preparada para ella. Y la única preparación posible es la conciencia meditativa…” Con relación a los escritos sobre el Zen (Koan, Haikus, etc), nos comenta: …”Los propios libros de Zen son muy fragmentarios. Son telegramas: urgentes, inmediatos, no dan ninguna explicación; simplemente te dan la pura esencia, el perfume de miles de flores. Tienes que estar suficientemente alerta y meditativo para absorberlos.” ¿Qué es la práctica del Zen? Dogen escribió en el Shobogenzo: “¿Qué es zazen?. Estar en el instante presente, más allá de todas las existencias del universo, alcanzar la dimensión de Buda y vivir en esta dimensión. Zazen es esto únicamente: más allá de budistas y de no-budistas, es penetrar en lo más profundo de la experiencia del Buda.” El maestro zen Taisen Deshimaru nos dice que es un lenguaje muy simple y que refleja la esencia misma del Zen ya que él mismo, es simplicidad. Entonces nos preguntamos, ¿Cuál es la esencia del zazen?, el dice “Zazen tiene su significación en sí mismo”. Al igual que Osho, Deshimaru afirma que sobre el zazen se han dicho muchas cosas falsas a este respecto, condensándolo en tres puntos: Primero: “Para algunos, el zazen es una meditación, una actitud de pensamiento. Pero zazen no es ni un “ismo”, ni un pensamiento, ni una meditación en el sentido que se la practica en el Cristianismo, o en el Hinduismo, por ejemplo. En Europa, Pascal definió al hombre como “una caña pensante”, expresando así la concepción europea que hace del acto de pensar la base del comportamiento humano. El pensamiento ocupa la vida entera, nadie concibe el no-pensamiento. Profesores filósofos en particular se entregan al pensamiento, ninguno tiene la intención de criticar el pensamiento en sí. Zazen no es ni un pensamiento ni un no-pensamiento, está más allá del pensamiento, es pensamiento puro, sin conciencia personal, en armonía con la conciencia del universo.” Dogen cita esta historia del Maestro Yakusan: Un día, mientras él...

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