El Presente
Nov25

El Presente

La relajación es un acto imposible para la mente que no conoce  la esencia de la contemplación de los pensamientos. El propio intento de relajarse es una tensión que impide la relajación y ésta es la razón por la que no puedes relajarte en el espíritu. Los meditadores expertos conocen los conceptos de PRESENCIA, OBSERVACIÓN Y EGO los cuales sólo pueden reconocerse por medio de la relajación espiritual no la corporal. Los meditadores que no están en ese camino solo pueden alcanzar la relajación del cuerpo y ésta es una forma muy escueta del gran tesoro que es la relajación que conduce a la contemplación de la conciencia y posteriormente de la mente. La relajación del cuerpo esta muy bien como medida terapéutica o profiláctica, pero su  valor se limita a la iniciación hacia áreas más sutiles; ese camino que conduce a la transformación de la persona por medio del descubrimiento del ego por medio de la contemplación. El vehículo que utilizamos se llama, consciencia del presente: la presencia.   Es importante identificar que es, con-ciencia y conSciencia:   Conciencia: la propiedad espiritual de reconocerse como sujeto de sus atributos. Es el estado mental que nos permite estar con presencia – con-sigo-mismo – y, al mismo tiempo, relacionarnos con el entorno. La conciencia se ha utilizado, en su uso moral y espiritual, por las religiones. Cum-scientia, con-conocimiento. La con-ciencia requiere del uso de los cinco sentidos corporales para interrelacionarse con el medio. Sin embargo, un autista en perfecto estado de salud dispone de los cinco sentidos, tiene conciencia, pero no la puede armonizar. Esto se debe a que no tiene conSciencia. No hay conexión entre los estímulos externos y las asociaciones mentales. Eso sólo se puede realizar con la  conSciencia.   Consciencia: es darse cuenta de la presencia de las propiedades de la conciencia. Está relacionado con la cognición. Perder la conciencia es estar en un estado mental de ausencia, es  estar “incoSciente”. La conSciencia nos da el grado de activación del cerebro. En neuropsicología, se usa el término conSciencia, para relacionarlo con la actividad nerviosa del cerebro, adquiere por tanto, una dimensión cuantitativa. Por eso se puede cuantificar el estado de conSciencia de un autista. Se dice, “estar conSciente” en oposición a,  “perder los sentidos”.   Se ha demostrado científicamente que ciertos animales superiores poseen un grado de conSciencia. Los elefantes pueden llorar a sus muertos, los simios pueden limpiarse una mancha  después de mirarse en un espejo y los delfines muestran evidentes signos de celos y rencores. También se ha demostrado la influencia que un animal –miembro-maestro– puede ejercer sobre un grupo social de estos mamíferos produciéndose...

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El Ego Herido
Jun29

El Ego Herido

Vas conduciendo por la circunvalación o por las calles de la ciudad y alguien te grita: ‘¡Gilipollas!’, inmediatamente abres la ventanilla y sientes una compulsión de gritar algo más grande, sin darte cuenta estás respondiendo: ‘¡Hijo puta!’, o le sacas el dedo, o algún otro gesto grosero. Preparas la fiesta de fin de curso de los niños, o una obra de teatro para el final del curso, y en las palabras que pronuncia el director o directora, no te menciona ni te agradece tu esfuerzo; llegas a casa con desilusión, con enfado, con tristeza, se lo comentas a tu pareja, a tus amistades, sientes que te han ninguneado, y durante un tiempo no te lo puedes quitar de la cabeza, te gustaría que reconociera públicamente tu trabajo y tu esfuerzo y que pidiera disculpas por no haberlo hecho antes. Saludas a un vecino al cruzarte con él o ella, ‘buenos días’, y no te contesta ni te mira; probablemente es algo que le contarás a varias personas y que se repetirá en tu mente varios días, ‘¡será posible, lo maleducado que es!’ Te enteras que alguien, un conocido o conocida, un familiar, un colega, está diciendo cosas de ti negativas a tus espaldas; otra vez se lo comentas a tus amigos, a tu pareja, a tus hermanos o hermanas, a tu madre… y durante un tiempo tampoco logras quitártelo de la cabeza, durante un tiempo insultas y ‘machacas’ a esa persona dentro de tu mente, durante un tiempo crees que estarías mejor, que te quedarías en paz, si esa persona le dice a todas esas personas que se ha equivocado juzgándote de esa manera. A tu pareja se le olvidó que hoy era vuestro aniversario, o tu santo… el enfado y las verbalizaciones y pensamientos sobre su egoísmo y que ‘va a lo suyo’ y que ‘sólo piensa en sí’, se repiten durante muchos días; incluso lo recuerdas años después, y todavía lo puedes echar en cara en alguna discusión, necesitas que repare el olvido con algún detalle diez veces más grande, necesitas que se acuerde y te pida disculpas por su olvido reflejo de su egoísmo. Alguien se dirige a ti de malos modos, con voces, o con cólera, incluso te insulta; de nuevo, esas palabras, como un eco, se repiten sin cesar en tu mente, de nuevo, se lo cuentas a aquellas personas con las que tienes confianza, de nuevo insistes en que lograrás paz y calma en tu mente cuando esa persona te pida disculpas y se retracte. Estos hechos, incluso los más aparentemente triviales, se pueden repetir sin cesar en la mente, dándole vueltas sin...

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Entonces, seremos Maestros
May27

Entonces, seremos Maestros

Leyendo un libro de Diane Skoss sobre los Koryu Budo he meditado sobre la práctica y el análisis. Normalmente, cuando uno es un Shoshinsa, un Principiante, el entrenamiento, tanto físico como técnico, se hace ver enseguida. Los cambios que se van produciendo en nuestro cuerpo, en nuestras habilidades, son fácilmente perceptibles por nosotros y por los demás. Ello hace que nos sintamos bien, con confianza, refuerza nuestro carácter y nos da seguridad. Incluso las señales de los pequeños accidentes ocurridos durante la práctica son llevados con orgullo como medallas obtenidas en el combate. Nos gusta que se sepa que practicamos algo que nos hace fuertes, parafraseando al Rompetechos de la Chaqueta metálica de Stanley Kubrick, somos peligrosos, unos quitavidas, como decía aquel soldado. Es un poco como aquel amigo que, cuando llegaba a su finca de producción de flores en México, sacaba el pistolón y pegaba un par de tiros para que se supiera que iba armado. Esperamos que nuestra habilidad y fortaleza crecientes disuada a los demás de buscar problemas con nosotros. Es más, lo positivo de la práctica del Shiai Kumite es, a parte del entrenamiento de la distancia, el ritmo, y la anticipación; la práctica del enfrentamiento, la superación de los miedos al enfrentamiento y el estudio de la sicologia del mismo. Cuanto más hábil es uno más crece su autoconfianza y, desgraciadamente, su ego. Yo creo que todos los que hemos experimentado circunstancias similares estaremos de acuerdo que eso es así. No se construye una moral de victoria, tan necesaria en la competición, sin potenciar al máximo nuestra autoconfianza y….. Nuestro ego. Es por eso que, los muchos años de una práctica bien llevada, tienen que, necesariamente, desembocar en el estudio de nuestras sensaciones y de nuestra evolución personal. Esta claro que no somos perfectos y que, día a día, por muchos años que cumplamos, nuestra tarea principal debe ser la construcción de nosotros mismos. La Experiencia que nos aporta el tiempo y la práctica, el análisis de nuestras técnicas y de nuestras sensaciones, deberia irnos diciendo muchas cosas, no sólo del como, también del porque. Si, como lógica biológica nuestras habilidades físicas van decreciendo con la edad ¿Donde se encuentra la maestría? ¿En un cambio de cinturón de un color por otro? ¿Cual es nuestro objetivo final? Creo que la lectura del libro de Diane Skoss me ha inspirado, junto con el recuerdo de las palabras del Maestro Yamashita durante la Gala de Maestros,para llegar a la conclusión de que, en cada etapa de la Vida, el análisis de nuestras sensaciones y experiencias, la autocrítica, ha de irnos llevando poco a poco al Conocimiento,...

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Los efectos de la competición en los niños
Sep22

Los efectos de la competición en los niños

Koncha Pinós- Pey   En septiembre los padres volvemos a la carrera contrarreloj de libros, libretas, mochilas, lápices, batas… Algunos investigadores afirman que el estrés y la competición tienen una cara positiva, llegando a asegurar que los alumnos que compiten entre sí sacan mejores notas. Pero ya sabemos por propia experiencia vital que tener éxito en los exámenes no significa que hayamos aprendido algo de lo dicho en clase. De hecho, los investigadores han descubierto que la cooperación y el altruismo son una herramienta mucho más efectiva que la competición, probablemente porque esta genera altos niveles de ansiedad y rompe el arco de la motivación a medio y largo plazo. La competición ha llevado al engaño en el ámbito profesional a deportistas de elite. Someternos continuamente a esta alta presión lo único que hace es deshumanizar nuestro proceso de aprendizaje. Si seguimos utilizando la herramienta de la presión como elemento motivador, no debe sorprendernos que haya violencia en las escuelas. Por otra parte, también las expectativas negativas de los padres, en términos de competitividad, ansiedad y estrés, influyen en los niños. Todos conocemos a padres que presionan a sus hijos para que obtengan los mejores resultados académicos, entren en el equipo de fútbol en el que ellos no pudieron entrar, vayan a tal universidad o estudien una carrera para obtener un trabajo mejor pagado. Algunos padres tienen un gran “ego” con el que envuelven las notas de sus hijos. Los mismos que acaban llevando a sus hijos a la sala de espera del psicólogo con diagnóstico de estrés severo. Ahora que empieza el curso y estamos tan llenos de buenos propósitos, podríamos nutrir a nuestros niños con el bálsamo de la autonomía y la confianza, dejar que sus propias habilidades se desarrollen en lugar de llevarles continuamente al escenario de la competición académica. Si de tanto tensar la cuerda acabamos obteniendo el fracaso escolar, no nos sorprendamos. Carl Honoré ya nos lo advirtió en su libro Bajo presión del peligro del exceso de exigencia, del perfeccionismo, y nos invitó al “elogio de la calma”, mucha calma, muchísima, para no tenerle miedo al “uno mismo” y poder autoeducarse sin tener que echar mano de tanto libro de autoayuda. Vivimos en una sociedad TDAH Los padres tenemos miedo a la responsabilidad de educar. Nos resulta más fácil dejar a nuestros hijos en manos de otros para que los eduquen, cada vez a edad más temprana. La sobreprotección es el enemigo de la autonomía. La agenda de nuestros hijos está llena antes de que inicien el curso escolar, sin preguntarles previamente a ellos qué les gustaría hacer este curso que comienza. La formulación educativa que estamos instaurando conduce...

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Mantra
Nov29

Mantra

«El poder y alcance del mantra depende de la actitud del que lo repite. Así lo evidencia la siguiente historia.» Un eremita vivía a la orilla del río. Era alimentado por una lechera que todos los días le regalaba leche para su manutención. El eremita había concedido un mantra a la buena mujer y le había dicho: – Repitiendo este poderoso mantra puedes ir a través del océano de la existencia. Pasó el tiempo. Cierto día en que la lechera iba a cruzar el río para llevar la leche al eremita, llovió torrencialmente y las aguas del río se desbordaron. No había manera de pasar el río en barca. La mujer recordó lo que había dicho el eremita: – Repitiendo este poderoso mantra puedes ir a través del océano de la existencia. – Y esto sólo es un río – se dijo a sí misma Repitió interiormente el mantra con mucho amor y motivación y comenzó a caminar sobre el agua hasta llegar donde estaba el eremita. Al verla, éste, muy extrañado, preguntó: – ¿Cómo has podido llegar hasta aquí si el río se ha desbordado? La mujer repuso: – Como me dijiste que con el mantra que me entregaste podía atravesar el océano de la existencia, pensé que sería mucho más fácil cruzar el río. Recité el mantra y lo pasé caminando sobre las aguas. Al escuchar esta explicación, el eremita se llenó de vanidad y pensó: – !Qué grado de evolución debo tener cuando la lechera ha podido hacer esta proeza con mi mantra! Días después, el eremita tenía que ir a la ciudad. Las lluvias monzónicas no habían cesado y el río continuaba desbordado. El eremita pensó que no había ningún problema. Si el mantra había funcionado con la lechera, ¿cómo no iba a funcionar con él. Empezó a repetir el mantra y se lanzó a las aguas del río. Se hundió hasta el fondo y pereció. Maestro: El ego es la muerte de lo más real que hay en uno mismo. No libera, esclaviza y ahoga. Cuento escrito por Joost Scharrenberg Fuente: 101 cuentos clásicos de la India – Ramiro A. Calle Foto...

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